19 Julio, 2008
El Rincón de Boriel >> Despedida de un Españolito Mileurista
Yo te enlazo
Tú me enlazas
Él me enlaza…
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Edanna Dhae a las 3:14 pm
30 Mayo, 2008
XVI Noche de los Cuentos
Pablo Albo les cuenta:
No sé la de años que se viene haciendo la Noche de los Cuentos. Para mí es un acontecimiento ancestral, antediluviano. Los historiadores quizá digan que no tanto, que empezó en el nosecuandos después de Cristo. Pero nunca negarán que lleva una trayectoria larga e intensa.
Me acuerdo que conocí allí a Peter Pan, ese inmaduro. Lo tenía leído, pero me hizo ilusión verlo, tan guapo, tan en persona. “¿Qué tal Peter?”, le dije. “Se dice Piter”, me contestó.
Este año irá… ese tarugo mentiroso… ahora no recuerdo del nombre.
Y más gente acudirá, no crean. Personas de muchos lugares y ocupaciones. Hasta cuentistas profesionales habrá, para que se hagan una idea.
Y el protagonista es… vaya, hombre, ¿cómo se llamaba aquel madero tallado narigón? Bueno, luego les digo.
Yo estuve dos veces cuando era pequeñito y ahora, mira, les invito a ustedes.
Pero vayan pronto que no caben todos. Recuerdo ríos de gente a la puerta.
Vayan si quieren escuchar historias, porque hace falta mucha gente para construir un silencio colectivo. Acudan si quieren sentirse muchos y uno solo al mismo tiempo escuchando cuentos de personas que les mirarán a los ojos. Concurran sin temor, que los cuentos llenan, pero no engordan. Asistan que allí estará… Pinocho.
¡Eso, sí, así se llama! (“En italiano se dice Pinoquio”, quizá les diga).
Vayan sin miedo, que por escuchar mentiras no crece la nariz… aunque maduran los oídos (eso es bueno).
Yo no podré estar. Ustedes no se lo pierdan,
Ah, y no se dejen en casa el silencio ni las orejas.
Pablo Albo
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Edanna Dhae a las 9:56 am
21 Mayo, 2008
Allí de donde trajiste mi nombre
Con las primeras flores de Mayo me hice volantes para el vestido nuevo de primavera. Caían sencillas, sin mucho entusiasmo, sin mucha iniciativa, pero con el carácter suficiente para que cada una alcanzara el lugar preciso, en el momento justo. Esa perfección tan simple, tan pulcra, a lo largo de la tela de raso. A mi gata le encantaron tanto, que la tuve que encerrar en el armario, donde tiene su escondrijo favorito, al que siempre me pide que la lleve todos los días después del café. Allí juega a dibujar animales en las paredes, muy parecidas por cierto a las que se ven pintadas en las cuevas por aquellos misteriosos hombres de las cavernas del paleolítico o del neolítico, no recuerdo. Le pediré a Creidne que me lo aclare entre uno o dos cafés.
Mi gata pinta muy bien, hace cuadros preciosos que hablan de cosas lindas. Entre los pétalos de rosa que hay allí para perfumar la ropa, se recuesta, duerme y sueña. Mi gata sueña con un mundo cálido con rayos de sol amarillentos, recovecos infinitos, escaleras que suben y bajan y una alfombra delante de la estufa negra de hierro fundido. Hasta que la llamo, para que me haga algún trabajo de diseño, me cante una canción, pinte un dibujo, o me escriba una historia y así yo, poder ganarme la vida honradamente.
Mi gata también escribe un diario y yo, un blog. Bueno a veces.
Lo cierto es que casi he olvidado lo que significaba tener un diario. Yo tuve muchos. Algunos conocidos tenían los suyos. Mi hermana tuvo uno que le ocasionó un disgusto. Los diarios eran o solían ser rosas o azules, no había mucha variedad y con; ositos, gatitos, perritos, guacamayos o salamandras de fuego dibujados en sus tapas.
Ahora, (aunque ya hace un tiempo que comienzo a notar que mengua), se pusieron tan de moda, que podemos reunir todo tipo de consejos para que nuestro diario se convirtiera en un bestseller. No sé, esto es lo de siempre. Querer salir en la tele, querer ser famoso, por querer…, queremos tantas cosas.
