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El triunfo de la creatividad (I)

Artículo publicado en la revista digital Pxmagazine el día 2 de febrero.

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Durante mis paseos por la red, en especial en aquellos sitios donde puedo compartir mis aficiones, no es raro que me encuentre con un tipo de comentario que me inquieta. Algunos usuarios afirman carecer de la creatividad o del talento necesario para generar contenidos dignos de ser tenidos en cuenta; sea lo que sea lo que esto signifique. Pude leer estas afirmaciones durante el desarrollo de "El Desafío de los 30 días", el pasado mes de noviembre, pero es muy común sobre todo en los hilos de comentarios que se generan en las redes sociales.

Me inquietan porque yo creo en el efecto que tienen en nosotros nuestras propias palabras. Tengo muy claro que todo cuanto nos decimos —y hacemos— moldea nuestro cerebro y en consecuencia, nuestros pensamientos, por lo que pienso deberíamos darles la importancia que merecen. No hace mucho circulaba un artículo por las redes comentando precisamente lo positivo que resulta hablar en voz alta con uno mismo, aun a pesar de que siga considerándose algo mal visto en la sociedad; lo que no deja de ser curioso pues el hecho de rezar en las personas religiosas es eso mismo, ni más ni menos.

La plasticidad de nuestro cerebro es un tema que en la actualidad está en auge entre la comunidad científica. Además del seguimiento que hago por mi cuenta, así me lo ha confirmado las largas charlas que tengo de vez en cuando con mi amiga Majida, doctora en Neurobiología y docente en la universidad de McGill. Si algo caracteriza a nuestra especie es su capacidad de asociar conceptos y crear símbolos, esto es, el pensamiento simbólico capaz de hacernos comprender que los colores y patrones de una bandera representan a una compleja y rica cultura, o de ver dragones allí donde solo hay nubes. Fue el pensamiento simbólico el que se impuso durante el desarrollo evolutivo y el que nos puso a la cabeza dejando atrás al músculo por el que muy probablemente todos habríamos apostado sin pestañear. Y es que los caminos de la evolución son insospechados.

Pero para que el pensamiento simbólico funcione como es debido tiene que llevar asociada una función capaz de provocar destellos luminosos allí donde solo existe oscuridad, la creatividad. Nuestra capacidad de reprogramar nuestro cerebro para buscar soluciones infinitas a distintos problemas.

¿Qué es el pensamiento creativo?

La creatividad nos permite crear desde la nada y el pensamiento creativo no es otra cosa que pensar de forma creativa. Ideas para una aventura, la historia de nuestro personaje, ese guion fantástico o novela que aspiramos escribir algún día, la mejor manera de abordar a ese chico o chica que nos gusta, o el modo de abrir una maldita botella sin el sacacorchos... Muchas cosas de nuestra vida cotidiana requieren de un poco de creatividad. La mayor parte de la población piensa que las buenas ideas son el producto del razonamiento y del uso de la lógica, es decir, de la inteligencia y de la racionalidad pura. Creemos que en casi todas nuestras actividades diarias quien interviene es nuestro pensamiento lógico, pero no es así. Entonces, ¿qué diferencia hay entre el uso de la lógica y de la creatividad?

Con frecuencia sucede que cuando se ha tenido una idea genial, esta se considera lógica poco después. Una vez hemos comprobado su eficacia llegamos a la conclusión de que: ¡Eureka, funciona! Este ha sido siempre el legado de la escuela clásica, la escuela filosófica griega que ha dado como resultado a su vez que se considere que un buen creador ha de ser un buen jugador de ajedrez. En nuestra cultura se considera que lo mejor es ser lo más listos e inteligentes que sea posible. Pero un ingeniero, un físico o un abogado utiliza con más frecuencia su creatividad para resolver los problemas que la lógica pura. La lógica es análisis y trata “lo que es”, pero el análisis no puede tratar cosas que no existen. La creatividad en cambio trata de “lo que podría ser”, de lo que espera ser creado.

Por desgracia en las escuelas hasta hace muy poco tiempo se ha dado siempre prioridad a resolver los problemas a través de la lógica antes que pensando de forma creativa. Pues resulta que la creatividad no necesariamente va asociada a la lógica en absoluto; porque a ver qué lógica tiene una idea que trate de generar una respuesta emocional como lo hace un buen anuncio publicitario. ¿Te gusta conducir?, anuncio de BMW; ¿es lógico o es emocional?

A estas alturas no me cabe duda de que en nuestro mundo hiperconectado las ideas son un recurso cada vez más valioso. Y como se ha venido viendo desde hace una década, ya se ha comenzado a darle la importancia que merece. Por supuesto, actividades como los juegos de rol tienen aquí mucha más importancia de la que parece.

El mundo de las ideas

Pero, ¿de dónde surgen las ideas?, ¿cuál es su magia oculta? Desde el resplandor de la llama de una cerilla hasta el estallido cegador de una supernova, la luz que brilla con el doble de intensidad no necesariamente tiene que durar la mitad de tiempo. El significado del concepto creatividad no es algo ni reciente ni moderno, ni mucho menos. Los inuit, o los pueblos que habitan las regiones árticas de América y Groenlandia, ya lo consideran desde antaño una fuerza que está presente en todo el universo; un hermoso concepto que, por cierto, he recogido para mis propios proyectos.

