Magissa, un ejemplo de partida

Magissa es un juego de rol pensado para los niños. A lo largo de esta próxima semana el documento con una versión de prueba estará disponible para todos los que quieran usarlo.

Como suele ser tradición en muchos juegos de rol, una de las secciones muestra el ejemplo de una sesión de juego. El ejemplo que se usa aquí está basado en una partida real, y aunque se ha resumido todo lo posible, lo que se cuenta sucedió de verdad probando el juego. Magissa

Cualquier comentario sobre el juego siempre será de gran ayuda para poder perfeccionarlo. Pero tus experiencias con el juego, si te animas a probarlo, serán para mí de gran valor. No dudes en contactar conmigo si quieres contarme tus aventuras con Magissa.

Ejemplo de juego

En esta sección tienes una muestra de una sesión de 2 horas. La duración depende de cada niño pero, por lo general hay que preparar partidas de 1 a 2 horas como mucho, ya que los niños suelen cansarse pronto.
En la aventura, los personajes están buscando a Lanzarote del Lago por orden de Arturo para rescatarlo, o más bien a una “versión” de él…, pero bueno.
Todo cuanto aquí se cuenta, tal como sucedió quedó registrado… O en otras palabras: “Esta aventura está basada en hechos reales”.

En la mesa, por del lado del Narrador, a la que aquí llamaremos: Sufrida Narradora.

Por el lado de los participantes:

Zeth: (9 años) llevando a Bruto, su guerrero malas pulgas. (Zeth tiene un amplio currículum de búsqueda de cómo hacer bombas y explosivos en Internet).

Anita: (8 años) la hermana de Zeth llevando a Cucumber (Pepino), su maga despistada.

Aphrodita: (11 años) llevando a Rainbowlight, una Pequeña Poni muy presumida.

Empezando:

―Sufrida Narradora: Bueeeno, tras caminar por el bosque una horita o así, habéis encontrado el castillo del que os habló Arturo, donde cree que se encuentra preso Lanzarote del Lago. Un enorme portón se alza ante vosotros…

―Cucumber: ¿El portón vuela?

―S. Narradora: No, no, el portón no vuela, digo que hay un portón al otro lado de un puente levadizo. El puente permite pasar sobre un estanque de agua que Bla Bla.... No se ve a nadie y… Bla, Bla…, el puente está sujeto con unas cadenas oxidadas que entran por unas aberturas del muro, Bla Bla…

―Bruto: Voy al portón y llamo a la puerta.

―Rainbowlight: ¿El castillo tiene un estanque? ¡Si hay agua me doy un baño!

―S. Narradora: Es un foso, pero está lleno de algas verdes y porquería…

―Rainbowlight: …entonces no me baño…

―S. Narradora: Bueno pero cuando te acercas al agua notas que se mueve un poco.

―Rainbowlight: ¡Ay! ¡Qué miedo! Seguro que es un tiburón o algo.

―Bruto: Abro la mochila y saco el jamón. Lo tiro al agua. ¡¡Ji ji! ¿Qué pasa? ¿Pasa algo? ¿Pasa algo? ¡Ji ji!

―S. Narradora: (Recordando con añoranza el “Sir Fred”) Una piraña gorda como un barril aparece y se come el jamón. Pero ahora la piraña está harta y se va dormir al fondo del foso. Pero no tardará en estar hambrienta otra vez.

―Bruto: ¡YESSS!

―Cucumber: Yo no me quiero acercar a agua, me da miedo la piraña gorda…

―S. Narradora: (Grrññff…pues no esperaba esa salida) No pasa nada, está harta de jamón y está durmiendo la siesta, además tu hermano te protegerá, que es el guerrero. ―Mira a Zeth fijamente― Bruto…, la seguridad de toda tu compañía de aventureros recae sobre tus fuertes, anchos y poderosos brazos. Eres su defensor, su paladín, su…, su…

―Bruto: (A su hermana). Yo te protegeré, pero págame 1 doblón de oro.