Yo no hubiese escrito jamás algo si no hubiese tenido al principio el total convencimiento de que esto no lo iba a leer nadie. Después al ver que no era así, me consolaba pensar que este majestuoso vertedero en el que se ha convertido la red, algo así pasaría desapercibido. Lo de vertedero, es ahora, claro. Antes defendía a capa y espada internet y sus maravillosas posibilidades. Lo que pasa que, de ser un bosquecillo íntimo, laberíntico y acogedor, pues se ha convertido en una enorme montaña de basura en la que hay de todo, tal y como sucede en todas las montañas de basura de este mundo, tanto si son montañas mágicas como si no lo son. Y más que una varita mágica necesitamos una buena pala para encontrar aquello que necesitamos. No es una crítica aunque lo parezca, es simplemente aceptación tras un largo y extenso suspiro.
Mi gata sueña ahora, con las flores de mi vestido. Rumia en sueños que ejércitos de flores marchan hacia ella, mientras las espera acorralada bajo el sofá del salón. Al fin, se arma de valor, baja las orejas, se pone en tensión y ataca.
Un aire perfumado refleja la luz rojiza de colores aterciopelados, cuando la embestida rompe las filas, deshaciendo los ejércitos de la reina de picas. Los pétalos caen, suavemente sobre mi vestido nuevo. Mi vestido para celebrar la primavera. Entonces, yo abro el libro por la página ochenta y siete. Una cola de gato se escabulle por las tapas en un abrir y cerrar de ojos. El libro brilla iluminando mi rostro.
-Aquí es, por aquí es por donde iba.
-¿Cómo he llegado a esto?
Cierro el libro. El vestido es tan cómodo. No siento que lleve nada encima. Es una brisa, un suspiro, es un beso. Y en él, amanece.
Mi gata maúlla desconsolada, quiere sus flores, las que soñó y con su sueño las trajo a la realidad. Tuvo el detalle de regalármelas para mi vestido, y claro, yo no la dejo jugar con ellas. Todo cuanto quiere, es jugar y perseguir ejércitos enteros de pétalos rosáceos. Ser una heroína de cuento.
Y cerrando el libro, con mi gata ronroneando dulcemente bajo el vuelo del satén, pienso en estas cosas. En que mi gata, quiere lo mismo que yo. Ser el héroe de un cuento, de su cuento, y salir al menos una o dos veces en él, para que me pida:
-¡Cuéntame de nuevo la parte en la que salgo yo!
Y la complazco, deseando que llegue la tarde y sentarme a escribir otro cuento para ella, mientras mi gata, con ese poder que tienen tan particular, atraviesa la pared limpiamente y se interna en el otro mundo del que me trae regalos. Flores a veces, una ramita otras, tres bellotas de dulce mirada, un ratón asustado que libero inmediatamente y que se marcha muy ofendido. En ocasiones una sardina con alas de mariposa, zapatos de cristal, besos dentro de una botella, el olor de la tierra que no ha pisado un ser humano o todos los deseos que contiene algún pozo. A veces, monedas con el rostro de bárbol grabados en una cara, y en la otra, quién sabe qué rayos será eso…
Pero ya me sucedía antes, mucho antes de encontrármela en un contenedor de basura y alimentarla, curarla y criarla como buenamente pude que, ya no me hacía falta abrir el libro. Ni este ni ninguno. Pues tan solo un brillo en la cucharilla, una ráfaga de viento o un olor me lleva lejos, lejos, tan lejos que no quiero volver. Allí a veces soy feliz, otras me persiguen demonios. Demonios que no me dejan en paz, los ahuyento con bandadas de pájaros, con aullidos de lobos y todo cuanto puedo sacar de las grietas del mundo para espantarlos. Pero en muchas ocasiones no basta.
A veces cuesta regresar. Aquí, con las voces estentóreas de la gente tengo fuertes dolores de cabeza. Quiero quedarme al otro lado pero es cada vez más difícil. Apenas salgo a la calle tampoco, y tengo que hacer un gran esfuerzo, obligarme a ello. Más allá de las tres calles empedradas, el mundo me parece tan espantoso…
¿Cómo he llegado a esto?
