19 Agosto, 2008

La mesa definitiva

Si hay mesas de billar que cuestan miles de Euros, ¿Por qué no habría de existir una mesa de lujo para jugar al rol? Por unos nueve mil dolares el pasatiempo pasa a nivel olímpico. Ha sido presentada en la Gencon 2008, y me enteré en “El templo de Hécate”.

La empresa: Geek Chic.

La verdad es que la prefiero mil veces al billar.


Edanna Dhae a las 1:25 pm

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2 Agosto, 2008

El Kateyano

Es viejo y conocido ya pero…siempre consigue que me salte una lagrimita…

Vía: Lasam

   Hola, soy Luís, conocido también por el Nasa. El otro día, ojeando el periódico, mis ojos se pararon en una noticia muy curiosa que trataba de la reforma del castellano. La propuesta es muy buena y me parece que se ha de cumplir cuanto antes. De esta forma no habrán problemas con nuestra lengua querida cuando hablemos con hispanohablantes o cuanto tengamos que hablar con gente que sabe poco castellano.

Esto es lo que decía el periódico:

La Real Academia Española de la lengua dará a conocer próximamente la reforma modelo 2001 de la ortografía española, que tiene como objetivo unificar el español como lengua universal de los hispanohablantes. Nos han mandado a Redacción un documento exclusivo que revela como se llevará a cabo dicha reforma. Será pues, una enmienda paulatina, que entrará en vigor poco a poco, para evitar confusiones.

La reforma hará mucho más simple el castellano de todos los días, pondrá fin a todos los problemas de ortografía que tienden trampas a futbolistas, abogados, arquitectos de otros países, especialmente iberoamericanos, y hará que nos entendamos de manera universal quienes hablamos esta noble lengua.

De acuerdo con el expediente secreto, la reforma se introducirá en las siguientes etapas anuales:

1. SUPRESION DE LAS DIFERENCIAS ENTRE C, Q Y K: komo despegue del plan, todo sonido parecido a la K (este fonema tiene su definición teknika lingüistika, pero konfundiría mucho si la mencionamos akí) será asumido por esta letra. En adelante pues, se eskribirá “kasa”, “keso”, “Kijote”…

2. También se SIMPLIFICARÁ EL SONIDO DE LA C Y LA Z para igualarnos a nuestros hermanos hispanoamerikanos, ke konvierten todas estas letras en un ÚNIKO FONEMA S. Kon lo kual sobrarán la C y la Z: “el sapato de Sesilia es asul”.

3. Por otro lado, DESAPARESERÁ LA DOBLE C Y SERÁ REEMPLASADA POR LA LETRA X: “Tuve un axidente en la Avenida Oxidental”. Grasias a esta modifikasión los españoles no tendrán ventajas ortográfikas frente a otros pueblos hispanoparlantes por su extraña pronunsiasión de siertas letras.

4. Asimismo, SE FUNDE LA B CON LA V, ya ke no existe en español diferensia alguna entre el sonido de la b larga y la v chikita. Por lo kual, a partir del segundo año, desapareserá la V y beremos kómo bastará con la B para ke bibamos más felises y kontentos. Esta integrasión probokará agradesimiento general de kienes hablan kastellano desde Balensia hasta Bolibia. Toda B será de baka y toda B será de burro.

5. PASA LO MISMO CON LA LL Y LA Y. Todo se eskribirá con Y: “Yebemé de paseo a Sebiya, señor Biyar”.

6. LA H, kuya presensia es fantasma en nuestra lengua, KEDARÁ SUPRIMIDA POR KOMPLETO: así ablaremos de abichuelas o alcool. No tendremos ke pensar komo se eskribe sanaoria, y se akabaran esas komplicadas y umiyantes distinsiones entre “echo” y “hecho”. Ya no abrá ke desperdisiar más oras de estudio en semejante kuestión ke nos tenía artos.

7. A partir del terser año de esta implantasión, y para mayor konsistensia, TODO SONIDO DE R SE ESKRIBIRÁ KON DOBLE RR: “Rroberrto me rregaló una rradio”.

