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Magissa ya en tiendas

Magissa, el juego de rol para niños ya está disponible en versión física

Consulta la web de la editorial NOSOLOROL.COM o pregunta en tu tienda habitual para hacerte con tu ejemplar

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Dyss Mítica

Dyss Mítica es un juego de rol en desarrollo. Un mundo consciente donde los mitos y las leyendas se hacen realidad.

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Scroll. Rol en el universo digital

Scroll es un juego de rol en el que tu personaje es software funcionando en un sistema informático

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Regiones míticas

Dyss Mítica propone a los jugadores realizar un largo viaje con dos posibles destinos: hallar Utopía o encontrar el camino que les conduzca de nuevo a su hogar

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Juego de rol para niños ya en tiendas

Magissa es un Juego de rol para jugar con niños a partir de 6 años. Ha sido publicado por la editorial Nosolorol

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Extasi

Extasi es un juego de narración compartida en proyecto. En él todos los jugadores controlan las emociones de un individuo, disputándoselo o trabajando en equipo para controlar sus acciones.

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"...Y es que aquella niña tan original, jugaba a veces a ser dos personas distintas"

Alicia en el país de las maravillas: A través del espejo

Lavondyss. "Regiones Míticas"
El juego como forma de expresión

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Enero 27, 20116 years ago

Nueva Lavondyss

Nueva Lavondyss. La página, Lavondyss, inicia una segunda época. Read more

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Saliendo de las zonas comunes

Como a muchos, me gusta el género de la fantasía porque partiendo del modelo de un mundo que consideramos cotidiano, dotarlo del efecto sobrenatural lo convierte en un lugar mucho más interesante. Este elemento mágico abre nuevas posibilidades para contar historias algo diferentes, algunas bien distintas a las que estamos acostumbrados.

Al mismo tiempo pienso que la fantasía (y por extensión las obras de ficción) es también un gran medio de crear metáforas sobre la realidad de nuestro mundo moderno. Similitudes que nos ayudan a entender qué es lo que nos define como seres humanos y lo que nos motiva. De este modo muchas veces podemos enseñar incluso Filosofía por medio de la ficción. Un buen ejemplo de lo que quiero decir es sin duda Yoda, la única marioneta de la historia que ha sido capaz de grabar en la mente de infinidad de personas algunos elementos de las filosofías sintoístas y budistas. Qué cosas... Y es que cuando apenas alguno que otro se ha metido entre pecho y espalda..., pongamos... ¡El Libro Tibetano de los Muertos!, seguro que un buen número de feligreses se ha visto seguidas todas las pelis de la primera trilogía.

No obstante, no importa lo mucho que cambiemos el entorno. Los temas nacen de lo que nos preocupa como seres humanos y estos temas aunque extensos, son finitos. Es lo que se ha venido a llamar las "semillas inmortales" que se repiten una y otra vez como elementos culturales en forma de arquetipos; por ejemplo: los celos, el amor, la venganza, la búsqueda del origen, la supervivencia, la lealtad, el dominio, la búsqueda del autocontrol... Sobre los arquetipos hay varias obras interesantes que puedes consultar como biografía. Ya sea porque te gusten los juegos de rol, porque sueñes con rodar una película o incluso para escribir una canción. Una buena opción sin duda es "La semilla inmortal" por Xavier Pérez y Jordi Balló. Una obra que te recomiendo por amena, cortita y muy interesante.

Pero te voy a confesar un pequeño secreto si prometes no contárselo a nadie: hace ya bastante tiempo, años, que tengo un problema con el género de la fantasía. Aunque suene paradójico, cada vez puedo menos con ella.

LeyendoMe sucede mucho en los juegos (¡sigh!) pero sobre todo con las novelas. En cuanto a los juegos de rol siempre se me atragantó Forgotten Realm por ejemplo,  por apreciarlo como un mundo plástico. Yo diría que para mí FR ha representado durante mucho tiempo la quintaesencia del mundo sintético que no obstante goza de gran cariño entre la afición. Para mí es esencial que una ambientación resulte evocadora, que consiga transmitir sentimientos, emociones. Sólo de este modo puede conseguir inspirar buenas historias. Por mucho tiempo la única ambientación capaz de contentar mis expectativas fue la Tierra Media de Tolkien y la Europa Mítica de Ars Magica. Con los mundos futuros y la ciencia ficción no he tenido tantos problemas, quizás porque sus diferencias se mueven más entre el mundo futuro sucio/pesimista y el limpio/optimista y sus distintas variantes.

