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Despina “La Dama del Delirio”

Dyss, sello general

A la imagen de fuego del Colibrí sobre el Rosal, símbolo por el cual Despina es muy conocida, se le atribuyen más de setenta denominaciones entre motes, apelativos y títulos de distintas clases; pero aquel por el que resulta más familiar es bajo el sobrenombre de “La Dama del Delirio”, apodo que expresa pero que muy bien toda la naturaleza caótica de su dueña; la decimonovena (y penúltima) entidad que en Dyss actúa como Centinela.

Al igual que muchos otros de su misma clase, Despina está dotada de la capacidad de poder estar en múltiples sitios a la vez, por lo que se trata de una muy intensa fuerza espiritual que puede hallarse con facilidad en muchos rincones de nuestro mundo. No obstante, ésta sigue siendo una entidad que se encuentra sujeta a los rigores del mundo físico, debiendo actuar pues en consecuencia. Esto constituye una suerte pues, de la misma forma que Túgal (lo que no deja de ser algo irónico puesto que forman parte del grupo de “Los Centinelas”), Despina precisa de mantener sobre ella una constante vigilancia en todo momento; una tarea que se han impuesto otros Poderes, habiéndolo asumido como una parte más de entre sus muchas responsabilidades. De ellos, los más comprometidos con esa misión hasta el momento han sido: Rhiatan, Edith y Dierdrath, siendo la primera de las tres la que ha adoptado un papel mucho más activo como madre adoptiva o “tutora” de otra entidad; un espíritu incapaz de autocontener toda la fuerza emocional que compone su naturaleza.

Despina "La Dama del Delirio"Así, sobre La Dama del Delirio o “de la Llama” ―como es también conocida en muchas culturas al Este de nuestro mundo―, mantiene siempre su atención, y en la medida de sus posibilidades, Rhiatan, que actuando como la madre adoptiva de lo que podríamos llamar un semidiós, vela por una hija que vive por y para la exaltación, el capricho y la locura.

Junto a ellas, Despina sostiene también una muy estrecha relación con las dos hijas de Lugh, nuestras dos lunas. Así, suele mantenerse muy cercana a ellas de la misma forma que junto al Viajero Errante, Andróval, del que ya he comentado que albergo la sospecha de que se trata de una manifestación de Lugh (aunque nuestra estrella más brillante no dé muestras de hallarse en otro estado que no sea el de un constante letargo). Todos ellos tratan siempre de protegerla, obedeciendo incluso a sus caprichos en numerosas ocasiones por razones que desconozco.

Según se cree, Despina se trata de otra entidad Extranjera que de entre todos los Centinelas es la que menos tiempo lleva entre nosotros (siempre dentro de su propia escala del tiempo, claro está); por lo que podemos decir que se trata del más joven de todos ellos con diferencia. Pero, al margen de lo que los mortales podemos entender por “juventud”,pienso que sólo se trata en realidad de otro de los muchos aspectos de una entidad mucho más antigua, siendo la parte de ella que ha decidido estar presente en nuestro mundo lo que resulta joven, según nuestra propia percepción del tiempo. Los mortales, como en muchos otros casos, al ser incapaces de comprender muy bien todas estas cuestiones sólo podemos tratar de hacer conjeturas mediante el uso de ciertas similitudes como, por ejemplo, el considerar que Despina es el vástago de otra entidad mayor, una entidad “Madre” mucho más antigua y poderosa que se halla presente en todo el multiverso. Una similitud que ya hemos empleado de forma similar con otros Centinelas tales como Môrndum o Stiabhan.

Por otra parte, algunos piensan que Despina es la misma encarnación de la propia locura del mundo, un estado que va siempre paralelo al de su lucidez, formando ambos una pieza más de la mente tan hipercompleja que posee nuestro mundo; un complicado proceso que ya estudiaremos en alguna otra parte. Otros creen que fue precisamente esa misma locura la que, propagándose por todo el multiverso como se despliegan las ondas en un estanque, atrajo a la entidad de la que una vez partiera aquello que fuese que es lo que hace real a nuestra Despina, habiendo tomado un día así la decisión de querer llegar hasta nosotros.