8. Para ebitarr otrros prroblemas orrtogrrafikos SE FUSIONAN LA G Y LA J para ke así jitano se eskriba komo jirafa y jeranio komo jefe. AHORA TODO BA KON J: “El jeneral jestionó la jerensia”. No ay duda de ke esta sensiya modifikasión ará ke ablemos y eskrribamos todos kon más rregularidad y kon más rrapido rritmo.

9. Orrible kalamidad del kasteyano, en jeneral, son las tildes o asentos. Esta sankadiya kotidiana jenerará una axión desisiba en la rreforma; aremos komo el inglés, ke ha triunfado uniberrsalmente sin tildes. KEDARAN LOS ASENTOS KANSELADOS DESDE EL KUARRTO AÑO, y abrra de serr el sentido komun y la intelijensia kayejera los ke digan a ke se rrefiere kada bokablo.

10. LAS KONSONANTES ST, PS O PT JUNTAS KEDARÁN KOMO SIMPLES T O S, kon el fin de aprrosimarnos lo masimo posible a la prronunsiasion iberoamerikana. Kon el kambio anteriorr diremos ke etas prropuetas osionales etan detinadas a mejorar ete etado konfuso de la lengua.

11. TAMBIEN SERAN PRROIBIDAS SIERRTAS KONSONANTES FINALES KE INKOMODAN Y POKO AYUDAN AL SIUDADANO. Asi, se dira: “¿Ke ora es en tu relo?”, “As un ueko en la pare” y “La mita de los aorros son de Agusti”.

12. SE SUPRIMIRAN LAS ESES DE LOS PLURALES, de manera ke diremo “la mujere” o “lo ombre”.

13. DEPUE YEGARA LA ELIMINASION DE LA D DEL PARTISIPIO PASAO Y KANSELASION DE LO ARTIKULO. El uso a impueto ke no se diga ya “bailado” sino “bailao”, “erbido” sino “erbio” y “benido” sino “benio”. Kabibajo asetaremo eta kotumbre bulgar, ya ke el pueblo ya no manda, al fin y al kabo, dede el kinto año kedaran suprimia esa D interbokalika ke la jente no pronunsia. Adema, y konsiderando ke el latin no tenia arrtikulo y nosotro no debemo inbentarr kosa ke nuetrro padrre latin rrechasaba, kateyano karesera de arrtikulo.

Sera poko enrredao en prrinsipio, y ablaremo komo fubolita yugolabo, pero depue todo etrranjero beran ke tarea de aprender nuevo idioma rresultan ma fasil. Profesore terminaran benerando akademiko ke an desidio aserr rreformas klabes para ke sere umano ke bibimo en nasione ipanoablante gosemo berrdaderamente del idioma de Serrbante y Kebedo.

ESO SI: NUNKA ASETAREMO POTENSIA ETRRANJERA TOKEN KABEYO DE LETRA EÑE. Eñe rrepresenta balore ma elebao de tradision ipanika y primero kaeremo mueto ante ke asetarr bejasione a simbolo ke a sio korason bibifikante de historia kastisa epañola uniberrsa.

 Ata la bita.

Enviado por El Nasa

Edanna Dhae a las 10:21 am

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9 Julio, 2008

Sevillargir: De cómo encontré al maestro de Bree

¿Puedo verdad? ¡gracias Elena!

Sevillargir: De cómo encontré al maestro de Bree

- Estoy buscando al Maestro de Bree -le dije a aquel personaje de pelo ensortijado y baja estatura.

- Ha salido -me dijo sin apenas mirarme a los ojos. Hablaba y se movía rápidamente detrás de la barra.

screenshot00169.jpg-Tiene una visita muy especial -continuó- alguien de fuera, de muy lejos. Alguien muy importante. Ha debido ir a su encuentro. Puedes esperarlo tomando una pinta ¿Te sirvo una pinta?.

-No gracias-le respondí. ¿Sabes si tardará en regresar?

-Pronto. Llegará pronto. Siéntate y toma una pinta. No encontrarás mejor cerveza en todo el mundo.

