Username:

Password:

Fargot Password? / Help

Tag: sueño

5

Visiones del tigre

Canción: Tiger Visions

Mi querida Lavondyss:

Tú, antes que nadie, sabías que llegaría este día. Era cuestión de tiempo y tú, de eso entiendes bastante. Lo deseé durante mucho tiempo y ahora..., ahora...; por todo ese ahora llegó un final encadenado a un nuevo comienzo; y no entiendo cómo, ni recuerdo cuándo..., ¿cómo es posible que en este instante ni siquiera recuerde el porqué, si es que lo hubo alguna vez?

Canada lakeHace mucho comencé a mover las piezas que regulan todo este puzle misterioso, tanto como para que las ramas de mi árbol del tiempo me llevasen al final hasta aquí, hasta un sendero que me ha conducido al día en el cual dejaría mi país definitivamente. Un día que, sin darme cuenta, comencé a desear incluso que no llegara. Porque yo, en realidad sólo soy otro de tantos expatriados, no soy más que otra de tantas emigrantes. Con la misma excitación, pero también con el mismo miedo, ese que me hace recurrir a ti esta noche una vez más.
Porque mañana abandono este reino de España que parezca estar maldito; que de tanto dolor y de tanta alegría, que de tanta sangre de a veces pero muchas veces más de risa y de baile que de llantos, de tantas tierras y de cauces sedientos, montañas ásperas y costas esmeralda..., de viento salvaje. Mi viento salvaje..., mis aguas azules..., os echaré tanto de menos...

Cierro mis ojos y veo tigres llorando allá, en las lejanas orillas del mundo. Ahora, te vas, y yo me marcho, y yo no sé, es que no sé...

Al menos me quedas tú, mi Lavondyss, mi libro de horas; tú, porque tú eres mi privilegio. Por eso, sólo por eso siempre estaré en deuda contigo. Porque sólo a ti te puedo hablar esta noche, la noche más larga, la noche antes de que amanezca y en la que siento tanto miedo. Antes de que la luz me separe de tu lado. Tanto trabajo, tanto esfuerzo, y al fin puedo marcharme con todos los papeles, con todas las licencias, sin miedos en aduanas ni preguntas incómodas de policías anónimos. Tras haber vivido todas las humillaciones del que no se marcha precisamente para sacar instantáneas; la soledad del que ve largos tentáculos abalanzándose desde y sobre las azoteas de los rascacielos, allí, donde miles de seres humanos caminan por una acera llevando máscaras blancas. En aquel lugar tan lejano y a veces tan blanco, tan blanco... El de las altas torres de ébano, el de las esfinges doradas... Al aislamiento del emigrante, a la soledad de la expatriada. Al suplicio del miedo a lo desconocido. Una vieja maleta sujeta con una cinta verde. Una vida entera que cabe dentro de una caja diminuta. Y al final, en la mano un papel, un maldito papel, y ya está, ya soy miembro como por arte de magia de otro lugar, como si eso existiera en algún otro sitio que no fuese dentro de nuestras cabezas. Detrás de mí la impotencia, delante la incertidumbre, y a ambos lados, el cansancio ¿Cómo hemos llegado a esto?

—Cierro mis ojos y te veo, veo tigres llorando allá, en las lejanas orillas del mundo. Ahora me voy, y tú te irás; y es que no sé, yo es que no sé..., cómo voy a poder separarme de tu lado.

Debo dar las gracias y lo hago, porque hago la maldita acción de gracias; pero Lavondyss, tú conoces cuanto se queda y cuanto te llevas, todo cuanto das y todo cuanto quitas, pues tú vives entre ambos mundos. Ahora, ya nada me queda aquí.

LAvondyss_Edanna_EvanthiaPero eso sí, me marcho con la sonrisa en el semblante, aunque también con un dolor extraño en el corazón..., uno que no esperaba, uno desgarrador, pero al cual soy capaz de darle la bienvenida. Por eso soy feliz, por valorar cuanto dejo atrás como nunca lo hice antes en todos los días de mi vida. Porque construimos un mundo con los elementos de la pasión, así, como deben construirse las casas de piedra, las de verdad, pero al que muchos no hemos sabido valorar. Al menos yo no lo hice, y cometí todos y tantos y tantísimos de los errores descritos ya en una larga lista, siendo para mí el peor de ellos el pensar que siempre es el final, cuando en realidad cada día no es más que el principio. Cada mañana todo comienza siempre de nuevo, todo cuanto tenemos que hacer es escoger, una vez más.