¿Y para qué? ¿Para qué querer entonces llegar a este recóndito rincón del cosmos? Supongo que para poder aprender de todo su tan complejo árbol de realidades; pues lo que más atrae a Despina es precisamente esa misma naturaleza consciente que posee nuestro mundo, una complicada estructura de pensamiento que existe en un estado abstracto de múltiples escenarios temporales pero que al mismo tiempo resulta tan real, y que a nuestra excéntrica Centinela tanto le fascina. La respuesta a esta pregunta es pues: por curiosidad. Algo que podemos entender muchos de nosotros a la perfección, ya que no por nada nos arriesgamos más de una vez a caer más allá del borde de nuestro mundo, si Túgal no ha conseguido despedazarnos antes.

De acuerdo con su ideología, el éxtasis del verdadero conocimiento se obtiene al tratar de mantener una existencia que esté alejada por completo de la realidad. Un estado de exaltación que se produce al salir, literalmente, de los ramales de nuestro Árbol del Tiempo o, dicho de otro modo, del flujo normal de los acontecimientos. De esta forma Despina persigue habitar en algún lugar entre las distintas realidades del Gran Árbol, extasiada ante la diversidad de todas sus variantes. Esto le permite contemplar el flujo del orden natural de las cosas en conjunto y no de forma lineal, lo que según ella conduce a la catarsis del auténtico saber. Algo que, como ya hemos visto, pretende también La Jagath, aunque debido a una serie de motivos muy diferentes. 

Esto supone un estado alterado de la consciencia que a nosotros, criaturas del mundo físico, puede resultarnos muy familiar y que puede hacer que, al tratar de entender su filosofía, nos sintamos tentados a pensar que lo que Despina pretende es mantenerse en un estado parecido al que a nosotros nos ofrecen las drogas. Bien, nada más lejos de la realidad; su pensamiento no tiene nada que ver con tratar de auto engañarse intentando alterar el curso de la mente y de sus percepciones. Una práctica muy común, sin embargo, entre sus seguidores ya que la mayoría, confundidos ante la verdad que se esconde tras su auténtica doctrina, practican con devoción un misticismo basado en tratar de permanecer el mayor tiempo posible en el estado de completa embriaguez que provocan todo tipo de drogas alucinógenas, además de los más variopintos mejunjes capaces de hacer bailar hasta a los muertos, logrando incluso que estos crean tocar con la punta de sus esqueléticos dedos la estrella más distante que se halle en el firmamento.

No obstante, deberíamos tratar de no ser muy duros con ellos pues es sabido que el poder escapar ―en la práctica― del curso normal de la realidad no es algo que esté en manos de la mayoría de los mortales, siendo una técnica que sólo pueden realizar aquellos seres dotados de la habilidad de poder cambiar de fase y, por supuesto, mediante el uso de las encrucijadas.

Pero siguiendo con el tema que nos ocupa, de la misma forma que Stiabhan considera que lo que percibimos como la realidad del mundo no son más que quimeras, una ilusión en un estado de continua transformación, Despina piensa de igual manera, con la diferencia de que para ella es necesario tratar de interiorizar toda la energía que se desprende justo en el momento en el que los cambios se producen. Algo que sucede en todo momento en todos los rincones del cosmos. Así pues, según su forma de concebir el multiverso, no basta con sentarnos a contemplar cómo se van sucediendo los diferentes cambios, sino que debemos tratar de hacerlos nuestros, fundiéndonos con ese orden natural y tratando de vivirlos de forma activa. Así, La Dama del Delirio pretende vivir el éxtasis que sobreviene cada vez que se produce una pequeña alteración en el multiverso, por muy pequeña que sea, cuyos efectos son capaces de propagarse a lo largo de los múltiples ramales de nuestro Gran Árbol.

Para poder percibirlos es una condición necesaria el mantenerse ajeno a las diferentes realidades, es decir, tratar de no formar parte de ninguno de los ramales. Conseguirlo ya es otra cuestión pero que muy diferente requiriendo, como he dicho, del uso de ciertas habilidades, o bien a través del poder de la Ellam Yua…, con todas sus consecuencias. ¿Una droga gracias a la metafísica? Probablemente sí, y también sea en parte una forma bastante buena de tratar de sintetizar una serie de conceptos que de otra manera quedarían olvidados en polvorientos libros de filosofía que nadie leerá jamás.

Otro aspecto de su doctrina reprocha que el pensamiento lógico, arraigado en nuestra forma de pensar, nos conduzca  a través de una serie de estructuras de pensamiento encadenadas bajo el esquema de que una cosa es consecuencia de la siguiente. Según la forma de pensar y de actuar de nuestra Dama del Delirio, el pensamiento debe ser un salto sucesivo de elementos conceptuales que van construyendo un árbol imaginativo de soluciones e ideas, y éstas no deben ir necesariamente encadenadas de manera lógica las unas con las otras. Así, para La Dama del Delirio la razón debería ser una sucesión de ideas espontáneas, y no un árbol de decisiones basadas en el pensamiento metódico.

