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Tag: campaña

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Un mundo caprichoso

Hoy viernes, además de barrer y limpiar los dos palmos de nieve de la entrada, creo que es un buen momento de hacer una recopilación de los proyectos que tengo hirviendo en el fogón.

He tenido que dar un fuerte resoplido a unas portadas con algunos meses de vida ya, pero para mi sorpresa, la nube de polvillo resultante ha sido poco más de dos pizcas y media de partículas doradas que, centelleando, se han ido haciendo remolinos por la casa y  han terminado escapando por la chimenea.

Dyss Mítica es una ambientación para el juego de rol Dungeons & Dragons y un marco narrativo de ficción para una serie de relatos. El diseño está orientado a poder usarse con cualquier versión del juego.

El sitio web donde se recopila toda la información está ya abierto. Puedes consultarlo en: http://www.dyssmitica.com bajo licencia Creative Commons.

Cuando el contenido principal esté completado lo tendrás a tu disposición en formato PDF, e incluso, podrás solicitar una impresión bajo demanda. Mientras tanto puedes acceder a los contenidos que de forma periódica se van publicando.

 

 

Y una aventura que junto con "Ella", publicada el año pasado, aspiran a ser las dos aventuras introductorias de la ambientación y que comienzen así el ciclo.

Érase una vez una reina cuyo trono era capaz de conceder tres deseos...

La aventura para el juego de rol Dungeons & Dragons, "El Trono de la Reina Valaria", se encuentra en desarrollo. A principios de primavera espero tenerla lista.

 

 

Como siempre, espero tus comentarios, preguntas o sugerencias. Ains...

 

Licencia de Creative Commons

El trono de la reina Valaria y Dyss Mítica, by Edanna is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 3.0 Unported License.

 

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Las fuentes de Lavondyss

Dyss, sello general

Todas las criaturas del mundo, sin excepción, anhelan encontrar las Fuentes de Lavondyss.

Todas, en algún momento de sus vidas comienzan, perseverantes, la búsqueda del “Viejo Lugar Prohibido”; como también es conocido, entre otros nombres. Un gran número de ellas, en muchos casos, dedicarán a ello toda su vida, especialmente los seres creados por la fuerza creativa del mundo, los Mitagos. Éstos, dada su naturaleza de mitos tangibles, existen con el anhelo secreto, ya imbuido dentro de su misma esencia, de dar finalmente con el antiguo país desconocido, dando así con el fin de su propio ciclo. Un ciclo que comienza con un profundo anhelo, el aliento creativo de lo que existe, y que termina en el viejo y querido lugar.

Y el camino para hallar las fuentes de Lavondyss pasa exclusivamente por las tierras míticas que componen Dyss. Éstas mantienen la única senda, de todo cuanto existe y existió alguna vez, que se dirige hacia el viejo lugar. 

No existe otro sendero, ni ruta a través de todo el cosmos, que conduzca hacia allí.

Y de esa forma, cualquier criatura imaginable que quiera acceder a Lavondyss deberá cruzar previamente a través de las Tierras de Dyss, atravesando sus vastos territorios, con la esperanza de dar con el acceso que le conduzca hacia la ansiada tierra mítica.

Pero, ¿qué es Lavondyss?

Lavondyss es la tierra de la cual surgió el primer mito y, por consiguiente, es el primer mito. Es el lugar primigenio, aquel viejo y querido lugar, allí donde todo comenzó.

Lavondyss es Ávalon, es Valhala, es el Árbol de la Creación; Lavondyss es el Jardín de Alá, es la Casa de las Diez Mil Habitaciones, es la Casa del Bosque y es el Paraíso Terrenal; Lavondyss es el Gran Espíritu del mundo, las Tierras del Espíritu de la gran Ave y es el Flujo de Almas; es el Nirvana, es el Nexus y el fin de la Gran Rueda de Reencarnaciones.

Lavondyss lo es todo, es el “viejo y querido lugar”, es el “País Desconocido”, aquel “Viejo Lugar Prohibido” que todo ser consciente anhela pues, Lavondyss es utopía.

Y el único sendero que conduce a Lavondyss, cruza a través de La Tierra de Dyss.