- De acuerdo -suspiré resignada. Tomaré esa pinta.

Me senté sobre un barril de cerveza vacío. Era demasiado pequeño y mis ojos quedaron casi a la altura de la barra. Ahora lo entendía todo. Tobías, que así se llamaba el posadero, me sirvió la pinta en una jarra de madera labrada y, al hacerlo, me miró a los ojos por primera vez y rió, emitiendo unos soniditos estridentes y entrecortados. No sabría decir si salían de su boca o de su estómago, o de ambos a la vez.

-No lleva mucho tiempo trabajando en la taberna- me dijo un enano de complexión fuerte y de largos cabellos rojos, recogidos en una trenza-. Esa risita nos exaspera a todos.

Estaba sentado al final de la barra. Tenía la nariz hundida en su jarra de cerveza, mirándome por encima del borde con sus ojos marrones. Hice un gesto con la cabeza y sonreí, apenas una mueca con mis labios. Acababa de llegar a Bree y no conocía a nadie. No quería meterme en líos tan pronto y allí, en la posada de El Poney Pisador, litros de pintas corrían por las venas de humanos y enanos que transitaban en aquella hospedería. Yo misma había llegado para ver al maestro, y me iría en cuanto cumpliese mi misión.

Tobías frunció el ceño cuando un elfo se acercó a la barra.

-Traigo un paquete para el Maestro - dijo el joven alto, rubio y de pelo largo.

 

-¿Más libros? ¿Otra vez libros? -le dijo Tobías.

 

-Supongo-le respondió el muchacho de orejas puntiagudas, encogiéndose de hombros.

 

-Déjalos donde siempre. Ahí. No, ahí no. Allí. No, súbelos a su habitación. Sí, será lo mejor. Voy a buscar tu dinero.

 

Y al decirlo, dio media vuelta, haciendo bailar sus bucles castaños. Y se metió en la cocina, mascullando y hablando solo.

 

No pude evitarlo. Seguí al elfo hasta la habitación del maestro. Lo vi cruzar una puerta que estaba al final del pasillo. Esperé a que saliera, apostada detrás de unas cajas amontonadas y polvorientas que había debajo de una ventana. Apenas unos segundos más tarde oí cómo los pasos del joven bajaban las escaleras que llevaban hasta el salón. Entonces, salí de mi escondite.

 

La habitación del Maestro desprendía un olor a tabaco dulce. El suelo estaba cubierto de alfombras de colores cálidos y los muebles, finamente trabajados por manos expertas, estaban llenos de objetos curiosos, sobre tapetes de colores luminosos.

 

En una mesita, junto a una ventana redondeada, había una bandeja de cristal de color rojo y sobre ella, una tetera y dos tazas, dos cucharillas y un recipiente lleno de terrones de azúcar y una jarrita que supuse era, para preparar esponjosas nubes de leche con las que acompañar al té, también de color rojo, y cuyas hojas sobresalían de una cajita plateada.

 

Había libros por todas partes. Las paredes eran verdaderas columnas de libros. Me acerqué y acaricié, suavemente, los lomos de piel de aquellos libros, dibujando con mis dedos las letras doradas que resplandecían en ellos. Mientras, leía en voz baja:

-Sir Gawain y el Caballero Verde, El Hobbit, El Silmarilion, Las Aventuras de Tom Bombadil, Mitología Celta, Mitología Nórdica…

 

Había autores que desconocía por completo pero había libros que sí reconocía. Allí estaban los grandes relatos marineros de Stuka, el dúnadan de la familia Tarambar; las crónicas de Mandos, de un Maia que habitaba en un bosque del norte, y los relatos del Mar de Rhun, de un medio elfo, según decían, que vivía próximo a la Bahía de Belfalas. Estos textos habían cruzado fronteras.

 

Sin darme cuenta había recorrido casi al completo la habitación y entonces percibí que toda la estancia era redonda, al menos eso me parecía. Me acerqué a la mesa del Maestro. Había libros, viejos mapas enrollados, un frasco de tinta, papel secante, papiros, pergaminos, toda clase de papel. Entre todo eso resplandecía la tapa, de cuero brillante, de un pequeño cuaderno y sobre ella, letras bordadas con hilos del color del trigo recién segado, que decían: El Hombre de la Luna.