Tras tanta soporífera filosofía, lo que resulta importante en realidad es lo que los Poderes que se hallan en nuestro mundo significan para nosotros, algo que depende de las distintas visiones que tiene cada uno del cosmos. En este caso, lo que La Dama del Delirio significa para muchos es la imagen de la alegre e inocente doncella que con su gracia divina logra hacer resplandecer nuestro mundo, logrando que podamos olvidar todos los pesares de una existencia que, según creemos, merece algo mejor. Despina nos muestra que el estado de la alegría constante que merecen nuestras vidas puede ser real. Trata de enseñarnos que la pureza es posible, ya que no todos los aspectos de la vida deben pasar necesariamente por tener que aceptar que allí siempre habrá también corrupción. Nos trae pues la esperanza, y nos descubre la belleza que hay en el mundo al vivir el éxtasis de poder contemplar el devenir de la existencia. Vivir y poder describirlo es pues vivir en el éxtasis y, por lo tanto, alcanzar la propia felicidad.

La Dama del Delirio nos recuerda así, resultando una enseñanza muy importante de su doctrina, que en realidad no necesitamos Lavondyss en absoluto, teniéndola a nuestro alcance en el quehacer cotidiano, cada día de nuestra vida. 

Pero toda esa alegría lleva también consigo el dolor ante una adversidad que muchas veces se pretende ignorar, ya que tendemos a querer ignorarla procurando autoengañarnos mediante una forzada inocencia. Despina así intenta también alertarnos acerca de los peligros de la falsa inocencia que se esconde tras un positivismo desesperado. Es decir, de tratar de ver siempre lo bueno allí donde no existe, debiendo en su lugar de aceptar con templanza las cosas tal como son. Este es el significado de la locura para nuestra Dama de la Llama o del Delirio, la amargura que resulta de vivir en el autoengaño. Una enseñanza que nos llega de manera indirecta al forzar el contradecirse a sí misma (aunque sospeche que se trata de algo muy consciente por su parte). Debemos tratar de entender que la base de todo su mensaje es precisamente su propia contradicción, ya que Despina pretende reírse al mismo tiempo de cualquier tipo de doctrina.

La Centinela supone pues un reflejo contradictorio de nosotros mismos. Un grupo de seres que actuando de forma similar al enfocarse en sus propios deleites, obvian las cosas más básicas, lo que tienen y a quién tienen en torno suyo. Mientras, tratan de evolucionar, lo que los aleja más y más de lograrlo. Resulta irónico que muchos de sus seguidores no consigan entender esto jamás, haciendo exactamente todo lo contrario a lo que ella pretende expresar, y llevando una vida de constante embriaguez mientras, inútilmente, tratan de asimilar su doctrina.

Pese a toda la verdad que de manera irrefutable hay en ésta, a mi juicio, Despina no deja de ser también una figura trágica debido al uso de la contradicción sobre la que se fundamenta toda su doctrina. Su estado de delirio la aleja de lo que realmente importa en nuestra existencia cotidiana, y que no son más que los sucesos de nuestro entorno más inmediato. Es pues un ejemplo de cómo las abstracciones del pensamiento consciente pueden lograr que perdamos el sentido de cuanto nos rodea. No obstante, nos recuerda que vivir bajo la preocupación constante ante lo inmediato nos distrae de poder encontrar así la felicidad; algo que de poco le sirve a ella misma, pues siempre se halla en un punto indeterminado entre ambas verdades, suspendida entre dos aguas.

Entonces, si vive alejada de su realidad inmediata, ¿qué nos enseña? Despina constituye por sí misma todo un símbolo, puesto que nos muestra que no todas las respuestas se encuentran tras el uso del pensamiento lógico, existiendo la sabiduría en muchos otros lugares; territorios de los cuales no somos conscientes, pues vamos distraídos debido a las preocupaciones. Nos enseña también a buscar nuevas miradas, a poder extasiarnos ante cosas a las que nunca seríamos capaces de prestar atención; rincones de los que podemos extraer importantes enseñanzas.

Puede resultar pues muy útil el tratar de mostrar algo más de atención a todos aquellos a los que llamamos locos ya que, como nos recuerda un dicho popular: “Tras la mirada del perturbado puede hallarse uno de los muchos caminos que conducen a la auténtica sabiduría”.