"La creatividad es el cese repentino de la estupidez" —Edwin Herbert Land

Dicen que una vez, en algún momento del año 1899, hubo quien quiso cerrar la oficina de patentes de EE.UU porque aseguraba que ya estaba todo inventado”. Qué poco imaginaba él todo lo que aún estaba por llegar, incluyendo el iPhone... ¡y los juegos de rol! Como dijo Edwin Herbert Land, el inventor de la cámara Polaroid: “La creatividad es el cese repentino de la estupidez”. Y es que las ideas son infinitas, lo que sucede es que se circunscriben a la realidad que conocemos y a lo que nos resulta de utilidad —si es inmediata mucho mejor— algo que tarde o temprano sí que es finito. Por lo tanto, si ampliamos nuestros conocimientos y el concepto que tenemos de nuestra realidad, facilitamos que se produzcan nuevas ideas.

La creatividad nunca ha estado tan de moda como en nuestros días. Se ha convertido en objeto de estudio, y como suele ser tendencia, también de culto. Es la clave para el desarrollo de nuestra sociedad y, en mi opinión, una asignatura pendiente en la educación.

Mi intención con este artículo no es otro que hacer una pequeña introducción a su estudio desde una aproximación académica, pero sobre todo, invitarte a indagar algo más sobre el tema. No puedo evitar tener en consideración que más de uno pensará que a cuenta de qué hablo yo de todo esto; que si me creo más creativa que nadie, que si eso que si lo otro. En realidad es muy simple, aspiro a ser creativa tanto como tú y por eso he investigado sobre ello. Si puedo compartir lo que conozco y ayudarte un poco, estupendo, que para eso se escriben artículos; eso es todo.

Recuerdo cómo hace años acudió a mi mesa de trabajo una compañera llorando desconsolada; cuando le pregunté qué le ocurría me contestó —resumiendo mucho— ¡que en su departamento su jefe le había pedido ser creativa! Para ella aplicar fórmulas, hacer cálculos de ingeniería y rellenar largos y tediosos formularios no suponía ningún problema, al fin y al cabo y como decía ella misma, era para eso por lo que había estudiado su carrera, pero verse obligada a tener una idea novedosa y demostrarlo era algo que la aterraba.

Poniendo este ejemplo en contexto, la anécdota nos recuerda algo que ya sabías, que existen muchas formas de inteligencia, pero que por desgracia le damos más importancia a unos tipos de inteligencia que a otros. Piensa en ello; por alguna razón la supuesta escasa inteligencia emocional y social de los nerds y de los frikis resulta ya algo tan estereotipado que es incluso excusa suficiente para crear una comedia de TV ¡con una audiencia que se cuenta por millones!

Creo que la práctica del trabajo en equipo y la creatividad deben de ser prioridades en un mundo en el que tiene cada vez menos importancia el individualismo. O al menos tan prioritaria como otras disciplinas. Y lo siento mucho por Ayn Rand, pero está demostrado que en la naturaleza cuando un colectivo trabaja unido es muy probable que aumente su nivel de bienestar y se disparen sus posibilidades de supervivencia. Aunque solo sea por matemática estadística a mí ya me parece razón suficiente. Y digo yo que en algún momento tendremos que alcanzar otras estrellas; más nos vale...

La creatividad hoy

Uno de esos visionarios de la importancia de la creatividad en el desarrollo de nuestra sociedad fue Edward De Bono (quien por cierto se da un aire con John Noble...). Su influencia ha sido notable y su obra es material de consulta obligada para todo aquel que se interesa por el tema, o que incluso se anime a realizar algún curso relacionado. Te recomiendo, pues, la lectura de alguna de sus obras (algunas veces confundidas con libros de autoayuda), por ejemplo "Lateral Thinking", del que existen ediciones en castellano. Asignaturas como Desarrollo Creativo o Creatividad Publicitaria, incluida en los estudios universitarios de Comunicación, se centran entre otras cosas en el estudio de su obra. En este artículo no tengo intención de describir sus técnicas, que son complejas y muy variadas —para eso es mucho mejor consultar su trabajo—, pero sí creo que es conveniente comentar algunas cosas sobre sus ideas.Creatividad Edward_de_Bono__El_pensamiento_creativo

Algunos de los conceptos más importantes de los que habla este autor es que la creatividad también está sujeta a la idea que cada uno tengamos de ella, lo que nos conduce a lo que comentaba al principio acerca de la influencia que tienen en nosotros nuestras propias palabras. Otro muy interesante es que el cerebro en realidad no está diseñado para ser creativo —una función que vino después—, sino para hacer juicios rápidos con la escasa información de la que disponga (lo que explica tantas cosas...). Entenderlo y trabajar las pautas para sacarlo de su régimen normal de funcionamiento es en lo que se enfocan las distintas técnicas. Pero el más importante de todos desde luego es que, al igual que otras muchas capacidades, la creatividad se puede desarrollar y potenciar. Se aprende a escribir haciendo palotes, a dibujar haciendo garabatos, a tocar un instrumento dejándose horas en ellos, y a nivel creativo pues... ¡trabajando en ello! Es vital hacer un esfuerzo por generar ideas y contenidos mientras —y forma parte de la técnica— tratamos de salir de nuestras zonas comunes o zonas de confort.

