Username:

Password:

Fargot Password? / Help

Tag: mitopoesía

1

Los Mito-Imagos

Dyss, sello general

Aunque ya hablo de “ellos” de forma más extensa en el capítulo sobre el poder y la magia del mundo, y dada la importancia que suponen, me gustaría detenerme un momento sobre uno de los sucesos más sorprendentes y extraordinarios que suceden en esta tierra mítica.

Existe un fenómeno en Dyss que, a través de varios factores, produce la manifestación tangible de una entidad en el mundo material. Se cree que la fuerza creativa del mundo y de todas sus criaturas, también conocida como Ellam Yua, unida a la necesidad de comunicación de la gran consciencia que Dyss significa, provoca la formación  tangible de lo que se oculta en la consciencia colectiva de las criaturas conscientes.

Los Mitagos son mitos “tangibles” hechos realidad. Sueños, esperanzas, mitos y creencias que, a través del proceso mitogenético, se manifiestan de forma física en el mundo material. Estas manifestaciones no tienen porqué ser criaturas expresamente, pudiendo ser también objetos o incluso lugares concretos.

Grandes héroes, personajes de leyenda y héroes míticos; objetos maravillosos provenientes de cuentos y narraciones, fabulosos tesoros nacidos de la imaginación colectiva, o bien, lugares míticos, emplazamientos producto de la imaginación que, por medio de la fuerza creativa, Dyss consciente “crea” de forma tangible y deposita sobre la tierra dotándolas de substancia y forma, dándoles así un lugar en el mundo.

Los Mitagos en sí técnicamente son “cambios” realizados por Dyss. Seres míticos completos y autosuficientes,  creados por la fuerza creativa del mundo unida a la fuerza del cambio. Constituyen junto a las alteraciones de las regiones cambiantes, la "quintaesencia" de la fuerza del cambio. Pero los Mito-imagos o Mitagos son incapaces de generar cambios; son cambios.

De forma personal, albergo la sospecha de que la generación de este tipo de entidades obedece no tan sólo a un proceso de la voluntad de la gran consciencia del mundo sino que, en parte, también proviene de los propios sueños de un mundo que también es capaz de soñar. Así pues, para escándalo de muchos que me han escuchado realizar estas afirmaciones, son los propios sueños de Dyss, unidos a los sueños de todos los seres, los que provocan la formación de imágenes míticas tangibles. Que no son otra cosa que sueños a los que se les ha dado vida.

En cierto modo, los Mitagos son también sueños que cobran vida y se hacen realidad. Lo que sucede es que esos sueños mantienen cierta autonomía, en ocasiones una razón de ser y hasta, y esto es lo más inaudito, sus propias metas, sueños e ilusiones. A su vez éstos mismos sueñan y desean, pues todas las criaturas poseen sus propios sueños, lo que también se une a la misma Ellam Yua una vez más, para completar un ciclo que se inició mucho tiempo atrás.

Nacen de las emociones, de las necesidades, del miedo, de la angustia y de la alegría. Provienen de los seres míticos que llevan los individuos en sus anhelos más profundos. De las emociones y de los mitos que guardan los seres conscientes en su interior. Los imagos nacen de la mente de los individuos, y de todo aquello que guardan consigo. Toda la memoria mítica, los héroes del pasado, los cuentos y las leyendas dan forma a los "Imagos" míticos o imágenes míticas de un concepto o idea. Los Mitagos son imágenes míticas tangibles.

Es por eso que, generalmente, aquellos que provienen de lugares donde la magia está muerta, como algunos “extranjeros” o criaturas que provienen del exterior a través de las fronteras, son capaces de darle forma a los "Imagos" de forma más intensa, pues esas imágenes son más intensas en ellos.

Por supuesto, puedes encarnar a un Mitago en Dyss... ¿Quieres ser Hood?, o quizás... ¿Arturo de Camelot? O puede que un héroe nacido de la imaginación de los nativos en Dyss... Nacido de las propias historias que pertenecen a esta tierra.

Quién sabe, la elección la dejo en tus manos...

En los capítulos sobre los poderes del mundo y sobre las razas y culturas se detallan los Mitagos y se amplía la información como tipo de personaje para el juego de rol.