Principios

— La sabiduría que proviene del uso de la lógica nos engaña. Déjate llevar por el delirio y experimenta así todo cuanto éste tiene que ofrecerte.

— Define al mundo bajo tres aspectos: deleite, locura y abandono en el delirio; lo demás viene por sí mismo.

— Sólo considerando el revés de todo cuanto das por sentado y dejándote llevar por tu instinto, conseguirás la llave que te permite acceder a Lavondyss. Pero ¿quién desea un mundo perfecto? De la perfección no se aprende. No busques Lavondyss más allá de ti mismo, pues no lo vas a encontrar.

— Destruye todo cuanto eres renaciendo cada mañana; date a la luz y a la alegría que hay tras la oscuridad. Así te preparas para ser alguien distinto cada jornada, tras la larga noche.

Arquetipo: La doncella inocente, portadora de alegría.
Poder menor: Nómada.
Se asocia al género: Femenino.
Origen: Extranjero.
Alineamiento: Caótico neutral, (neutral).
Símbolo: Un colibrí libando de una rosa con espinas o de un rosal ―la flor de espinas―.
Color preferente: Amarillo, rojo, violeta  y naranja.
Arma predilecta: Armas arrojadizas pequeñas.
Áreas de influencia: Locura, primavera, belleza, caos, suerte, amor, confusión, aire.
-Dominios D&D 3.X: Caos, bien, curación, suerte, aire.

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Un mundo consciente

Dyss, sello general

“Dyss Mítica es un mundo de ficción mitopoético que siente, sueña y siempre desea aprender. Un mundo consciente donde los sueños de sus criaturas conviven con éstas en una extraña realidad”.

Los sabios se aventuran a decir, pues siempre lo hacen, que los cambios son la forma de comunicación de una tierra que siente y sueña. ¿Una tierra que siente y sueña? Sí, posiblemente también sueña pues todos los seres conscientes e inteligentes sueñan.

Dyss es consciente. Un ser omnisciente, con inteligencia, consciencia y voluntad. ¿Pueden las piedras pensar? En Dyss es así, sin duda.

Pero Dyss es algo más que pedruscos. Un mundo que está formado de deseos y anhelos tiene algo más que ofrecer que una aglomeración llameante que se enfrió en las enormes distancias del firmamento. Dyss es algo más que una enorme masa de tierra en la que poner nombres junto a los ríos, las montañas y los mares. ¿De dónde vino? ¿Cómo comenzó su existencia? A estas preguntas puede que respondamos en otro apartado, sin embargo, forman parte de los grandes enigmas de la existencia de este mundo. Pero, puesto que ya en otro sitio intento contarte dónde, cómo y cuándo comenzó la existencia de un sitio tan excepcional, intentaré centrarme en lo que una consciencia de este tipo significa, si es que podemos llegar a entenderlo alguna vez... Y muchos lo intentaron, lo intentaron y fracasaron. Pues, ¿quién puede comprender qué puede desear un mundo para sí mismo?

Para empezar has de entender que el mundo es consciente de su existencia. Es una gran consciencia, dotada de razón, inteligencia y capacidad de percepción. Lo que percibe es lo que conforma su realidad. Una realidad muy diferente a la de las criaturas que viven, y conviven, en ella.

Nos referiremos a Dyss como “Ella” siempre en todos estos documentos, aunque esto no tenga mucho sentido pues una consciencia como ésta está más allá de la sexualidad, sin embargo, en Dyss sus habitantes siempre se refieren a su mundo en femenino.

Siendo así entonces, y dotada pues de capacidad de percepción, Dyss reacciona a las emociones de los seres conscientes. Dyss escucha, pero no comprende. Es natural, ¿cómo puede entender los nimios deseos de las fugaces vidas de sus habitantes?

Lo que la gran consciencia de Dyss percibe como realidad está basada en lo que encierran dentro de sí mismas las criaturas que conviven en ella y lo que significan los más profundos secretos de sus consciencias. Obviamente, su propia consciencia es incapaz de comprender las banalidades de la vida de sus criaturas. Para Dyss nada significan la avaricia, el deseo, los celos o la envidia. Poco puede comprender del deseo de conquista, del dolor de la pérdida de las cosechas, el de un ser querido o la pérdida de una cabaña que haya ardido en llamas. Nada entiende del fuego de la pasión, de la avaricia por poseer un ducado, de una herencia o del deseo de descubrir nuevas tierras.