―S. narradora: ¡No eres un mercenario!, ¡tu misión es defender a tus compañeros!

―Cucumber: ¡No te doy nada!, ¡si no sigo yo sola y se lo digo a mamá!

―Bruto: (Burlándose) A mamá, a mamá, a que te tiro al foso con la piraña…

―S. Narradora: (Pensando en la botellita de ron que hace poco le trajeron de Cuba) ¡Niños!, ¡Zeth!, tienes que cuidar de tus compañeros, si no, no terminaréis la aventura. Tienes una responsabilidad… Bla Bla…


(3 minutos después).

― Bruto: Vaaale…

―S. Narradora: Bueno, el caso es que has llamado a la puerta pero nadie contesta.

― Bruto: ¡Voy a escalar el muro!

―S. Narradora: Es bastante difícil, pero puedes intentarlo.

―Cucumber: ¿El portón tiene una cerradura?

―S. Narradora: Pues no, es una enorme puerta de madera de 5 metros de alto, así de alto… (Haciendo un gesto hacia arriba).

―Cucumber: Jó…

― Bruto: ¿Ya estoy arriba, ya estoy arriba?

S. Narradora: No, nene, tira a ver… hmm (el niño tira sus 2 dados de Agilidad, sin tener más dados de ventaja, y los compara con la tirada de la narradora) Pues empiezas a subir unos metros pero no consigues agarrarte y resbalas, aunque no te haces daño porque consigues saltar.

… Y así lo sigue intentando un rato hasta que se le ocurre entrar trepando por las cadenas del puente. Llega arriba, salta y les abre la puerta por el otro lado…

Cucumber: ¿Qué hay dentro?

S. Narradora: Bueno, veis un patio que forma un pasillo grande y abierto, o sea, sin techo, que gira a la derecha. (Les hace un dibujo en una pizarra).

Rainbowlight: Ay qué miedo…

Bruto: ¿Qué hay más allá?

S. Narradora: El pasillo va a dar a un patio grande con un pozo en medio. De donde cuelga el cubo, está colgado de los brazos como un salami un hombre con armadura. Al lado hay un pequeño Dragón de Turbonidio durmiendo la siesta sobre un montón de plumas.

―Rainbowlight: ¿De Turbonidio?, ¡ese bicho es muy peligroso!

―Cucumber: ¿También comió Jamón?

―Bruto: ¡Ese es lancelote! ¡Seguro!

―S. Narradora: Lanzarote…, pues el dragón parece estar durmiendo pero no sabes si es porque está cansado o porque le toca. En sueños levanta una oreja un segundo pero sigue durmiendo. El hombre parece un caballero y da la impresión de estar también dormido o desmayado. Al lado del Dragoncito hay un libro.

Rainbowlight: ¡Es el libro de cocina! Se quiere comer al lanfarote y ¡está buscando la receta!

Bruto: Jiji.

Cucumber: Jiji.

S. Narradora: Lanzarote... Bueno, ¿qué hacéis?

Zeth: Yo quiero ir hasta el libro a ver qué es.

Rainbowlight: Yo voy hasta Lamparote y le…

S. Narradora: Lanzarote coñ…, (teniendo una premonición, introduce un cambio…) ¡De repente el dragoncito se agita en sueños! ¡Parece que se está despertando!

RainbowLight: ¡Me hago invisible!

Cucumber: ¡Y yo!

Bruto: ¡Pues me escondo¡ Ay, ay que me come, ¡ji ji!, ¡ji ji! (risa nerviosa).

S. Narradora: Bueno, a ver esos puntos de magia… Pagadlos y ponedlos en el centro de la mesa. Hasta que descanséis un poquillo no se recuperan.

Cucumber: Ya está. ¡Plim!, ¡soy invisible!

Rainbowlight: Y yo, mira, ¡Plim!

S. Narradora: El dragoncito se despierta, se despereza y le dice al hombre que cuelga del pozo: “Bueno Lanzarote, ¡ya es hora de comerte!...

