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Eilan "La Estrofa Celeste"

Dyss, sello general

De haber un día en el cual buena parte de las criaturas del mundo pensaron que la bóveda celeste se estaba desplomando sobre sus cabezas ese fue, sin duda, el día que Eilan cayó del cielo.

Pues hace ya mucho, mucho tiempo, tanto que nadie, ni vivo ni muerto, es capaz siquiera de recordarlo, una enorme bola de fuego llameante cruzó los cielos proveniente de más allá del firmamento, precipitándose con violencia en algún lugar cerca de la costa, al oeste del continente central.

Eilan"La Estrofa Celeste"Allí donde cabía esperar la tan temida capa de cenizas que, cubriéndolo todo, suele acompañar a este tipo de fenómenos naturales, el impacto, sin embargo, no fue tan dramático como para acarrear mayores perjuicios a los seres vivos que habitan la superficie del mundo. Al contrario, lo que allí sucedió fue en realidad un milagro; Dyss recibió un regalo que renovaría su faz como nunca jamás se había visto antes en toda su historia.

El gigantesco aerolito se precipitó sobre las aguas a pocos kilómetros de la costa, en algún punto al sur de lo que hoy es conocido como el Mar de Anansi y no muy lejos al oeste de las Cadenas del Tránsito; una  enorme cordillera que vio alterada su estructura para siempre al formarse allí una nueva península que unió la tierra con la región afectada, prolongándose a su vez la antigua cordillera hasta aquella región. En el centro de esta porción de territorio recién nacido se levantó lo que hoy se conoce como El Vigilante de Gilla Crist, una formidable montaña coronada por el inmenso cráter que la llegada de Eilan dejó en el mundo a modo de cicatriz. Un suceso que no fue tan malo como puede parecer en un principio.

El impacto fue tan devastador que durante todo el transcurso de una estrofa el cielo entero se vistió con el manto de una neblina azulada, tenue y centelleante que, aunque hacía imposible el poder contemplar las estrellas de noche o percibir apenas el calor y la protección de Lugh y su Jareth durante el día, su naturaleza milagrosa trajo una suerte de fertilidad a Dyss sin precedentes. La materia expelida por el impacto en la forma de un leve polvillo se extendió por todas partes, cubriendo todos los rincones de la tierra, y trayendo consigo fuerza, vida, fertilidad y resistencia. Una bendición llegada del cielo para todos los habitantes de la tierra.

Ese día, según se cuenta, Dyss recibió la visita de un mensajero muy especial llegado desde muy lejos; un extraño ángel que cayó de los cielos, antiguo mensajero de dioses distantes (de haberlos, como dicen algunos) desde el otro lado del multiverso. En honor a este “enviado”, nuestro invitado recibió el apelativo de Eilan “La Estrofa Celeste” debido al mes cubierto de prosperidad que representó su llegada.

Lo cierto es que sea quien sea, eso no debería importar demasiado. Eilan llegó dando y sin pedir nada a cambio, y así ha sido siempre, hasta ahora.

Pero hay algo de verdadero en lo que se cuenta pues Eilan es en verdad una criatura de naturaleza angelical aunque de menor poder; de la misma forma que lo fue en algún momento Kaleth o la mismísima Morthid, habiendo estado también una vez, al igual que éstos, al servicio de otra poderosa entidad. Allí, en efecto, era mejor conocido como el “Mensajero de los Dioses” o “Aquel que puede ir en muchas direcciones a la vez”.

Y precisamente fue esta capacidad, la de poder dirigirse a muchos lugares al mismo tiempo, lo que le permitió escapar pudiendo despistar así a sus perseguidores que, en su momento, fueron innumerables, brutales y despiadados. Por fortuna consiguió burlarlos dejándolos atrás; o al menos, eso creyó él entonces.

Al igual que Kaleth, Eilan procuró hallar siempre su propio destino. Anhelaba desesperadamente poder actuar sólo bajo su propia voluntad y escapar de la tiranía de una entidad absolutista que pretende controlar cada instante de la existencia de todas las criaturas que se encuentran bajo su influencia; en algún lugar, muy lejos, en una región que se encuentra mucho más allá de los límites que nuestra mente es capaz de concebir.

Para conseguirlo, Eilan siguió los mismos pasos que Kaleth, del que tenía conocimiento por su hazaña y al que buscó durante mucho, muchísimo tiempo, rastreando sus huellas sin cesar a través de todo el cosmos, sin descanso. Tanto tiempo estuvo buscándolo que quedó perdido en el multiverso, varado, sin rumbo y sin fuerzas, permaneciendo en estado latente durante incontables eones de tiempo. Así permaneció durante tanto tiempo que fue olvidado,  flotando en algún lugar de la realidad desconocida entre las enormes distancias; tanto tiempo, que muchos otros hechos se fueron sucediendo en otros lugares; entre ellos, la eterna lucha entre Morthid y Kaleth en cuyo abrazo se fundió, en una gloriosa manifestación del Ellam Yua, una de esas tantas ironías que abundan por todo el cosmos y que daría origen a la formación de Dyss.

Pero en algún momento otra entidad, un ser completamente desconocido que Eilan no consigue recordar —y de la que convenientemente ya hablaré en otra ocasión— lo encontró en ese estado. Despertándole le señaló el rumbo que debía tomar y le otorgó algo del aliento que necesitaba para poder dar el último paso en aquel tan largo viaje. Así, tras casi toda la vida entera de un universo, mucho tiempo después del inicio de su propia odisea, Eilan logró alcanzar todo cuanto había estado buscando durante tanto tiempo.