Para Dyss estas emociones terrenales nada significan, pues se basan en percepciones de una realidad mucho más pequeña, banal y nimia, una realidad a pequeña escala si la comparamos con las de una consciencia que pueda tener un ser que conforma un mundo completo y que es capaz, mediante su inteligencia, de comprender cómo está hecho; y lo que es más importante, de poder abarcarlo completamente en su mente.

Dyss por tanto está mucho más allá de todo lo que existe sobre su faz, sin embargo, Dyss sí es capaz de percibir todo esto y de tratar de asimilarlo. Lo percibe, lo asimila y trata de darle significado.

Porque Dyss es extraordinariamente curiosa.

Dyss, aislada y sin poder comunicarse con una entidad similar, se encuentra en una profunda meditación que se prolonga a lo largo de los eones del tiempo. Una meditación que la conduce a través de los caminos del tiempo a tratar de comprender su lugar en el universo y de comprenderse a sí misma.

Así pues, encerrada en su propia introspección, Dyss está sola.

Todo cuanto percibe no cesa de confundirla, pues los problemas cotidianos de los seres vivos que la habitan poco pueden decirle sobre su posición en el orden de las cosas. Esta incomunicación hace que, pese a constituir en sí misma una consciencia capaz de albergar una cantidad de elementos, la mente de Dyss es como la de un niño en algunos aspectos. 

Su consciencia y su entendimiento de la realidad está más allá de la comprensión; su inteligencia, inabarcable por nuestro entendimiento; sus pensamientos y las razones de sus decisiones, no podremos jamás acercarnos siquiera a comprenderlos. Y sin embargo, Dyss es inmadura a la hora de establecer relaciones con otros seres pues es incapaz de conectar de igual a igual. Todo lo que interpreta y a lo que da significado, se basa en intuiciones. Dyss carece de empatía pues no ha podido desarrollarla.

Así pues el nivel de su comprensión sobre las relaciones y sobre la comunicación, así como el nivel de su comprensión sobre las motivaciones de los seres vivientes y de cómo éstos se relacionan con otros seres son como los de un niño, incapaz de ponerse en el lugar de los demás, incapaz de entender las motivaciones, de comprender las acciones y decisiones de los que le rodean. Dyss, es incapaz de comprender a sus criaturas. Los seres que la habitan y que Dyss percibe, la confunden y la perturban. Intenta comprender a sus criaturas e intenta contentarlas, pero no entiende ni sus necesidades ni sus motivaciones.

Pero Dyss no permanece ajena a estas percepciones. Y esto quizás, es el hecho más maravilloso de toda la magia de este mundo.

Dyss, intentando comprender a sus criaturas, al percibir sus motivaciones, sus emociones y sus deseos, al captar sus anhelos, necesidades, sus miedos y sus pesadillas, intenta constantemente complacerlas, satisfaciendo, si bien no siempre, algunos de las ambiciones de sus moradores.

Y es aquí cuando entra en juego el conflicto.

Al intentar satisfacer los deseos inconscientes, Dyss es incapaz de entender que estos anhelos forman parte de la naturaleza de sus habitantes y que muchas veces, esos deseos son contradictorios pues forma parte de nuestra naturaleza el no saber lo que queremos.

Si un campesino llora por su esposa fallecida y Dyss consiente en restaurar su pérdida, la aparición de la esposa que regresa a la existencia en el dintel de la cabaña no va a provocar otra cosa que consternación y en muchos casos, un acceso de pavor. Dyss, percibiendo el anhelo del campesino porque su esposa vuelva a la vida, creará una reproducción de la misma en la forma de una imagen-mítica, que aunque a todos los efectos sea idéntica a la amada desaparecida, va en contra del orden de las cosas en la mente del desconsolado esposo. Esto, en el mejor de los casos, sólo puede crear una situación de más sufrimiento y desdicha, mientras que en el peor, consecuencias que sólo podemos conjeturar, pero que no son difíciles de imaginar.

Y ya que hablamos del orden de las cosas, puede que el orden natural sea algo diferente en Dyss, pero la vida y la muerte, el nacimiento, la enfermedad, el dolor, el hambre, la alegría y la tristeza siguen formando parte del mundo como algo natural.
Es como si todos estos conceptos estuviesen más allá de las capacidades del mundo, proviniendo de algún lugar mucho más lejano y distante del que conocemos. Así pues, nacer, crecer, envejecer y morir siguen siendo los pasos necesarios para el transcurrir de la existencia de las criaturas del mundo. Una ley, al parecer, universal en todo el cosmos.

