Username:

Password:

Fargot Password? / Help

Tag: magia

1

El poder del cambio

Dyss, sello general

Al igual que todos vosotros, esta mañana al despertarme, percibí el aroma del Névora, el leve olor a vainilla que precede a algún cambio en la región. Una emanación de la tierra que nos previene de que algo está a punto de suceder. La gente parece aceptarlo como una parte más de nuestra vida cotidiana; sin embargo, no resulta tan sencillo para muchos otros el tratar de disimular su nerviosismo.

¿Se retorcerá esta vez el camino que lleva al viejo molino, cambiando el curso del arroyo?, o las tierras de labranza de la granja al sur de la arboleda, junto a la alberca, ¿se convertirán en esta ocasión en un montón de peñascos?

Resultan todas éstas preguntas algo triviales pues, como sabéis, lo que está sujeto al poder de un nombre sólo sufre cambios bajo circunstancias muy excepcionales, siendo bastante raros en nuestros días. No obstante, a medida que los anillos del tiempo se aproximan al Año Cero, la tierra se ve sacudida cada vez más por convulsiones que provocan con más frecuencia que tardanza un terror profundo en los corazones más débiles, y un malestar muy mal disimulado en aquellos de talante más templado.

Hace tres novenas, dos días antes del Día del Luto, se vio un dragón sobrevolando las inmediaciones de la ciudad-fortaleza de Tritia. Su gobernante, aterrado, ordenó soltar a todos los presos encerrados en las mazmorras, obligándolos a correr por los campos al otro lado de las murallas a modo de ofrenda, con la esperanza de así poder desviar la atención de la bestia. Ésta, en contra de lo que cabe esperar, parecía nerviosa, incluso asustada, y no dejaba de bramar con la intención, según parece, de llamar a sus otros hermanos que duermen escondidos entre las montañas.

Cuentan algunos de los habitantes de la Ciudad de los Corredores que sus recintos han cambiando últimamente, alterando su orden y disposición, aunque sin que nadie haya resultado sepultado ―todavía― en alguna sala o pasillo que, de forma inesperada, se haya convertido en una tumba mortal. Para ser un pueblo acostumbrado a no ver la luz de nuestra estrella más brillante, su gusto por la oscuridad se les está tornando en una bebida amarga, y de lo más injusta.

Las gentes del pueblo escondido abandonan también sus salones cuajados de diamantes, dejando atrás todos sus tesoros. Cuentan que reliquias de un remoto pasado irrumpen abruptamente en sus vidas. Lo que pretendan decir con términos tan crípticos lo dejo al deleite de vuestra imaginación. Si ya eran unos seres esquivos ahora ya no se mueven más que en las sombras; negando todo contacto con cualquier otro tipo de criatura que no lleve su misma sangre.  

Tras no haber tenido noticias de él desde hace más de dos ciclos del mundo, Uro ha sido visto de nuevo en el canal, cruzando con osadía entre las Esfinges. Esta vez habría podido llegar más lejos de no ser por el poder de los guardianes. Una noticia que me han hecho llegar directamente los Hombres-Caballo, nuestros hermanos del Oeste. En esta ocasión, parecía estar poseído de una furia descontrolada que le hacía capaz de poder resistir el castigo de forma extraordinaria. Algo asombroso, dado el nivel de aguante necesario para poder soportar el embate de nuestros vigilantes, unas criaturas ajenas al Árbol del Tiempo.

Incluso La Bestia Túgal ha aparecido de nuevo frente a las costas, en algún lugar más allá del Mar del Cristal, levantando olas como montañas coronadas de espuma, preso de la cólera. Algo inaudito, pues jamás abandona el océano Circundante con la intención de adentrarse tierra adentro. Sospecho que sus intenciones son las de acercarse todo lo posible al eje del mundo, situado en el Mar de Edith. Algo que ni siquiera a él le dará la oportunidad de calmar su nerviosismo.

Vemos pues como, por experiencia directa, las convulsiones de nuestro mundo se acrecientan a medida que nos acercamos a lo que para muchos significan las tan temidas fechas que anuncian el fin de los tiempos.