Eilan es el protector de las aves, de todas las criaturas del cielo y todos aquellos seres dotados del don de poder volar. Es también defensor de viajeros, mensajeros y exploradores pues simbolizan el poder de la libertad, del cambio y del libre albedrío ya que, para él, la libertad de toda criatura debe ser su mayor razón para existir.
Al igual que Kalessin, considera que la libertad encuentra sus límites justo allí donde empieza la libertad de los demás. Así pues, está muy influenciado por el pensamiento del Dragón de Bronce en muchos aspectos por lo que su filosofía, y por consiguiente sus enseñanzas, refleja esa ascendencia directa. No obstante, es de naturaleza más individualista y solitaria, encontrando la paz sólo allí donde se halle su propio camino y respetando las leyes de las criaturas sólo si con ello se obtiene un bien mayor, sin que haya perjuicio para nadie, pues es perfectamente consciente del valor de la vida y de la importancia de preservarla.

Sin embargo, le disgustan las ataduras morales y las formas sociales establecidas en las formas de vida de muchas razas conscientes, encontrando más satisfactorio hollar su propio camino. Por ello Eilan procura defender la libertad del poder actuar sin ataduras de ninguna clase y siembre bajo su propia conveniencia. En ese sentido, Eilan se siente intrigado por Uro, cuya actitud arrogante e independiente, sin rendir cuentas a nada ni a nadie, le fascina.

Eilan es adorado en muchas regiones de Dyss pero, como muchos otros Centinelas del mundo, esto no le complace demasiado aunque es consciente de que es algo que forma parte de la naturaleza de las criaturas mortales. Por ello lo tolera siempre y cuando de ello pueda venir algo bueno. Eilan, pese a su fuerte individualidad, siempre defiende la vida de todas las criaturas, anteponiéndola a muchos de sus deseos.

Muchos de los que le rinden culto forman gremios de mensajeros e incluso de grupos de exploradores que se internan en las regiones prohibidas del norte del mundo y que lo tienen siempre presente en sus pensamientos, especialmente en los momentos de mayor peligro. Pero allí donde recibe un mayor número de seguidores es entre los moradores de la región del Río del Viento, puesto que el Pueblo del Viento, una raza de seres alados que edifican sus moradas en las corrientes de aire, lo consideran una manifestación del poder del mundo en la forma de uno de los suyos; una representación palpable del poder divino de la misma tierra que ha elegido a su raza como El Pueblo Elegido; con todo lo bueno y todo lo malo que tal consideración puede acarrear.

Sus seguidores suelen congregarse en espacios abiertos no edificándose jamás ningún tipo de construcción en su nombre. Como mucho se construyen altares al aire libre en los cuales poder realizar algún tipo de ofrenda, se alzan monolitos y menhires rematados en formas agudas que, elevándose muy rectos hacia el cielo, pretenden honrarle mostrando respeto, o bien, se encienden fuegos y braseros con la esperanza de que el humo producido por hierbas aromáticas haga llegar hasta él el mensaje de las plegarias de sus seguidores al rendirle culto.

Su símbolo, que por lo general es representado mediante la forma de unas alas extendidas con todo tipo de variantes, es mostrado y respetado por igual en muchos lugares pues su nombre es siempre bien conocido en casi todos los rincones del mundo.

Principios

—Todos tenemos alas, encuentra las tuyas. Encuentra tu propio sendero de libertad como meta a lo largo de tu propia vida respetando la de todas las demás criaturas.

— No hay más templo que el de tu propio espacio de libertad. Puesto que tienes el don de tus propias alas, úsalas para ayudar a los demás a llevar su voz muy lejos.

—Emplea tus armas para defender el templo de tu espacio de libertad y usa sus caminos para ayudar a otros a encontrarlo y defenderlo.

Poder mayor: exaltado
Origen: extranjero.
Alineamiento: Neutral bueno, (bueno).
Símbolo: Un águila de alas extendidas o bien unas grandes alas en círculo rodeando a un rostro de expresión sonriente.
Color preferente: Blanco y azul celeste.
Arma predilecta: Lanzas y armas de proyectiles.
Áreas de influencia: Viaje, aire, fuerza, poder, suerte, cambio, salvaje, libertad, cielo.
-Dominios D&D 3.X: Aire, bien, curación, animal, suerte, fuerza, viajes.

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Pero entonces… ¿esto es arte?

“Rol” Integrated Life: decoded (4.0)

“En todo arte, aquello decisivo son los seres humanos”
Carl Theodor Dreyer

Indagando a través de la comunidad de juegos de rol y demás cumbres borrascosas, entre hojas de té y ráfagas de viento helado, me topé hace tiempo con un interesante artículo que toca el tema del rol como arte en Laboratorio Friki, y que puedes leer aquí si te apetece; (sí, aquí hay un enlace). Un artículo del año pasado que vale la pena volver a traer a la memoria del presente.

Tras leerlo, tanto pensé y pensé que al final con el café me quemé, y es que ya me estuve planteando el tema durante bastante tiempo; el suficiente para hacerme salir de mi madriguera una vez más para y animarme a dedicarle un tiempo a lo que ya va por la versión 4.0 de mi decodificación de una vida integrada en los juegos de rol. Una visión personal y un manifiesto acerca de mis experiencias junto a este tipo de juegos.

