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Regiones míticas

Sobre lo intangible, real o irreal
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El desafío de los 30 días. Pregunta 6

Pregunta 6: No existe zona habitada, incluso en la actualidad, donde no existan leyendas, cuentos para asustar a los niños o historias de magia maravillosas que nos hacen sentir escalofríos. Highdell no es distinto. Seguro que conoces alguna de sus leyendas. Algo que se susurra tras las puertas, mientras sus narradores y sus oyentes se santiguan a sus dioses. Cuéntanosla.

desafío 30 días

Muchos lugares tienen sus leyendas. Ya sean historias alegres o tristes todas hablan del pasado, de la gente que vive en la región, de las cosas con las que sueña y de lo que sienten. Existe una leyenda en Highdell que se cuenta tan a menudo que es muy raro encontrar a alguien que no la conozca. Esta es la extraña historia de cuando en Highdell comenzó a llover hacia arriba.

Según dicen, un día normal, uno cualquiera como todos los demás, todo se puso patas arriba. Hay quien afirma que comenzó muy temprano —poco antes de salir el sol— con el extraño comportamiento de los animales que de repente dejaron de hacer lo que hacen —esto es mascar hierba, perseguirse el uno al otro o revolcarse en el corral por ejemplo— para plantarse muy quietos sobre sus patas y dedicarse a mirar fijamente a sus dueños. Pero aquellas no eran las miradas corrientes de cabras, ovejas, gansos, cerdos y vacas, que son así como que estoy pero no estoy, todo a la vez. Aquellas eran miradas flemáticas, como la de los consejeros en el senado esperando que hable este o aquel. Expectantes y listos para poder atacar y comenzar la discusión de la jornada... Así pues, todo bicho viviente de corral parecía cuchichear con su vecino, así por lo bajo, como cuando una se pone a criticar a aquella que pasa tan fresca con el cántaro a pesar de que todas sabemos que es una sinvergüenza, una fresca y una robamaridos.

Y no se tardó mucho en saber que algo extraño estaba pasando pues los más madrugadores, que ya andaban en la labor de ordeñar a las cabras, tras probar la leche fresca no pudieron más que escupirla proyectándola en una bonita nube multicolor al advertir que estaba tan agria como el vinagre. Hay quien también afirma que algunos de los faroles de la calle, con sus llamas aún encendidas en sus copas, se doblaban torciendo sus tallos dulcemente, como el cuello de un flamenco, hasta alcanzar el suelo para poder beber así de los charcos en la madrugada. Lo que la historia de las farolas se atribuye a la borracha de Edith, la mujer del más vago del pueblo, que entre col y col, lechuga y desplumar alguna gallina para el guiso, no duda en jalarse media botella de licor de hierbas que hace ella misma en el alambique, por lo que lo de las farolas aún es tema de discusión acalorada.

Pero el suceso más curioso, y por el que mejor se recuerda aquel día, es que según dicen a media mañana comenzó a caer un chaparrón; algo muy extraño porque el cielo estaba más despejado que la cáscara de un huevo. Las gotitas caían lentas, como dudando del cometido de su misión, hasta justo poco antes de alcanzar el suelo, momento en el que ni cortas ni perezosas se daban la vuelta para volver hacia arriba, regresando por donde habían venido. Tal fue así que allá en las alturas se comenzaron a formar densos nubarrones que al poco y cargados hasta los topes se marcharon llevándose consigo la furia de la naturaleza a otra parte. El caso es que jamás se vio en la zona, y dudo de que vuelva a verse, gotas de lluvia más orgullosas que las de aquel día.

