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«En la casa de mi madre»

Por |2007-02-07T12:48:56-05:00junio 10th, 2006|Dyss Mítica, Todas las cosas jamás soñadas|

1 de Abril, 2000 De los momentos más bellos, mi madre siempre escogía esas horas en las cuales la luna reflejaba sus suspiros de plata sobre las mansas aguas del lago de Innis Carthaig. Escoltada en la fragancia de cientos de perfumes en la noche despejada y cuajada de estrellas, la veíamos pasear en la penumbra de un rayo de luna hasta altas horas de la madrugada; cuando todas las telas de

Okami

Por |2006-06-10T14:49:18-04:00junio 10th, 2006|Mundos sintéticos|

Los días que pienso que ya no aguanto más tanta vulgaridad, recuerdo entonces que existe Japón. Y se me pasa. Si álguien todavía cree que el videojuego no es un arte, esto puede ayudar. Okami, de Clover Studio.

Sin título

Por |2007-02-07T12:49:34-05:00junio 10th, 2006|Libro de horas|

Trozos sin forma (Libreta número 7) Damos vida a nuestros fantasmas, y los fantasmas pueblan nuestras visiones. Cuando cierro los ojos, los veo deambular a mi alrededor, bailan en los límites de mis visiones. Burlones, sedientos de cariño, o repletos de furia. Aguardan, silenciosos, susurrantes, que alguien les escuche. Les preste la atención debida. ¿Una rosa para ella? ¿no? no me extraña, somos muchos. Cuando salga de aquí, otra como yo entrará

«Memorias»

Por |2007-02-07T12:50:39-05:00junio 8th, 2006|Dyss Mítica, Todas las cosas jamás soñadas|

El aire se llenó de rabia, y el espíritu estalló en llamas. Él me miró, apesadumbrado. ¡Mis hijos me hieren cuando yo les di la vida! Gritó en mi mente. Pensé que todo estaba perdido y canté la canción de mi madre, la que hablaba del gran dragón que velaba por Hibernia en los días fríos. El aliento que llenaba de brillos las estrellas del firmamento y que desde su ausencia, había

Ella

Por |2007-02-07T12:51:01-05:00junio 8th, 2006|Dyss Mítica, Regiones míticas|

Era difícil verla incluso con la doble visión, Cuando se miraba de una forma, su aspecto no dejaba de cambiar. Era rubia, con ojos azules y piel sonrosada; la viva imagen de como sería Fara cuando creciera... Pero de pronto era morena como el tronco de un árbol, con la tez oscura como la pluma de un grajo y los ojos aún más negros... y luego era pálida como un hueso y

Una mirada a los mundos persistentes.

Por |2013-09-26T20:27:09-04:00junio 8th, 2006|Mundos sintéticos|

Teoría de juegos Edward Castronova había tocado fondo. Hace tres años este economista de treinta y ocho años era, en sus propias palabras, un fracaso académico. Había escogido un campo poco popular, la investigación de los servicios sociales y solamente había publicado unos pocos papeles que, por lo que sabía, “nunca había influido a nadie”. Había conseguido arañar un profesorado en el campus Fullerton de la Universidad Estatal de California, una escuela

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