 

En ese instante escuché un rumor de voces, cada vez más nítidas.

-¡En qué líos me meto! -pensé mientras me escondía detrás de la puerta.

-¡Por Eru! ¡Redonda, la puerta es redonda!-exclamé.

Me oculté detrás de unas capas y abrigos que colgaban de un perchero en forma de cabeza de dragón.

-Le he dicho que los dejara en sus aposentos señor Akerbeltz- alcancé a oír al otro lado de la puerta, en el pasillo-. Yo mismo se los habría subido, pero ese jovenzuelo no quiso dármelos.

No había la menor duda, esos quiebros en la voz eran del posadero.

Otra voz, más serena y grave, dijo:

-No se preocupe. Ha hecho bien. Gracias por su amabilidad.

 

La puerta se abrió y yo contuve la respiración. Las dos figuras avanzaron hacia el centro de la habitación. Una, pequeña y nerviosa, era, evidentemente Tobías. La otra figura, más alta, se mantenía embozada en un manto gris. Sujetaba con su mano izquierda una pipa que apoyaba delicadamente en su labio inferior, y de la que salían fantásticas y voluptuosas formas de humo. Parecía un montaraz pero… ¡Cuernos! Lo que veían mis ojos eran dos cuernos perfectamente entornados que sobresalían por encima de la cabeza de aquel extraño ser. Ahogué como pude en mi garganta un pequeño grito de sorpresa. Pero era demasiado tarde. Los dos se volvieron, casi a la par.

 

-Pero, pero, pero ¿Qué haces aquí? ¡Insensata! ¡Osada!- gritaba Tobías, poniéndose morado de furia-. Lo siento mucho mi señor, lo siento mucho, lo siento mucho- repetía una y otra vez mirando a Akerbeltz.

 

-No te preocupes -dijo, guardando la pipa en el bolsillo de su pantalón- al fin ha llegado.

 

-¿Ha llegado? ¿Quién ha llegado?-. Yo no veo a nadie mi señor, a nadie.

 

Tobías daba vueltas por la habitación, con pasos rápidos y cortos.

 

-Es mi visita especial -le respondió Akerbeltz.

 

El maestro me ofreció su mano y me llevó junto a la mesa, ante los ojos atónitos de Tobías. Me sirvió una taza de té y abrió un libro y me contó la historia, la historia de los montaraces y luego me dio una bolsita de cuero llena de hierbas del Bosque de Chet.

-Vuelve a tus tierras, dama dúnadan -me dijo con su tono cálido y profundo-.Vuelve y recupera tu historia.

Elena Pérez

Edanna Dhae a las 8:13 pm

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30 Mayo, 2008

XVI Noche de los Cuentos

Pablo Albo les cuenta:

No sé la de años que se viene haciendo la Noche de los Cuentos. Para mí es un acontecimiento ancestral, antediluviano. Los historiadores quizá digan que no tanto, que empezó en el nosecuandos después de Cristo. Pero nunca negarán que lleva una trayectoria larga e intensa.

noche-de-los-cuentos-2008-web.jpg

Me acuerdo que conocí allí a Peter Pan, ese inmaduro. Lo tenía leído, pero me hizo ilusión verlo, tan guapo, tan en persona. “¿Qué tal Peter?”, le dije. “Se dice Piter”, me contestó.

Este año irá… ese tarugo mentiroso… ahora no recuerdo del nombre.

Y más gente acudirá, no crean. Personas de muchos lugares y ocupaciones. Hasta cuentistas profesionales habrá, para que se hagan una idea.

Y el protagonista es… vaya, hombre, ¿cómo se llamaba aquel madero tallado narigón? Bueno, luego les digo.

Yo estuve dos veces cuando era pequeñito y ahora, mira, les invito a ustedes.

Pero vayan pronto que no caben todos. Recuerdo ríos de gente a la puerta.