Bruto: ¿Ves? ¡Te lo dije!

Cucumber: (Desde algún lugar indeterminado en el aire). ¡Calla tonto!, que nos oye.

S. Narradora: Bueno, asumiré que habláis en voz baja, el dragoncito continúa: “Pero me parece que tengo sal y pimienta abajo, al otro lado de la mazmorra oscura y húmeda, donde está la cocina. Creo recordar que está lejos, pero que muy profundo… ¡Iré a ver…!” ¡TARDARÉ UN RATO, así tienes tiempo de ir rezando, jo jo! ¡Ahora vuelvo¡, je je, ¡estarás riquísimo! ¡Yum! ¡Ñam!

―Rainbowlight: (Hablando bajito) Se va, se va, ahora podremos rescatarlo…

―S. Narradora: Bueno, el Dragón se marcha.

―Los tres: ¡Vamos hasta el hombre del pozo!

S. Narradora: Bueno, veis que el dragón dormía sobre un montón de plumas de ganso. (De repente tiene una idea) El pobre Lanzarote tiene puesta aún parte de su armadura pero ha perdido las botas, así que está descalzo.

Bruto: (por supuesto) ¿Siii? Cojo una pluma y le hago cosquillas en los pies, para despertarlo… “Cuchi, cuchi, cuchi…” ¿Qué hace, qué hace? Ji ji, ¿qué hace?

S. Narradora: Imitando a Lanzarote… “¡Ay qué risa, ¡para!, ¡para!, ¡por favor paraaa! Ji ji, ja ja”.

Cucumber: ¡Yo también quiero probar! Cuchi, cuchi, cuchi…

S. Narradora: Se sigue riendo, pero peor…así: “¡Ay socorro! ¡qué risa, ¡basta, basta!, ¡para!, ¡por favor paraaa! Ji ji, ja ja”.

―Rainbowlight: ¡Yo también cojo una pluma y le hago cosquillas! Cuchi, cuchi, cuchi…

Los tres: CUCHI, CUCHI, CUCHI…

S. Narradora: el pobre se sigue riendo, torturadores, y parece que le va a dar un soponcio o algo. Vosotras dos reaparecéis. Lanzarote dice gritando muerto de risa: “¡Ay bassstaaaa!  ¡JUA JUA! ¡Qué risa, ¡basta, basta!, ¡parad!, ¡por favor, paraaa! Argh…arghhh… ¡AAHHH!
Y le da un fatuto al pobre ¡y se desmaya!

Los tres: ¡Upsies…!

S. Narradora: Bueno, el pobre hombre sigue colgado de la polea del cubo. ¿Qué hacéis?

Bruto: ¡Me subo al madero y corto la cuerda que lo ata!

S. Narradora: (Que ya lo esperaba). Justo cuando estás cortando las ataduras parece que recobra el sentido, lo suficiente para ver un segundo lo que haces y gritar ANTES DE CAERSE AL FONDO DEL POZO: “¿¡Qué!? ¿¡QUÉ!? ¡No! ¡NOOOooooooo! ¡Clonk! ¡CHOOFF! Se escucha un chapoteo al fondo del pozo.

RainbowLight: ¡Pero Zeth qué haces, Bruto!

Cucumber: ¡No se preocupe señor Lanzalote! ¡Ahora le sacamos!

―S. Narradora: Lanzarote desde el fondo del pozo: “¡Socorro! Socorro!” “¡Ma´hogo!”

Los tres: (Risas). Ji ji.

Bruto: Le tiro el cubo con la cuerda atada. ¿Puedo no?

S. Narradora: (que lo esperaba), el cubo comienza a caer y la cuerda se va desenrollando: “ñic ñic ñic” (imitando el sonido de la polea). Al final se oye: “¡TONK!”, ¡Ay! El cubo le ha dado en la cabeza a Lanzarote.

Los tres: (Risas). Ji ji.

