Tras colocarlo en el trono, los medios, siempre persiguiendo noticias de colorines y cargadas de potencial audiencia, ahora arrojan a patadas a Second Life al noveno círculo del infierno, donde Lucifer lo masticará junto a Bruto, Judas y no recuerdo quién más. Los mismos que lo subieron al trono, ahora lo derriban sin contemplaciones.

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Si se mira de forma global resulta hasta divertido. Pero ni Second Life merece tanto, ni Active World (un mundo virtual precursor del que nadie jamás habló) mereció tan poco. Así como “Cibercity”, “There” y tantos otros. Hasta yo tuve mi mundo virtual distribuido, y ¡llegaron a visitarme seis personas a la vez!

Mientras tanto, todos estamos en uno llamado WOW que funciona mejor porque su única aspiración consiste en ser un gigantesco parque temático (de pago claro).

Así es internet, perdón, así somos todos, siempre pendientes de lo que los medios nos digan. Y rebuscando, encuentro un artículo que mi hermana ha tenido la bondad de traducirme con muchas dificultades (¡¡gracias Reida!!) y que me parece una visión realmente sensata de poner orden desde el otro lado de la orilla. Y esa orilla está por supuesto en los Blogs.

Muerte a «Snow Crash»
por Mike Sellers

Como mucha gente, leí la novela «Snow Crash» de Neil Stephenson hace tiempo a mediados de los 90 (junto con otros adjuntos como «Neuromancer» y el todavía aplicable «True Names»). Como muchos, estuve hechizado por la idea de los avatares digitales con expresiones faciales detalladas (algo en lo que estábamos trabajando en 1995 y que continuamos hoy), y por la idea del «Metaverso», -de tener un hogar virtual en un bullicioso mundo virtual que de alguna forma fuera enteramente absorbente, y se moviera más allá de lo visual y auditivo hacia lo sinestésico. Me cautivó tanto la idea que presentaba que fui capaz de pasar por alto sus fallos técnicos, y como muchos otros, soñar con un gigantesco mundo autoinclusivo. (NdE: ¡ains! ¡¡Pues como yo!!)

Mucha gente continúa sosteniendo la esperanza por algo análogo con Snow Crash como un mundo virtual que abarque todo: mayormente, esto es discutido como el traslado de la Red («Web») al VW (Virtual Web), típicamente imaginado en 3D, a veces como una visión de algo como una segunda vida (aunque más abierta, más interesante, con mejores aspecto, y quizás menos “’énfasis en el sexo”). Este metaverso de Snow Crash es el equivalente «online» de la visión de los «coches voladores» de hoy pero vistos desde [la mentalidad] de 1935. La última entrega en este vago, ejercicio de juego de manos en fantasía-tecno viene a nosotros en el artículo de Business Week, «Just Ahead: The Web as a Virtual World», que con mucho entusiasmo describe las justificaciones típicas por una Web 3D -comprando vaqueros en 3D, caminando desde un sitio internet al otro, echándole un vistazo a un centro comercial virtual en 3D o una habitación de hotel, etc.- sin nada más que un vistazo rápido a todos los contenidos que lisiados e ineficaces, son sueños imposibles al igual que los de la realidad.67092_1164729602_large.jpg

Así que necesita ser dicho: Muerte a Snow Crash. Muerte a las visiones de dulce ciruela (azucaradas?) del mundo web en 3D que baila en nuestras cabezas. Es hora de avanzar hacia adelante.

Ahora, ya sé que Business Week es un medio de comunicación muy importante, escribiendo para gente que en su mayor parte no pasan sus días metidos hasta el cuello en los mundos virtuales. También sé que hay un grupo de gente más informada (algunos de ellos lectores de este sitio) activamente trabajando en un «mapa [de carretera] del metaverso» o hacia una «web en 3D» («Red en 3D») , y que cualquier crítica de esta gran visión puede parecer nada más que «curmudgeonly Ludditism» (NdE: ¡socorro! ni idea de cómo se traduce esto, pero piensa en algo muy trasnochado, malo y muy cercano a la pataleta). NdE: Podemos traducirlo como: «Pataleta antimecanización» o «integrismo radical al desarrollo».

Puede muy bien ser que los elementos de los mundos en 3D encontrarán su camino en la Web. Pero en general, creo que la visión de la Web Metaverso unificada en 3D está enraizada en el pasado, y no mirando hacia el futuro.

Si el crecimiento de la web y especialmente los cambios traidos por los sitios Web 2.0, aplicaciones, y herramientas no nos enseñan nada, [al menos] nos muestran que la visión de la Web como algo singular es una continuación equivocada de una visión centralizada más antigua. También lleva a la imposición de una gama de restricciones geográficas inaplicables: la información no es sobre espacio, y la Web no tiene geografía. Llamamos esta colección de sitios online «the Web» (la Red) por razones históricas, pero no es realmente una red; no es siquiera una cosa unificada como el planeta virtual visionado por Stephenson. Ligando dos páginas html (otro concepto de conveniencia) no se crea ninguna forma de proximidad geográfica. La Red puede en realidad ser todo menos el Euclidiano, espacial y geográfico concepto jamás creado por humanos.

La centralización no es el futuro; descentralización flexible lo es. Mejor que intentar que la Red quede bien [como un traje a medida] en un metaverso y como panacea singular (una enorme esfera entregada desde lo alto por la autoridad central del ACM (?) en el mundo ficticio de Stephenson), haríamos mejor considerando el futuro de muchos mundos distribuidos, algunos grandes, y otros pequenos, algunos interactivos en 3D y algunos sólo lectura en 2D, y como ellos podrían combinarse en un mosaico de artículos independientes pero potencialmente interrelacionados, sitios y lugares.

¿Cómo vamos a ir más allá de los jardines amurallados de los mundos virtuales de hoy? No lo sé. Sin embargo, he visto algunas pistas, pero tenemos un largo camino a recorrer. Quizás Vinge estaba en lo cierto con el archipiélago de mundos aislados pero conectados en «True Names«; o quizás la visión del ciberespacio abstracto general de Gibson dando entrada a mundos internos más abundantes [pródigos] es más visionaria y exacta. O quizás, -más seguramente- es algo que ninguno de nosotros ha pensado [concebido] todavía.

Edanna

Pero no la red en 3D. No es la Red como un gran mundo virtual, o descargando típicos sitios web con la diapositiva de los espacios 3D y esperando que los avatares caminen de uno a otro. Cuanto antes nos liberemos de ese ficticio, limitante, inaplicable, concepto del siglo XX (y dejemos de promoverlo en la corriente principal de los medios informativos (“Los medios»)), antes tendremos una buena oportunidad de inventar el futuro, en vez de ser golpeados [como por un rayo] intentando re-inventar una visión del pasado.

Mike Sellers