En cuanto a muchas novelas del género los tópicos ya se me hacen cansinos, los temas repetitivos, las motivaciones de la mayoría de los personajes aburridas. Me sucedió por ejemplo con Juego de Tronos, que en su momento abandoné tras la lectura del segundo ejemplar, cambiándolo por "Baudolino", de Umberto Eco. Del cambio de un barbudo por otro no me arrepiento en absoluto pues la nueva obra me mostró un conjunto de ideas refrescantes para abordar la fantasía, algo que no encontraba en el conocido best seller. Eso no significa que no haya disfrutado de la serie de TV como cualquiera. Cada medio tiene algo distinto que ofrecer, y el aspecto visual y la puesta en escena de una de las mejores series que he visto jamás como es Juego de Tronos pienso que son un referente. Por cierto que mi serie favorita por ahora sigue siendo la nueva de Galáctica.

Pero sigamos que me conozco. En lo que se refiere a las novelas no tengo ningún problema en lanzar un libro por la ventana si no consigue captar mi atención (verídico), y no son pocos los que han terminado ya estampados contra la pared, como apoyo de pata de una mesa o para elevar el monitor del ordenador (de esos ya uso tres). No hay excepciones, en el proceso han caído también algunos que gozan de gran reputación. Si el libro no me atrapa en las primeras 30 páginas le doy de lado. Hay demasiados libros que leer y muchos merecen una oportunidad, un tiempo del que no dispongo. Pero bueno, no es tan grave como parece. Volviendo a salirme del tema, aprovecho los márgenes para anotar cualquier cosa que se me ocurra. Así los hago míos y no siento por ello ningún remordimiento; sin misericordia. Cuando compro un libro en formato tradicional tengo muy claro que el conocimiento que contiene es una obra que NO me pertenece, pero el soporte físico puedo usarlo hasta para encender la barbacoa si me da la gana.

Eso no significa que no ame el género desde luego. Pienso que la edad influye mucho en esto y que es algo natural. Por eso, muchas de las cosas que comento en esta entrada a muchos les podrán parecer bastante obvias, sobre todo a los viejos tiburones. Pero en mis círculos y conocidos hay muchos y muchas que aún no habiendo pasado de los 25 años puede que este tipo de cosas les dé algo en que pensar. Hace poquito hablé de esto precisamente con una amiga, ya muy querida para mí, que tras haberla conocido en la red social me ha dejado bien claro que las crisis se suceden de forma inevitable en las personas creativas. Una especie de maldición o condena que parece imposible de evitar.

Si conoces un poco la obra Dune, de Frank Herbert, me gusta pensar que el conocimiento es como la especia, capaz de expandir la consciencia. Con esto lo que quiero decir es que en mi opinión es vital documentarse sobre cosas que no tengan que ver con el género que te gusta si no quieres que se muera de agotamiento. Por eso, para escribir sobre fantasía —y sobre juegos por supuesto— en algún momento tomé la decisión de leer de todo, pero menos fantasía y mucho más de otras cosas. Tampoco es que me dé latigazos, faltaría más. Por lo que me hago no pocas concesiones. Averiguo qué obras hacen propuestas interesantes y voy a por ellas.

Si una persona cuanto desea es evasión es muy comprensible. Pero para quien tenga inquietudes, esto es, un mínimo interés en crear algo nuevo (lo que incluye crear aventuras o incluso juegos) es muy importante documentarse de muchas cosas que no sean del género que a uno le gusta, aún después de haber leído bastante de éste. Como he dicho, esto a algunos les parece bastante obvio pero para mi sorpresa para muchos no es así. De este modo tras haber consumido toneladas de lo que nos satisface llega un momento en el que es vital hacer un cambio. Cuándo no lo sé, eso depende de cada uno. Cuando salte esa alarma interna que todos tenemos supongo, y que nos hace confiar cada vez más en el instinto a medida que pasa el tiempo.

