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En busca del Mito Supremo

Diario de diseño de una ambientación de fantasía para juegos de rol. Mi visión sobre Dyss Mítica.

Dyss, sello general

En Dyss también sale el sol

Tanto las bases sobre las cuales se fundamenta la religión monoteísta que da forma al concepto de una entidad suprema omnipotente, como la idea de un mundo consciente, un concepto propio de todas las creencias animistas a lo largo de la historia ―estando ya presente en la mitología griega―, han formado parte desde siempre de una necesidad tan propia del ser humano por tratar de hallar respuestas a nuestras preguntas más trascendentales. Un deseo que cristaliza en todo cuanto significa para nosotros el término: religión.

Dyss MíticaUna palabra que se encuentra tan íntimamente ligada a nuestro legado mítico que ambos conceptos caminan juntos, tomados de la mano a lo largo de un sendero que nos conduce a través de todos aquellos aspectos que dan forma a nuestro vasto legado cultural.

Pero, ¿qué sucedería si una entidad consciente, a la que podemos percibir como “El Creador”, se encontrara componiendo físicamente al mundo que conocemos?; y ¿si esa Gran Consciencia, al margen de su poder indescriptible, fuese semejante en madurez a la que posee un niño autista de 8 años?

Partiendo de esta premisa, Dyss Mítica* se fundamenta en base a una serie de conceptos únicos que pretendo desarrollar con detalle. La noción más importante parte de la idea de que una Gran Consciencia posee control absoluto sobre la materia si es capaz de imaginarla en su conjunto. Es decir, una mente que esté dotada de un nivel de consciencia tan inaudita, al ser capaz de poder imaginarse a sí misma por completo (hasta la más ínfima partícula) la convierte en un ser que se hace tangible en nuestro mundo físico por propia voluntad. Por otro lado, esa misma consciencia, al ser incapaz de comunicarse de igual a igual con otra criatura similar puesto que se halla aislada o por ser única, se encuentra en un nivel de madurez muy inferior al que nosotros interiorizamos como algo básico y natural, ya que formamos parte de una especie de criaturas que son esencialmente sociales. No es ningún secreto que nuestra estabilidad psíquica se resiente seriamente al vernos privados de la interacción con nuestros semejantes durante un prolongado periodo de tiempo.

Un concepto que puede sonar tan del mundo de la ciencia ficción ha supuesto una muy importante fuente de inspiración, y forma el entorno perfecto para desarrollar ―o para tratar de hacerlo― una serie de aspectos sobre fantasía moderna. La idea, como muchos ya saben, en realidad no es nueva, habiendo sido ya explorada en otras obras con anterioridad. La teoría que define el concepto de un mundo consciente capaz de autoregularse, más allá de su concepción clásica en la forma de un dios, ha formado la base sobre la que se sostiene la teoría de Gaia desde los años setenta, y la misma idea ha inspirado obras tan fantásticas como Solaris, entre muchas otras, habiendo estado presente incluso en el universo expandido de StarWars.

Mi trabajo pretende ser un desarrollo de todas estas ideas, intentando ir siempre un poco más allá y tratando de ahondar en ellas hasta donde pueda. El que se quieran utilizar como marco narrativo para juegos de rol se trata ya de una elección personal de todo aquel que se interese por este material, pues cada uno debe descubrir si explorar este tipo de fantasía, caracterizado por una serie de componentes tan místicos, cumple o no con sus expectativas. Pero entonces..., ¿por qué?, ¿por qué molestarse? Pues porque se trata de conceptos que me han fascinado siempre y que me gustaría seguir desarrollando, ya que deseo explorarlos en profundidad al margen de otros intereses relacionados con el desarrollo de un producto destinado a un público. Imagino que ese deseo por el nivel de detalle constituye el principio de todo, ni más ni menos.