Si pretendemos encontrarle una razón a todo esto debemos tener muy presente que nuestro mundo, el mundo en el que vivimos, se trata de un ser vivo, aunque de una majestuosidad incomparable y de unas proporciones que escapan a nuestra compresión. Y tal y como nosotros nos movemos para rascarnos alguna pulga, nuestro mundo parece ser presa de esa misma agitación. Un profundo malestar que provoca en las gentes la llegada de un tiempo que habrá de decirnos qué nos tiene reservado mediante la experiencia directa.

Como bien nos dice nuestra querida madre Dierdrath: “Son nuestros Centinelas refugiados y huéspedes y, del mismo modo, todas las criaturas mortales que habitan bajo el amparo de Lugh”. Palabras muy ciertas, aunque de ella mis favoritas sean estas otras: “Si nada ha sucedido hoy, espérate mejor a mañana, pero mejor que te pille cenado”. Unas palabras que, pese a lo que pueda parecer, encierran algo que resulta de suma importancia puesto que suponen una invitación a la templanza.

Al temor ante tanta incertidumbre sólo puedo deciros que: confiad y mantened el ánimo sereno ya que, de todas las respuestas posibles, estoy convencida de que la solución más sencilla no es siempre la más adecuada. Dyss, detrás de su prohibición de no permitir rendirle culto, encierra un enigma que nos atañe. Un misterio que esconde el plan que nuestro mundo tiene para todos nosotros.

La idea del fin de los tiempos no es otra cosa que la respuesta más simple de todas las que se nos ocurren, en una tierra que no se caracteriza precisamente por su frivolidad.

***

Por Erynn, “Narradora de la vida”.
“Está así escrito que suyas fueron estas palabras durante un discurso pronunciado en estos mismos salones, en nuestro siempre tan venerado palacio de Likufanele.”

Edanna, sello personal

0.0/60votes
Voting statistics:
RatePercentageVotes
60%0
50%0
40%0
30%0
20%0
10%0
1

Stiabhan “La liebre bajo la luna”

Dyss, sello general

Tratar de definir a Stiabhan supone todo un desafío puesto que el Centinela de las pequeñas cosas es poseedor de tantos rostros como de actitudes ante la vida, mostrando conductas muy diferentes ―en ocasiones completamente opuestas― hacia los numerosos aspectos que determinan la existencia. De todos los Centinelas es el que más variaciones sufre en cuanto a las motivaciones que guían su conducta, lo que le conduce a embarcarse en tareas cuyos objetivos pueden resultar de lo más dispares. Por si fuera poco, y no está de más el saberlo, de todos los Poderes Nómadas es el dueño del temperamento más impredecible.

Stiabhan "La liebre bajo la luna"En el momento de estudiar a Uro ya aprendimos que su comportamiento sigue un patrón caótico, aunque éste no sea nada comparado con el de Túgal, como veremos más adelante. Sin embargo, ambos deben su forma de actuar a una naturaleza que, si bien en el primero se halla cimentada en base a sus propios conflictos internos, en el segundo es debido al mismo concepto primario del que se compone su esencia, constituyéndose como el reflejo o la imagen de una sola idea, esto es, del terror atávico que poseen las criaturas hacia los océanos. Por ello podemos decir que ambos son bastante previsibles.

Stiabhan, en cambio, está sujeto a sus propios cambios por convicción, habiendo elegido el concepto de variabilidad como una forma de pensar y de actuar. Este sentido que lo define está pues presente en su naturaleza por su propia voluntad.

Para Stiabhan la existencia, y por extensión la vida, es un cambio constante. Nada jamás es lo que parece, estando todo siempre oculto tras el velo de nuestras propias percepciones; por lo tanto, no hay más verdad que la que cada uno posee para sí mismo. Para él, la existencia no es más que la transformación continua de una ilusión. Eso no impide que tengamos que proteger y cuidar los elementos que constituyen nuestra realidad, aunque esto pueda mostrarse bajo diferentes matices y sea, en muchas ocasiones, una activa fuente de conflicto, ya que es terreno fértil para que surjan numerosas contradicciones.