Otro concepto importante que acuñó este autor —quizás el mayor de todos— es el del pensamiento lateral, un término que describe el reto de afrontar conceptos y percepciones explorando múltiples posibilidades desde diferentes enfoques. Pero aunque estén asociados, el pensamiento creativo y el pensamiento lateral son cosas distintas. El pensamiento lateral es la capacidad de salir de la corriente normal de nuestro flujo mental dando un salto, algo que se conoce como el salto creativo. La mejor manera de explicar esto es comprendiendo lo que significa el humor, uno de los mejores ejemplos que se me ocurren de cómo interviene y funciona esta capacidad de nuestra mente. Y es que hacer reír, además de ser más complicado de lo que parece, es algo en donde nunca o casi nunca interviene la lógica, al contrario. Pero para mí, una de las historias más bonitas que explican el concepto de Pensamiento Lateral es la del nudo gordiano.

Cuentan que Alejandro Magno llegó a la ciudad de Frigia, la cual acababa de tomar, en su camino hacia la conquista del imperio Persa. Allí se encontraba el nudo gordiano, una cuerda con un nudo tendida entre dos yugos. El nudo era tan viejo y estaba tan apretado que prácticamente formaba una masa compacta de cáñamo, grasa y suciedad. Decía la leyenda que quien consiguiera desatar el nudo se convertiría en rey.

Alejandro se acercó al nudo con la convicción de afrontar el reto. Sacando su espada lo cortó limpiamente de un tajo dejando a los presentes blancos como la cera. En efecto y como sabes, Alejandro conquistó Oriente llegando donde antes nadie lo había logrado jamás. Un buen ejemplo, y uno de los registros más antiguos, de la aplicación de un concepto que es relativamente moderno.

Continuará...

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El desafío de los 30 días (del 22 al 30)

Todo se acaba, o al menos eso parece. Con esta entrada doy por finalizada mi aportación al Desafío de los 30 días organizado por Kano en las redes sociales.

Me he dado cuenta de que algunos no conocían la iniciativa. Error mío, como siempre, al dar por sentado que todo aquel que pasa por aquí está al tanto de cuanto se hace o sucede en el mundillo de los juegos y demás yerbas. El “desafío” se organizó en la red social G+, Facebook y por supuesto en su página web  http://trasgotauro.com entre los contactos que se van tejiendo en torno a la afición. Desde luego las redes sociales no son el único sitio donde se reúne la comunidad pero sí es verdad que ha agrupado a muchos cientos de aficionados y profesionales pues su eficacia como forma de contacto es incuestionable.

22. ¿Has jugado online? ¿Cómo ha sido la experiencia?

Si con jugar online esta pregunta se refiere a usar alguna plataforma para jugar a los juegos de rol de mesa vía internet la respuesta es sí. Puedo decir que después de probarlo llegué a la conclusión de que la experiencia es mejor de lo que pensaba. Además el sistema ayuda a centrarse e ir al grano de una forma bastante efectiva ya que se eliminan muchos de los preámbulos que rodean a la mesa, lo que incluyen muchas de sus distracciones. Si aún no lo has probado te lo recomiendo, y más ahora con herramientas tan sencillas como el Hangout que permiten jugar sin tener que utilizar otras plataformas especializadas.

Pero también he de decir que para mí el componente social de los juegos de rol es muy importante. Esa fue la principal razón por la que tras unos años de permanecer lejos de los juegos de rol de lápiz y papel volví a ellos para abrazarlos con pasión, yo diría que hasta clavándoles las uñas hasta la médula.

Al hacerlo le di la espalda a los videojuegos, con los que había estado trasteando durante mucho tiempo no sólo por el interés de usarlos como entretenimiento sino para estudiarlos como formas de expresión. Entre ellos pasé muchas horas con los MMORPG o multijugadores masivos online de rol, aunque ya nadie los llame así. Con estos últimos llegué a jugar realmente al rol, interpretando y organizando eventos. Pero cuando un día algo en mi interior me dijo que ya estaba bien los abandoné de la noche a la mañana, volviendo a los libros y las mesas de madera donde puedan repiquetear los dados. Ese componente de mesa, de reunión y de evento social es fundamental para mí por lo que el juego usando los medios de comunicación electrónicos no me llenan como hace una partida presencial.

Como ves esto no supone un conflicto para que los recomiende. Cada uno debe encontrar lo que le satisface.

23. Te compraste aquel juego ¿porque...?

Wraith “El olvido”..., ese juego en el que te has quedado más frío que un besugo y tienes que terminar de cruzar al otro lado mientras arrastras tus cadenas, porque desde luego ya no hay vuelta atrás. Si flipaste con las manos sobre la argamasa húmeda y blandita en Ghost, este es tu juego... Claro que si lo haces a oscuras el alarido de terror se puede escuchar desde Murcia hasta Lisboa.