Ha llegado gente hasta aquí, a este borde del mundo. Francamente, no pensé que sucedería. Pues levanté en Lavondyss unos muros muy altos, y una única puerta. Los que han llegado y han logrado entrar, han sabido perfectamente que el secreto no consistía en intentar saltar el muro. Con querer llamar a la puerta bastaba.
Intento quedarme, pero me voy hacia el otro lado. Y mi mente no quiere regresar. Hago sufrir a los que me rodean. Eso es lo peor de todo.
Un vestido para la primavera se demora entre mi piel llenándome de caricias. Abro el libro del que nacen todas las luces y en el que se ve la aurora boreal. Lo vuelvo a cerrar. No consigo concentrarme esta noche, ni ninguna noche hace ya varias lunas. Los recuerdos, el tiempo, los hijos de mis amigos, la felicidad de mis amigos, su sonrisa, sus alabanzas. El amor que me rodea. Y yo, con mi gata siempre cruzando al otro lado, deseando quedarme. Permanecer.
Es allí de donde provengo pues las luces de estas calles se oscurecen, taciturnas, y el aire no es ya tan ligero, ni tan fresco. Ya no me roza las mejillas, al menos esta noche no. La noche pasada, no lo sé. La luna llena me atrae, quiero que dibuje rayos entre los árboles, y perseguirlos. Sin cesar. ¡Mira! ¿Qué es aquello? Un rayo de luna, hermoso e inalcanzable que roza la hojarasca de mis añorados bosques. Mi gata sale tras el rayo de luna como un borrón, me llama:
-¡Vamos!
¿Y cómo he llegado hasta dónde estoy? Lavondyss es gigantesca, es tan grande. Enorme en extensiones, en costas, en mares y montañas. ¡Hay tanto que ver!
Hay tanto que ver, que me aterra morir. Pues siempre hay una luz distante más allá, que me convence de cruzar aquella llanura, de atravesar aquellas montañas, y remar a través de lagos en los que no se divisa la otra orilla. Hay barcos, hay grandes naves que surcan los cielos que siempre tienen el color que yo deseo. Y por supuesto, los pájaros, dueños absolutos, señores del mundo más allá del primer escalón, del mundo dentro del armario, o a través de esa pequeña grieta, de ese escondrijo de ratoncitos.
En la canastilla de pétalos de rosa que hay dentro del armario, la que puso Edith con todo su amor, duerme ahora mi pequeña gata. Luchando contra mares tempestuosos, liderando sus tropas contra el batallón que asoma tras la colina, portando estandartes con sus símbolos de jardines del otro lado del mundo. Con fragancias tan delirantes, que me llevan a abrir el libro de nuevo.
Y allí está, las aventuras de una pequeña gatita al mando de un ejército de ratones, que libran batalla contra algún poderoso mal que asola este mundo del revés. Ella sueña, y yo, le leo todos los cuentos de mi libro mágico. En el que amanece siempre en la primera página, y va a ponerse el sol en la última. Un libro, que me trajo ella misma, desde ese mundo al que tan solo pueden ir los gatos cuando les viene en gana y del cual, me trajo, regalos tan maravillosos como este. Desde ese país desconocido, de ese mundo, más allá de las colinas centelleantes. De aquel lugar del cual trajiste mi nombre.
Edanna Dhae a las 3:32 am
21 Diciembre, 2007
Felicidades
A mi me gustan las Navidades. Que sí, de verdad. Aunque esté de moda odiarlas, (o más bien siempre ha estado de moda odiarlas) aquí no falta un año sin felicitación.
Sea pues; te deseo que seas muy feliz.
Acerca del secreto de la felicidad trataremos de seguir investigando. Permanece atenta/o a Lavondyss, pues le queda poco para dar con la fórmula. No sé si te has enterado pero de eso trata este blog.
Edanna Dhae a las 12:48 pm
5 Septiembre, 2007
Primer cuento de Septiembre
Me gusta conducir de noche, por carreteras desconocidas, y tan solo con la tenue visión de esos cien metros que permiten los faros.
Lo peor de vivir rodeado de agua, es que esas carreteras siempre llevan al mismo sitio. Es como estar encerrado en un pequeño laberinto plácido y perfumado, pero laberinto al fin y al cabo.