Algunos, muy asustados por tan extraños acontecimientos y con razón, se alcanzaron corriendo hasta el castillo cercano con la esperanza de que la guardia pusiese algo de orden en aquel día de locos. Pero los soldados, que la pasada noche habían tenido timba de cartas, andaban aquejados de fuertes dolores de cabeza por lo que exigían una baja de sol a sol. Con mil excusas preguntaron que cual era el problema exactamente, que si más pelos y señales y que si se estaban seguros de esto, de aquello y de lo de más allá, porque "pa ir pa ná" pues como que no. Total, que aquel día en el castillo todos libraron, el duque se lo pasó durmiendo el día entero y yo diría que lo que pasó más bien es que por decisión previa habían decidido entre todos librarse de cargar con el muerto.

Y tanto que se libraron porque ya pasado el mediodía al fin pareció que los animales terminaron de decidirse, dejaron de mirarse unos a otros y se lanzaron contra la gente regalando picotazos las gallinas, topetazos las cabras, mordiscos los cochinitos y unas embestidas de campeonato las vacas, que aún con su mirada apacible tenían más que ganar debido a su tamaño. Todos a una, a diestra y siniestra, sin preferencia por jóvenes o viejos, edades o posición social, un grado más arriba o abajo; pero respetando eso sí a los niños, que a esos ni tocarlos. Total, que el que menos terminó empotrado en la puerta del granero, dentro o fuera de su casa cruzando a través de la ventana o bien rebañado en el fango del corral. Lo único que compartían es que todos se quedaron con el trasero como la grana, todos sin excepción.

Y qué pudo generar tan extraños acontecimientos aún es asunto de debate. Pero tantas y tan desafortunadas desdichas no son sin duda un negocio de la casualidad. Todos estos hechos, asombrosos sin duda, eran símbolos inequívocos de que por los andurriales rondaba alguna bruja que sin tener un pelo de tonta había lanzado una maldición sobre el pueblo. Y es que, si en algo tienes en consideración mis palabras, pocos días antes me enteré de la llegada a la zona de una de esas ancianas itinerantes. Una de esas que van de pueblo en pueblo vendiendo remedios y pócimas tratando de ganarse la vida y llevando sus conocimientos de sanación a las gentes sin atender a clase o condición. Un ya cada vez más raro miembro de la antigua religión que aún sobrevive como puede.

Lo sé porque yo misma le compré un remedio para el dolor de muelas del inútil de mi marido —que a pesar de todo me lo agradeció el muy patán—. Y no oculto mi simpatía por esos viajeros entregados a su causa que no desean más pago por sus servicios que un agradecimiento sincero, pues tal cosa es precepto de sus creencias. Pero no todos en el pueblo fueron tan amables como yo y por desgracia al poco me enteré en el lavadero por las mozas que algunos, a ella y al pequeño ayudante que la acompañaba, los habían echado jaleados con improperios y bostas de vaca, siempre tan efectivas. Por lo que sentí gran rabia y vergüenza por los míos y por su ignorancia, mal rayo les parta el corazón a esa panda de animales. Por lo que un topetazo de cabra en las nalgas, en mi opinión, es indemnización insuficiente para aprender a respetar a quien sólo desea tu bien sin esperar gloria o fama alguna por su labor.

Si el pueblo aprendió la lección aquel día como corresponde aún no lo sé, pero alegando en el lavadero todas las mozas aún hoy coincidimos en que, al menos en los últimos tiempos, siempre que algún viajero da con sus huesos en el pueblo trayendo algo de utilidad ahora siempre se le trata con respeto, no se le exige más que lo justo en la fonda y aún muchos con la mirada gacha —y la mano protegiendo sus partes por si acaso—, se acerca con timidez pero interesado de verdad en echarle un vistazo a sus mercancías.


Edanna
6 de noviembre de 2015

Edanna, sello personal

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Extasi, un nuevo proyecto de juego

Con la llegada del otoño, mi estación favorita, creo que ha llegado el momento de presentar el siguiente proyecto de Lavondyss: un juego de rol sobre las emociones. Su portada, con los tonos propios de la estación, es perfecta para inaugurar una temporada de trabajo que para mí se renueva cada año por estas fechas. La imagen base es obra de la artista Jena DellaGrottaglia.