joves con espadaAsí, y dando por evidente la importancia que tiene leer literatura de muchos géneros distintos, no solamente de Historia vive el friki medio, un campo al que muchos aficionados acuden buscando respuestas. También está bailando por ahí la Psicología, para entender las motivaciones no sólo de la mente humana, sino de algo que se puede extrapolar a las necesidades de todo organismo dotado de una mente consciente compleja; la Sociología y la Antropología, para ayudarnos a entender como la Psicología del individuo actúa a nivel colectivo; por supuesto la Filosofía, con la que es posible comprender las disciplinas anteriores y que consigue poner de rodillas al misticismo y a la religión (ya se sabe, menos Prozac y más Platón); el mundo del Arte nos ayuda a obtener ideas de cómo el ser humano expresa todo lo que aprende de los demás campos del conocimiento (no lo olvides, ciencia y arte van de la mano); la teoría económica tiene temas fascinantes que ayudan a comprender cómo los seres conscientes organizan sus recursos (porque no solo es el ser humano, muchas otras criaturas lo hacen); las Matemáticas no sólo hablan del funcionamiento de los sistemas de juego, también de cómo el ser humano es capaz de crear un lenguaje común que explica lo que le rodea y que da soporte a otras disciplinas; el estudio de las religiones es muy importante para comprender cómo el ser humano crea explicaciones que le ayuden a soportar las preguntas que tanto le atemorizan y de su increíble facilidad para creérselas. En fin, no creo que ninguna tenga que quedarse fuera, incluso la teoría política, tan denostada, es importantísima por razones obvias. A todo esto por supuesto le añadimos la cultura general de cualquier campo imaginable y las noticias de actualidad.

Por si no lo sabes, en mi profesión me pagan por dar asesoramiento en mi campo. No es mi estilo pero aquí me voy a marcar un tanto a mi favor y es que de tener algún talento creo que tengo bastante facilidad para ver el gran cuadro. Algo útil, casi esencial, para detectar y solucionar conflictos. Bueno, al menos los que están relacionados con los humanos, no con los meteoritos. Pocas cosas tienen una respuesta-solución correcta y determinada cuando se trata de los seres humanos y sus sociedades. Todo consiste en un conjunto de variables que oscilan de un lado a otro y que están en constante movimiento. Por eso no hay soluciones perfectas, tan solo la búsqueda del mejor caso posible. Un ejemplo de esto es la política, que en teoría no es más que la búsqueda del beneficio de la mayoría, pero que jamás funcionará de forma óptima para todos por igual. Al menos, por supuesto, en el mundo tal y como lo conocemos.

Y así observando a la afición, algo que hago siempre, creo que un sector importante del consumidor medio de los géneros de ficción (lo que incluye muchos ámbitos) desea siempre lo mismo una y otra vez. Lo paradójico es que durante el proceso no cesa de protestar. Se comportan como adictos, reduciendo sus expectativas exclusivamente a lo que les gusta, pero demandando sin cesar algo que les sorprenda. De ahí que muchos profesionales de la industria del entretenimiento aprenden rapidito que el consumidor, en términos generales (eso siempre), en realidad no sabe lo que quiere; por lo que escucharlos sí, pero con cuidadín. Y no lo sabe porque desea algo que en muchos casos ya no puede volver a tener una vez hubo experimentado la sorpresa inicial de lo que más le gusta. Pero aún hay más, si ante lo nuevo los patrones se salen de sus esquemas mentales preconcebidos se sienten incómodos y tienden a rechazarlo por raro o por poco genuino. No hablemos ya de obras muy populares, que como les cambies algo se arma una buena, pero eso es otro asunto.

Hay varias explicaciones para esto. La suspensión de la incredulidad es uno de los factores más importantes. De este modo el cemento que consolida la aceptación de la ficción se convierte en su propio enemigo. Si lo que nos ofrecen tiene elementos que nos sacan de nuestras zonas comunes despertamos del sueño y nos enfadamos, con el efecto secundario de que en el peor de los casos nos ponemos a romper cosas.