Vayan si quieren escuchar historias, porque hace falta mucha gente para construir un silencio colectivo. Acudan si quieren sentirse muchos y uno solo al mismo tiempo escuchando cuentos de personas que les mirarán a los ojos. Concurran sin temor, que los cuentos llenan, pero no engordan. Asistan que allí estará… Pinocho.

¡Eso, sí, así se llama! (“En italiano se dice Pinoquio”, quizá les diga).

Vayan sin miedo, que por escuchar mentiras no crece la nariz… aunque maduran los oídos (eso es bueno).

Yo no podré estar. Ustedes no se lo pierdan,

Ah, y no se dejen en casa el silencio ni las orejas.

 

Pablo Albo

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Edanna Dhae a las 9:56 am

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21 Mayo, 2008

Allí de donde trajiste mi nombre

Con las primeras flores de Mayo me hice volantes para el vestido nuevo de primavera. Caían sencillas, sin mucho entusiasmo, sin mucha iniciativa, pero con el carácter suficiente para que cada una alcanzara el lugar preciso, en el momento justo. Esa perfección tan simple, tan pulcra, a lo largo de la tela de raso. A mi gata le encantaron tanto, que la tuve que encerrar en el armario, donde tiene su escondrijo favorito, al que siempre me pide que la lleve todos los días después del café. Allí juega a dibujar animales en las paredes, muy parecidas por cierto a las que se ven pintadas en las cuevas por aquellos misteriosos hombres de las cavernas del paleolítico o del neolítico, no recuerdo. Le pediré a Creidne que me lo aclare entre uno o dos cafés.

Lavondyss.netMi gata pinta muy bien, hace cuadros preciosos que hablan de cosas lindas. Entre los pétalos de rosa que hay allí para perfumar la ropa, se recuesta, duerme y sueña. Mi gata sueña con un mundo cálido con rayos de sol amarillentos, recovecos infinitos, escaleras que suben y bajan y una alfombra delante de la estufa negra de hierro fundido. Hasta que la llamo, para que me haga algún trabajo de diseño, me cante una canción, pinte un dibujo, o me escriba una historia y así yo, poder ganarme la vida honradamente.

Mi gata también escribe un diario y yo, un blog. Bueno a veces.

Lo cierto es que casi he olvidado lo que significaba tener un diario. Yo tuve muchos. Algunos conocidos tenían los suyos. Mi hermana tuvo uno que le ocasionó un disgusto. Los diarios eran o solían ser rosas o azules, no había mucha variedad y con; ositos, gatitos, perritos, guacamayos o salamandras de fuego dibujados en sus tapas.

Ahora, (aunque ya hace un tiempo que comienzo a notar que mengua), se pusieron tan de moda, que podemos reunir todo tipo de consejos para que nuestro diario se convirtiera en un bestseller. No sé, esto es lo de siempre. Querer salir en la tele, querer ser famoso, por querer…, queremos tantas cosas.

Yo no hubiese escrito jamás algo si no hubiese tenido al principio el total convencimiento de que esto no lo iba a leer nadie. Después al ver que no era así, me consolaba pensar que este majestuoso vertedero en el que se ha convertido la red, algo así pasaría desapercibido. Lo de vertedero, es ahora, claro. Antes defendía a capa y espada internet y sus maravillosas posibilidades. Lo que pasa que, de ser un bosquecillo íntimo, laberíntico y acogedor, pues se ha convertido en una enorme montaña de basura en la que hay de todo, tal y como sucede en todas las montañas de basura de este mundo, tanto si son montañas mágicas como si no lo son. Y más que una varita mágica necesitamos una buena pala para encontrar aquello que necesitamos. No es una crítica aunque lo parezca, es simplemente aceptación tras un largo y extenso suspiro.

Mi gata sueña ahora, con las flores de mi vestido. Rumia en sueños que ejércitos de flores marchan hacia ella, mientras las espera acorralada bajo el sofá del salón. Al fin, se arma de valor, baja las orejas, se pone en tensión y ataca.