Extasi, que es como he decidido llamar a este proyecto, es el término griego de la misma expresión en castellano que tanto puede servir para una marca de colonia como para nombrar un juego. Y dado el tema del que se trata, a mí me parece perfecto. Se pronuncia con la "a" como vocal acentuada por cierto, por lo que la palabra es llana. Así, de paso, obviamos referencias con algunas vergonzosas creaciones de los 90.

Extasi: juego de narración compartida

Consiste en un juego de narración compartida que puede jugarse con o sin director. Aunque me gustan mucho los juegos sin director, pienso que esta figura ya tradicional ofrece un estilo de juego distinto. Su papel como juez, creador de estructuras y guía puede aportar mucho a la experiencia si ese es el deseo de los jugadores. Obviamente, en un juego en el que se pretende crear una historia entre todos, el papel del director, de elegir tenerlo presente, aquí actúa en calidad de juez y guía de la estructura principal, ayudando a resolver algunos conflictos.

Este proyecto se me ha hecho irresistible por varios motivos. En primer lugar aborda directamente un área de la psicología por el que siento mucho interés y que últimamente se ha hecho familiar gracias a la última película de Pixar: Inside Out. En segundo lugar se adentra en un territorio que quiero ir explorando cada vez más, el de los juegos de narración compartida. En el juego Dyss Mítica, en desarrollo en este momento, hay un pequeño complemento de narración compartida, siempre opcional por supuesto. Este elemento me ha servido para fijar algunos esquemas básicos y disponer de un punto de partida. Me gustaría pues desarrollar un sistema propio que tenga algo que aportar, por lo que esta es mi propuesta para un juego de estas características.

Planteamiento

Hablar de un juego que trate las emociones en estos días es asociarlo directamente con la película de Pixar. Bien, la idea de poner un juego de este tipo en mi agenda en realidad no es reciente. Los rudimentos del juego ya los había planteado hace algún tiempo, lo que ha cambiado es el punto de vista. Comenzó como un juego en el que los protagonistas eran las musas. Un tema que aunque me entusiasma se me antojó algo limitado y, por qué no, con un muy arriesgado regusto a "selecto" que se me hacía cuesta arriba. Extender el concepto ha sido fácil y hasta lógico. Lo que permite que su idea de origen pueda integrarse como una opción más. Algo similar me sucedió con Scroll, que comenzó siendo un juego sobre personajes de videojuego y modificando la visión se transformó en todo un mecanismo de simulación de procesos informáticos.

La relación con la película es de una gran ayuda por otras cuestiones, entre ellas ha hecho familiar algo que forma parte de los últimos avances en la investigación de los procesos emocionales. Y es que se ha abusado mucho de esa conocida expresión acerca de que "sólo utilizamos un pequeño porcentaje de nuestro cerebro". Algo bastante cuestionable, si no falso. El cerebro es un dispositivo hipercomplejo es cierto, pero también con una capacidad finita. Por algo tenemos que olvidar buena parte de la información que asimilamos cada día si no queremos sufrir un colapso.

Precisamente por estas limitaciones las emociones funcionan de un modo similar a como se descompone la luz visible. Es decir, existen unas emociones básicas y el resto son aspectos o una mezcla de varias de ellas. De este modo y al igual que la luz blanca se divide en rojo, verde y azul, nuestras emociones básicas son: ira, miedo, alegría, tristeza, disgusto y sorpresa. Los celos, por ejemplo, son una mezcla entre la ira y el miedo. Combinando algunas y expandiendo las básicas se abre más allá todo un abanico de emociones tan diversas que resultan difíciles de catalogar. Algo perfecto pues suponen el margen de actuación del que disponen los jugadores.