Esto no significa que esté en contra de lo clásico en absoluto. No es eso. En todos los géneros hay sitio para lo nuevo y lo viejo. Me gusta mucho como en el mundillo de los juegos de rol hay un sector que ha elegido trabajar en el producto clásico preservando su esencia más importante y dándolo a conocer. Con esto me refiero en concreto a la vieja escuela (OSR), por poner un ejemplo. Pero sí que estoy a favor de hacer un esfuerzo por tratar de salir de las zonas comunes, al menos hacerlo de vez en cuando y en cualquier área que se te ocurra, incluyendo los juegos de rol y sus ambientaciones y/o sistemas. Pienso que abandonar la zona de confort, aunque sólo sea un rato, puede ser muy beneficioso para ayudarnos a crecer y evolucionar como creativos y como personas.

En lo que respecta a los mundos de fantasía y como decía en algún lugar del juego Magissa, el término «fantasía» debería abarcar lo inabarcable y no restringirse a un círculo cerrado de conceptos tradicionales. La fantasía acoge todo aquello que no necesita de argumentos para existir, pues se basa en creer lo imposible. La fantasía es la única capaz de hacer que lo imposible sea real. Y es que el mundo de las ideas no tiene límites, sólo las que nos ponemos nosotros mismos. Creo que es muy importante trabajar en romper nuestras propias limitaciones.

Edanna, 23 de octubre de 2015

Edanna, sello personal

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Extasi, un nuevo proyecto de juego

Con la llegada del otoño, mi estación favorita, creo que ha llegado el momento de presentar el siguiente proyecto de Lavondyss: un juego de rol sobre las emociones. Su portada, con los tonos propios de la estación, es perfecta para inaugurar una temporada de trabajo que para mí se renueva cada año por estas fechas. La imagen base es obra de la artista Jena DellaGrottaglia.

Extasi, que es como he decidido llamar a este proyecto, es el término griego de la misma expresión en castellano que tanto puede servir para una marca de colonia como para nombrar un juego. Y dado el tema del que se trata, a mí me parece perfecto. Se pronuncia con la "a" como vocal acentuada por cierto, por lo que la palabra es llana. Así, de paso, obviamos referencias con algunas vergonzosas creaciones de los 90.

Extasi: juego de narración compartida

Consiste en un juego de narración compartida que puede jugarse con o sin director. Aunque me gustan mucho los juegos sin director, pienso que esta figura ya tradicional ofrece un estilo de juego distinto. Su papel como juez, creador de estructuras y guía puede aportar mucho a la experiencia si ese es el deseo de los jugadores. Obviamente, en un juego en el que se pretende crear una historia entre todos, el papel del director, de elegir tenerlo presente, aquí actúa en calidad de juez y guía de la estructura principal, ayudando a resolver algunos conflictos.

Este proyecto se me ha hecho irresistible por varios motivos. En primer lugar aborda directamente un área de la psicología por el que siento mucho interés y que últimamente se ha hecho familiar gracias a la última película de Pixar: Inside Out. En segundo lugar se adentra en un territorio que quiero ir explorando cada vez más, el de los juegos de narración compartida. En el juego Dyss Mítica, en desarrollo en este momento, hay un pequeño complemento de narración compartida, siempre opcional por supuesto. Este elemento me ha servido para fijar algunos esquemas básicos y disponer de un punto de partida. Me gustaría pues desarrollar un sistema propio que tenga algo que aportar, por lo que esta es mi propuesta para un juego de estas características.

Planteamiento

Hablar de un juego que trate las emociones en estos días es asociarlo directamente con la película de Pixar. Bien, la idea de poner un juego de este tipo en mi agenda en realidad no es reciente. Los rudimentos del juego ya los había planteado hace algún tiempo, lo que ha cambiado es el punto de vista. Comenzó como un juego en el que los protagonistas eran las musas. Un tema que aunque me entusiasma se me antojó algo limitado y, por qué no, con un muy arriesgado regusto a "selecto" que se me hacía cuesta arriba. Extender el concepto ha sido fácil y hasta lógico. Lo que permite que su idea de origen pueda integrarse como una opción más. Algo similar me sucedió con Scroll, que comenzó siendo un juego sobre personajes de videojuego y modificando la visión se transformó en todo un mecanismo de simulación de procesos informáticos.

