El bosque de hueso
- Últimamente, vienes mucho por aquí...- dijo una voz templada. Yo me giré despacio. Paseaba despacio con las manos a la espalda, y el vaho entrecortando la distancia en aquella helada mañana. Un aliento blanquecino se disipaba entre las ramas vestidas de musgo. Iba a contestar, cuando me vino un recuerdo a la mente, y dubitativo exclamé; - Pero, ¿tú no habías desaparecido, hace cuatro o cinco relatos?-. - Me diste la