En fin, de White Wolf ya me había comprado Mago y Changeling por lo que el Wraith me pareció una opción lo bastante interesante como para querer echarle un vistazo. Además, de esta serie me gustaban mucho los términos que se inventaban para definir a los personajes, las narraciones incluidas en el libro, la ambientación, todo lo que rodea al más allá..., etc. Vamos que tiene un montón de cosas curiosas y esto no quita que el juego sea bueno e interesante pero...

...Pero es que se trataba de un juego que no me iba nada y que no me apetecía pero nada de nada jugar. Pero nada de nada. Sólo al leerlo me deprimía con tanto muerto deambulando y tanto perdido que si allá que si acá que si no sé bien ni cuándo ni dónde si antes o después de qué... Wraith es un interesante juego que no me va. Eso es todo. No creo que haya mucho más que decir salvo que el libro acabó mal vendido en Ebay me parece. Ya no recuerdo.

De la compra de este juego aprendí una buena lección y es que de coleccionista tengo más bien poco y que no me voy a gastar el dinero en cosas que no utilizo. Me parece que el consumismo sin control es como querer atiborrarse de comida y no poder parar debido al placer que produce (en realidad lo es). Y aunque no lo parezca lo entiendo porque si no, no andaría yo buscando completar mis libros de Merp. Así que no voy a abrir yo la boca más que nadie para predicar lo que no hago con el ejemplo. No obstante tampoco viene mal reflexionar de vez en cuando —me incluyo— si lo que sucede es que no sabemos resistirnos al deseo de un acto bastante efímero. Un círculo vicioso que no termina nunca.

24. El libro rolero más raro que tienes.

No creo que tenga juegos de rol raros. La verdad es que todos son bastante conocidos y si alguno parece raro y me llama la atención intento conseguirlo en PDF para echarle un vistazo.

Haciendo un esfuerzo podría considerar un juego raro uno que salió a raíz de la segunda película de Alien, Aliens, donde jugabas con un marine adentrándose en alguna colonia perdida para quince minutos después salir corriendo echando humo por el ácido de los bichos y gritando: “uyuyuy”. Ahora mismo creo que puedes hacer lo mismo y mucho mejor con el motor CDB de Zonk demonio sonriente. Si te interesa pon esto mismo en Google y lo encuentras enseguida. Pero bueno, si eras un aficionado a las películas ese juego era una pieza más de colección.

Otro juego que considero muy interesante es Castillo de Falkestein, tanto por su ambientación como por su sistema y porque me parece que fue bastante original para la época en la que salió. Si esto sucediese ahora se consideraría lo más Indie de lo Indie y no quedaría relegado a la esquina de lo discreto tal y como pasó hace años. El juego lo tengo por ahí, en algunas de las decenas de cajas donde hace ya unos años guardé todo mi pasado y que cada vez me da más y más pereza volver a abrir. Mi querido Falkestein, espero que tu sueño haya sido tan dulce como desapacible lo ha sido mi vigilia.

25. Una película que debería ser un juego de rol.

Siempre he querido tener el juego de rol de DUNE. Y aunque es una novela, aprovecho la pregunta para incluir a la película y así mato dos pájaros de un tiro. Hace unos años me agencié rápidamente y sin dolor del que sacó Wizard y que se vio obligado a retirar. Pero me gustaría que estuviese en el mercado con fundamento así como todos sus suplementos.

De la misma forma, igual que sigo queriendo un remake me hubiese encantado ver juegos de películas míticas de los 80 como “Cristal oscuro” o “Dentro del laberinto”. También creo que una película muy interesante que podría tener un juego de rol es la reciente “Guardianes de la galaxia”. Imagino que será un comic, yo lo desconozco así que me disculpo. Pero el mundo de esta obra me parece lo bastante refrescante como para tener al menos una ambientación trabajada que poder utilizar en algún sistema de juego.

26. Fuera de tu entorno rolero ¿eres...?

¿Un bichito común? No sé qué contestar a esta pregunta la verdad. Reconozco que no me gusta mucho hablar de mi vida personal. Aunque ahora mismo vivo en Canadá me he ido metiendo poco a poco en las redes sociales para poder contactar con más aficionados y para hacer amistades entre la afición española. Y honestamente, cuanto quiero es hacer amigos y amigas a los que les gusten las mismas cosas que me gustan a mí, eso es todo. Mientras esto me ayuda a mantener el contacto con un país al que echo mucho de menos. Lo he ido consiguiendo pero no es tan fácil como pensé en un principio.

Imagino que hay mucha gente que piensa que cuanto quiero es difundir mis cosas. Se sorprenderían si pudieran entrar por un momento en mi cabeza pues para mí no es lo más importante. A ver, lo es, por supuesto, pero no es lo prioritario. En los sistemas de comunicación digitales siempre falla el lenguaje corporal por lo que no resultan tan efectivos como el cara a cara. He notado que como pasa en todas partes, hay gente con la que conecto y hay otra con la que no hay manera, lo que me entristece un poco.