Pero no hay que confundir el término “cambio” con el de “caos” ya que ambos conceptos suelen ser malinterpretados con muchísima frecuencia. El cambio en sí mismo constituye un proceso que, mostrando un comportamiento cíclico, busca mantener una estructura ordenada aunque muy compleja. Esto quiere decir que existe una tendencia natural del cosmos a querer ordenar el caos a través de cambios que se suceden de forma continua, y que esa búsqueda del orden muestra un comportamiento cíclico. El caos puro es, sin embargo, desorden sin motivo, destrucción y olvido. Bajo esta filosofía, Dyss es uno de los resultados ―puede que un objetivo final― de todo ese esfuerzo del cosmos por querer crear estructuras hipercomplejas, configuraciones ordenadas de la materia que cambian sin cesar describiendo bucles cíclicos.

En este sentido, Stiabhan comparte una filosofía muy similar a la de Curadhan, siendo también muy consciente de su propio papel como guía en un mundo de ilusiones, ya que ambos han asumido ese aspecto cíclico de la naturaleza como la base sobre la cual se fundamenta todo su pensamiento. La diferencia es que para Stiabhan el resultado de todo cuanto percibimos al final no es más que un espejismo, pues no existe la verdad en ninguna parte ni una realidad absoluta, nunca. Ni siquiera existe un conjunto o árbol de realidades que podamos considerar fijos, ya que todo está determinado en base a una interpretación que hacemos de cuanto nos revelan nuestros sentidos. 

En honor a este concepto, Stiabhan ha decidido ser una criatura siempre cambiante que, en la forma de una representación viva de los ciclos que sigue el multiverso, le ofrece al mundo un reflejo de ello como una muestra de su intención por querer sostener todo ese ciclo inmutable, aunque esto suponga cuestionar ciertos principios éticos, enfrentándose muchas veces a dilemas de muy difícil respuesta.

Se le suele representar bajo la figura de una liebre blanca que, por lo común, se halla corriendo bajo la luna; un símbolo de la fortuna que a través de su color trata de expresar la pureza de un mundo libre de ataduras, sin ideas que estén orientadas hacia ninguna verdad inmutable; toda una declaración de libertad y de principios. Huelga decir que Stiabhan no conoce otra entidad a la cual sienta deberle ningún respeto que no sea a la propia Dyss.

Pero el símbolo más común, y por el que es mucho mejor conocido, es el de las tres liebres corriendo juntas que completan el interior de una rueda. Cada una de ellas comparte la imagen de una de las orejas de sus compañeras, por lo que siempre vemos sólo tres de ellas formando un triángulo. Una clara alusión a su naturaleza dual, a las tres esquinas del multiverso y a que…, nunca nada es lo que parece. Un símbolo que expresa la importancia de la naturaleza cíclica de la que ya he hablado, y que se halla tan presente en todos los aspectos de nuestra existencia.

Debido a la imagen simbólica por la que resulta tan familiar, en el Norte se le venera bajo el nombre de “La Liebre”, apelativo por el que es conocido también en todas las tierras del Oeste. Precisamente allí, es también denominado “El Comediante”, que con sus muchas habilidades cuenta los hechos de la historia, logrando que éstas lleguen antes al corazón que a nuestros ojos y oídos. En otros lugares, especialmente en el Este y en el Sur, es también llamado Anansi “El Embaucador”, que a través de su astucia y de sus muchos trucos, logra siempre salirse con la suya. En muchas de estas regiones es representado bajo la figura de una araña común, tan presente en nuestros hogares, símbolo de suerte y de prosperidad. Entre las gentes del Viejo Pueblo es más conocido como Sîlas “el Farsante” al que, con una clara intención de sarcasmo, se le denomina también: “El amigo fiel”.

La liebre bajo la lunaEn algunas ocasiones es confundido con la entidad de Curadhan ya que, como hemos visto, ambos comparten una serie de atributos relacionados con la naturaleza cíclica de la existencia, aunque cada uno lo haga bajo su propio punto de vista. A su vez, de forma esporádica, ambos son confundidos en ocasiones con la imagen del Hombre Verde, un ser que, sin formar parte del grupo de los Centinelas, se trata de una entidad muy poderosa que existe en Dyss, siendo un espíritu que habla por la propia naturaleza. Con frecuencia, éste trabaja en perfecta armonía junto a Curadhan “El Ciervo de Cullegh”.