 

Los Mitagos, como otro tipo de entidades, mantienen sus propios ciclos de existencia, particularidades y una serie de características. En los capítulos destinados a describirlos hablaré de ellos de forma más extensa.

Así pues, podemos afirmar con seguridad que en Dyss los sueños cobran vida y, de forma literal, se hacen realidad.

0.0/60votes
Voting statistics:
RatePercentageVotes
60%0
50%0
40%0
30%0
20%0
10%0
1

La mensajera

Dyss, sello general

       Llegó a la ciudad montada sobre un destrier de más de mil setecientas libras, completamente desprovista de prenda alguna,  sobre la cuarta hora del día de Brennan, en la séptima estrofa, mes del duelo.

No hubo mirada de hombre en todo Caernavon que no vibrara de lujuria; no hubo al amparo de Lugh mirada de mujer que no transpirara envidia por aquella piel tensa como un bordado sobre el bastidor, y tan suave como el discurrir de la mentira.

Vino tan altiva, tan lozana y tan hermosa como el mismo semental tapizado de armiño que montaba. Forrado en guarniciones de oro y plata con bordados sobre terciopelo traído de más allá del mundo, allí donde los hombres recogen la cosecha con unos brazos que crecen donde deberían encontrarse las piernas. Con estampado de hilo de oro, rampantes leones bordaban su manto color cereza y lo completaban criaturas míticas vistas por algunos ilustrados en los libros que hablan sobre las bestias fabulosas de más allá del mundo; allí, donde el agua de los océanos se derrama hacia la noche, salpicando de espuma la bóveda celeste y formando así las estrellas del cielo.

Una pesadumbre se apoderó de todos los corazones, una mezcolanza de la última alegría de un año de primavera que se llevara de forma súbita un viento afilado y, antes de que se dieran cuenta, tejados, vigas y  chimeneas; gárgolas, canalones y desagües se habían llenado de pájaros negros que rondaban, expectantes, sumidos en la inquietud que guardaban bajo sus mismas alas.

Desfiló con soberbia, haciendo levantar las patas del caballo a través del callejón de los tejedores, sin prestar atención a las prendas que colgaban ondeando a la brisa perfumada de canela, de romero y de vainilla que exhalaba allí por donde pasara.
Dos guardianes del portón que guardaba la plaza del mercado arrojaron las lanzas y echaron a correr sin acordarse que, por aquella cobardía, les separarían muy probablemente la cabeza del cuerpo; tal y como sucedió algunos días más tarde, y sin poner en la tarea ni mucho empeño ni demasiada habilidad.

Había en ella tres cuartas partes de altivo orgullo, dos medidas y media  de arrogancia, cuarenta y seis partes de osadía, tres onzas de odio perpetuo sobre las criaturas que sienten, anhelan y sueñan en las noches estrelladas y..., y en un leve resquicio, una muy pequeña pizca de inocencia arrebatada en contra de su voluntad.

Pues la mensajera traía un mensaje de Ella, una vez más. Y para ella, como para sí misma, la niña que había dejado de serlo aquel lejano día que se entregó a la reina, perdiendo espíritu, cuerpo y mente, despojándola de su mayor tesoro, su voluntad, era ahora la voluntad de su reina, hermana, madre y dueña. Voluntad que  estaba ya tras todas sus amargas horas en posesión de Ella, que todo lo da y todo lo quita, por un pequeño precio...

Tan antigua, tan sabia y hermosa, tan vieja como el mundo... Tan antigua como el mundo.

Ascendió por la rampa, pateando con fuerza las piedras del pavimento, cruzando hacia la plaza a través de los últimos días del arco encarzado que sostenía un viejo portón de tallas imposibles de realizar por manos humanas. Un portón labrado que una vez sembró el orgullo de un próspero centro de comercio; hoy una ciudad medio en ruinas habitada de forma tragicómica por una población que hace tiempo olvidó el sabor de las quimeras y de la ilusión, abandonándose al delirio de las pesadillas que se habían inventado a sí mismos.

La vi entonces detenerse junto a los puestos de especias, lo más lejos posible de la fuente central. Fue entonces, en ese preciso instante, cuando pude percibir su absoluto desprecio por las gotitas de agua que salpicaban algunos palmos más allá del brocal. Un desagrado que traía consigo la urgencia inconfundible que reclama la supervivencia.