La sorpresa es una emoción algo compleja de reflejar como herramienta. Puede además integrarse fácilmente con las demás, razón por la cual los guionistas de Inside Out simplificaron la lista a 5 emociones básicas. En Extasi muy probablemente yo haga lo mismo, aunque la posibilidad de usar la sorpresa como sexta herramienta del jugador no la descarto.

¿Pero cómo convertir todo esto en un juego sencillo y, sobre todo, divertido? Te lo explicaré en el siguiente apartado.

Sistema de juego

En Extasi todos los jugadores administran a un único personaje al que por ahora yo llamo "el individuo". Puede ser una persona sí, pero también podría tratarse de alguna otra criatura, yo que sé... ¿un Klingon? Esto es así porque el universo en el que esa criatura existe lo decide el grupo de juego. Vamos, que son ellos los que crean la ambientación. De este modo nuestro personaje común puede tratarse de un soldado acurrucado en alguna trinchera de la primera guerra mundial, de un marine espacial es una nueva misión, de un guerrero explorando una oscura y lóbrega mazmorra, de Alicia correteando por el País de las maravillas o de un adolescente el día de su primera cita... Como ves, hay mucha diversidad.

El individuo se define mediante una serie de ámbitos. Algunos de ellos son su vitalidad, su fuerza de voluntad o su nivel de confianza, aunque hay unos pocos más. Ámbitos por cierto que podrás encontrar también en el juego Dyss Mítica cuando esté disponible. El individuo es un personaje con sus virtudes y sus defectos y lo interesante del juego es hacer un seguimiento de su vida. Como un Truman (El Show de Truman) que, dentro de su burbuja, difunde cada hecho de su vida a los jugadores.

Para controlar sus acciones los jugadores asumen el rol de una o de algunas de sus emociones básicas, disputándoselo o eligiendo trabajar en equipo. Uno puede ser su ira, otro su miedo, un tercero su alegría y optimismo. Si se desea, es posible llevar más de una, dependiendo del gusto de la mesa de juego.

Cada emoción tiene unos patrones definidos. No pueden cambiar. Se trata de las manijas que controlan al individuo del mismo modo que si fuese un títere. El número de jugadores queda pues limitado a la cantidad de emociones básicas, un número perfecto diría yo.

En el apartado gráfico, que siempre lo diré es para mí la banda sonora de un juego de mesa, yo imagino a las emociones como pequeños dioses que, dentro de ese pequeño universo sin espacio ni tiempo que es la mente de cada uno, gobierna dependiendo del nivel de poder que posea dentro de sus dominios.

El mejor ejemplo que puedo poner de lo que estoy diciendo se muestra en la imagen siguiente, una perfecta representación de la Ira. Una imagen que espero incluir en el juego junto con el resto para cada una de sus "hermanas". Una fotografía de nuestras emociones.

Extasi: la ira

Las emociones son vectores de fuerza que empujan en una dirección las acciones del individuo, aceleran, frenan o se oponen por completo a las demás. Su nivel de intensidad depende de los ámbitos del personaje. La ira, por ejemplo, se mueve con soltura dentro del ámbito de la vitalidad del personaje. El miedo sin embargo tiene un control muy escaso sobre el ámbito de la confianza y muchos, yo diría que la mayoría, tienen un control medio sobre su fuerza de voluntad, unos de forma positiva y otros negativa; por poner algunos ejemplos.

De este modo, un individuo utiliza sus procesos mentales sí, pero influenciado por completo por sus emociones, algo que sucede con demasiada frecuencia en la mayoría de adolescentes. Y es que el ser humano es una criatura emocional, sobre todo en sus primeros años de vida, lo que explica la mayoría de sus decisiones..., y de sus más grandes errores. Este podrá ir aprendiendo y variando la amplitud de sus ámbitos lo que en consecuencia tendrá un efecto sobre la movilidad y alcance de sus emociones. En síntesis, el individuo podrá evolucionar tal y como hacemos cada uno de nosotros (aunque haya alguno que no lo haga jamás...).