Pero lo más interesante acerca de Stiabhan es que se trata de una entidad dual al ser el único de los Centinelas que existe bajo dos formas al mismo tiempo, siendo cada una de ellas única e independiente. Esto no tiene nada que ver con la capacidad de muchos de los Centinelas de poder estar presentes en varios sitios a la vez sino que, de forma literal, existen dos Centinelas llamados Stiabhan. Se trata de dos formas que, siendo completamente independientes y siguiendo las directrices que les dictan sus propias motivaciones, actúan cada una por separado. Por fortuna, suelen trabajar juntas, perfectamente coordinadas la mayor parte del tiempo, del mismo modo que lo suele hacer una pareja de gemelos exactos.

Uno de sus aspectos existe bajo su forma original, la de un extranjero que un día llegó a nuestro mundo procedente de más allá de los círculos de Dyss.  Su otro aspecto es de una naturaleza muy diferente, ya que existe bajo la forma de un Imago que fue concebido por el primero, es decir, un imago que fue creado por sí mismo. Porque Stiabhan, al menos el Stiabhan original es, en efecto, un extranjero que, según sus propias palabras, llegó a nuestro mundo hace mucho, mucho tiempo, huyendo él también de algo inmenso, de algo  terrible, de una entidad asfixiante que es el comienzo, en muchos aspectos, de una historia que parezca querer ser contada una y otra vez, ya que nos la encontramos con frecuencia. Puede que por ello se trate de una historia que esté a su vez dotada de consciencia propia, y que por ello esté reclamando su derecho a ser escuchada.

Ya sea esto motivo suficiente o debido a diferentes razones, lo cierto es que la consciencia de Stiabhan fue capaz de crear un Imago de sí misma. Una de las pocas criaturas que en Dyss ha sido capaz de hacer algo semejante. Para ello es necesaria una muy poderosa fuerza consciente; una tan intensa que sea capaz de imprimir una huella que la defina a la perfección, dejando bien claro todo cuanto esa criatura es y todo cuanto espera ser, en la única mente capaz de hacerlo tangible, es decir, en la gran mente de Dyss. Al margen de tratar de imaginarnos una voluntad  tan enérgica que sea capaz de hacer algo semejante, esto puede ayudarnos a tener una idea mucho mejor de lo que para Stiabhan significa su independencia y de lo intenso que resulta en su espíritu el significado de la libertad.

Por ello, muchos dicen que la raíz de esta dualidad es debida a su parecido con La Niña Môrndum y que, al igual que ésta, Stiabhan se halla presente en muchos lugares del multiverso a la vez, siendo su imagen en Dyss tan solo un aspecto más de él. Esto significaría que, al igual que Mâel Môrda, Stiabhan es una parte indisociable del multiverso.

Si todo esto es cierto, y al igual que ya nos preguntábamos respecto a Andróval, ¿por qué entonces se muestra en Dyss bajo el aspecto de un Poder Menor? Y si Stiabhan se trata en realidad de una entidad cuya esencia es una parte del cosmos, entonces ¿de qué huía?
Yo para estas preguntas  no tengo ninguna respuesta. Puede que sea esa misma tendencia suya a valorar los aspectos sencillos de la existencia lo que le haga mostrarse bajo una forma discreta.

Stiabhan es seguido por todos aquellos que estiman el valor del hogar y de las cosas sencillas, sin complicaciones, siendo un espíritu de la familia y de las fiestas en comunidad. Es el símbolo de la fortuna, del azar y del poder de la suerte, fuerzas a las que todos tenemos derecho. Como representante de la fortuna y del libre albedrío es venerado de forma incontestable por artistas, bardos, actores y saltimbanquis y, en suma, por todo aquel que tenga algo que ver con el mundo de la farándula, además de ser, junto con Despina, una “fuente de inspiración” no sólo para músicos y poetas sino también para ladrones “ya sean o no profesionales” y truhanes de cualquier clase y condición.