Me miró un leve instante y le devolví la mirada, y por un momento, pude percibir la duda, el leve aliento de un temor disimulado y una pequeñísima súplica que espantó el graznido de un cuervo, posado a pocos pasos de la mensajera, sobre su cabeza.

No tomó demasiado tiempo para, alzando una voz dulce pero firme, exclamar:

― ¡Gentes de Caernavon, escuchad las palabras de vuestra soberana y madre! ¡Regocijaos pues la reina ha vuelto para reclamar todo cuanto le debéis y que es suyo, por derecho! ¡Ella ha vuelto y espera que en la alegría de vuestros corazones le entreguéis de buena voluntad lo que le pertenece!

Un silencio traído del último abismo se depositó de manera imperceptible sobre toda la ciudad. Así, en el callado temor hacia los poderes que provienen de las esquinas del mundo, los habitantes de aquellas tierras escucharon las demandas.

Esta vez lo habitual, sin demasiadas sorpresas. La tercera hija del duque, la mayor, nacida en la canción de primavera, que en su juventud de muchachita, ya había pasado de niña a mujer hacía tan sólo los dos versos que tarda en cruzar el sol y su Jareth, la bóveda de los cielos.

Como vino se fue, en su arrebatadora altanería; tras reclamar los deseos de aquella que, todo en su gracia concede, como es llamada por las más ancianas y las más plañideras.

Nadie se interpuso en su camino, nadie cruzó bajo sus bridas bordadas de doble cruzado y cadeneta o se atrevió a rozar el brocado del manto de su montura; y muchos desearon haber muerto aquella mañana pues el grito desgarrador de la duquesa se escuchó desde la torrecilla del palacio a través de las calles, desde la puerta este hasta la del suroeste, cruzando desde la barbacana norte hasta el estercolero del sur, junto a las caballerizas. Un grito que se mezcló con el nauseabundo miasma de la calle de los curtidores y que se alejó volando, haciendo molinetes, a llevarle las nuevas a Ella. Allá en su recién reedificado castillo del bosque, no muy lejos, al sur.

Pues la que todo lo da y todo lo quita, había vuelto al bosque.

No pude más que sentir un extraño conjunto de emociones dispersas. Aquello que ronda entre el desprecio por quien se aprovecha de los débiles, la compasión por los que sufren el dolor que les imponen los que atentan contra su dignidad y, esto era lo peor, una enraizada cólera dentro de mi ser hacia la especie humana; por ser la única causante de todo aquello pues, aunque resulte difícil de comprender para los profanos, la única culpa por el retorno de Ella al bosque era debido a los propios deseos de las gentes.

Se trataba de sus propios anhelos egoístas y de todos sus deseos profundos danzando en las mezquinas aguas de la voracidad los que eran causantes de aquella nueva llamada. Pues Ella cobraba vida sí, una vez más. Como tantas veces lo hizo en el pasado, como otras tantas me temía haría de nuevo en el futuro.

Mil veces nacida, reclamada de un lugar que está más allá de los sueños, traída de nuevo por el deseo oculto de las gentes, por su propio anhelo secreto, por su codicia... Por el ansia disimulada de una entidad que pudiese otorgar cuantos dones se le pidieran, a cambio de..., a cambio de nada..., a cambio del dolor de otros... Pues cuanto Ella reclamaba a cambio de sus dones era algo sin importancia. Una nimiedad a cambio del la bendición de su abundancia. La vida de un ser que, por lo general, siempre era de otro.

Yo miré a mis camaradas y asentí sin titubeos. Esta vez la reina haría una excepción. Y en su exquisita cortesía respetaría la tradición que demanda el protocolo, a fin de conceder una audiencia que precisaría para su merced, algo quizás más contundente que las palabras.

Libro de Edanna

0.0/60votes
Voting statistics:
RatePercentageVotes
60%0
50%0
40%0
30%0
20%0
10%0
1

El paso del tiempo

El tiempo transcurre en Dyss..., como en cualquier otro lugar. Quizás con la diferencia de que éste no lo hace de manera tan impertérrita aquí como en otros sitios.