Sólo que aquí, Dyss es capaz de participar entre la vida y la muerte, y en muchos de los aspectos de la existencia, lo que por supuesto acarrea consecuencias.

La realidad del mundo es alterada, es gobernada y moldeada por la gran consciencia como la arcilla. Por desgracia, a veces esa arcilla se torna en granos de arena que se escurren entre los dedos, pues no todas las alteraciones producen el efecto que, extraño decirlo, se espera o que espera la gran consciencia que conforma el mundo.

No vamos a detenernos ahora en las motivaciones que puede tener el mundo para alterar la realidad, pues esas son cuestiones que entran dentro del campo de los filósofos animistas del mundo y que estudiaremos en otro apartado. Sin embargo, me gustaría añadir que Dyss dispone de su propio lenguaje. Este lenguaje es el que le da nombre y significado a las cosas, y mediante este lenguaje, Dyss ordena y desordena, altera, manipula, moldea y decide entre la forma que ha de tener la existencia en su propia unidad.

Este lenguaje es el lenguaje de la creación que designa, nombra y conforma todo cuanto existe. Algunos de nosotros, como ya explicaré más adelante, lo dominamos en parte, pudiendo estar más próximos a la gran consciencia y participar con y en ella.

Pero aguarda, no he terminado aún.

Como ya he dicho, la consciencia del mundo es capaz de entender cómo está formada cada minúscula mota de polvo. Su enorme inteligencia es capaz de comprender la esencia de lo que conforma la realidad. Así, puede alterarla a voluntad, crearla o destruirla cuando así lo cree necesario. Para ello posee el lenguaje que designa a cada cosa que existe en el mundo, por infinitesimal que resulte.

Pero su consciencia significa algo más. En su mente, Dyss es capaz de contener todo cuanto existe, abarcándolo todo. Dyss se abarca a sí misma, cuanto la compone, y cuanto la rodea. Esto da lugar a la existencia. Por tanto, el mundo existe porque la mente y la consciencia de Dyss es capaz de abarcarlo en su totalidad.

Pero, ¿qué significa abarcarlo todo?

Abarcarlo todo significa que Dyss es consciente de cada ínfima partícula que la conforma; que sabe cómo, dónde  y por qué está hecha..., y la recuerda. La mantiene en su mente. Mantiene así, en su mente, en su consciencia, al mundo entero.

¿Hay algún límite a esto? Sí, lo hay.

Aquello que comienza a estar en los límites de su mente. Todo lo que está en la frontera, más allá de lo que es capaz y quiere abarcar, comienza a desvanecerse hasta convertirse nada más que en nada.

Estas son, las Zonas Blandas.

Y esta nada es todo, todo lo demás. Allí donde no hay nada, es porque Dyss no la abarca. Así pues, está más allá de sus orillas y es allí donde el mundo termina. La realidad comienza a desvanecerse, “se ablanda”, se fragmenta y se hace jirones. Jirones de realidad que se hace polvo. Aquí, justamente aquí termina el mundo abarcado, visible y real. Allí, en las Zonas Blandas, termina lo que se mantiene en la mente del mundo y por tanto, concluye la realidad.

Tarde o temprano, tras el transcurrir de las leguas, al calor del sol, a la luz de las lunas, tras muchas jornadas de penosa marcha, se llega al fin del mundo. Allí, donde termina la realidad y comienza la nada. Un todo de vacío que devora la vida y destruye la realidad. Allí termina todo, y es entonces cuando hay que dar la vuelta y regresar, siguiendo las distantes luces, que te lleven de nuevo a casa.

Y por ello, Dyss decidió levantar sus grandes barreras fronterizas. Pero eso, es otra historia...

 

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Un mundo cambiante

Dyss, sello general

Dyss consciente, hace y deshace. Los habitantes de Dyss lo saben, lo aceptan. Es el orden natural de las cosas; natural en un mundo cambiante claro está.

La Tierra de Dyss es capaz de alterar tanto su morfología como algunas de las  características que la hacen única. Esto puede dar lugar a la presencia de elementos y estructuras, ya sea por su propia voluntad, o en algunos casos, por causa directa de la mente consciente de los seres que la habitan. Esta capacidad puede incluso dar lugar al cambio más drástico e incomprensible, la generación completa de seres míticos; los "Mito-Imagos" o “Mitagos”.

Pero esto no significa que la orografía en Dyss sea un caos absoluto. Dyss posee sus mapas, sus caminos, sus rutas y todos los senderos que llevan a sus habitantes de un lugar a otro, como cualquier otra tierra. Aquí también hay cruces de caminos con letreros que indican hacia dónde conduce este sendero o el otro.