Lo extraño y más fascinante de todo esto es que partiendo de unas premisas muy básicas surgen una serie interminable de preguntas que van construyendo a su vez todo un edificio imaginario, algo que muchos otros aficionados a desarrollar mundos de ficción ya habrán podido experimentar. Una de ellas, y mi favorita, es el hecho trascendental de que esa misma Gran Consciencia que compone al mundo imaginado es capaz de captar los pensamientos, sueños e ilusiones de las criaturas que habitan en ella; no obstante, al no poder comprenderlas es incapaz de comunicarse con ellas, dada la diferencia abismal en cuanto a la escala de sus consciencias. En consecuencia, y de la misma manera que se exploraba en la obra Solaris, la Gran Entidad les ofrece aquello que percibe como sus deseos más ocultos, haciéndolos tangibles de la misma manera que ella lo ha hecho consigo misma, y con sus propios deseos.

Esto es tan sólo la fuente de un conflicto, y el principio de una larga historia que está esperando ser contada. Una historia que nos habla, entre otras cosas, de lo difícil que puede resultar la comunicación entre entidades de distinto nivel y naturaleza consciente. Dyss, a todos los efectos, es un niño pequeño, asustado, inmaduro y solitario pues se halla preso dentro de su propio autismo, y que, salvo determinadas excepciones, es incapaz de comunicarse con otras criaturas; aunque dotado de un nivel de consciencia inconcebible para nosotros.

En Dyss se compone un dilema que constituye la base para un elaborado mundo de fantasía, una proyección del mito poético antiguo que, partiendo de la ternura, se desarrolla estableciendo una ambientación romántica inspirada en la mitopoesía, es decir, en un eco poético de nuestro mundo.

Vemos por tanto como en Dyss, junto a un vasto conjunto de criaturas nativas, coexisten una miríada de seres que son imágenes de otros que surgen de la leyenda, de los sueños y de los deseos ocultos de todos sus habitantes. Estas criaturas, que yo llamo aquí Imagos, le deben en realidad el honor de su nacimiento a lo que el ya fallecido escritor Robert Holdstock desarrolló en su Ciclo Mitago. Una obra que explora el origen del mito de una forma tan elegante que la convierte en toda una fuente de inspiración; y lo hace partiendo de una premisa tan simple como es la de que a través de una fuerza inexplicable y maravillosa, existe un lugar en el cual los seres de las leyendas se vuelven tangibles.

Holdstock, en su obra, explora esta idea, aunque sin definir el origen de la fuerza mística que da vida a sus mitos vivientes, atribuyéndolo a una energía residual que proviene de los mismísimos comienzos de nuestra historia. Esto deja en muchos casos al lector deseando saber más acerca de los orígenes de todo ese poder mítico capaz de dar vida a los fantasmas de la imaginación. En el caso de Dyss (y que yo pretendo desarrollar aquí prosiguiendo el camino que han dejado esta serie de ideas) es una consecuencia natural de la incapacidad del mundo por poder comunicarse y del poder de su mente consciente sobre la materia, capaz de hacer tangibles tanto sus propios pensamientos como los que percibe de otras criaturas.

Así pues, en Dyss se compone un dilema que constituye la base para un elaborado mundo de fantasía, una proyección del mito poético antiguo que, abriéndose paso desde la ternura, se desarrolla estableciendo una ambientación romántica inspirada en la mitopoesía, es decir, en un eco poético de nuestro mundo.

En busca del mundo perfecto

Dyss en su propia cosmología, debe sus orígenes a una entidad que huyó de lo que conocemos como el dios omnipotente, un elemento que tenía muy claro ya desde el comienzo y que, sin avergonzarme lo más mínimo, refleja mi propio deseo, producto del hastío, por querer escapar de un dios dictador que nos persigue desde hace ya demasiado tiempo integrado en nuestra cultura occidental y oculto bajo el manto de la presión social ―con todas sus consecuencias― de las muchas religiones de nuestro mundo.

ArcadiaUn conjunto de creencias que ha sido la fuente del siguiente concepto que se trata en esta ambientación, y de uno de los más importantes ya que constituye el eje de una estructura que sirve como herramienta narrativa. Este concepto no es otro que el de UTOPÍA, puesto que Dyss Mítica es también el portal que conduce a nuestro ansiado, y desde nuestros orígenes, tan idealizado mundo perfecto. Ese Reino de Utopía no es otro que el reino de la existencia perfecta a la que aluden casi todas las religiones de nuestro mundo, prometiéndonos que si somos buenos chicos terminaremos morando allí hasta el fin del universo. Un lugar que yo, en honor a Holdstock, he querido denominar Lavondyss, nombre con el cual él puso título a una de sus obras, y que yo escogí a su vez para nombrar a mi blog personal.