Allí está el comienzo y el final de todas las cosas. En el viejo y querido lugar los seres perduran eternamente junto a los seres que aman, juntos para siempre hasta el fin de los tiempos; si es que el tiempo tiene un final para Lavondyss pues allí, el concepto del tiempo deja de tener sentido.

En Lavondyss están todas las respuestas y es allí hacia donde se dirigen tarde o temprano todas las criaturas conscientes del cosmos. En Lavondyss pues, además de las respuestas, está el sentido último para todas las cosas.

Es el lugar donde todo comenzó, el mito más antiguo. Y por eso, existe.

Porque Lavondyss, existe. Yo lo vi, una vez estuve frente a los arcos del confín del mundo que conducen hasta el viejo lugar. Está allí, en algún sitio, esperando ser encontrado; y la razón de ser de Dyss como una Tierra Mítica es disponer su antesala, preservar el dintel de su pórtico y sustentar la aldaba de su puerta.

Se cree que los accesos a las Fuentes de Lavondyss se encuentran en algún lugar de las Regiones Cambiantes. Es necesario adentrarse más allá de las áreas seguras, abandonando la confianza de una realidad estable, para iniciar lo que puede convertirse en la mayor de las aventuras, o en el más amargo de los fracasos.

En cualquier circunstancia, para encaminarse hacia Lavondyss hay que adentrarse en los territorios desconocidos, un viaje del que nadie regresa jamás, salvo contadas excepciones.

Y por ello audaz viajero, si armado con el coraje y el deseo de no cesar jamás en la búsqueda de tu propia evolución decides hallar las Fuentes de Lavondyss, más allá de los territorios interiores en Dyss, allí donde el tiempo y las distancias pierden su significado, podrás encontrar la senda despejada hacia el viejo y querido lugar, como una vez hice yo...

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Un mundo consciente

Dyss, sello general

“Dyss Mítica es un mundo de ficción mitopoético que siente, sueña y siempre desea aprender. Un mundo consciente donde los sueños de sus criaturas conviven con éstas en una extraña realidad”.

Los sabios se aventuran a decir, pues siempre lo hacen, que los cambios son la forma de comunicación de una tierra que siente y sueña. ¿Una tierra que siente y sueña? Sí, posiblemente también sueña pues todos los seres conscientes e inteligentes sueñan.

Dyss es consciente. Un ser omnisciente, con inteligencia, consciencia y voluntad. ¿Pueden las piedras pensar? En Dyss es así, sin duda.

Pero Dyss es algo más que pedruscos. Un mundo que está formado de deseos y anhelos tiene algo más que ofrecer que una aglomeración llameante que se enfrió en las enormes distancias del firmamento. Dyss es algo más que una enorme masa de tierra en la que poner nombres junto a los ríos, las montañas y los mares. ¿De dónde vino? ¿Cómo comenzó su existencia? A estas preguntas puede que respondamos en otro apartado, sin embargo, forman parte de los grandes enigmas de la existencia de este mundo. Pero, puesto que ya en otro sitio intento contarte dónde, cómo y cuándo comenzó la existencia de un sitio tan excepcional, intentaré centrarme en lo que una consciencia de este tipo significa, si es que podemos llegar a entenderlo alguna vez... Y muchos lo intentaron, lo intentaron y fracasaron. Pues, ¿quién puede comprender qué puede desear un mundo para sí mismo?

Para empezar has de entender que el mundo es consciente de su existencia. Es una gran consciencia, dotada de razón, inteligencia y capacidad de percepción. Lo que percibe es lo que conforma su realidad. Una realidad muy diferente a la de las criaturas que viven, y conviven, en ella.

Nos referiremos a Dyss como “Ella” siempre en todos estos documentos, aunque esto no tenga mucho sentido pues una consciencia como ésta está más allá de la sexualidad, sin embargo, en Dyss sus habitantes siempre se refieren a su mundo en femenino.

Siendo así entonces, y dotada pues de capacidad de percepción, Dyss reacciona a las emociones de los seres conscientes. Dyss escucha, pero no comprende. Es natural, ¿cómo puede entender los nimios deseos de las fugaces vidas de sus habitantes?