Ya que difícilmente puedo caminar como una persona completa (lo cual me jode, ni asimilarlo ni nada no te hagas ilusiones, siempre jode y punto) el coche ha sido la salvación de un viajero frustrado. (Quizás la razón de mi interés por los mundos virtuales, es que permiten recorrer un atlas nuevo, del que no se conocen topónimos aún, y mucho espacio en los mapas permanece en blanco. Aunque es un consuelo pasajero). “Viajar es la cura contra los nacionalismos”, me decía una persona que conocí en Santiago, este verano, en la oscuridad de un bar repleto de humo, deliciosamente rodeado de piedras y cera de vela por todas partes, haciendo trucos de magia.
Y ese estremecimiento ante lo desconocido, esa penumbra más allá de la luz de los faros, es adictiva. La falta de seguridad, es adictiva, como la montaña rusa, como el tabaco de liar, como los gatos, como las sonrisas.
-Escribiremos sobre la banalidad…
-¿La banalidad? - Preguntó ella.
-¡Claro! La banalidad es el perfecto antagonista de nuestra historia. – Le contesté-. El más claro ejemplo del mítico y fiero enemigo. La banalidad es el enemigo del glamur, pero el glamur de antes, no el de ahora pues la palabra fue secuestrada y pervertida. Glamur no son “famosos” aunque ellos sí que quieran transformarse en esa palabra de manera patética, la mayor parte de las veces.
-¿Y el protagonista? –Preguntó.
-Pues será un gato, por supuesto. – Le contesté con seguridad.
Recorrimos tantos kilómetros que no consigo recordar cada momento, y eso me apena. Pues cada minuto fue apacible y sosegado. En aquel valle o en la más alta montaña, bajo el tórrido verano o con el frío cortante del paso de montaña. Fueron momentos de silencios tranquilos. Los que se llevan mejor que otra cosa. Lejos de banalidades. Cada minuto fue elegante…si, elegante.
Elegante…
Nos fuimos de copas con el rey del sueño. Y un deseo estaba detrás de todos los pasos, solemne y perturbador. Yo lo vi, o la vi muchas veces. Apoyada en este o aquel árbol. Sentada en la valla, bajo un roble. En lo más oscuro y en el claro más luminoso. Todo para permanecer rodeados a lo largo de muchas hectáreas por el hechizo más cautivador. El que espanta la banalidad, el que permite que permanezca la esperanzadora y adictiva incertidumbre, el afán de la sorpresa, la ilusión de lo inesperado. El que nos da la fuerza de hacer cada minuto de nuestra vida, elegante…
Sin tener nada seguro, sin tener nada sujeto de pies y manos. Sin anhelar que el tiempo sea nuestro esclavo y hacerle jurar a latigazos que nuestro futuro no es incierto. Al respirar el aire de aquella montaña, en un día que no recuerdo, esperé que todos los demás fueran como aquel, sin saber donde dormiría aquella noche, o la noche siguiente. Nunca más. Que todo fuera por siempre incierto, y que jamás bajo ningún concepto, me predijesen el futuro, ni el final de todas las cosas.
Pues, al final de todo, siempre y únicamente, sé muy bien que solo estaré yo.
Edanna Dhae a las 3:20 pm
26 Julio, 2007
Tres de Nit: entrevista a Lavondyss
Finalmente se convirtió en una noche muy hermosa. La entrevista pasó, y ahí queda en la estantería, como un regalo y otro momento mágico. Si lo quieres escuchar, aquí lo tienes. Escuchar “El perfume de tu silencio” con su música y la voz que lo narró es todo un regalo para mí. Gracias a todos por haber estado ahí, y por más, quién sabe. Lo que quedó de esta acogida, lo recordaré siempre.
Está en Castellano, aunque al comienzo no lo parezca, no te asustes.
<<Entrevista a Lavondyss en “Tres de Nit”>>
Edanna Dhae a las 7:26 am
25 Julio, 2007
Lavondyss en La Radio
Pues Lavondyss se va a charlar un poco con Joana Pol y Sandra Llabrés en “EL RINCÓN LITERARIO DE TRES DE NIT”.
La emisora la puedes encontrar en http://ib3.es y la hora, pues a las 12:15 de la noche de HOY 25 de Julio, una hora menos en Canarias. Allí nos veremos.