Si doy gracias ahora es por haberme dado cuenta, y por mi buena fortuna, y por muchas otras cosas. Por conocer mucho mejor el valor de todo cuanto dejo atrás. Y sé que eso es valioso, sé que eso es algo bueno. Ahora sé que, desde este momento, soy mejor persona.

Porque aquí conocí el amor de verdad, y el significado de la alegría, de la amistad y de darle todo el valor a lo que de verdad importa. Los momentos que pasamos con los seres queridos. En realidad es tan sencillo, pues no hay nada más que sea tan importante. Pero yo no tengo la verdad; así pues, esa, esta y aquella será la mía, una que guardaré en un colgante siempre pendido de mi garganta. Para mostrarlo en silencio, para acariciarlo cada vez que contemple el amanecer, siempre, siempre mirando hacia el Este.

—Y entonces cierro mis ojos y te veo, y veo tigres llorando allá, en las lejanas orillas del mundo. Y ahora me marcho, y tú, tú al fin también te irás. Pues serás tú quien se marchará de mi lado.

Y fue así, que al final llegó el día en el cual mis propios Señores del Oeste me dieron su consentimiento para poder abandonar el Viejo Mundo, pudiendo así marcharme definitivamente hacia poniente. Me recibirán de esta forma en mi propia Tierra Imperecedera particular, cuando se trata de una herencia que creamos allí donde quiera que estemos, donde quiera que vayamos mi pequeña gatita y yo, y no hay más..., una ironía más de un mundo que se queda atrás y que se me hace amargo, y del que tengo tanto y que duele, y el que tengo delante duele tanto o más como el que yo abandono ahora, cuando amanezca.

Mi hija crecerá en prados cubiertos de altos tallos de hierba verde llevando ese, mi nombre, ese que tú y yo ya le habíamos puesto desde hace ya mucho tiempo; crecerá bajo bosques de robles y de álamos, de tilos y de sauces, de coníferas que se extienden hacia tantos horizontes distintos; distancias salpicadas con fuegos que arden en lagos de frías aguas siempre envueltas en silencio. Las tierras del Gran Pez; las tierras del confín del mundo.

Mi niña jugará al lado de un rio del que no se divisa su otra orilla, y tendrá una taquilla en su instituto. Mi niña hablará inglés y francés, también hablará español y griego, y es muy posible que hasta hable élfico, ¿por qué no? Puede que allí, en la Tierra Imperecedera, termine hablando hasta la hermosa lengua.

Cuando pienso en todas estas ensoñaciones cierro mis ojos y os veo, te veo a ti y os veo a todos vosotros; veo entonces tigres llorando allá, en las lejanas orillas del mundo. Y pienso de nuevo en todo lo que fuiste cuando me marcho, porque al fin, eres tú quien se marcha en realidad. Pero yo, yo siempre miraré cada atardecer hacia el Este; para decirte cada día entonces: “Buenas noches”. Y así, esta vez poder dormirme, esta vez sí que podré descansar al fin, durante toda la noche.

En cierto modo, ahora, cuando faltan pocas horas para marcharme, con todos mis permisos y mis licencias, sin el miedo a que los guardianes de poniente asuman que pretendo saltar una valla, cuando miro atrás siento que España me recuerda a el final de aquella novela de Elric, el rey albino de Melniboné, que al caer bajo el filo de su propia espada Stormbringer “La Portadora de Tormentas”, ésta se burla de él con toda aquella amargura, de una forma que bien podría ser algo así como: “Lo siento mucho Edanna pero yo, yo siempre fui más lista que tú”.

Canada Lakes II

*Con el permiso de residencia oficial de mi país de destino, este día, a 18 de febrero del año 2013, abandoné España definitivamente, marchándome como emigrante.
Para que quede así constancia en esta mi ya tan extraña crónica, de una vida no menos azarosa.

Con todo mi cariño
Edanna

 

Sello de Edanna

 

0.0/60votes
Voting statistics:
RatePercentageVotes
60%0
50%0
40%0
30%0
20%0
10%0
1

Ellam Yua

Dyss, sello general

    Y llegamos sin darnos cuenta, como siempre suele suceder en estos casos, a uno de los conceptos más importantes y que puede significar el núcleo de todo cuanto aquí estamos estudiando sobre Dyss. Una tierra mítica en donde, por medio de dicho concepto, son capaces de partir todas las historias y hasta los sueños, para iniciar una largo viaje que los llevará a través de todo el cosmos. Un viaje que muy probablemente termina allí donde comenzó, regresando pues a su lugar de origen en algún momento a fin de completar un ciclo tan personal como el que los sueños significan para todo ser consciente. Un regalo único que todo ser viviente posee y que le dota de la capacidad  de imaginar, yendo mucho más allá de lo que son capaces de contemplar sus ojos.