A Stiabhan no le son necesarios santuarios ni templos de ninguna clase, aunque existan, ya que se trata de una figura que se encuentra siempre muy presente en nuestros hogares. Para mostrarle respeto basta con tener la figurilla de una liebre tallada en madera o barro siempre a mano. Una imagen que con frecuencia se encuentra en todas las casas, sobre la repisa de la chimenea, con la esperanza de que el Centinela de la fortuna cuide de nuestros hogares. A él se le ruega en silencio, mostrando respeto, con la esperanza de que al comunicarle nuestros temores éste interceda por nosotros ante Dyss, de forma que La Gran Consciencia de nuestro mundo decida hacer tangibles algún día algunos de nuestros deseos, aunque esto muchas veces no sea más que una fuente de contradicciones.

Principios

— La existencia es transformación constante, sólo has de unirte a ella para que en su camino te encuentres con la fortuna.

— Definir una verdad es engañarse una y otra vez y tratar de engañar a los que te rodean. La verdad no es más que una ilusión.

— Ayuda y protege la transformación de tu propio mundo, defendiendo ese derecho natural de cada ínfima partícula del multiverso.

— No hay más verdad que la que le funciona a cada individuo, no siendo ninguna correcta o equivocada, ya que esto sólo depende de los intereses de cada uno. Por lo tanto, no tomarás como tuya ninguna verdad.

Arquetipo: El embaucador.
Poder menor: Nómada.
Se asocia al género: Masculino.
Origen: Posee dos formas siendo tanto extranjero como Imago.
Alineamiento: Caótico bueno, (bueno).
Símbolo: Una liebre corriendo bajo la luna. Aunque su forma más común es el símbolo de las tres liebres corriendo en círculo, formando un Trisquel.
Color preferente: Blanco y Amarillo.
Arma predilecta: Hojas y armas perforantes pequeñas como dagas y estiletes.
Áreas de influencia: Familia, hogar, artes, superchería, suerte, ilusión, creación, artesanía, alegría.
-Dominios D&D 3.X: Tierra, bien, suerte, viajes, superchería.

0.0/60votes
Voting statistics:
RatePercentageVotes
60%0
50%0
40%0
30%0
20%0
10%0
1

El canto de Irina

Dyss, sello general

Irina "La Soñadora"

Los poderes centinelas de nuestro mundo que más seguidores poseen y que más culto reciben después de Kaleth son: Irina apodada “La Soñadora” y su hermana melliza, Inanna “La Doliente”. Ambas son muy visibles, manifestándose en la forma de las lunas que podemos contemplar cada noche en los cielos, siendo a su vez los poderes de la tierra que se hallan más presentes en la mente de todos al estimarse como entidades muy cercanas. Una certeza absoluta, ya que ambas tienen en común el disponer de una manifestación física tangible, visible en el mundo, que las hace estar presentes a lo largo de la jornada, estando por esa razón tan vigentes en el corazón de todos.

IrinaInanna e Irina son hermanas mellizas, aunque muy diferentes la una de la otra. Mientras que Inanna es oscura, misteriosa y taciturna, su hermana Irina es luminosa, comunicativa y abierta. Se dirige al mundo con orgullo brindándole en las horas nocturnas la tibieza de sus rayos y la radiante armadura de su fulgor. Por ello, es la dama protectora de caminos y sendas, de viajeros y de vagabundos, de guías, de creadores y de todo cuanto implique el libre tránsito. También protege el intercambio a través de las grandes rutas de comercio, iluminando los recodos de un camino arduo y peligroso. Pero lo más importante de todo es que Irina es la dueña, señora y centinela de la fertilidad, velando por todos los procesos del nacimiento y de la gestación, de la vida en general y, por supuesto, del amor, una poderosa fuerza que se nutre de la propia vida mientras  ella misma sustenta a la fertilidad.