El tiempo tiene algo de libre albedrío y muchos creen que es capaz de tomar sus propias decisiones.

Sea esto cierto o no, es útil trazar pautas para organizarse en el transcurrir de los días. Saber cuándo es preciso sembrar o recoger la cosecha; salir a la mar con garantías de regresar encontrando provecho en medio de las aguas; iniciar un viaje con posibilidades de tener algún conocimiento de los días que han transcurrido, o bien, de los que faltan para poder volver al hogar... Resultan todos buenos ejemplos donde la cuenta del tiempo es conveniente.

También resulta ventajoso para ir un poco más allá de, aunque por lo general sea suficiente, organizar una reunión al alba o al caer el sol; despertarse cuando canta el gallo o comienzan a cantar los pájaros, o de reunirse cuando el sol está en lo más alto. Formas de mantener un control del tiempo que desde el principio de los días bastó para el transcurrir de lo cotidiano.

La utilidad de medir el paso del tiempo depende de las necesidades que tengamos de su propio uso y es un concepto que cambia con el desarrollo social y económico. El concepto de la puntualidad, de los horarios y de la hora fija señalada con rotundidad, son conceptos que aparecen cuando una sociedad crea una necesidad para ello. En el caso del mundo terrestre, o de “La Tierra”, esto se produjo tras nacer el concepto de la máquina y del obrero como fuerza de trabajo y de todo cuanto significa “La Revolución Industrial” a su alrededor. La necesidad de confinar a los trabajadores en torno a las máquinas y hacerlas funcionar, de tener una infraestructura de usos y de consumo de grandes cantidades de energía en torno a la producción y del desarrollo en serie, significó la forja de las cadenas del tiempo y de la servidumbre al reloj, única manera de llevar una agenda estricta enfocada a generar cuanto más mejor. Esto se contagió a todos los niveles de la sociedad y la vida enfocada al trabajo de producir todo lo posible generó que la puntualidad fuese considerada una “virtud”.
Una “virtud” que era conveniente, por lo que así se instruyó. Y así lo asimiló la consciencia colectiva.

Son por tanto éstos, conceptos que están más allá de un mundo que se contenta con la siembra y recogida de sus cosechas; que cuida del ganado llevándolo a pastar y guardándolo al atardecer; que produce de forma artesanal con el fin de abastecer a nivel local y, en casos muy concretos, que produce a un nivel regional de pequeña escala.

Por lo tanto, si aceptamos que muchas criaturas conscientes encuentran de utilidad un calendario, a continuación te muestro cómo se enseña a medir el tiempo en Dyss y así es como lo aprenden sus habitantes.

 

De las horas

-Trece partes tiene un día. Trece partes dividen la jornada. Cada parte es un término para un mundo al que le agrada cuanto hay de poético y de misterioso en cada momento. La jornada completa de trece partes forma un día que en Dyss se denomina, “Verso”.

Cada una de las trece partes equivale a algo menos de dos horas “Terrestres”. Cada parte recibe un nombre. Puesto que la utilidad de un calendario obedece a las necesidades de sus usuarios, es en los momentos de luz diurna cuando las cuentas son más precisas.

Así pues, de las horas, son sus nombres:

 

1ª. Madrugada: Hora Primera. También llamada “La Deshecha” o “Incompleta”.

-Alrededor de las 3 de la madrugada de la cuenta “Terrestre”.

 

2ª. Vespertilio o Vísperas: Hora segunda y llamada, “la hora de las vacas”, por razones obvias... O no tan obvias parece..., ¡es cuando hay que ordeñar!

-Se corresponde con las 5 ó 6 de la mañana de la cuenta “Terrestre”.

 

3ª. Prudente / Decente: Hora tercera o llamada irónicamente “Primera”, por el labriego, que es cuando se levanta. Aunque en general todo el mundo la llama: “La Decente”. También, la del "labriego”.

-Se corresponde con las 7 u 8 de la mañana de la cuenta “Terrestre”.

 

4ª. Cuarta: Hora cuarta, aunque en contradicción algunos la llaman: “Segunda”, algo despectivamente. Esto es así porque es la hora, por lo general, en la que comienzan la faena los artesanos, o “segundos” en comenzar el trabajo. A la gente le encantan estas cosas...