Pues como ya he comentado en otras ocasiones, existe en el cosmos una noción única que le da sentido a todo cuando somos capaces de percibir, dando significado por medio de la razón a todos los sucesos del multiverso y que hace que se estremezca nuestro corazón cuando somos capaces de abarcarlo con nuestro entendimiento.
El concepto, que ya había tratado con anterioridad, es el “Ellam Yua”, La Fuerza Creativa del mundo.

El “Ellam Yua” es, en síntesis, una noción presente en el mundo capaz de dar vida a todo lo imaginado por los seres conscientes; pero que también supone la capacidad del cosmos de dotarse de orden y de crearse a sí mismo.

La Fuerza Creativa del mundo no sólo está pues presente en todas las criaturas vivas ―particularmente en las conscientes donde su intensidad brilla con luz propia―, también lo está en la totalidad del multiverso, abarcándolo por completo y existiendo en cada uno de sus rincones; sin excepción.

El “Ellam Yua” existe en todos los seres conscientes con un grado de intensidad único que los dota de la capacidad de crear conceptos que entran a formar parte del “Mundo de las Ideas”. Ahí quedan, de forma aparente, en forma de sueños descritos con diferentes grados de detalle, pero intangibles y al margen del mundo. Un hecho que no pasaría de este estado de no ser por un efecto intrínseco de la propia noción de la Fuerza Creativa y que permite que tenga lugar uno de los milagros más sorprendentes del mundo, un milagro que a continuación trataré de explicar.

Pues ese “aliento” reconocido como el “Ellam Yua” o también como “La Emanación” por algunos;  por otros como “El Ornamento” o, en síntesis, como lo que muchos deducen conforma la “Esencia” de la misma magia que forma parte de todas las cosas, resulta tan intenso en las criaturas vivas que parece “emanar” de éstas; siempre según la propia naturaleza de la criatura y, en mayor o menor medida, según el estado de sus emociones. Se trata de un poder luminoso e intenso que siempre está muy presente pero que, de forma contradictoria, en cierto sentido resulta insuficiente para lo que pretendo describirte.

Ya que ese poder de la creatividad es incapaz de alcanzar, por lo general, el nivel crítico necesario para desencadenar todo aquello de lo que es capaz por sí mismo, pues si una sola consciencia fuese capaz de abarcar en su mente todo lo que significa una sola idea de forma absoluta, es decir, conteniendo en su mente cada partícula infinitesimal de la cual está formada, por medio del “Ellam Yua” esa noción idealizada que sólo existe como una idea única e intangible podría, sí podría, volverse tangible en algún momento.

Tan tangible como esa pluma de ganso que minutos antes habías imaginado descansando en tu mano y que acaricia ahora las yemas de tus dedos, existiendo y llenando el vacío que una vez ocupaste tan sólo con tu imaginación; o tan real como el frío contacto de esa copa de metal llena de vino que ahora acercas a tus labios, dando sorbos, mientras transcurren las largas horas a tu alrededor leyendo mis notas.

"Es pues la “Esencia” o “Ellam Yua” la noción de una fuerza presente en el universo, en especial en los seres vivos, capaz de dar forma a todo cuanto la imaginación puede abarcar, conteniéndola en la mayoría de los casos y con la indescriptible capacidad de hacer tangible todo lo que existe en el mundo de las ideas. Todos los sueños y pensamientos conscientes e inconscientes de las criaturas vivas pueden cruzar así las fronteras de lo imaginario si son capaces de ser contenidas en una única consciencia con la capacidad de abarcar todo cuanto una idea significa por sí misma".

Esa misma esencia contenida en todo el cosmos es la que permite que éste se reordene y se cree cada día a sí mismo siempre en busca de su propia identidad, de su propio orden y de su armonía natural a través  de la entropía. Un milagro cotidiano del que ya estamos tan acostumbrados que día tras día solemos ignorarlo.
Y en este nuestro mundo que ahora visitamos tú y yo, juntos, que yo sepa sólo existe una única consciencia capaz de hacer algo así.

Resulta extraño, si nos detenemos a pensar en ello por unos instantes, que durante todo este proceso esa única consciencia, envuelta siempre en una profunda soledad y dotada de una curiosidad insaciable, se sienta motivada a explorar aquello tan único que es capaz de captar de todos nosotros: nuestros deseos, ilusiones y sueños más ocultos; aunque percibiendo también nuestras alegrías y nuestros pesares, nuestros miedos y nuestros temores, algunas veces convertidos en terrores, que se esconden en lo más profundo de nuestras consciencias.