Así pues, mi intención con este “ensayo” no es otra que realizar una reflexión acerca del artículo mencionado, extendiendo lo que allí se comenta y aportando mi punto de vista sobre lo que considero un tema muy interesante; y de paso, con la excusa, aprovechar para airear algunas otras ideas.

Una vez más me retuerzo en el esfuerzo de dejar claro que esto es sólo mi opinión, y que sin ánimo de sentar cátedra, expongo lo que yo considero el espíritu de la intención artística de la naturaleza humana. Una definición que se puede consensuar en la infinidad de manuales y libros teóricos repartidos a lo largo y ancho de este gallinero que imaginamos como “nuestro” mundo; ya que en realidad —como bien sabes— es propiedad de los Primigenios.

Noche de “autos”

En el artículo se plantea con claridad si el rol puede ser o no un arte, lo que a su vez inicia un debate. Una cuestión que ya he escuchado varias veces en el pasado y que no dejo de escuchar acerca de todo tipo de cosas, mundanas o no, extraterrestres o nacidas y criadas en Albacete.

Stereo 3D Monster in TowerTras analizar el artículo llegué bastante rápido a la misma conclusión a la que llega su autor, Athal Bert, y que expondré a continuación para dejar claro mi punto de vista. A mi juicio, el rol, como cualquier otro asunto, es arte si en su desarrollo hay una intención expresiva. Esto no es demasiado complicado de razonar si buscamos la definición de arte en la mayoría de las enciclopedias y diccionarios, además de la que viene en la Wikipedia.

También estoy muy de acuerdo en que esta concepción trata de ser más un reconocimiento a una actividad tan particular y tan centrada en la narración, más que a cualquier otra consideración elitista o enfocada en la obtención de unos intereses concretos (y más mundanos). Pues entre los hechos que se relacionan con este asunto se encuentra el de tratar de dotar de valor al ejercicio de su desarrollo, ofreciendo nuevos puntos de vista tanto a las personas que se involucran como a las que pasan rozando su atmósfera. Una serie de valores que, de ser reconocidos más ampliamente, le otorga la importancia que, creo yo, merece.

Por otra parte, el dotar a lo que yo entiendo como una actividad colectiva de narración interactiva de una base teórica, podemos entonces definir las vías que conecten la actividad con la intención artística de una forma más directa, permitiendo así alcanzar ese valor a través de una serie de procedimientos reconocibles.

Pero vayamos por partes pues ante todo, me parece que hay que definir primero qué significa exactamente el arte hoy en día; un concepto que ha ido cambiando a lo largo del tiempo y que, por no estar lo suficientemente claro, en muchas ocasiones se hace bastante difícil saber qué supone el llevar a cabo un ejercicio artístico. Puede que tú lo tengas claro pero te aseguro que mi padre no tiene ni la menor idea.

Por desgracia la gente piensa —como mi padre— que el arte es dinero, algo que sólo han cimentado aquellos que comercian con él. Como siempre, el valor material de las cosas depende en realidad de lo que se esté dispuesto a pagar por ellas. Por otro lado, su valor emocional depende exclusivamente de lo importante que sea para nosotros una serie de ideas y de emociones que nos son transmitidas. Para variar, nadamos en un mar de subjetividades pues el arte es tan importante como lo es para cada individuo, pero la sociedad nos repite una y otra vez cada día que esto no es así.

Arte y vacas de colores

Como ya dijo Picasso en una ocasión —y que recuerdo que puse en otra entrada en alguna otra parte—, el arte en su expresión más pura lo realizaron unos individuos en el fondo de una cueva, todo lo demás desde entonces ha sido un ir cuesta abajo. La verdad es que no le faltaba razón pues este hecho define un deseo de expresión del espíritu humano en su concepción más pura.

En su concepción clásica, el arte era definido como la búsqueda de la estética, de la belleza, mediante el uso de una serie de recursos y el ejercicio de unas técnicas buscando un orden determinado. Ya la filosofía Aristotélica hizo su definición de belleza y de estética, o lo que ellos entendían como la definición de algo bello basado en aquello que se consigue por medio de la imitación. Aunque también ya definía que lo bello es lo que está dotado de valor por sí mismo siendo algo muy diverso y relativo.

Mi madre; parece mentira que esto se dijera hace tanto tiempo. De la misma manera que Sócrates ya había dicho que la verdad está en el interior de cada uno...

Si aplicamos esta concepción en el ejercicio del juego de rol se daría el hecho artístico si existiese un deseo de crear belleza; que puede hacerse —y de hecho se hace— al dotar de belleza tanto a la experiencia compartida del ejercicio de lo narrado como al del mismo contenido narrativo. Athal Bert comenta en su artículo esto mismo en el siguiente fragmento pues nos habla de la búsqueda de esa belleza en el ejercicio colectivo del proceso; cosa que secundo en uno de mis comentarios pues tal belleza he tratado siempre de buscarla también en mis partidas. En el fragmento, que es brillante, comenta:

[...] cuando todos los participantes están comprometidos con la creación conjunta, tratando de crear algo bello entre todos, una historia que pueda contarse, con más sentido algunas veces que otras pero coherente con los personajes que la protagonizan, sumando individualidades, para conseguir una creación común final: la narración. [...]