Un aire perfumado refleja la luz rojiza de colores aterciopelados, cuando la embestida rompe las filas, deshaciendo los ejércitos de la reina de picas. Los pétalos caen, suavemente sobre mi vestido nuevo. Mi vestido para celebrar la primavera. Entonces, yo abro el libro por la página ochenta y siete. Una cola de gato se escabulle por las tapas en un abrir y cerrar de ojos. El libro brilla iluminando mi rostro.

-Aquí es, por aquí es por donde iba.

-¿Cómo he llegado a esto?

Cierro el libro. El vestido es tan cómodo. No siento que lleve nada encima. Es una brisa, un suspiro, es un beso. Y en él, amanece.

Mi gata maúlla desconsolada, quiere sus flores, las que soñó y con su sueño las trajo a la realidad. Tuvo el detalle de regalármelas para mi vestido, y claro, yo no la dejo jugar con ellas. Todo cuanto quiere, es jugar y perseguir ejércitos enteros de pétalos rosáceos. Ser una heroína de cuento.

Y cerrando el libro, con mi gata ronroneando dulcemente bajo el vuelo del satén, pienso en estas cosas. En que mi gata, quiere lo mismo que yo. Ser el héroe de un cuento, de su cuento, y salir al menos una o dos veces en él, para que me pida:

-¡Cuéntame de nuevo la parte en la que salgo yo!

Y la complazco, deseando que llegue la tarde y sentarme a escribir otro cuento para ella, mientras mi gata, con ese poder que tienen tan particular, atraviesa la pared limpiamente y se interna en el otro mundo del que me trae regalos. Flores a veces, una ramita otras, tres bellotas de dulce mirada, un ratón asustado que libero inmediatamente y que se marcha muy ofendido. En ocasiones una sardina con alas de mariposa, zapatos de cristal, besos dentro de una botella, el olor de la tierra que no ha pisado un ser humano o todos los deseos que contiene algún pozo. A veces, monedas con el rostro de bárbol grabados en una cara, y en la otra, quién sabe qué rayos será eso…

Pero ya me sucedía antes, mucho antes de encontrármela en un contenedor de basura y alimentarla, curarla y criarla como buenamente pude que, ya no me hacía falta abrir el libro. Ni este ni ninguno. Pues tan solo un brillo en la cucharilla, una ráfaga de viento o un olor me lleva lejos, lejos, tan lejos que no quiero volver. Allí a veces soy feliz, otras me persiguen demonios. Demonios que no me dejan en paz, los ahuyento con bandadas de pájaros, con aullidos de lobos y todo cuanto puedo sacar de las grietas del mundo para espantarlos. Pero en muchas ocasiones no basta.

A veces cuesta regresar. Aquí, con las voces estentóreas de la gente tengo fuertes dolores de cabeza. Quiero quedarme al otro lado pero es cada vez más difícil. Apenas salgo a la calle tampoco, y tengo que hacer un gran esfuerzo, obligarme a ello. Más allá de las tres calles empedradas, el mundo me parece tan espantoso…

¿Cómo he llegado a esto?

Ha llegado gente hasta aquí, a este borde del mundo. Francamente, no pensé que sucedería. Pues levanté en Lavondyss unos muros muy altos, y una única puerta. Los que han llegado y han logrado entrar, han sabido perfectamente que el secreto no consistía en intentar saltar el muro. Con querer llamar a la puerta bastaba.

Intento quedarme, pero me voy hacia el otro lado. Y mi mente no quiere regresar. Hago sufrir a los que me rodean. Eso es lo peor de todo.

Un vestido para la primavera se demora entre mi piel llenándome de caricias. Abro el libro del que nacen todas las luces y en el que se ve la aurora boreal. Lo vuelvo a cerrar. No consigo concentrarme esta noche, ni ninguna noche hace ya varias lunas. Los recuerdos, el tiempo, los hijos de mis amigos, la felicidad de mis amigos, su sonrisa, sus alabanzas. El amor que me rodea. Y yo, con mi gata siempre cruzando al otro lado, deseando quedarme. Permanecer.