¿Y cuál es la meta del individuo? Desde luego es obtener el control sobre esas emociones y que cada vez le afecten menos. Aprender a tenerlas en cuenta pero sin que le dominen. Como vez, un camino de aprendizaje y evolución que en la mayoría de los casos trae consigo la edad y la experiencia, pero que también puede ser adquirido mediante la introspección y el análisis de nuestro yo interior. Algo en lo que, por cierto, tiene un papel muy importante la emoción básica de la tristeza.

Cuando el individuo obtiene el control sobre sus respuestas emocionales es un buen momento de retirar al personaje en el juego. O quizás no. Siempre hay nuevos desafíos a los que enfrentarse que pueden suponer otro nivel en el que poner a prueba sus emociones. Quién sabe cómo podríamos reaccionar ante esta o aquella situación. Un misterio en muchos casos.

Intenciones

Quien me ha venido siguiendo desde hace algún tiempo se habrá dado cuenta de que, aunque comento mis opiniones de vez en cuando por las redes sociales, no soy muy de andar escribiendo artículos. Prefiero dedicar mi tiempo y mis energías a expresar mis ideas con mis proyectos, no a aburrir al personal con sesudas disquisiciones teóricas. Creo que es la mejor forma de ponerlas sobre la mesa común (que existe) con una garantía de que se puedan poner a prueba. Después, que cada uno saque sus propias conclusiones.

Se me hace muy cuesta arriba tratar de convencer a nadie de mis puntos de vista. Convencer me parece una responsabilidad demasiado grande y que en algunos casos tiene poco sentido. Prefiero dar medios a los demás de que puedan experimentar lo que quiero transmitir.

Defiendo, por ejemplo, entender el juego de rol como una forma de expresión que puede tener una intención artística. ¿Pero tratar de convencer a alguien de esto? ¡Uff...! Esto no creo que sea algo de lo que se pueda convencer a nadie. Se trata de una idea que los demás deben experimentar y asumir si les funciona. Si no les funciona es absurdo hablar de ello.

Para hacerlo prefiero hacer juegos teniendo esto en cuenta que sirvan como un ejemplo de mis ideas. Dyss mítica tiene algo de esa intención, pero Extasi la tiene claramente. Se trata de un juego como forma de expresión y como un vehículo para conocerse a uno mismo. Un juego basado en explorar las regiones conocidas y desconocidas de la mente humana. Que al ser jugado permita expresar y experimentar emociones. Porque el arte no es más que expresión. El arte es lenguaje. Y funciona mucho mejor cuando todas las partes implicadas entienden sus conceptos básicos.

Ahora bien, lo que transmita es algo en lo que debe reflexionar cada uno. Siempre que quiera hacerlo, por supuesto. Antes que nada es un juego y los juegos se hacen para divertirse. Si el juego le permite además vivir la experiencia que se pretende en su diseño entonces mis conclusiones pueden ser ciertas. Si no lo consigue es porque no tiene porqué funcionar en absoluto o porque no sirve para todo el mundo, ya que se trata de una experiencia personal. Así de simple, y no pienso que haya que darle muchas vueltas.

Porque en muchos aspectos de nuestra vida las emociones, lo son todo...

Edanna
30 de septiembre de 2015

Edanna, sello personal

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Miradas y reflejos

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Dyss Mítica es un juego de rol sobre gente que está perdida. Vagan sin rumbo por una tierra desconocida tratando de volver a casa. Que lo consigan depende de lo dispuestos que estén a perseguir lo que desean, de la voluntad que pongan en la tarea y, cómo no, un poco de la suerte. A menudo su peregrinaje ocupará buena parte de su vida.

Durante este largo viaje se encontrarán con hechos fantásticos a los que, la mayoría, trata de darle una explicación desde un punto de vista científico. Esto es un detalle muy importante y forma parte de las fuentes originales que han servido de inspiración para el juego. Consiste en una mezcla muy sutil entre fantasía y ciencia ficción. Esas referencias bibliográficas me han ayudado a encontrar el grado de sutileza necesario para que la unión resulte equilibrada, tratando de crear la atmósfera adecuada.