Una belleza que, como es comprensible, trata de ser consensuada entre todos los participantes. Pero como ya sabemos, la belleza es algo muy subjetivo, por lo que prosigamos...

El arte clásico pretendía pues centrarse en uno solo de los elementos, un valor estético bastante subjetivo que se transmite en el ejercicio comunicativo. Expresar belleza es también expresión, como es obvio, salvo que en este caso nos centramos en un conjunto de conceptos limitado. Se creía y aún se piensa —y si no pregunta por ahí— que el único valor en el arte era pues la pretensión de expresar belleza tratando de imitar de la realidad de nuestro mundo todo aquello que consideramos bello; legado de nuestro pasado y que aún está arraigado en la cultura. Por otro lado se confunde la maestría de la técnica empleada en el recurso expresivo con el grado del valor artístico. Es decir, cuanto mejor se halle ejecutada la técnica, más valor artístico posee la pieza. ¿Que no te lo crees? Aún hoy se considera como más valioso y de alta cultura a una pieza de música clásica o un cuadro de Velázquez que un tema de los Sex Pistols o un cuadro de Pollock, el mismo que se meaba en las chimeneas...

Hoy en día, esto ya no es así. En su concepción moderna el arte es la definición de un mecanismo de expresión y de comunicación que reúne todo cuanto habita en la mente humana y es susceptible de poder ser expresado. La expresión por tanto puede ser cualquier cosa. En realidad, como dice la cita al comienzo de este texto, lo único decisivo son los seres humanos.

Se puede expresar horror, sordidez, angustia y fealdad, muy de moda en el movimiento denominado “mal gusto”, por ejemplo. Bien, todo esto es estupendo, pero una cosa es expresar y otra es que lo que se ha expresado nos guste...

Al igual que el cocinero hace arte cuando quiere dotar a su cocina de algo más que de sabor, color y textura, en la nueva cocina se expresa alegría y tristeza, preocupación por el medio ambiente o reivindicación por un salario digno. Si está presente en la cocina y existe en la narrativa, por supuesto que lo va a haber en el rol; que como he dicho ya un montón de veces es algo así como un medio de narración interactiva.

Hasta que Toulouse Lautrec no pretendió expresarse de forma artística a través de los carteles que hacía para los locales parisinos, no se elevó el cartel a la categoría de pieza artística. A través de esto podríamos inferir que hasta que los propios jugadores y el director no pretendan explotar su medio como vehículo de expresión —algo que se lleva haciendo desde hace ya bastante con las mencionadas escuelas de Turku y demás— el rol no se apreciará como una forma de expresión artística de manera “formal” o al menos, como ya dije, que se considere como tal; lo que revierte en que crezca su valor en la consciencia de las personas; siendo esto lo realmente trascendental del asunto, pienso yo.

Por tanto, el hecho artístico aparece cuando pretendemos expresar ideas y emociones empleando una serie de recursos. Pero la parte delicada de todo esto viene cuando somos conscientes de otros términos puesto que una cosa es arte y otras muy distintas son el valor artístico de lo expresado y el medio como vehículo de expresión.

Una vaca de colores en lo alto del Empire State

Hay obras que no dicen nada pues su intención ha sido sencillamente el tratar de ser “efectista” (tan respetable como el valor que estemos dispuestos a darle), transmitiéndose a través de los medios de masas tratando de encontrar un rendimiento económico —entre otros intereses— pero sin una intención expresiva detrás que resulte relevante; ¡una relevancia que va en función de si la obra dice o no algo trascendente y de valor para mí! No hablamos de que no contengan valor expresivo, hablamos de que su valor expresivo es irrelevante, es decir, carece de valor artístico. Pero, como ya he dicho, curiosamente el valor es algo también subjetivo. Lo que para unos no vale nada otros están dispuestos a sacrificar su vida sólo por conservarlo, poseerlo, morderlo, comérselo o dormir con él una sola noche pagando dos millones de Euros en una suite.

Un niño con una caja de acuarelas podría expresar una serie de contenidos, lo que sucede es que su valor artístico no nos parece lo suficientemente relevante como para darle valor artístico. En otras ocasiones la intención expresiva es tan trivial que su valor artístico carece de trascendencia. No olvidemos que en el arte, son los nuevos conceptos los que trascienden porque añaden un nuevo discurso capaz de provocar cambios en las conciencias, culturales, nuevos planteamientos y nuevas formas de enfocar el mundo que nos rodea. Lo hizo Picasso al tratar de de representar la realidad desde diferentes puntos de vista a la vez y lo hizo Kandinsky a través de sus sinestesias...

Por otra parte, nadie puede decirnos si algo tiene valor artístico o si no lo tiene, aunque si podemos guiarnos, por supuesto, de personas sensibles e informadas cuya opinión deberíamos de tener en cuenta; el resto es cosa nuestra.

Para mí la imagen de “Ella”, motivo del fondo de esta web, expresa una serie de cosas con las que yo me identifico: el ave, el trono, el vestido, la posición de la mano, el lago, las flores, la expresión, su belleza y a la vez su carencia de sensualidad..., todo elementos que son importantes para mí y que dotan a la imagen de un gran valor artístico, pese a que a otros les pueda parecer un retablo católico de la virgen (verídico).

Todo es una cuestión personal y el mayor daño que desde siempre se le ha hecho al arte no es otra cosa que comerciar con éste, pues tergiversa su significado.