Podría hacer contactos entre el público anglosajón pero pienso que ya tienen bastantes productos. Me interesa mucho más fomentar y difundir la afición en mi país de origen. Por otro lado volveré a mi tierra un día, cuando sea el momento, por lo que siempre tengo un pie a un lado y al otro. Si es verdad que mantengo más cuentas y perfiles relacionados con mi mundo laboral, que nunca mezclo. Algo que aprendí cuando trabajaba en una oficina donde la mayor afición de los funcionarios era matar sus horas de desidia poniendo los nombres de los demás en Google a ver qué encontraban y poder así cotillear entre ellos. Así encontraron en su momento mis poemas, los textos con mis llantos y mis tonterías de cuando se empiezan con los blogs. Bien, nunca más.

De todos mis perfiles en las redes el único que mantengo con contactos en España es el que está relacionado con los juegos y esta afición. Es difícil de explicar pero tengo unos principios muy claros respecto a todo esto. Comprendo que a muchos pueda parecerle extraño. Quiero hacer todo cuanto pueda por aportar mi granito de arena a mi país de origen, y si puedo hacerlo desde mi afición me parece un lugar perfecto.

Tengo formación en Ingeniería, Bellas artes en la rama de Diseño y en Ciencias de la Información y de la Comunicación. Hablo varios idiomas y por bromas de la bioquímica tras haber cruzado los 30 sólo consigo dormir 4 horas seguidas por lo que dispongo de mucho tiempo libre. Así pues, mi noche y su vigilia suele ser larga y solitaria.

Me marché de mi país buscando algo mejor tras haber perdido todas mis propiedades y empresas. La verdad es que lo hice con el hastío de esa precariedad que te obliga a estar al límite y siempre mano sobre mano; al cansancio de la falta de respeto en el entorno laboral y al mal rollo; a un sitio donde la mayor aspiración de cuantos me rodean es querer ser funcionarios; al de la política y al de las leyes sobre muchas cosas que aún están ancladas en la Edad Media. Puede que esto me haya tocado a mí y que no le suceda a todos, pero yo tuve la mala suerte de vivirlo. Con el tiempo esto se ha apaciguado y ya lo veo desde otra perspectiva. Marcharme me hizo mucho bien para poder madurar este aspecto y poder volver a encontrar todo cuanto tiene de bueno el sitio donde me crié.

Me fui sin nada, con cuatro libros bajo el brazo y un portátil, buscando un Norte que siempre me ha fascinado y que yo encuentro mágico. Para alguien que lee de forma compulsiva dejar mi biblioteca atrás sólo puedo calificarlo con la palabra: “Desgarro”. Por eso y en mi opinión es necesario poder adaptarse a las circunstancias y tratar de convencerse de que para vivir no necesitamos más que un cepillo de dientes. Esto es lo que nos caracteriza como especie por lo que tratar de hacer honor a ello te llena de confianza. Pero me ha costado mucho adaptarme. No sólo por el clima sino por la forma de ser y de vivir de los Canadienses, acostumbrados a no salir de sus casas, y lo digo de forma literal.  

La vida de un o una emigrante es muy dura, y es algo que solamente se puede entender del todo cuando lo vives día a día. Lo dejas todo atrás: amistades, familia, costumbres, lugares que amas, hábitos... y tienes que comenzar de cero. Siempre te persigue el estigma del foráneo allí a donde vas. Por suerte este país de bosques interminables es muy abierto en ese aspecto. Pero siempre, siempre y por desgracia, allí a donde vayas te encontrarás con ignorantes. Y los ignorantes son muy peligrosos cuando sus acciones pueden perjudicarte. Por esa razón y por muchas otras cosas, uno de los mayores dones que tenemos es el de poder transmitir el conocimiento, es decir: el de la educación.

Por eso me he volcado en mis proyectos y en descubrir un mundo nuevo que no tiene porqué estar sólo al otro lado de la ventana. Pero siempre hay algo que me mantiene en unión con mi vida anterior y eso no quiero perderlo. No pienso hacerlo. Hay quien dice que eso es una mala idea. Y yo creo que quien lo dice lo hace por miedo. Creo que se puede si existe un equilibrio y no te abandonas a uno u otro lado. Siempre es posible encontrar el punto donde se une éste y el horizonte que está un poco más allá. Porque al final, el horizonte no es más que otra ilusión. Nunca hay un final.

Todo es actitud, como siempre. Y no creo que esta pregunta sea el sitio adecuado para extenderme más.

27. ¿Qué juego de rol tienes en tu mesita?

Pues ahora mismo tengo varios: El anillo único con sus hojas de parches cogidos con clips,  Mindjammer, y el taco de fichas donde voy anotando las reglas de Dyss Mítica, el juego en el que estoy trabajando. Este último caso puede que no suene muy ortodoxo pero el taco entero es un juego de rol al fin y al cabo.

28. ¿Qué juego de rol vendiste?