-Se corresponde con las 9 ó 10 de la mañana de la cuenta “Terrestre”.

 

5ª. Reina: La hora quinta es “Una Reina”. Todo cuanto se haya hecho hasta aquí habrá valido la pena, según la sabiduría popular. En realidad debería denominarse “La hora del Rey” que es cuando los reyes se toman un tentempié. Pero ya se sabe lo que pasa, y quien manda no suele ser el de bigote más fino sino la de la falda mejor recogida.

Muchos, de forma petulante, la llaman con cualquier apelativo que corresponda a un alto cargo, así también es la hora del procurador, del noble, del rico, del escriba, etc.

-Se corresponde con las 11 ó 12 de la mañana de la cuenta “Terrestre”.

 

6ª. Dyss Sexta: o “Rima sexta” la denominan algunos. La hora sexta es a la tierra, al mundo y a la bóveda celeste. Marca la mitad del día y en este momento se dejan todas las labores para dedicarse a uno mismo y al descanso. Pese a que en Dyss rendir culto al mundo es una prohibición generalizada, muchos no pueden evitar pensar que es el momento de honrarla y de dedicarle un pensamiento con alguna petición o plegaria.

-Se corresponde con la 1 ó 2 de la tarde de la cuenta “Terrestre”.

 

7ª. Cautiva: Hora séptima. Dicen que se llama así porque es el momento de reanudar el trabajo, siendo pues “cautivos” de un momento del día que nos vuelve a llevar consigo.

-Se corresponde con las 3 ó 4 de la tarde de la cuenta “Terrestre”.

 

8ª. Serena: La hora octava del día, o “Rima octava”, la llaman algunos. Dicen que como a esta hora se está cansado de una larga jornada, a este momento del día se le conoce por su tranquilidad, su lentitud y su parsimonia, habiéndose ganado el apelativo de: “La hora de los caracoles” o “Perezosa”.

-Se corresponde con las 5 ó 6 de la tarde de la cuenta “Terrestre”.

 

9ª. Plácida: La hora novena o “Novena rima” por algunos, y  por cuyo nombre se puede desprender que es cuando generalmente se dan por terminadas las tareas del día.

-Se corresponde con las 7 u 8  de la tarde de la cuenta “Terrestre”.

 

10ª. Décima: La hora décima y a veces también, “La rima décima”, también llamada: “La Última”, aunque no lo sea realmente. Marca el fin de la jornada y el momento de marcharse a casa.

-Se corresponde con las 9 ó 10 de la tarde de la cuenta “Terrestre”.

 

11ª. Tardía: La undécima hora. Momento de estar en casa y atrancar bien puertas y ventanas. A esta hora, es tarde, y eso basta.

-Se corresponde con las 10 u 11 de la noche de la cuenta “Terrestre”.

 

12ª. Remota: Duodécima hora. También se la conoce como “Lejana”, pues es un término que expresa que está ya la noche avanzada y es imprudente andar en estos momentos por el exterior. Todo siempre desde el punto de vista de los campesinos y gentes honradas..., y no tan “honradas”.

-Se corresponde con las 12 de la noche de la cuenta “Terrestre”.

 

13ª. Ignota: Décimo tercera hora o “La hora trece, como la denominan los eruditos. “La Ignota” es un momento a tener muy en cuenta pues es cuando suceden los hechos más extraños, “o naturales” según se mire, del mundo. Es la hora mágica, delicada, especial e imprevisible; momento en el que suceden muchos cambios en Dyss.

En la hora Ignota no debe andarse por ahí, fuera de casa, y no se debe hacer nada según las costumbres populares de muchas regiones, aunque esto varía según los lugares.

-Se corresponde con la 1 ó 2 de la madrugada de la cuenta “Terrestre”.

 

Así, con el transcurso de las horas a lo largo del día, no hemos hecho más que empezar pues recuerda que:

-Trece partes tiene una jornada, esas partes son las horas del día.

-El día, o jornada, se denomina: “Verso”.

 

Por tanto, “nueve versos” forman una semana o “Novena”, como veremos..., en el próximo apartado.

0.0/60votes
Voting statistics:
RatePercentageVotes
60%0
50%0
40%0
30%0
20%0
10%0
Pages:1234567