Faerie En teoría, toda forma de expresión tiene pues un valor artístico, solo que el grado de ese valor varía entre cada individuo habiendo, sin embargo, una serie de opiniones consensuadas acerca de una serie de cosas. Una de ellas es, por ejemplo, el valor artístico de la creación de un niño pequeño, pues en la mayor parte de las ocasiones no posee una intención concreta a la hora de expresarse, dedicándose más bien a recrearse experimentando, lo que forma parte de su proceso de aprendizaje. Un producto comercial tal como un tema musical popular puede ser muy importante para una serie de individuos careciendo, sin embargo, de valor artístico de acuerdo con la opinión de un gran número de músicos y entendidos en la materia. Yo, por ejemplo, detesto el rap, pero reconozco su fuerza expresiva como género musical.

En los productos orientados al consumo de masas la intención es ofrecer un producto que tenga una aceptación probada y con grandes posibilidades de provocar una gran demanda. Sucede con muchísimos productos de consumo —mal que le pese a los frikis— de la “cultura popular”. Por lo que podemos atrevernos a decir que su valor artístico es escaso pues no había una intención detrás de expresar ideas o conceptos nuevos, dedicándose a repetir los mismos discursos una y otra vez a fin de venderlo... ¡una vez más! ¿¡Alguien dijo Starwars!?

En su momento quizás los tuvo, aportando entonces conceptos únicos para a continuación ir perdiendo el grado de pureza de su planteamiento original. Lo que en su momento fue la seña de identidad y el cambio del paradigma —algo que funcionó—, se convierte hoy en recurrente, neutro, conservador y despersonalizado. Un afán de emular más que de innovar, tratando de explorar nuevas ideas y formas de expresión.

En lo que al rol se refiere como vehículo de expresión, y volviendo al origen de cuanto hablábamos, ya he comentado que si en el ejercicio del juego hay una intención expresiva de transmitir ideas, emociones y conceptos, entonces en el rol —al igual que en la narrativa— se produce el hecho artístico. Podemos expresar tantas cosas como conceptos formen parte de la naturaleza humana pero: ¿es el rol el vehículo adecuado como forma de expresión?

Para meditar sobre ello tenemos que ser conscientes de que el arte coexiste a diferentes niveles. El hecho artístico en la narración se da tanto en el contenido de lo narrado (fondo) como en la forma de llevar a cabo la narración (forma). En los juegos de rol se complica más aún pues es un ejercicio compartido por varios individuos lo que, además de enriquecerlo, lo lleva a través de sucesivas capas a un ejercicio de creatividad colectiva que, en mi opinión, es una de sus características más fascinantes. El hecho artístico aparece pues tanto en el material empleado como en el desarrollo del proceso lúdico mediante la búsqueda en grupo de una experiencia compartida, empleando para ello otras disciplinas artísticas: lenguaje, recursos visuales, sonoros, plásticos, narrativos, expresivos, etc.

Uno de los niveles de los que hablo es la ya vieja tendencia a confundir el grado de pericia en el desarrollo de una serie de técnicas de los recursos empleados como medios de expresión con el concepto que se pretende expresar. Herencia de la noción clásica donde la ejecución conllevaba talento y habilidad sólo adquirida a través del ejercicio. Algo que tiene más que ver con la artesanía y con el alcance de la maestría. Términos que confunden más que definen si algo es considerado dentro del terreno del arte o no. Como siempre, estamos nadando en un mar de subjetividades.

Así pues, hay que saber diferenciar el fondo de la forma. Podemos considerar artístico el método empleado, de acuerdo con las técnicas empleadas y el grado de maestría alcanzado, mientras que por otro lado, coexiste el proceso narrativo con lo que el ejercicio creativo del colectivo involucrado genera por sí mismo y que crea por medio del pacto que se establece en conjunto.

La vaca que en realidad no es más que una vaca

No se trata de si los medios son arte o de si no lo son, los medios tienen el potencial de comunicar expresión artística si hay una intención artística. Como “nuevas” formas de expresión pueden ser arte si hay una intención de que lo sean, igual que sucede con el videojuego, el cómic, la web y hasta la pedicura china al pintar motivos en las uñas. Deberíais ver los salones en Montreal, donde anónimas asiáticas con mascarilla te pintan si les da la gana hasta La Mona Lisa en las uñas de los pies... Pero, ¿qué posibilidades tiene de llegar a otros el pintar en las uñas de los pies...? Porque una cosa es el valor artístico de lo expresado y otra es si como vehículo de expresión son adecuados los medios elegidos para llegar o no a los demás.

En lo que respecta a su valor poco tengo yo que decir. Eso depende de cada uno y del valor que se le otorga a lo que se ha pretendido comunicar. El rol tiene más de narrativa dramática y literaria que de narrativa audiovisual pues se basa en la descripción y en los personajes. ¿Es el cuentacuentos profesional un artista? Sí si consigue expresar determinados conceptos tanto de sí mismo como de la propia obra, igual que un pianista logra dotar a la pieza de un carácter individual que provoque una serie de emociones, incomparables a si esa misma pieza es tocada por otro. ¿Es diferente el narrador de rol al narrador de historias que vive del cuento?, no mucho. En mi opinión, creo que la experiencia del grupo en un juego de rol fundamenta algo mucho más interesante y enriquecedor que la narración hacia una audiencia pasiva.