Es allí de donde provengo pues las luces de estas calles se oscurecen, taciturnas, y el aire no es ya tan ligero, ni tan fresco. Ya no me roza las mejillas, al menos esta noche no. La noche pasada, no lo sé. La luna llena me atrae, quiero que dibuje rayos entre los árboles, y perseguirlos. Sin cesar. ¡Mira! ¿Qué es aquello? Un rayo de luna, hermoso e inalcanzable que roza la hojarasca de mis añorados bosques. Mi gata sale tras el rayo de luna como un borrón, me llama:

-¡Vamos!

¿Y cómo he llegado hasta dónde estoy? Lavondyss es gigantesca, es tan grande. Enorme en extensiones, en costas, en mares y montañas. ¡Hay tanto que ver!

Hay tanto que ver, que me aterra morir. Pues siempre hay una luz distante más allá, que me convence de cruzar aquella llanura, de atravesar aquellas montañas, y remar a través de lagos en los que no se divisa la otra orilla. Hay barcos, hay grandes naves que surcan los cielos que siempre tienen el color que yo deseo. Y por supuesto, los pájaros, dueños absolutos, señores del mundo más allá del primer escalón, del mundo dentro del armario, o a través de esa pequeña grieta, de ese escondrijo de ratoncitos.

En la canastilla de pétalos de rosa que hay dentro del armario, la que puso Edith con todo su amor, duerme ahora mi pequeña gata. Luchando contra mares tempestuosos, liderando sus tropas contra el batallón que asoma tras la colina, portando estandartes con sus símbolos de jardines del otro lado del mundo. Con fragancias tan delirantes, que me llevan a abrir el libro de nuevo.

Y allí está, las aventuras de una pequeña gatita al mando de un ejército de ratones, que libran batalla contra algún poderoso mal que asola este mundo del revés. Ella sueña, y yo, le leo todos los cuentos de mi libro mágico. En el que amanece siempre en la primera página, y va a ponerse el sol en la última. Un libro, que me trajo ella misma, desde ese mundo al que tan solo pueden ir los gatos cuando les viene en gana y del cual, me trajo, regalos tan maravillosos como este. Desde ese país desconocido, de ese mundo, más allá de las colinas centelleantes. De aquel lugar del cual trajiste mi nombre.

 

Edanna Dhae a las 3:32 am

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14 Mayo, 2008

La tierra donde van los muertos

En la antigua Frigia, en un templo de Telmiso, había una gran maravilla…

Se trataba de las riendas de un carro que el difunto rey Gordio había atado, formando un nudo que nadie podía deshacer.

193px-am_738_4to_yggdrasill.pngLas riendas estaban hechas de cornejo, el cual se había encogido y compactado con el paso de los años. Estaban atadas formando lo que se denominaba un nudo turco, sin extremos visibles.

Cientos de hombres habían intentado deshacerlo sin éxito.

En el año 338 A.C., Alejandro de Macedonia llegó a Telmiso a la cabeza de un enorme ejército.

Conocía la leyenda que decía que aquel que deshiciera el nudo de Gordio conquistaría toda Asia.

La gente de la ciudad se apresuró a seguirlo.

Sabían quién era: El hijo favorito del rey Filippo, a quien, con solo 23 años, nadie había vencido en batalla y apodaban “El Grande”.

Se plantó delante del nudo, y enseguida se percató de que no se podía deshacer.

Si lo intentaba, quedaría en ridículo. La corteza se había apretado tanto que formaba una masa consistente en la que ningún dedo podía introducirse para intentar deshacer el nudo.

Así que lo cortó de un solo golpe con su espada.

Luego marchó hacia Tarso y Galigamela, donde barrió a todos aquellos que encontró a su paso.

Las fuentes de la época por cierto, guardan silencio al respecto. Solo Aristoboulos lo menciona… y era el mayor hagiógrafo de Alejandro.

-Has cambiado Edanna.

-¿En qué?

-En muchas cosas la verdad. –Le dije mientras buscaba un sitio cómodo en aquel suelo nudoso-. No sé, es difícil de explicar.