El programa se emite todos los miércoles a las 12′15 de la noche aproximadamente (a veces un poquito antes) hora española. Alternamos los programas bilingües con los de habla castellana, para dar oportunidad, puesto que es una emisora autonómica de habla catalana, a quienes escriben en catalán también. Para conocer la dinámica del programa y aportar alguna sugerencia te recomiendo que lo escuches, ya que la emisión empezó el miércoles 26 de abril y aún podemos hacerlo más bonito. Puedes escucharlo en la web de la emisora, en directo, haciendo click en el icono de arriba a la derecha, en:
El teléfono del directo, es el 971 13 99 00
También pueden enviar mensajes con el móvil al 5363 (15 céntimos) con el asunto ib3radio
El e-mail de la emisora, para enviar felicitaciones, sugerencias o consultas sobre el programa, es 3denit@ib3radio.es con el asunto SANDRA LLABRES y JOANA POL
Edanna Dhae a las 9:53 am
30 Abril, 2007
Los chicos de Aida
Felicidades a todos , y enhorabuena Edith por conseguirlo una vez más.
Pocas veces tenemos en La Laguna para disfrutar de un espectáculo musical. Carencias de locales adecuados; ausencias de grupos interesados; desinterés de las autoridades competentes por esta actividad, que siempre fue principal en la ciudad, han hecho posible que tengamos que esperar a la Semana Pedagógica del Colegio Máyex, para poder disfrutar de la sensibilidad de un profesorado impecable, capaz de hacer realidad la más difícil fantasía musical encarnada por un, también, impecable grupo de alumnos que sin dificultad aparente, montan un musical de Broadway con un nivel de convicción tal que mantiene a su auditorio durante hora y pico, pendiente de una escena equilibrada en música, movimiento, interpretación, gestualización, vocalización y credibilidad que emociona.
El esfuerzo titánico tuvo lugar en los locales del Orfeón La Paz, siempre decidido a colaborar en la ciudad con actividades de este corte. Esfuerzo singular porque el escenario de la entidad musical no está preparado para hacer teatro, con las dificultades añadidas que esto significa de iluminación, telar, posibilidades seguras para una complicada acción dinámica de movimiento de gentes etcétera.
Problemas muy bien resueltos por el motivado conjunto de profesores y alumnos del Máyex. Es obligatorio recordar y añadir que los intérpretes del musical no conocen ningún teatro en La Laguna; por supuesto saben que hay uno que lleva cerrado ya no se sabe ni cuánto, para los chicos toda su vida, entre quince y dieciocho años. El Teatro Leal fue siempre el paradigma de la cultura local y en muchas ocasiones de la cultura insular. Esta generación de chicos de la ESO no ha tenido nunca la oportunidad de conocer aquella bombonera que montara don Antonio Leal hacia 1915 y que siempre fue el referente para los bisabuelos, abuelos y padres de esta generación que es capaz de hacer realidad, en playback, un éxito tan indiscutible como AIDA a la que encarnaron con sus faraones, con la guardia de palacio, con un decorado de gran dignidad y un vestuario de lujo, donde distintas modistas se esmeraron en realizar los modelos diseñados por Aarón Sánchez, alumno del último curso de la ESO y protagonista con Marina Marrero, Rebeca González y Tomás Hernández, David Álvarez, Carlos Barrera, Javier Darias y Silvia Padrón en los principales papeles del libreto que se escenificó con total frescura.
Edanna Dhae a las 8:16 am
27 Marzo, 2007
Día mundial del Teatro
Mensaje internacional 2007 :
Sheik Dr. Sultán bin Mohammed Al Qasimi
Muy joven descubrí el amor por el mundo fascinante del Teatro. Pude entender y aprovechar su verdadera esencia cuando empecé a crear, dirigir y actuar en una obra teatral de carácter político que provocó la cólera de las autoridades de la época. Confiscaron todo lo que se encontraba en el teatro, y procedieron a su cierre ante mis propios ojos. El espíritu del Teatro que vivía en mi no tenía otra elección, frente a los soldados armados, que la de refugiarse y aferrarse a mi conciencia. En ese momento comprendí la fuerza y el poder del Teatro frente a quienes no toleran la opinión de los otros, y aprendí, con certeza, el papel grave e importante que el Teatro puede desempeñar en la vida de los pueblos. Durante mis años de estudiante universitario en El Cairo, la escena penetró en lo profundo de mi conciencia y echó raíces, leí todo cuanto se escribía sobre el Teatro y tuve ocasión de asistir a los espectáculos más diversos. Este descubrimiento profundizó en años posteriores y hoy, el Teatro continúa interesándome de manera general.