En cuanto a si resulta un vehículo adecuado como medio de expresión eso queda dentro de la experiencia de cada grupo que participa en la experiencia y de sus posibles espectadores (que por lo general suelen ser más bien escasos). Este debería ser pues el tema de un nuevo debate —de haberlo— en el que desde ya me posiciono con la opinión de que el medio expresivo tiene tanto valor como valiosa sea la experiencia colectiva vivida entre el grupo de juego.

Para mí tiene un gran valor, pero es muy posible que como medio de expresión de masas resulte poco efectivo. Se deja pues más como una experiencia de tipo personal que queda dentro de los límites de cada uno y que permiten que el individuo crezca y se desarrolle de la misma manera que lo hace cuando lee un libro o escucha la narración de una historia.

La expresión del alma humana

Para terminar, me gustaría comentar algo que tengo muy claro desde hace ya mucho tiempo. Desde que el brillo en las miradas de mis jugadores, al dirigirles una partida, me hacían sentir que lo que estaban viviendo se trataba de una experiencia que podía ser tan hermosa como puede serlo cualquier otra vivencia a través de otras experiencias artísticas. Y es que, de acuerdo con la intención artística que se halla en el desarrollo de la experiencia de juego, y dejando aparte el contenido del propio material, en lo que se refiere al nivel de expresión que le otorgamos a la experiencia lúdica deberíamos preguntarnos: ¿En qué medida es importante el desarrollo de un trasfondo para los personajes?

Para contestar a esta pregunta me gustaría mencionar que en su libro titulado “El guión”, R. McKee nos comenta algo que ya había dicho en otros artículos anteriores acerca del poder que posee la experiencia del juego en lo que se refiere a llegar a conocer mejor a las personas; dice:

“La verdadera personalidad sólo se puede expresar por medio de las decisiones tomadas ante dilemas. Cómo elija actuar la persona en una situación de presión definirá quién es; cuanto mayor sea la presión, más verdadera y profunda será la decisión tomada por el personaje”.

Esto, que nos permite conocer a las personas mejor que de ninguna otra forma, es la única forma que tenemos, en la mayoría de las ocasiones, de salir del pozo de la rutina y experimentar con situaciones ficticias que nos harán vivir situaciones nuevas, difícilmente alcanzables en nuestra cotidianeidad. Por lo tanto, y para contestar a la pregunta anterior, pienso que es importante el desarrollo de un trasfondo para los personajes en la medida en la cual los jugadores y el director, de forma conjunta, pretendan dotar al juego de contenido dramático, y por medio de ese contenido, alcanzar la expresión.

Una expresión que, reflejando los conflictos que afectan a las criaturas, entre ellas a los seres humanos, llegan a nosotros transmitiendo una serie de conceptos que nos harán sentir emociones. Emociones que son producidas a través de la expresión; y la expresión —como ya he dicho— es ARTE. Todo pues es una cuestión del grado de expresividad que pretendamos darle a nuestro juego y del grado de compromiso que estemos dispuestos a mantener a fin de tratar de vivir diferentes experiencias.

Se empieza pues por lo común, y desde lo simple, paso a paso, se puede llegar casi siempre hasta lo extraordinario.


Edanna
28 de octubre de 2012

Edanna, sello personal

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Rhiatan "hacedora de máscaras"

Dyss, sello general

Siempre envuelta en su propio silencio, Rhiatan calla, vigila y aguarda mientras, serena, contempla el Sendero de Rheya. Que se tenga conocimiento, ninguna criatura ha escuchado jamás una palabra suya brotar de sus labios.

Existen un conjunto de rasgos que la mayor parte de los Centinelas comparten entre unos y otros; de todos, puede que sea el más común el escaso conocimiento que se tiene de ellos; pues muy poco se sabe sobre los principales motivos que guían sus pasos más allá de las meras especulaciones y de si conocen qué nos depara el futuro cuando envíe hacia el presente todas las estaciones que aún han de llegar hasta nosotros.

Rhiatan Se dice que Rhiatan lo sabe; yo apostaría por ello pues, de todos los Centinelas, ella es la única que posee el don de percibir cuanto está más allá de lo que es visible, siendo capaz de visualizar los senderos que traza el tiempo a través de sus diferentes ramales en su largo viaje desde el pasado hacia los días venideros.

Aunque la mayoría de los Centinelas disponen de la facultad de percibir parte de estos caminos, su capacidad es limitada, y ni siquiera La Niña Môrndum puede ver tan lejos como es capaz de ver Rhiatan.

Es corriente referirse a ella como: “Aquella que construye máscaras”, pero es mejor conocida como: “La Chamán”. Entre sus cometidos, Rhiatan se encarga de guardar el equilibrio del Flujo de Almas, custodiando el  mundo de los espíritus y toda la Fuerza Vital que circula a través del mundo. Así pues, Rhiatan es guardiana del cambio y centinela del Sendero de Rheya, manifestación en el mundo de todo el poder del Ellam Yua.

Protege el mundo de lo invisible allí donde todos los demás sentidos son incapaces de llegar, cuidando del mundo espiritual y de la frontera que separa la vida y la muerte. Si la Niña Môrndum es la guía para adentrarse en el más allá, Rhiatan es la protectora del dintel de la puerta que separa ambos mundos al ser capaz de unir el mundo mortal con el mundo espiritual.