Lo que la gran consciencia de Dyss percibe como realidad está basada en lo que encierran dentro de sí mismas las criaturas que conviven en ella y lo que significan los más profundos secretos de sus consciencias. Obviamente, su propia consciencia es incapaz de comprender las banalidades de la vida de sus criaturas. Para Dyss nada significan la avaricia, el deseo, los celos o la envidia. Poco puede comprender del deseo de conquista, del dolor de la pérdida de las cosechas, el de un ser querido o la pérdida de una cabaña que haya ardido en llamas. Nada entiende del fuego de la pasión, de la avaricia por poseer un ducado, de una herencia o del deseo de descubrir nuevas tierras.

Para Dyss estas emociones terrenales nada significan, pues se basan en percepciones de una realidad mucho más pequeña, banal y nimia, una realidad a pequeña escala si la comparamos con las de una consciencia que pueda tener un ser que conforma un mundo completo y que es capaz, mediante su inteligencia, de comprender cómo está hecho; y lo que es más importante, de poder abarcarlo completamente en su mente.

Dyss por tanto está mucho más allá de todo lo que existe sobre su faz, sin embargo, Dyss sí es capaz de percibir todo esto y de tratar de asimilarlo. Lo percibe, lo asimila y trata de darle significado.

Porque Dyss es extraordinariamente curiosa.

Dyss, aislada y sin poder comunicarse con una entidad similar, se encuentra en una profunda meditación que se prolonga a lo largo de los eones del tiempo. Una meditación que la conduce a través de los caminos del tiempo a tratar de comprender su lugar en el universo y de comprenderse a sí misma.

Así pues, encerrada en su propia introspección, Dyss está sola.

Todo cuanto percibe no cesa de confundirla, pues los problemas cotidianos de los seres vivos que la habitan poco pueden decirle sobre su posición en el orden de las cosas. Esta incomunicación hace que, pese a constituir en sí misma una consciencia capaz de albergar una cantidad de elementos, la mente de Dyss es como la de un niño en algunos aspectos. 

Su consciencia y su entendimiento de la realidad está más allá de la comprensión; su inteligencia, inabarcable por nuestro entendimiento; sus pensamientos y las razones de sus decisiones, no podremos jamás acercarnos siquiera a comprenderlos. Y sin embargo, Dyss es inmadura a la hora de establecer relaciones con otros seres pues es incapaz de conectar de igual a igual. Todo lo que interpreta y a lo que da significado, se basa en intuiciones. Dyss carece de empatía pues no ha podido desarrollarla.

Así pues el nivel de su comprensión sobre las relaciones y sobre la comunicación, así como el nivel de su comprensión sobre las motivaciones de los seres vivientes y de cómo éstos se relacionan con otros seres son como los de un niño, incapaz de ponerse en el lugar de los demás, incapaz de entender las motivaciones, de comprender las acciones y decisiones de los que le rodean. Dyss, es incapaz de comprender a sus criaturas. Los seres que la habitan y que Dyss percibe, la confunden y la perturban. Intenta comprender a sus criaturas e intenta contentarlas, pero no entiende ni sus necesidades ni sus motivaciones.

Pero Dyss no permanece ajena a estas percepciones. Y esto quizás, es el hecho más maravilloso de toda la magia de este mundo.

Dyss, intentando comprender a sus criaturas, al percibir sus motivaciones, sus emociones y sus deseos, al captar sus anhelos, necesidades, sus miedos y sus pesadillas, intenta constantemente complacerlas, satisfaciendo, si bien no siempre, algunos de las ambiciones de sus moradores.

Y es aquí cuando entra en juego el conflicto.

Al intentar satisfacer los deseos inconscientes, Dyss es incapaz de entender que estos anhelos forman parte de la naturaleza de sus habitantes y que muchas veces, esos deseos son contradictorios pues forma parte de nuestra naturaleza el no saber lo que queremos.

Si un campesino llora por su esposa fallecida y Dyss consiente en restaurar su pérdida, la aparición de la esposa que regresa a la existencia en el dintel de la cabaña no va a provocar otra cosa que consternación y en muchos casos, un acceso de pavor. Dyss, percibiendo el anhelo del campesino porque su esposa vuelva a la vida, creará una reproducción de la misma en la forma de una imagen-mítica, que aunque a todos los efectos sea idéntica a la amada desaparecida, va en contra del orden de las cosas en la mente del desconsolado esposo. Esto, en el mejor de los casos, sólo puede crear una situación de más sufrimiento y desdicha, mientras que en el peor, consecuencias que sólo podemos conjeturar, pero que no son difíciles de imaginar.