La relación con la película es de una gran ayuda por otras cuestiones, entre ellas ha hecho familiar algo que forma parte de los últimos avances en la investigación de los procesos emocionales. Y es que se ha abusado mucho de esa conocida expresión acerca de que "sólo utilizamos un pequeño porcentaje de nuestro cerebro". Algo bastante cuestionable, si no falso. El cerebro es un dispositivo hipercomplejo es cierto, pero también con una capacidad finita. Por algo tenemos que olvidar buena parte de la información que asimilamos cada día si no queremos sufrir un colapso.

Precisamente por estas limitaciones las emociones funcionan de un modo similar a como se descompone la luz visible. Es decir, existen unas emociones básicas y el resto son aspectos o una mezcla de varias de ellas. De este modo y al igual que la luz blanca se divide en rojo, verde y azul, nuestras emociones básicas son: ira, miedo, alegría, tristeza, disgusto y sorpresa. Los celos, por ejemplo, son una mezcla entre la ira y el miedo. Combinando algunas y expandiendo las básicas se abre más allá todo un abanico de emociones tan diversas que resultan difíciles de catalogar. Algo perfecto pues suponen el margen de actuación del que disponen los jugadores.

La sorpresa es una emoción algo compleja de reflejar como herramienta. Puede además integrarse fácilmente con las demás, razón por la cual los guionistas de Inside Out simplificaron la lista a 5 emociones básicas. En Extasi muy probablemente yo haga lo mismo, aunque la posibilidad de usar la sorpresa como sexta herramienta del jugador no la descarto.

¿Pero cómo convertir todo esto en un juego sencillo y, sobre todo, divertido? Te lo explicaré en el siguiente apartado.

Sistema de juego

En Extasi todos los jugadores administran a un único personaje al que por ahora yo llamo "el individuo". Puede ser una persona sí, pero también podría tratarse de alguna otra criatura, yo que sé... ¿un Klingon? Esto es así porque el universo en el que esa criatura existe lo decide el grupo de juego. Vamos, que son ellos los que crean la ambientación. De este modo nuestro personaje común puede tratarse de un soldado acurrucado en alguna trinchera de la primera guerra mundial, de un marine espacial es una nueva misión, de un guerrero explorando una oscura y lóbrega mazmorra, de Alicia correteando por el País de las maravillas o de un adolescente el día de su primera cita... Como ves, hay mucha diversidad.

El individuo se define mediante una serie de ámbitos. Algunos de ellos son su vitalidad, su fuerza de voluntad o su nivel de confianza, aunque hay unos pocos más. Ámbitos por cierto que podrás encontrar también en el juego Dyss Mítica cuando esté disponible. El individuo es un personaje con sus virtudes y sus defectos y lo interesante del juego es hacer un seguimiento de su vida. Como un Truman (El Show de Truman) que, dentro de su burbuja, difunde cada hecho de su vida a los jugadores.

Para controlar sus acciones los jugadores asumen el rol de una o de algunas de sus emociones básicas, disputándoselo o eligiendo trabajar en equipo. Uno puede ser su ira, otro su miedo, un tercero su alegría y optimismo. Si se desea, es posible llevar más de una, dependiendo del gusto de la mesa de juego.

Cada emoción tiene unos patrones definidos. No pueden cambiar. Se trata de las manijas que controlan al individuo del mismo modo que si fuese un títere. El número de jugadores queda pues limitado a la cantidad de emociones básicas, un número perfecto diría yo.

En el apartado gráfico, que siempre lo diré es para mí la banda sonora de un juego de mesa, yo imagino a las emociones como pequeños dioses que, dentro de ese pequeño universo sin espacio ni tiempo que es la mente de cada uno, gobierna dependiendo del nivel de poder que posea dentro de sus dominios.

El mejor ejemplo que puedo poner de lo que estoy diciendo se muestra en la imagen siguiente, una perfecta representación de la Ira. Una imagen que espero incluir en el juego junto con el resto para cada una de sus "hermanas". Una fotografía de nuestras emociones.