Pero las capacidades de Rhiatan llegan mucho más lejos, pues esto sólo significa una pequeña parte de la contribución que ella misma eligió realizar al mundo. Además de velar por este equilibrio, Rhiatan también custodia las encrucijadas que, diseminadas por todo el mundo, conducen a través de todas las diferentes realidades.

Como se detalla en el capítulo, El Árbol del Tiempo, en Dyss el flujo del tiempo se subdivide constantemente, trazando diferentes rutas capaces de mantenerse juntas formando una coexistencia que fluye, paralela, hacia el futuro. Forma así líneas semejantes a las ramas de un gran árbol que crecieran todas juntas partiendo de un tronco común, pero extendiéndose para seguir cada una su propio camino. Estos senderos son conocidos como: Racimos o Ramales del Tiempo, y pueden existir a la vez entremezclándose unos con otros; en ocasiones, con resultados de lo más bizarros.

Es posible acceder a cada uno de ellos, pudiendo conocer realidades diferentes, mediante vías de acceso que se forman en los puntos en los cuales estos ramales se cruzan entre sí; a estos cruces se los conoce como encrucijadas.

Rhiatan, mediante sus sentidos, es capaz de percibir con facilidad los cruces que se encuentran disponibles entre todos los ramales del tiempo existentes, formando caminos serpenteantes que conducen a una vasta infinidad de lugares desde un remoto pasado hasta un distante futuro. Los protege, los custodia y mantiene el equilibrio de los vórtices de energía que los componen.

Para realizar su labor Rhiatan se sirve de sus máscaras, poderosos artefactos de poder construidos por ella misma que la dotan de la capacidad de ver sin utilizar los sentidos ordinarios. Dispone de muchas de estas máscaras destinadas a tareas diferentes, poseyendo cada una cualidades únicas.

Su máscara mariposa, que lleva puesta la mayor parte del tiempo, le permite desenvolverse a través de las diferentes realidades tal y como nosotros somos capaces de movernos a través de la realidad cotidiana de nuestro mundo. Así perduran, siempre bajo su custodia, senderos y encrucijadas, que ella percibe como las líneas luminosas que trazaran las ramas del gran árbol del tiempo. Desplazándose entre ellas, yendo y viniendo, vigila que la fuerza que las mantiene unidas permanezca siempre en equilibrio.

En los nodos donde algún tiempo después se formarán las diferentes encrucijadas, Rhiatan toma consciencia de los intrincados detalles acerca de las diferentes realidades que se solapan sobre nuestro mundo aparente, formando la realidad que percibimos como una y única posible. En ella nos desenvolvemos sin ser conscientes de que la realidad que creemos percibir no es más que el resultado de una “selección natural” de sucesos, y que éstos han conducido hasta el momento presente, justo en el preciso instante en el cual nos detenemos un segundo para pensar en ello. Así pues, Rhiatan, conocedora de todos los caminos y alternativas posibles, observa, medita y guarda silencio.

mujer con máscaraDe todos los seres que habitan el multiverso, Rhiatan es una de las pocas criaturas que, tras haber conseguido cruzar las puertas que conducen a Lavondyss, regresó al mundo mortal por voluntad propia. Toda una proeza si tenemos en cuenta dos cosas: primero, que se trataba de una humana, y segundo, que tras las Fuentes de Lavondyss se encuentra Utopía: la existencia perfecta; el lugar prohibido que nadie desearía abandonar bajo ninguna circunstancia.

Antaño fue una vez una mujer humana mortal que, como cualquiera de nosotros, vivía en su propia realidad cotidiana, la única, la de todos los días. Desde niña tuvo ya la capacidad de percibir los senderos ocultos que, a través de las encrucijadas, componen el lienzo que fusiona la realidad, tejiendo este y ese otro camino uno con el otro para formar lo que todos percibimos como un tejido sólido, continuo y homogéneo. Rhiatan era capaz de percibirlos como un temblor difuso, como un “algo” extraño aquí y allí, como un erizar del vello de su antebrazo en algunos lugares específicos a los que ella, en sus juegos, acostumbraba siempre a poner nombres.

Pero quiso el destino que en el sendero de esa su realidad, estuviese su vida destinada a estrellarse contra una tragedia que la afectaría a ella y a los suyos; lo que más tarde constituiría el origen de una historia sobre la que se construiría su propio mito. Fue precisamente ese don que ya poseía desde el día de su nacimiento lo que marcaría la diferencia que la llevaría a poder elegir entre la vida y la muerte.

Pues se narra en los hechos de su vida que fue su única hija la que, raptada por una banda de proscritos, desapareció un día de su propia casa cuando ella estaba fuera. Dejando herido de muerte a su hombre tras la lucha, huyeron con provisiones y con la pequeña como botín a fin de, más tarde, divertirse con ella.
Rhiatan, sin poder impedirlo ni poder hacer nada para evitarlo, totalmente desesperada, tan solo tuvo como única opción salir en persecución de los captores.

Entraría a formar parte de su búsqueda un personaje que tuvo un papel muy importante en toda esta historia; se trataba de Curadhan, El Ciervo de Cullegh, que la ayudó a encontrar los indicios necesarios para poder seguirle el rastro a los proscritos. Así pues pudo guiarla los primeros días de persecución hasta que, utilizando unas habilidades de las que ella era muy poco consciente hasta aquel momento, utilizó las distintas encrucijadas por sí misma para conseguir tomarle ventaja a los asaltantes, a los que conseguiría dar alcance al final. Por mediación de Curadhan, éstos se habían perdido en la realidad alternativa de un distante pasado varado en el tiempo.
De no ser por todas estas circunstancias, en ningún otro caso habría podido Rhiatan tener la oportunidad de volver a ver a su pequeña una vez más.