He vendido muchos juegos en épocas malas cuando la hucha andaba en crisis y en otros que lo que estaban en crisis eran mis neuronas. Por esas o por las otras me deshice de toda una vasta colección de la línea de White Wolf llevándose por delante todo cuanto tenía de Vampiro la Mascarada, Edad oscura, Hombre lobo, Wraith y Demonio “la caída”... ¡demonios! A esos le siguieron muchos otros de los que ahora me arrepiento bastante, entre ellos cosas de AD&D 2 ed y cosas de D&D 3.0 / 3.5 Dolor..., dolor... El resto no lo menciono porque me da vergüenza. En fin, cosas que pasan.

Salvo algunas excepciones no soy de hacer colecciones. Si me tengo que desprender de algo lo hago intentando no mirar atrás. Jé..., si yo te contara... Prefiero no esclavizarme con objetos y posesiones. El macuto siempre ligero y los patines bien engrasados. Esa es la idea. Siempre tengo la maleta preparada por si estalla el apocalipsis y poder llegar a la primera fila para sacar las mejores fotos.

29.  ¿Cuántos dados tienes?

Pues calculo que unos doscientos, dado más dado menos. Y no creo que en esta pregunta me pueda extender más. Curioso, incluso en esta lo he hecho... ¿ves? Si es que se me va la mano...

30. Dime una pregunta para el próximo desafío.

Partiendo de que el arte es una forma de expresión. Me gustaría mucho saber qué piensa la comunidad acerca del juego de rol como forma de expresión. Primero que nada si lo consideran como tal y si es así, qué creen que puede aportar si se usa con una intención artística. Si esto suena muy técnico lo simplificaré... ¿Piensas que el juego de rol puede permitir hacer una obra artística? ¿Piensas que puede ser una forma de arte?

***

Bueno, pues esto ha sido todo.

Admito que me pensé mucho el unirme a la iniciativa del “Desafío de los...” pensando: “¿Pero esto le interesa a alguien? Bien, puede que a algunos sí y a muchos otros no. Pero a mí me parece una bonita forma de conocernos un poco más y de hacer actividades relacionadas con la afición. Al fin y al cabo da igual la actividad, puede ser fútbol o ajedrez. Cuando se proponen juegos y actividades siempre estarán los gruñones, como se ha visto por ahí en las redes sociales, pero no por eso hay que dejar de organizar estas cosas.

Para la próxima entrada comentaré algunas cosas acerca de Scroll, al que ya se le van retirando los andamios en algunas zonas y dejando que se seque la pintura. Por lo demás, gracias por haber llegado hasta aquí. Ha sido un placer poder comentar un poco mi vida rolera y si te animas a participar para el próximo año tanto aquí como allí donde lo hagas nos volveremos a ver. Hasta pronto.

Edanna
27 de noviembre de 2014

Edanna, sello personal

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Cuento de navidad

Si quieres puedes escuchar conmigo una de mis canciones favoritas: "Home"

Hace menos tiempo del que me atrevo a reconocer aquí, tuve una terrible noche de pesadillas. Una de esas noches donde los verdaderos fantasmas, y no esos de papel y cartón que nos inventamos para nuestros juegos, vinieron de nuevo para reírse de mí y asustarme. Los fantasmas del pasado que pueblan nuestra visión periférica.

Te confieso que, con toda seguridad, me hubiese venido muy bien que esa noche me tomaras de la mano para ayudarme a poder dormir de nuevo. Pero esa noche no vino nadie. Porque nunca viene nadie. La primera lección de la vida. La que nos arroja con brutalidad desde la infancia a la edad adulta.

Así, aquella noche, sentada frente a la ventana contemplé una noche más, una de tantas en vela, cómo salía de nuevo el sol.

Puede que te sorprendan estas confesiones, pero no olvides que ante todo Lavondyss es y sigue siendo un blog personal. Así nació, y así espero que siga siendo hasta el final. Estas, por supuesto, son esas pequeñas cosas que te puedo contar gracias a ese anonimato casi obsesivo que mantengo en las redes. Un pequeño privilegio que aún me puedo permitir, pues este no es más que mi propio cuento de Navidad.

Pero te pido disculpas. Me gustaría seguir contándote alguno de mis más oscuros secretos. ¿Por qué no? Todos saben que los cotilleos ayudan a ganar audiencia. Y qué porras, es Navidad.

Verás, yo hace ya algunos años que apenas duermo. Si acaso cuatro horas como mucho. Exactamente de cuatro a ocho de la mañana. Bromas pesadas de la bioquímica. El resto del tiempo podríamos dedicarlo a cualquier cosa interesante. Podríamos hasta escribirnos (por lo que mantengo correspondencia en forma de largas cartas) o jugar al rol, ¡o al ajedrez que me gusta mucho! Yo jugaba en el bosque hace tiempo con alguien a quien amaba. Sí, bajo los árboles, hace mucho tiempo, en la casa del bosque. Pero entonces hice un largo viaje.

Hace muy, muy poco, vinieron también a visitarme los fantasmas del presente, pues yo tengo la mala costumbre de dedicarle energías y tiempo a irme a encontrar con ellos en algún oscuro callejón. Entonces me pareció escuchar una música lejana llamarme desde muy lejos, y unos viejos dioses, muy antiguos, se rieron de mí mientras mi pequeña contemplaba las luces de la calle.