Por ello es reverenciada en versos, canciones y poemas —algo que me atrevería a decir sucede cada noche en muchos rincones de nuestra tierra—, lo que la ha convertido también en patrona de artistas y creadores de todo lo hermoso que surge gracias al fuego de la pasión; de manera especial a los músicos, bardos y poetas itinerantes que le cantan con devoción a aquella que representa a la luz del mundo cuando todas las demás luces ya se han apagado. Conceptos que se pueden asociar fácilmente con todo cuanto significa para nosotros el término: esperanza.

Su símbolo es uno de los más antiguos que se conocen. Por extraño que parezca, siempre existe algo secreto en nuestro interior que hace que nos resulte familiar esa media luna cruzada con una espiga moldeada con la forma de un cuerpo femenino, aunque jamás la hubiésemos visto antes. Se trata de una imagen que hemos compartido los seres mortales desde siempre y que nos hemos transmitido los unos a los otros a lo largo de todas las estaciones que han desfilado por nuestra historia, de alguna forma misteriosa y fascinante, desde los mismísimos orígenes del mundo.

Irina, también llamada “Luna de Plata” o “Luna de Trigo” se disocia, al igual que su melliza, de su manifestación física, siendo capaz de estar presente y de poder caminar sobre el mundo. Es su poderosa fuerza vital, esto es: Irina como entidad, lo que nos importa tratar aquí, dejando para otro apartado todos aquellos aspectos que se exteriorizan en la forma de ese astro centelleante que ilumina nuestras horas nocturnas.

Quizás uno de los efectos más evidentes de su manifestación tangible sea el efecto de flujo y reflujo de sus mareas, que si bien en Irina son leves y de efectos suaves, denominándose “Mareas Menores”, en Inanna tienen consecuencias dramáticas e intensas, más conocidas como “Mareas Mayores”, al ser capaces de afectar incluso a la tierra que pisamos bajo nuestras botas, siendo a su vez uno de los aspectos que determinan los movimientos y el comportamiento de Las Regiones Cambiantes.

Al poder de toda la influencia que posee Irina sobre el mundo se lo conoce como “El Canto de Irina”, una fuerza muy poderosa —bien conocida— que comparte con Inanna, aunque se produzca el de ésta bajo otro aspecto (siendo otra forma más del poder del Ellam Yua) que regula los procesos de la fertilidad, del nacimiento y del crecimiento, pero que también influye de forma directa sobre el poder del amor. Todos los procesos que tienen algo que ver con esos sentimientos deben su influencia al canto de esta poderosa entidad y no, como muchos creen, a la influencia de Dyss, ajena por completo a tales asuntos. Es más, narra nuestro legado mítico que fue Irina junto con su hermana Inanna quienes en realidad enseñaron tanto a reír como a llorar a Dyss, entre otros muchos secretos, siendo ellas quienes tuvieron a su cuidado al mundo en sus primeros días de existencia. Una leyenda que de lo tierna que me resulta desearía que pudiera ser cierta, y que no tardaré en contarte.

No es hasta la larga estación de primavera cuando Irina decide dar comienzo a esa parte en su canción que produce una explosión de vida de tal intensidad que el mundo vivo se renueva casi por completo. Una canción que va sufriendo variaciones en su tono a medida que se van sucediendo los días del mundo, alcanzando su punto álgido a mediados de la estación de verano y tornándose más apagada durante todo el cruel año invernal. Con la superficie de un mundo helado en su mayor parte, el canto de Irina es cuando se convierte en el suave arrullo que invita a dormir a la mayor parte de las criaturas durante todo el duro y largo invierno. Irina regula así, a través de sus ciclos armónicos, los periodos de fertilidad, que la obedecen según evolucionen los tonos de su canción. Se establece a su vez el calendario a partir de los aspectos que muestra hacia el mundo su manifestación tangible, y del efecto del flujo y reflujo de las mareas que producen sus movimientos.

Irina, al igual que su hermana Inanna, tiene por objetivo el cuidar y proteger a Dyss; por ello no se separa jamás de su lado, permaneciendo siempre a su alrededor para poder protegerla de cualquier amenaza. Tanto Inanna como Irina cuidan del mundo tanto como una madre podría cuidar de su recién nacido. No sería ni la primera vez ni la séptima, que gracias al tesón de sus dos centinelas nuestro mundo ha sobrevivido a distintas amenazas.