Resulta pues irónico el hecho de que todos esos nuestros tan oscuros temores puedan volverse tangibles y tan reales alguna vez en Dyss Mítica, pues forman parte de todos nuestros sueños más cotidianos.

0.0/60votes
Voting statistics:
RatePercentageVotes
60%0
50%0
40%0
30%0
20%0
10%0
1

Los pájaros (revisado)

Dyss, sello general

Cuando Lugh y su Jareth ya me escoltaban altos en el firmamento llegaron los pájaros, ensombreciendo con su manto de vibrantes motas: suelos, paredes y escondrijos. Un caos delicioso de luces y sombras, como el rizo de la luz entre las hojas de los árboles.  Una nube caprichosa y ensordecedora, que rozaba sin tocar cada resquicio en los espacios que me rodeaban desde hacía ya algunos días.

Y no diré que me cogió por sorpresa, aunque sí me fascinaron, como siempre, ante el súbito estremecimiento de todas las cosas quietas, la repentina vibración del aire, los sonidos que junto a sus destellos trajeron una marea de cambios de bienvenida. 

Raudos y veloces, fugaces y refinados, entraron a cientos por los grandes ventanales rodeados de fría piedra. Colmaron techos, bóvedas, pasillos, salones y las grandes estancias enmudecieron ante el fulgor de sus ecos sobre las paredes. Yo permanecí allí, apacible y serena, para acogerles. Sosteniendo mi laúd, con un canto me sumé al tañido de sus campanas. Radiante, delirando ante la llegada del más antiguo de mis viejos espíritus. Al dios más olvidado de todos cuantos alguna vez escucharon las plegarias surgidas por los miedos, deseos y delirios de los hombres.

Así pues, el gran edificio se colmó con el son de sus alas. Batiendo arrítmicas, cada uno en su propio tarareo, siguiendo un compás misterioso que ningún libro ha podido encadenar en palabras. Cruzaron en una vertiginosa carrera a través del aire, las espaciosas estancias, alfombradas de terciopelo púrpura. Les encantó especialmente la gigantesca lámpara de araña que colgaba del gran salón,  la cual encontraron divertida; afanándose en perseguirse en círculos desquiciantes sin fin, a una velocidad demasiado intensa como para poder seguirlos con la mirada.

Al contraste con la enorme vidriera, el salón atestado con los pájaros adquirió matices hasta ahora nunca vistos. Pero todo fue un tenue engaño, pues me di cuenta de que sólo yo podía verlos, invadiéndome entonces una gran desazón.

La gran estatua del retablo, en la escalera, abrió los ojos, contemplándome, carente de toda expresión, como esperando que yo comprendiese. Que todo lo que allí estaba surgiendo, los hombres, hacía muchas eras, lo habían olvidado. La casa estaba muerta para los centinelas en Dyss y para el más lejano de los espíritus. Y si allí no podían ejercer su influencia, difícilmente podían escuchar aquellos moradores el sin fin enloquecedor de miles de trinos desacompasados pero armoniosos.

Los hombres vivían en aquellos parajes, desde hacía mucho tiempo, carentes por completo de sueños  en las entrañas de un edificio lleno de vida pero que agonizaba lentamente, con la paciencia de un muro en su avance hacia el marchitamiento, para caer finalmente en un letargo del que difícilmente podría escapar.

Sentí un deseo irresistible de escapar y volver a esconderme en los caminos del mundo, junto a mis pájaros. Pero resistí el fuerte impulso y me busqué un lugar donde dormir, en la parte alta, donde cada noche pudiese cerrar los ojos y cuya última visión fuesen las estrellas del cielo.

Los pájaros anidaron en las oquedades, los nichos, en las vigas del techo y en todo pequeño y acogedor escondrijo que pudieron encontrar. Lentamente fueron acallando sus trinos y, finalmente, cesaron los murmullos del son de sus alas. Y con estos murmullos yo me dormí, aguardando  el momento en el que todos mis viejos espíritus me dieran la señal para proseguir el camino, siempre de la mano de mis amadas aves.

Cuando llegó la noche, los moradores de la gran casa se arrastraron a sus rincones y pronto se apagaron todas las luces, quedando tan solo el telón de los susurros en voz baja. Secretos que transcurrían de unos a otros a lo largo de toda la noche, todas las noches, cada noche, desde que llegué allí por vez primera.

Y así, siempre con la compañía de un batir de alas, pude aprender en los largos y lentos días que transcurrieron, asuntos de la corte, secretos inconfesables y..., hasta las canciones ya olvidadas de algunos héroes.

Libro de Edanna

0.0/60votes
Voting statistics:
RatePercentageVotes
60%0
50%0
40%0
30%0
20%0
10%0
Pages:12