Los personajes del juego Dyss Mítica tienen una rara capacidad (que se explica por los detalles del mundo). Por donde quiera que van son capaces de provocar cambios a su alrededor de forma consciente e inconsciente. Estos cambios son literales, van más allá de lo que surge como una consecuencia de sus actos. Esto significa que la realidad se transforma en torno suyo en mayor o menor medida. Un efecto que está más del lado del realismo mágico que el de la fantasía más tradicional.

La importancia de esos cambios depende de la naturaleza de cada uno. ¿De algo en concreto? En su mayor parte lo es de su angustia, pues de ella surge el deseo con más frecuencia de lo que solemos imaginar; por esta causa, el deseo nacido de la angustia es constructor del mito.

Por eso, en el juego un factor muy importante con el que cuenta cada personaje es una medida abstracta de su angustia interna: el dolor, principal motor del cambio en el sistema de juego. Una medida que representa todo aquello que, como una carga, llevamos con nosotros; algo que nunca desaparece en nuestro interior, que nos acompaña toda nuestra vida. Son los efectos que causan estragos y nos marcan para siempre como: el abandono, el engaño, la soledad, el fracaso, la culpa o la pérdida de los seres queridos (como uno muy amado) son poderosas fuentes de dolor de las que es muy difícil liberarse.

En Dyss Mítica estos detalles son motor de transformación, pero también lo son de redención, ya que ese será uno de los objetivos a alcanzar por cada personaje. Si desean tener éxito en su búsqueda deben encontrar la paz de algún modo. Así, esa fuerza interna, que en apariencia nos resulta tan oscura y de la que nos cuesta imaginar que se pueda extraer esperanza, puede demostrar ser una poderosa fuente de energía que nos ayude a encontrar nuestro camino.

Los personajes de nuestros juegos de rol favoritos son, en parte, un reflejo de sus jugadores. Unas veces más que otras desde luego. Por esta razón el jugador tiene la posibilidad de volcar algo de lo que lleva dentro con esta herramienta, ya que hacerlo puede provocar un efecto tangible en el mundo imaginario en el que está su personaje. Personaje y jugador son uno al fin y al cabo y resulta difícil separarlos del todo.

Pero, y esto es muy importante, Dyss Mítica es antes que nada un juego, no un tratado sobre psicología ni una terapia de grupo. Por eso, entre otros, este recurso es un motor narrativo que ayuda a construir historias. El jugador puede sacarle partido si lo desea; puede llevarlo hasta donde desee, profundizando en el potencial que ofrece en este sentido, o limitarse a usarlo como un mecanismo que genere movimiento. La decisión es suya y no pienso que haya una forma correcta o incorrecta de enfocarlo.

Una idea que siempre he tenido presente durante el desarrollo del juego es que me gustaría reflejar esta angustia, que yo prefiero denominar fuerza interna, en el arte del juego y de sus personajes de ejemplo. Cada uno tendrá además su propia hoja de personaje completa, preparada por si deseas usarlos para jugar. En sus expresiones, en sus miradas, su equilibrio interno debería emanar de ellos, quedar reflejado. Conseguirlo no ha sido fácil y ha supuesto una larga búsqueda. Yo creo que de algún modo se ha logrado, pero la respuesta final la tienes tú.

Espero que estos retratos de personaje, siempre misteriosos e inquietantes, te ayuden a comprender un poco mejor lo que busco reflejar en el juego y te acerquen un poquito más a este proyecto.

Edanna
11 de agosto

Retratos Dyss Mítica

Retratos Dyss Mítica

Retratos Dyss Mítica

Retratos Dyss Mítica

Retratos Dyss Mítica

Retratos Dyss Mítica

 

Edanna, sello personal

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