Pero para poder entender los porqués a tantas preguntas que se formulan cada día en el presente debemos antes echar un vistazo a los comienzos del mundo en los días del pasado. Pues cuentan que cuando una única y solitaria chispa de consciencia se encontraba sola en medio de la oscuridad, tras haber sucumbido Morthid y Kalessin el uno sobre el otro en una lucha que bien podría haberse medido en términos de eternidad, una luz errante se dirigió hacia ella tras sentir, intrigada, su presencia. Se trataba de Lugh, nuestra estrella más brillante y que otrora fuese su brillo muchísimo más fulgurante de lo que es ahora debido a unas razones que, como veremos, constituyen la definición más simple que conozco de lo que significa la abnegación.

Lugh “El Errante” era el resultado de todo cuanto quedaba de “otro lugar”, puede que otro mundo que había sucumbido a la aniquilación por razones que no entran en esta historia, y cuyos detalles en realidad no podremos conocer jamás. Existía olvidado, solo y errante, vagando perdido sin rumbo y sin propósito, pero aún con el anhelo de poder hallar algo que su ya débil esencia vital le pedía a gritos que no cejara en el empeño de tratar de encontrar, pues no le había abandonado aún la esperanza.

En su periplo errante a través del multiverso sintió la presencia de una entidad que se encontraba en un aún muy reciente estado de preexistencia, pero que refulgía de una forma inédita debido al enorme potencial que se escondía en su interior. Lugh se sintió absolutamente fascinado por aquel mundo primigenio, todo cuanto quedaba de la feroz batalla entre Morthid y Kaleth, y que desprendía aquel leve destello de consciencia. El hallazgo, desconcertante y maravilloso, le cautivó de tal manera que decidió entrar a formar parte de  él desde su origen. Una historia que, desde luego, está formada a raíz de la metáfora del nacimiento, pero que yo siempre he encontrado fascinante.

Gracias al calor de Lugh, entonces bajo el aspecto de un inmenso cuerpo celeste mil veces mucho más poderoso de lo que es hoy en día, Dyss consiguió desarrollarse, despertando definitivamente en algún momento del tiempo; hace tanto, que aún las estrellas no habían aprendido a centellear en la bóveda de los cielos. Cuando lo hizo era como cualquiera de nosotros, un libro en blanco esperando llenar sus páginas con los trazos que describen la historia.

Dispuesto a querer entrar a formar parte de algo que con tanto anhelo había estado buscando, Lugh tomó una decisión que cambiaría la historia del tiempo para siempre; un plan que le permitiría crear diferentes aspectos de sí mismo partiendo de todo el poder de su fuerza vital con el propósito de dotar de compañeros de viaje a aquella entidad que estaba despertando. Una decisión que surgía del deseo de querer proteger de forma más eficaz a su hallazgo y por la esperanza de tratar de impedir que se volviesen a cometer los mismos errores de los que una vez formó parte, en algún momento de su remoto pasado.

Para ello tomó todo cuanto constituía su fuerza vital y la dividió en dos partes iguales. De cada mitad hizo de nuevo diez fracciones. Tomando las nueve décimas partes de una fracción creó a Irina, y de las nueve partes de su otra mitad le dio forma a Inanna. Ambas se desprendieron de él en un proceso doloroso y desgarrador que le hizo mermar aún más, perdiendo una de las dos partes que había guardado para sí mismo, quedando menguado para siempre al estar constituido ahora tan sólo por una de aquellas dos pequeñas fracciones que se había reservado a fin de poder seguir preservando su existencia. Esa fracción que perdió aún continúa su proceso de desintegración, siendo la larga cola centelleante que podemos ver cómo va dejando atrás cada día a lo largo de su recorrido, y que conocemos como “El Jareth”.