Extasi: la ira

Las emociones son vectores de fuerza que empujan en una dirección las acciones del individuo, aceleran, frenan o se oponen por completo a las demás. Su nivel de intensidad depende de los ámbitos del personaje. La ira, por ejemplo, se mueve con soltura dentro del ámbito de la vitalidad del personaje. El miedo sin embargo tiene un control muy escaso sobre el ámbito de la confianza y muchos, yo diría que la mayoría, tienen un control medio sobre su fuerza de voluntad, unos de forma positiva y otros negativa; por poner algunos ejemplos.

De este modo, un individuo utiliza sus procesos mentales sí, pero influenciado por completo por sus emociones, algo que sucede con demasiada frecuencia en la mayoría de adolescentes. Y es que el ser humano es una criatura emocional, sobre todo en sus primeros años de vida, lo que explica la mayoría de sus decisiones..., y de sus más grandes errores. Este podrá ir aprendiendo y variando la amplitud de sus ámbitos lo que en consecuencia tendrá un efecto sobre la movilidad y alcance de sus emociones. En síntesis, el individuo podrá evolucionar tal y como hacemos cada uno de nosotros (aunque haya alguno que no lo haga jamás...).

¿Y cuál es la meta del individuo? Desde luego es obtener el control sobre esas emociones y que cada vez le afecten menos. Aprender a tenerlas en cuenta pero sin que le dominen. Como vez, un camino de aprendizaje y evolución que en la mayoría de los casos trae consigo la edad y la experiencia, pero que también puede ser adquirido mediante la introspección y el análisis de nuestro yo interior. Algo en lo que, por cierto, tiene un papel muy importante la emoción básica de la tristeza.

Cuando el individuo obtiene el control sobre sus respuestas emocionales es un buen momento de retirar al personaje en el juego. O quizás no. Siempre hay nuevos desafíos a los que enfrentarse que pueden suponer otro nivel en el que poner a prueba sus emociones. Quién sabe cómo podríamos reaccionar ante esta o aquella situación. Un misterio en muchos casos.

Intenciones

Quien me ha venido siguiendo desde hace algún tiempo se habrá dado cuenta de que, aunque comento mis opiniones de vez en cuando por las redes sociales, no soy muy de andar escribiendo artículos. Prefiero dedicar mi tiempo y mis energías a expresar mis ideas con mis proyectos, no a aburrir al personal con sesudas disquisiciones teóricas. Creo que es la mejor forma de ponerlas sobre la mesa común (que existe) con una garantía de que se puedan poner a prueba. Después, que cada uno saque sus propias conclusiones.

Se me hace muy cuesta arriba tratar de convencer a nadie de mis puntos de vista. Convencer me parece una responsabilidad demasiado grande y que en algunos casos tiene poco sentido. Prefiero dar medios a los demás de que puedan experimentar lo que quiero transmitir.

Defiendo, por ejemplo, entender el juego de rol como una forma de expresión que puede tener una intención artística. ¿Pero tratar de convencer a alguien de esto? ¡Uff...! Esto no creo que sea algo de lo que se pueda convencer a nadie. Se trata de una idea que los demás deben experimentar y asumir si les funciona. Si no les funciona es absurdo hablar de ello.

Para hacerlo prefiero hacer juegos teniendo esto en cuenta que sirvan como un ejemplo de mis ideas. Dyss mítica tiene algo de esa intención, pero Extasi la tiene claramente. Se trata de un juego como forma de expresión y como un vehículo para conocerse a uno mismo. Un juego basado en explorar las regiones conocidas y desconocidas de la mente humana. Que al ser jugado permita expresar y experimentar emociones. Porque el arte no es más que expresión. El arte es lenguaje. Y funciona mucho mejor cuando todas las partes implicadas entienden sus conceptos básicos.

Ahora bien, lo que transmita es algo en lo que debe reflexionar cada uno. Siempre que quiera hacerlo, por supuesto. Antes que nada es un juego y los juegos se hacen para divertirse. Si el juego le permite además vivir la experiencia que se pretende en su diseño entonces mis conclusiones pueden ser ciertas. Si no lo consigue es porque no tiene porqué funcionar en absoluto o porque no sirve para todo el mundo, ya que se trata de una experiencia personal. Así de simple, y no pienso que haya que darle muchas vueltas.

Porque en muchos aspectos de nuestra vida las emociones, lo son todo...

Edanna
30 de septiembre de 2015

Edanna, sello personal