Anoche le enseñé que mucho despues de ponerse el sol, cuando nadie las está mirando, las farolas de la calle curvan los tallos de sus largos cuellos para ir a beber dulcemente de los charcos de madrugada. Ella me sonrió y yo le juré que así ha sido siempre, y que así siempre será. Y su sonrisa iluminó los adoquines húmedos haciéndolos resplandecer. Allí se quedaron cuando volví la vista atrás, iluminando la oscuridad.

Más animada, corrí entonces hasta donde almaceno la montaña de cajas de cartón donde guardé hace ya un par de años todo mi pasado. Me serví una copa de vino y me puse a rebuscar. Mi pequeña dormía tranquila, así que me lo pude tomar con calma.

Allí, después de unas horas, en una de las cajas cerradas con celo y cinta marrón oscura, por arte de magia encontré mi viejo ejemplar de “El Hobbit”. Ese pequeño y verde de Minotauro del que sólo nos acordamos “los de antes”. Ese que guarda sus tesoros al viejo estilo, sin montar circos y disparar fuegos artificiales en su portada. El de aquellos viejos tiempos en los que algunas obras maestras sólo se cuchicheaban en susurros pero que nunca imaginábamos que acabaría, al mismo tiempo que en las carteleras, decorando las latas de Cocacola. El que sabías que no necesitaba nada fuera, pues todo lo que importa está en las palabras que se guardan en su interior.

Lo abrí y me maravillé de nuevo al descubrir que sus dos primeras frases no eran: “En un agujero en el suelo vivía un...” No, su primera frase habla del lenguaje. De su magia y de todo su poder. La auténtica primera frase de El Hobbit dice algo así como:

Esta es una historia de hace mucho tiempo. En esa época los lenguajes eran bastante distintos de los de hoy...”

Hace mucho tiempo, cuando los lenguajes eran distintos a los de hoy... El pequeño libro de lo primero que habla es del lenguaje. El que permite escribir y hacer magia, el que redacta los sueños y permite construir un juego que amamos. Que resulta más valioso que un puñado de joyas y viejas monedas de oro. Uno que nos brinda la posibilidad de compartir nuestros sueños con los demás. Tolkien ya lo tenía bastante claro, aunque tal conocimiento le valiese numerosas críticas. Y lo más importante, este conocimiento ya comienza en la primera línea.

Abracé aquel pequeño libro y me sentí mucho mejor. Esa noche hasta dormí algo más. El pequeño libro me animó, y sólo por eso pude sentirme feliz y estarle agradecida. Por ser el fantasma del futuro que me recordó que es el lenguaje quien nos permite traer magia al mundo. Y que junto a todos vosotros formo parte de una afición construida gracias al poder de las palabras. Juegos basados en el lenguaje, juegos basados exclusivamente en el vasto poder de la Comunicación.

Sinceramente, este tipo de juegos que son todo un privilegio haber conocido.

Me alegré también de que la novela de “El Hobbit” no sólo estuviese de moda sino de que se hicieran una, dos, tres y cien películas, juegos de mesa, de rol, de cartas y de que apareciera en las latas de Cocacola. Porque ahora a donde voy siempre me acompaña. Recordándome algo burlón que todo esto, todo, no es más que una pequeña broma en donde se tira un dado teniendo en cuenta nuestros atributos y nuestros conocimientos. Y aunque importe, en esta broma no sólo cuenta el azar. Hay mucho, mucho que poner de nuestra parte.  

Vaya. Precisamente lo que significa la Navidad.

Hace muy poco me vino también a visitar otro fantasma del futuro desde un pequeño blog llamado “Habichuelas Mágicas”. En él se habla de Magissa y de lo que es un juego de rol. Yo ya he contado mi humilde historia sobre mis propios fantasmas. Una historia sin importancia, pero mi cuento de navidad al fin y al cabo. Pero en este blog se describe el juego Magissa de una forma que pienso resulta el epílogo perfecto para mi pequeña historia. Me gustaría transcribirlo aquí integro, por lo que puedes leerlo a continuación.

A mí sólo me queda desearte feliz navidad y darte las gracias por haber estado ahí todo este tiempo. Espero que podamos seguir juntos mucho, mucho tiempo y que por acompañarme pueda honrarte poniendo bajo el árbol de Lavondyss todos aquellos regalos que más te gusten.

Atentamente
Edanna

Cedntauro Magissa

MAGISSA
Fuente: Habichuelas mágicas

Me han pedido que os hable de Magissa.

Magissa es un juego de rol enfocado para que lo jueguen niños de 5 a 14 años.

Y, ¿qué es un juego de rol?, diréis algunas y algunos.

Un juego de rol es un tipo de juego en el que cada jugador interpreta a un personaje ficticio, e improvisa una historia junto al resto de los jugadores. Es teatro libre, con un director que se encarga de guiar la historia narrada entre todo el grupo, y de marcar las reglas que permiten que los personajes consigan realizar sus acciones.