Enloquecidos por el terror que les producía una realidad cuyo tiempo era incapaz de moverse en ninguna dirección, los captores abandonaron a la niña, que muy mal herida y completamente extenuada, no sobreviviría a un viaje de regreso. Rhiatan consiguió alcanzarla tomándola en sus brazos mientras los espantados caballos de los captores huían de puro terror ante la visión de un extraordinario portal en llamas que, conduciendo hacia las Fuentes de Lavondyss, se alzó de forma súbita entre ella y los criminales.

Éstos, al intentar escapar de aquel lugar atravesando el portal perecieron consumidos por el fuego que se cerró sobre ellos. Así terminaron sus días aquellos proscritos, al intentar cruzar el acceso que conduce hacia un lugar con el que todas las criaturas del multiverso han soñado alguna vez durante su existencia.

Rhiatan, sabiendo que aquella era la única posibilidad que tendría su pequeña y pese al terror que le producía aquella senda hacia un nuevo y extraño mundo, reuniendo el coraje suficiente se adentró a través del portal con su hija en brazos, desapareciendo de todas las realidades que han existido o que existirán alguna vez.

Un día, mucho, mucho tiempo después, regresó; surgiendo de nuevo a través de las llamas del portal hacia la realidad de nuestro mundo. Volvió sola y en completo silencio.
En su mano izquierda portaba una máscara con forma de mariposa, de su costado colgaban algunas otras de muy extrañas formas y, en su mirada, el rostro sereno del que sabe esperar cuanto haga falta por todo cuanto esté por venir hasta cada uno de nosotros, un día, desde algún lejano futuro.

Rhiatan jamás pronuncia una sola palabra ―sin que se sepa en realidad si es capaz o no de hacerlo―; no le hace ninguna falta pues proyecta sus ideas y sus pensamientos directamente sobre la mente de cualquier criatura viva. Es capaz también de entrar en contacto de forma parcial con la mente del mundo, lo que supone todo un reto para alguien que una vez fue mortal, poseyendo un elevado nivel de comprensión de una parte de la Gran Consciencia.

Le disgusta profundamente toda forma de civilización, que considera perversa, degradante y una fuente de corrupción para el espíritu, aunque la tolera sin alzarse ni pronunciarse contra ella. Sin embargo, por esta razón mantiene una mala relación con Anningan “La Jagath” y su hermana menor, Malina. No obstante mantiene, como es obvio dados los hechos de su historia, una relación excelente con Curadhan, además de con Androval “El Errante”, con los que comparte muchas largas y misteriosas aventuras.

Rhiatan tiene una gran cantidad de seguidores sobre los que no se pronuncia ni dicta reglas de conducta, pero que tolera algo a regañadientes. Auténticos creyentes algunos que la siguen de corazón, en contraposición a  muchos otros que no tanto y que si la siguen es por las razones más peregrinas, constituyen todos una población de fieles que busca encontrar la paz del espíritu y la serenidad de una vida sin sufrimiento pero, por encima de todo, la mayor parte de ellos lo que más anhela es descubrir el secreto que pueda conducirlos a encontrar algún día las fuentes que conducen a la Región Prohibida, a Lavondyss, tal y como ya ella consiguió hacer una vez.

La verdad que se esconde tras una búsqueda de este tipo se trata de algo extremadamente más complejo que el de seguir una serie de preceptos y el de cumplir con un conjunto de tareas; en este aspecto, Rhiatan poco puede hacer para influir en los deseos de las criaturas del mundo, aunque sí procura guiarlos, evitando que se extravíen persiguiendo metas absurdas y realizando acciones insensatas.

No dispone de morada fija ni, que se sepa, posee un emplazamiento conocido. Rhiatan vive el transcurrir de su existencia de forma errante, siempre de un lado para otro sin importarle ―y al parecer sin tampoco afectarle―  la dureza del clima o las duras condiciones de una vida dedicada a recorrer los senderos que cruzan el espacio y el tiempo. Nada de esto le importa pues ha dedicado su vida a guardar y proteger todos los pasajes sobre los que la Gran Consciencia, reflexiona, madura y, junto a todos nosotros, sueña.

Principios

―La realidad de tu existencia es cuanto importa no siendo ninguna mejor o peor, tan solo es diferente, es única y, por encima de todo, es sólo tuya. Tu realidad, pues, te pertenece.

―Todo aquello de lo que formas parte es lo que compone la única utopía que debería importarte.

―La única forma de encontrar la auténtica felicidad que parece tan inalcanzable es renunciando a tu propio ego; aniquilándolo, hallarás el sendero que conduce a la Región Prohibida.

Poder mayor: exaltado.
Origen: nativo.
Alineamiento: Neutral verdadero, (neutral).
Símbolo: Una máscara mariposa.
Color preferente: Dorado y blanco hueso.
Arma predilecta: Bastón y armas contundentes.
Áreas de influencia: Vida, muerte, secretos, destino, profecía, sombras, espíritus, no-vida, magia arcana.
-Dominios D&D 3.X: Muerte, suerte, conocimiento, curación, magia.

 

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