Entonces..., ¿qué importa si ayer había un recodo que giraba hacia el este al final del bosquecillo de álamos y hoy en su lugar hay tres curvas zigzagueando a derecha e izquierda? ¿Acaso importa que este rio ya no pase por allí, rodeando la colina baja, al sur del prado tras el viejo molino?

Esa es la aceptación que da la fuerza de la costumbre. Si te acostumbras a los cambios, puede que después no resulte tan terrible.

Además de la misma tierra, que estudiaremos más adelante, todos los seres que habitan Dyss poseen la fuerza y capacidad de generar cambios. Estos cambios normalmente son muy pequeños e imperceptibles. Los cambios pueden ser producidos por un individuo, por un grupo de individuos, por un pueblo, por una ciudad o por una raza o cultura al completo.

Hay individuos capaces de generar cambios de mayor intensidad de la que es capaz todo un asentamiento. Hay regiones alteradas por completo por todo un pueblo y pueblos que no han alterado una miaja de terreno nada en absoluto en toda su historia.

Todo es variable, hay muchos factores, todo es incierto. No hay leyes únicas. Lo único e inmutable, lo seguro y estable, no sobrevive.

Generalmente no está asociado al deseo de producirlos. Los cambios se producen por las emociones de los seres conscientes. El dolor, la necesidad de héroes, la angustia, el sufrimiento, la alegría, el miedo, la rabia, la furia, todos los sentimientos que los seres llevan consigo, cristalizan en cambios a lo largo de Las Tierras de Dyss alterando su morfología, entre otras cosas.

Los cambios dependen de lo que los seres llevan consigo, de lo que tienen dentro. Su fortaleza, su voluntad, su fuerza vital, es el determinante. Por eso, hay cambios que afectan a una región entera producidos por un solo viajero que simplemente ha pasado por la zona, o bien a lo largo de su estancia en la región durante un tiempo. Hay alteraciones en cambio muy pequeñas, que han sido generadas por todo un pueblo en una región, entre los cuales quizás unos pocos miembros han sido los determinantes, o puede que el grupo al completo a lo largo del tiempo.

Los cambios no se pueden prever. Es Dyss la que reacciona a las emociones de los seres conscientes  y cambia en consecuencia. No se planifican, no se determinan ni se proyectan, y quien diga lo contrario, miente.

Los cambios que producen los habitantes nativos de Dyss son bastante pequeños, la mayor parte de las veces son imperceptibles, aunque varía también según la región. Sin embargo, normalmente suelen ser  prolongados, permaneciendo fijos muchísimo tiempo y llegando algunos incluso a hacerse permanentes. Los nativos de Dyss producen pues, por lo general, cambios más estables.

No ocurre así sin embargo con los cambios que son capaces de producir "los Extranjeros". Un extranjero en Dyss es un no-nativo, alguien que no ha nacido en Las Tierras de Dyss y que por algún motivo ha llegado hasta ellas a través de las encrucijadas, atravesando las fronteras, o por medio de otros senderos que conducen a otras tierras más allá de los círculos de Dyss. Los extranjeros, en su deambular, son capaces de generar los cambios más importantes y de una intensidad a veces, dramática. Estos cambios producidos por los extranjeros son por el contrario, usualmente poco duraderos.

Hay cambios que han alterado regiones enteras por el simple paso de un extranjero itinerante, hay otros que no han generado alteraciones en absoluto o sólo después de su permanencia en una región durante algún tiempo, aunque eso no es muy frecuente. En cualquier caso, lo normal es que el tránsito de un extranjero traiga consecuencias serias. Es como ya he dicho, producto de lo que cada uno lleva consigo y de la naturaleza del propio individuo.

Los cambios más frecuentes normalmente son alteraciones morfológicas del territorio y del paisaje. Generalmente son imperceptibles, pero pueden consistir, por ejemplo, en el crecimiento de un pequeño grupo de arbolillos, el nacimiento o desaparición de un bosquecillo,  la aparición de la noche a la mañana de una pequeña colina, o llegar a la transformación completa de zonas enteras.

Las transformaciones no se limitan tan solo a meros cambios del paisaje, los cambios también crean y desvanecen elementos, construcciones y edificaciones, e incluso, dan forma a "seres".