He aprendido a través de mis lecturas desde la antigua Grecia hasta nuestros días, la magia potencial que el mundo del Teatro contiene y su capacidad para descubrir las profundidades del alma humana y revelar sus misterios. El Teatro constituye un factor de unificación de los seres humanos, y el hombre puede a través de él, llenar el mundo de amistad y abrir horizontes de diálogo entre los pueblos, sin distinción de raza, color o creencia. Ha sido para mí un factor suplementario para aceptar al Otro tal cual es. He comprendido, también, que el bien unifica a los seres humanos y que el mal los separa.
Las guerras que han golpeado a la humanidad desde los viejos tiempos han encontrado profundas justificaciones en las intenciones maléficas que no saben apreciar la belleza. Y la belleza perfecta solo se encuentra en el Arte del Teatro, recipiente que contiene todas las Bellas Artes. El que no saborea la belleza no puede apreciar el valor de la vida; y el Teatro es la vida.
Necesitamos hoy rechazar las guerras, absurdas en todas sus formas, y las discrepancias dogmáticas que flagelan, en ausencia de un freno moral, los espectáculos de violencia y asesinatos ciegos que van a sumergir al planeta en un mundo siniestrado por epidemias endémicas o los problemas de desertización y sequía. Todo ello es causado por la ausencia de un diálogo auténtico que posibilite hacer de este mundo un lugar donde vivir juntos.
Amigos del Teatro, una tempestad se desencadena sobre nuestro planeta causada por la violencia de un torbellino de sospechas y suspicacias, que amenaza con impedirnos tener una visión clara de las cosas. Nuestras voces son sofocadas y no llegan a todos los oídos a causa de la violencia y la división entre los pueblos. Esta tempestad amenaza con desviarnos para alejarnos a unos de los otros. Debemos oponernos a los que hacen sonar la corneta para desencadenar tempestades; no para destruirlos, sino para alejarnos de atmósferas contaminadas y consagrar nuestros esfuerzos a la comunicación y establecimiento de relaciones amistosas, con quienes predican la fraternidad entre los pueblos.
Si el Teatro depende de la vida, nosotros estamos abocados a la desaparición.
Sultán bin Mohamed Al Qasimi
(traducción: Centro español del IIT)
Edanna Dhae a las 10:43 am
15 Febrero, 2007
Arte Contemporaneo - ARCO
Por fin. No veía la hora.
Nos vemos en Arco. Busca a un pájaro negro, con un cabello muy largo y me encontrarás…
Prometo pagar la ronda.

Edanna Dhae a las 10:06 am
12 Febrero, 2007
A treinta bajo cero
España se chamusca y más concretamente Canarias, a las que no suelo echar de menos. Mientras tanto con treinta grados bajo cero duelen los oídos, duelen los dientes, hasta las ideas duelen más que de costumbre.
Pero la alegría de “Rossie” que en su vida de perro anhela morder la nieve mientras con las palas se remueve con tesón tanta incómoda blancura en forma de agua congelada, me recuerda que los brillos bajo el sol bien valen dos o tres moratones por el aire gélido. Aquí duermen los duendes, y en su sueño les sonríen velando por ellos estas sobrinas que la fortuna me ha traído en una especie de regalo exquisito, sin esperarlo, como todos los buenos regalos.
Y yo no quiero dejar jamás de escuchar vuestras risas, pues quién si no me librará entonces de tanta cordura.
Edanna Dhae a las 8:57 am
24 Diciembre, 2006
<<¿¡Hemos sido buenos...!?>>
¿La navidad? ¿A mí? Pues sí, me gusta. ¡Que sí! de verdad…
Y felicitarlas también. Eso es lo que más me gusta. (No me interesa su significado sino su ambientillo claro que, en eso ayuda mucho la ciudad donde vivo).
Pero este año, prefiero, no sé por qué, que lo haga mi querido Constantine… que en algunas cosas, especialmente en los cigarrillos y las gabardinas, nos damos un aire. Claro que él, tiene la suerte de ser un Mitago, y de los mejores.
Se feliz.
Edanna Dhae a las 5:00 pm