Pero Lavondyss no es sólo la puerta que conduce a la existencia perfecta, al Paraíso con el cual todos soñamos, sino que a su vez constituye al Imago Supremo. El mito más importante de todos cuantos han existido, ya que nace de forma consensuada del deseo y de los sueños de todas las criaturas del mundo. Sueños y deseos de los cuales surgen todas las diferentes creencias religiosas de todos los distintos grupos culturales.

La construcción de la realidad

Dyss Mítica compone algo mucho más extenso que un entorno de campaña para juegos de rol de fantasía; es un marco narrativo donde tienen lugar una serie de historias que están esperando ser contadas y que, girando alrededor de un centro común, habitan en algún lugar, esperando… El sitio de estas historias es único y sólo aquí es donde pueden tener lugar. Para poder darle forma fue necesario definir en alguna parte el mundo en el cual transcurren, describiendo el marco, estableciendo el contexto. Esas historias se desarrollan de forma paralela a la ambientación, siguiendo su propio camino.

Dyss es un estudio y una reflexión sobre el origen y el desarrollo del mito. Es un homenaje a la comunicación humana y un tributo al poder del lenguaje que, dándole forma al mundo de las ideas, moldea imágenes míticas en nuestra mente, ayudando a construir así una parte de nuestra realidad, dándole significado y haciendo que nos sintamos una parte del mundo que nos rodea.

Dyss es un estudio y una reflexión sobre el origen y el desarrollo del mito. Es un homenaje a la comunicación humana y un tributo al poder del lenguaje que, dándole forma al mundo de las ideas, moldea imágenes míticas en nuestra mente, ayudando a construir así una parte de nuestra realidad, dándole significado y haciendo que nos sintamos una parte del mundo que nos rodea.

Dyss es también un tributo a la imaginación y a nuestra capacidad de poder describir todo cuanto imaginamos. No existe más magia en el mundo que la de nuestros propios sueños, conscientes o inconscientes, capaces de darle forma a conceptos abstractos que subyacen en el núcleo de nuestra consciencia. Al igual que no hay más respuesta al sentido de la vida que el que diariamente nos muestra la naturaleza a nuestro alrededor.

Por medio de la comunicación damos forma al mundo, construimos la realidad y elevamos las torres que nos permiten percibir cuanto nos rodea para poder así darle significado. Día a día, la realidad convive con la imaginación formando, juntas, un todo que supone nuestra concepción del universo.

Por todo esto, Dyss construye un vasto y complejo nuevo mundo a través de una serie de conceptos propios, donde una serie de historias están esperando ser moldeadas gracias al aliento de su propia voluntad. Sólo gracias a ésta, todas estas historias podrán cobrar vida para poder alcanzar su última etapa de trascendencia plena, la que les permite existir por sí mismas, y obtener así el don de ser dueñas de su propia dignidad.

En síntesis, sólo puedo decir que Dyss es un reflejo poético de nuestro propio mundo. Trabajar en él no significa tan sólo la práctica de una afición, sino el desarrollo de una herramienta que me permite entender mucho mejor el mundo que me rodea pues, si en base a nuestras percepciones nos hacemos una idea de nuestro entorno, alimentar mundos que surgen de nuestra imaginación puede permitirnos hacernos entender diferentes aspectos acerca de la misma construcción de la realidad, y que de otra forma nos estarían siempre ocultos bajo el perezoso manto de lo cotidiano. Adentrarse en el proceso de la elaboración de nuevo imaginario puede constituir algo mucho más importante que la simple evasión por la evasión, ya que al reescribir la realidad de otra forma nueva y diferente, podemos descubrir aspectos que pueden resultar sorprendentes, y que son capaces de ayudarnos a desarrollar nuestra propia evolución interior.

Edanna
12 de marzo del 2013

 

Artículo aparecido en la revista digital "The Freak Times".

*Dyss Mítica es una obra registrada que en la actualidad se encuentra en desarrollo. Estará disponible en formato físico como impresión bajo demanda y para descarga en formato digital.

Para más información visita: http://www.lavondyss.net o bien http://www.dyssmitica.com

Edanna, sello personal

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