Al final, tras dos intentos haciendo pruebas de habilidad de fuerza que fallan (pues dos de los tres fallan), con las correspondientes caídas de Lanzarote de nuevo al fondo del pozo, lo consiguen sacar, aunque desmayado y medio ahogado.
Deciden cargarlo, sujetándolo por los brazos y el pequeño Poni cogiéndole una pierna. Así, se dirigen hacia la puerta, llevándose al mejor caballero del mundo entre todos, espatarrado e inconsciente.

S. Narradora: Cargáis al gran Lanzarote entre todos y vais hacia la puerta. Allí, de repente, aparece de la nada el Dragoncito que estaba ¡INVISIBLE! y lo ha estado viendo todo… A vuestra derecha hay unas escaleras que llevan a la muralla, así… (lo dibuja).

Los tres: ¡Upsies!

Bruto: Ji ji, ji ji.

S. Narradora: Imitando la voz del dragón: “¡Grauuurrr….! ¿Pensábais que podíais engañarme? No soy tan tonto, os vi venir desde mucho antes”. “Ha sido divertido, pero ahora me toca a mí”. “¡VAMOS A  JUGAR! Contaré hasta 3 y saldré tras vosotros, y cuando os coja, os comeré a todos!”

Rainbowlight: ¡Corramos hacia la muralla!, hay que salvar a “Lancharito”.

Bruto: ¡Podemos atacarle! ¡Voy a por él!

―Rainbowlight: ¡espera!, ¡vamos a llevarlo arriba y saltamos del muro!

Bruto: (Que está loco por la jugadora que lleva a Rainbowlight) Vale vale, ¡vamos!

S. Narradora: Todos corréis a la muralla. Cuando llegáis a lo alto veis el foso abajo y el bosque extendiéndose a lo lejos. El dragón os grita desde abajo, aunque puede veros perfectamente, por lo que se está burlando de vosotros: “¡ …Y tres! ¿dónde estáis? ¡Os encontraré, je je!”

Bruto: ¡Vamos a por él!

Cucumber: Nos va a comer, pero mama dice que los dragones en realidad son buenos…

S. Narradora:Imitando al dragón con voz cantarina: “¡Estoy subieeennndoooo!”

Rainbowlight: Tiramos a Lanzarote al foso, así no le hará nada. Y podemos saltar después.

Cucumber, Bruto: “¡Vale!” (Entre los tres le hacen la sardinilla y lo arrojan por la muralla al agua del foso mucho más abajo).

S. Narradora: El más famoso caballero del mundo es balanceado como un saco de patatas y arrojado desde lo alto de la muralla al foso lleno de algas y porquería. Justo cuando está un segundo en el aire Lanzarote se despierta y dice: ¿¡Qué!?, ¿Qué? ¡No! ¡NOOO! ¡AAAAaaaahhh! (Y cae). ¡CHOOF!

Los tres: Ji ji.

S. Narradora: (con una sonrisa siniestra de medio lado). Y entonces…, el agua se remueve y una PIRAÑA GORDA, que de nuevo vuelve a estar hambrienta, ¡se engancha del trasero de Lanzarote! ¡Ñam, ñam!

Los tres: “¡Upsies!”. ¡La Piraña!

S. Narradora: Lanzarote salta sobre la superficie y nada frenéticamente. Cuando llega la orilla, aterrado, lleno de porquería y escupiendo algas, grita: ¡Socorro! Socorro! ¡Qué alguien me SALVE!

Bruto, Rainbowlight: Ji ji, ji ji.

Cucumber: (Muy en serio) ¡No se preocupe Señor Lanfirote!, ¡AHORA VAMOS A RESCATARLE!

Y así nuestros héroes continúan su aventura. Consiguen derrotar al dragón, que escapa jurando volver para vengarse. Una pena que se olvidaran el libro. Poco después se llevan de nuevo al Gran Lanzarote a cuestas, espatarrado y sin sentido…

Pero eso, es otra historia…

Edanna, sello personal

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