Para jugar a rol sólo se necesitaba imaginación y un grupo de amigos. Bueno, también papel, lápiz y al menos un dado. Con esos sencillos ingredientes podías ser lo que quisieras. Eras un actor que representaba un personaje y, al igual que le sucede a los actores, mientras interpretabas tu papel eras ese mismo personaje. Sabías extraer la quintaesencia del colmillo de una quimera. Podías calibrar un bláster y marcar las coordenadas del sistema solar más próximo. Eras capaz de soportar el terror de contemplar a los profundos realizando sus ritos oscuros. Podías saber quiénes eran Mesmer y Proteo, hacías las cosas con celeridad en lugar de rapidez y sonreías cuando alguien decía “estoy ofuscado”. Jugar a rol te permitía imaginar en grupo, crear, aprender cosas que no podrías aprender de otro modo y pasar las horas rodeado de amigos.

Cuando decía que jugaba a rol siempre me preguntaban “¿y quién ha ganado?”. En los juegos de rol no se gana o se pierde. Se colabora. La gente no lo entendía. Y yo tampoco podía concebir por qué era necesario definir un ganador y un perdedor para todo. En un juego de rol ves cómo crece tu personaje, cómo aprende cosas nuevas y vive nuevas experiencias. Y sabes que no tiene sentido hacerlo solo.

Con un juego de rol aprendes matemática. Casi cada juego tenía su propio sistema de reglas, basado en el azar y la probabilidad. Era necesario que conocieras el sistema para poder maximizar las posibilidades de tu personaje. Es cierto que tal vez no todo el mundo aprendiera lo mismo. Yo tenía predisposición, y me sabía todos los sistemas. Incluso elaboré los míos propios. También aprendes historia y mitos y leyendas. Un buen director de juego ambientaba sus partidas todo lo posible. Y si era necesario narrar la vida de un grupo de magos en Toulouse en 1213 aprendías sobre geografía, sobre historia, sobre religión, sobre batallas y sobre magia.

Yo empecé a jugar a los doce o trece años. Por aquel entonces los juegos de rol no tenían buena fama, por la demonización de lo desconocido y de lo diferente, tan común al ser humano. Pero para mí y para otros adolescentes jugar a rol fue una opción de ocio, mucho mejor que pasar las horas muertas en un parque o en la calle o delante de la televisión. Es cierto que antes de comenzar a jugar ya tenía predisposición para hacerlo. Me gustaba leer. Me gustaba la fantasía. Me gustaba contar historias. Nadie tuvo que enseñarme qué era jugar a rol, porque yo lo había hecho miles de veces, de niño, con mis amigos en la puerta de mi casa. A veces jugábamos con muñecos, pero otras simplemente imaginábamos. Jugar a rol era lo mismo. Era recordar cómo jugaba de niño. 

Magissa es, como os he dicho más arriba, un juego de rol enfocado a niños. Es un juego, para entretener, para socializar, para aprender. Y una de las cosas maravillosas del ser humano es su manera de aprender, mucho más productiva cuando lo hace jugando.

A los niños les gusta hacer lo que hacen sus adultos. Esto no es ningún secreto. A mi hija le gusta pintar y tocar instrumentos, y le gustan los libros. Lamentablemente, nunca me ha visto jugar a rol. Pero seguro que si algún día me ve hacerlo, querrá jugar, apuntar los tesoros de su personaje en una ficha, tirar los dados de 4, de 6, de 8, de 10, de 12, de 20 caras. Aprenderá que para divertirse no hace falta ganar. Aprenderá que leer es un juego, que sumar y restar es un juego, que resolver problemas y ayudar a sus compañeros es un juego. Y qué queréis que os diga: si puede empezar jugando a un juego como Magissa, mejor. Podrá interpretar a un niño en un mundo de fantasía medieval, a una sanadora, a un mago, a una guerrera o a un pequeño poni (sí, niños y niñas. En Magissa podéis ser un pequeño poni, charlar con un pequeño dragón de Turbonidio o consolar a un fantasma tembloroso y ululante). Podrá contar historias mágicas, y soñar con ellas en su tiempo libre. Dibujará a su personaje, su capa de plumas de halcón con la que puede volar y su collar de hojas doradas, un regalo de las hadas. Y todo en compañía de sus amigos y compañeros de aventuras.

Llevo muchos años sin jugar. Por mucho que intentemos escondernos de los hombres grises, éstos siempre consiguen robarnos un poco de tiempo, con vanas promesas y palabras vacías. Y como jugar a rol es algo que debe hacerse en grupo a medida que creces es más difícil contar con compañeros de juego. Los niños no tienen ese problema. Tienen todo el tiempo del mundo, para crecer y para aprender. Pero lo bueno es que mientras sigamos aprendiendo, todos somos niños. Así que seguid mi consejo, demonios, y jugad a rol con vuestros hijos. Aprenderéis cosas maravillosas. Aprenderéis a seguir el rastro de un unicornio herido. Aprenderéis a construir un golem con la palabra “verdad” grabada en la frente. Aprenderéis a evitar el poder de la mirada encantadora de un no-muerto de ciento doce años. Aprenderéis a ser el mejor arpista del reino.

Aprenderéis que todavía seguís siendo niños.

http://www.lavondyss.net/

http://portal.educar.org/foros/juegos-de-rol-como-herramienta-educativa

 

Edanna, sello personal

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