La casa de nunca jamás
Abrí la puerta lentamente. La última visita a aquel espacio siempre imaginé que sería especial. Para ello dejé una última cosa por llevarme, para llegar a una hora cualquiera y encontrarme a solas con aquellas paredes. Una grieta allí, una mancha en el fondo del rincón. Cuando nunca había recordado de qué y de cuándo, de repente recordaba cada arañazo, cada grieta y todas las pequeñas heridas que, cualquiera puede hacer a