Y ya que hablamos del orden de las cosas, puede que el orden natural sea algo diferente en Dyss, pero la vida y la muerte, el nacimiento, la enfermedad, el dolor, el hambre, la alegría y la tristeza siguen formando parte del mundo como algo natural.
Es como si todos estos conceptos estuviesen más allá de las capacidades del mundo, proviniendo de algún lugar mucho más lejano y distante del que conocemos. Así pues, nacer, crecer, envejecer y morir siguen siendo los pasos necesarios para el transcurrir de la existencia de las criaturas del mundo. Una ley, al parecer, universal en todo el cosmos.

Sólo que aquí, Dyss es capaz de participar entre la vida y la muerte, y en muchos de los aspectos de la existencia, lo que por supuesto acarrea consecuencias.

La realidad del mundo es alterada, es gobernada y moldeada por la gran consciencia como la arcilla. Por desgracia, a veces esa arcilla se torna en granos de arena que se escurren entre los dedos, pues no todas las alteraciones producen el efecto que, extraño decirlo, se espera o que espera la gran consciencia que conforma el mundo.

No vamos a detenernos ahora en las motivaciones que puede tener el mundo para alterar la realidad, pues esas son cuestiones que entran dentro del campo de los filósofos animistas del mundo y que estudiaremos en otro apartado. Sin embargo, me gustaría añadir que Dyss dispone de su propio lenguaje. Este lenguaje es el que le da nombre y significado a las cosas, y mediante este lenguaje, Dyss ordena y desordena, altera, manipula, moldea y decide entre la forma que ha de tener la existencia en su propia unidad.

Este lenguaje es el lenguaje de la creación que designa, nombra y conforma todo cuanto existe. Algunos de nosotros, como ya explicaré más adelante, lo dominamos en parte, pudiendo estar más próximos a la gran consciencia y participar con y en ella.

Pero aguarda, no he terminado aún.

Como ya he dicho, la consciencia del mundo es capaz de entender cómo está formada cada minúscula mota de polvo. Su enorme inteligencia es capaz de comprender la esencia de lo que conforma la realidad. Así, puede alterarla a voluntad, crearla o destruirla cuando así lo cree necesario. Para ello posee el lenguaje que designa a cada cosa que existe en el mundo, por infinitesimal que resulte.

Pero su consciencia significa algo más. En su mente, Dyss es capaz de contener todo cuanto existe, abarcándolo todo. Dyss se abarca a sí misma, cuanto la compone, y cuanto la rodea. Esto da lugar a la existencia. Por tanto, el mundo existe porque la mente y la consciencia de Dyss es capaz de abarcarlo en su totalidad.

Pero, ¿qué significa abarcarlo todo?

Abarcarlo todo significa que Dyss es consciente de cada ínfima partícula que la conforma; que sabe cómo, dónde  y por qué está hecha..., y la recuerda. La mantiene en su mente. Mantiene así, en su mente, en su consciencia, al mundo entero.

¿Hay algún límite a esto? Sí, lo hay.

Aquello que comienza a estar en los límites de su mente. Todo lo que está en la frontera, más allá de lo que es capaz y quiere abarcar, comienza a desvanecerse hasta convertirse nada más que en nada.

Estas son, las Zonas Blandas.

Y esta nada es todo, todo lo demás. Allí donde no hay nada, es porque Dyss no la abarca. Así pues, está más allá de sus orillas y es allí donde el mundo termina. La realidad comienza a desvanecerse, “se ablanda”, se fragmenta y se hace jirones. Jirones de realidad que se hace polvo. Aquí, justamente aquí termina el mundo abarcado, visible y real. Allí, en las Zonas Blandas, termina lo que se mantiene en la mente del mundo y por tanto, concluye la realidad.

Tarde o temprano, tras el transcurrir de las leguas, al calor del sol, a la luz de las lunas, tras muchas jornadas de penosa marcha, se llega al fin del mundo. Allí, donde termina la realidad y comienza la nada. Un todo de vacío que devora la vida y destruye la realidad. Allí termina todo, y es entonces cuando hay que dar la vuelta y regresar, siguiendo las distantes luces, que te lleven de nuevo a casa.

Y por ello, Dyss decidió levantar sus grandes barreras fronterizas. Pero eso, es otra historia...

 

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