Un cambio puede hacer aparecer una vieja torre abandonada donde antes solo había un grupo de peñascos, “crear” un castillo en ruinas en medio de un bosque de robles o llegar hasta la generación total de seres conscientes. Estos últimos llamados: "Mito-Imagos" o “Mitagos”, son los más sorprendentes y se explican en su propio apartado.

El tiempo necesario para producirse un cambio no suele ser apreciable a simple vista, llevando el ritmo de las cosas que crecen. Generalmente transcurren de la noche a la mañana, o el tiempo que tarda en abrirse una flor o en ponerse el sol.
Sólo los cambios más poderosos transcurren a simple vista en cuestión de minutos. Un cambio intenso, como el de una región puede tardar semanas. La aparición de los "Mitagos", que como hemos comentado, son cambios capaces de producir "seres completos", pueden llevar semanas o meses. La generación de éstos se produce lenta y de forma gradual, hasta que de repente y cuando están totalmente formados, surgen de la tierra envueltos en tierra y hojas secas, confusos y desorientados.

La causa de este último tipo de cambios, normalmente va asociado al deseo colectivo de un grupo de individuos de recibir auxilio o algún tipo de ayuda, o bien a la necesidad de un sólo viajero con una capacidad fuera de lo común.
Como he comentado, las características de los cambios son algo variable e incierto. Todo depende de la naturaleza de los que lo producen, de su propia fuerza vital y de la intensidad de sus emociones.- Los vórtices canalizan todas estas emociones y en torno a ellos se producen estas manifestaciones del poder mítico y misterioso de Dyss.

Aunque todas las zonas son susceptibles de tener cambios, éstos se producen especialmente, y con mayor frecuencia e intensidad, en las regiones más interiores de Dyss que en la periferia, donde suelen ser menos intensos y en muchos casos, imperceptibles.

A su vez, existen vastas regiones denominadas: Regiones Cambiantes, donde la fuerza y frecuencia de los cambios es realmente dramática. Y aunque esas regiones se encuentran en las zonas remotas más septentrionales, hay pequeñas zonas cambiantes salpicando la geografía, en esporádicos puntos aislados, repartidos por toda la Tierra de Dyss. Sólo los mejores mapas pueden señalar estos puntos aislados, donde adentrarse es siempre un riesgo para los que no están prevenidos.

Los cambios no tienen por qué ser únicos. Diferentes cambios pueden sucederse a través de diferentes realidades, o lo que es lo mismo, pueden sucederse varios cambios al mismo tiempo, manteniéndose todos a la vez en un mismo sitio. Diferentes realidades de Dyss coexisten en un único lugar, y si se pretende llegar a ellas, es necesario emplear las encrucijadas. Éstas, como cruces de caminos, conducen al viajero a diferentes lugares y momentos.

Las encrucijadas abren senderos a través de los cambios y hace falta magia o talento natural para encontrar esos cruces y un intenso deseo de hallarlos.

Existen dos importantes regiones cambiantes en Dyss. Las Regiones Cambiantes de Oriente y las Regiones Cambiantes de Occidente.

En las Regiones de Oriente, los cambios que ocurren son de mayor importancia e intensidad, aunque más predecibles y que se suceden con menor frecuencia; además de existir un número mucho menor de cambios en un mismo sitio que se superpongan al mismo tiempo.

Las regiones de Occidente, en cambio, se comportan de forma opuesta. Allí se producen cambios más frecuentemente, aunque más pequeños en importancia e intensidad. Estos cambios son allí, eso sí, más caóticos. En las regiones de Occidente los cambios, además de ocurrir con más asiduidad, también se suceden en mayor número en un mismo lugar y al mismo tiempo, dando lugar a muchos pequeños cambios superpuestos o "pliegues",  en el mismo sitio.

Las Zonas Cambiantes pueden ser muchas cosas pero ante todo, son extremadamente peligrosas. Un individuo puede verse desterrado de todo lo que conoce involuntariamente, convirtiendo la realidad a su alrededor en una tragedia en un abrir y cerrar de ojos. A su vez, un grupo de individuos, o un pueblo entero, puede verse separado en diferentes cambios al mismo tiempo, quedando aislados unos de otros, exiliándolos, con consecuencias dramáticas.

¿Sirve de algo un mapa entonces en Dyss? Por supuesto. Pero no de la forma a la que estamos acostumbrados. Los mapas precisos no funcionan y si bien sirven de guía, el talento, el instinto y sobre todo, la experiencia, deben contrarrestar las inexactitudes que cabe esperar se hayan tenido en cuenta en un buen mapa; algo que un buen cartógrafo sabrá explicarte mucho mejor que yo misma.

 

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