Fue precisamente Jareth quien descubrió el significado y la naturaleza de esa manifestación visible de Lugh, por lo que se decidió nombrarla en honor a su descubridor. Un pesaroso proceso de decadencia que continúa aún hoy en día tras tanto tiempo, siendo bien visible, y que nos recuerda que en el multiverso nada es eterno. A pesar de ello, Lugh aún refulge de esplendor en la bóveda de los cielos, faltando aún mucho, mucho tiempo para que llegue el día en el cual su luz se extinga para siempre.

Así cuentan pues las leyendas que nacieron nuestras dos lunas, creadas a partir de la abnegada decisión de una estrella errante que sacrificó la majestuosidad de toda su grandeza por un tipo de grandeza que yo entiendo como muy superior. El rastro de consciencia que habitaba en él hoy en día no es más que un leve resquicio, pues todo cuanto fue alguna vez está ahora formando parte de la esencia vital de las dos hermanas mellizas, habiendo quedado la estrella de la cual nacieron reducida al cuerpo inerte de un dios moribundo. Siempre bajo la ínfima escala de nuestro punto de vista, por supuesto, ya que aún siendo una mínima parte de lo que fue Lugh en su pasado, todavía es capaz de brindarnos aún hoy el calor y la bondad de su energía. Debido a que Lugh se encuentra en un estado de letargo desde tiempo inmemorial, no lo consideramos como un Centinela activo en nuestro tiempo.

Irina le mostraría a Dyss lo que significa la risa, la alegría y el canto, aspectos de la existencia que nos enseñan a valorar toda la felicidad que la vida significa, mientras que su hermana Inanna la hizo consciente de que siempre existe un principio y un final para todas las cosas, mostrándole que el dolor también forma parte de la vida, al ser ambos aspectos parte de una verdad inherente a todo el cosmos.

Mientras que Irina le mostró lo que es la alegría y la felicidad, Inanna se encargó de enseñarle el significado de la compasión y del pesar que sobreviene ante todo aquello que puede ser perdido alguna vez, otorgándonos el don de ser capaces de poder derramar lágrimas por todos aquellos que nos son ajenos; un equilibrio necesario entre las dos potencias y un justo trato universal. Según la creencia popular, fueron ambas quienes enseñaron a Dyss a reír y a llorar como su primera lección, no habiéndola dejado sola en ningún momento mientras la confortaba toda la luz y el calor de Lugh. Por eso decimos que fueron Inanna e Irina quienes mecieron la cuna donde dormía el mundo antes de su despertar a la existencia, habiéndolo acompañado siempre desde sus comienzos. Por todo esto, han sido Irina y su hermana melliza sus más fervientes protectoras.

Son innumerables sus seguidores en el mundo, muchos más que los de su hermana Inanna, edificándose muchos lugares de culto en su honor. Éstos poseen la particularidad de disponer de grandes aberturas, bóvedas abiertas o extensos patios al descubierto que permitan poder ver los cielos, o bien, de tratarse de lugares erigidos al aire libre sin techos de ninguna clase. En ellos siempre se entonan profundos cánticos durante las horas nocturnas que se prolongan hasta bien entrada la madrugada, en muchos casos tratando, como suele ser lo común, de que Irina tenga la merced de interceder ante la Gran Consciencia; una manera soterrada, como ya sabemos, de rendir culto a Dyss a pesar de la prohibición.

Principios

— Tratarás de proteger siempre la vida sobre todas las cosas, lo que incluye también la tuya.
— Serás también centinela de la tierra, tratando de iluminarla siempre con tu propio brillo.
— Aprende a reír disfrutando de tu existencia, es el mayor regalo que tú mismo te hiciste en el momento de tu nacimiento.

Poder mayor: Exaltado
Origen: Nativo.
Alineamiento: Legal bueno, (bueno).
Símbolo: Una media luna con una espiga moldeada con forma femenina.
Color preferente: Blanco y amarillo.
Arma predilecta: Mangual, mazas.
Áreas de influencia: Luna, ilusiones, amor, vida, viaje, comercio, suerte, belleza, artes, sueño, crecimiento.
-Dominios D&D 3.X: Bien, curación, suerte, viajes, protección.

0.0/60votes
Voting statistics:
RatePercentageVotes
60%0
50%0
40%0
30%0
20%0
10%0
Pages:12345678