-Te noto ahora algo más socarrona. –Me atreví a decirle.

Ella se limitó a seguir sentada rodeando sus rodillas con los brazos, sonriendo mientras contemplaba el imponente abismo.

-Bueno. –Dijo-. Este es un lugar majestuoso e irónico a la vez ¿no te parece? Las raíces de Yggdrasil son el lugar perfecto para comentar las ironías de un mundo que se extiende allá arriba.

-Ya, pero no, no me refiero a eso. –Dije sin entusiasmo.

Y casi por lo bajo comentó. -Quizás sea porque ya no tengo una vara metida por el trasero, que por cierto la tenía, pero bueno, a nadie le importaba demasiado, evidentemente.

A mí me sorprendió escucharla hablar así, cuando siempre había sido tan cauta, tan extremadamente alejada de todo cuanto resultara vulgar.

-Lo único que ha cambiado es que todo eso dejó de importarme hace mucho tiempo. –Puntualizó-. Son diferentes aspectos nada más, que como las raíces, se extienden, aparecen y desaparecen. Todos esos aspectos soy tú, y tú eres yo. Al igual que todas estas raíces son partes del árbol del mundo.

Guardamos silencio unos minutos, yo escuchaba el aullido del viento.

-¿Por qué me has traído aquí? –Le pregunté finalmente.

Ella me miró fijamente con su sonrisa forjadora de mundos eterna en su rostro.

-Yo pensé que eras tú el que me invitó a pasar la tarde entre las raíces del mundo. –Me dijo entre risitas.

Finalmente pareció ceder.

-Bien, para contarte un cuento. ¿Te ha gustado?

-Mucho. –Dije de inmediato.

Mira estas raíces. Las raíces de Yggdrasil, el árbol sobre el que se sostiene el mundo. Un bello mito, antiguo como el rumor del viento, con sus personajes, sus héroes, sus antagonistas, sus jueces y entre ellos, tú y yo.

Las diferentes raíces, los diferentes aspectos. Tus aspectos, mis aspectos, lo mismo pues estamos más próximos que los mismos gemelos. Es algo más, es una cuestión de sangre.

-Sangre sobre las raíces de Yggdrasil. –Finalicé.

Ella guardó silencio unos segundos y finalmente dijo de forma contundente. –Así es. Cambiaremos la magia por la espada, Niño-roto.

-Si, eso lo veía venir. –Le dije con complicidad y devolviéndole una sonrisa socarrona.

– Ves, ya vas aprendiendo. – Me dijo riendo.

-Entonces, este es el momento de ahuyentar el miedo. –Proseguí-. Pero las emociones son caprichosas pues van y vienen. Quizás es el poder de la palabra la que nos mantiene unidos… mantiene nuestra existencia. El poder de la palabra es lo que permite que todo exista.

-Ella se limitaba a mirarme y asentía levemente.

-Pues que sean mis ejércitos las plantas, las bestias y las aves del cielo, y lo más importante. Qué todo lo que soy obedezca tan solo a mi propia voluntad, y a mi propia y única palabra, sin nada ni nadie que decida por mí. Que ni el destino, ni la divina providencia gobiernen mis actos. Solo yo, quiero decidir mi destino.

-Estupendo. –Dijo contenta-. No está nada mal para ser un comienzo.

-Sí, ya me he dado cuenta de que estamos aquí para pedir un deseo. Pero esto, ya me veo venir que es tan solo el principio ¿no? –Comenté.

-Por supuesto querido niño, por supuesto…Esto es solo el principio. Sin embargo, que bien se está aquí ¿no es cierto? En el final de los mundos, en la frontera de la tierra a donde van los muertos.

-Los muertos no van a ninguna parte. –Reclamé.

-Cierto. Pero de todo eso, ya hablaremos.

-Tras lo cual solo pude asentir levemente y perceptiblemente aliviado. Lo que a ella, le hizo soltar otra risita.

No hablamos muchos más, pues durante horas, nos entregamos a contemplar la noche infinita, sobre las raíces del mundo a nuestros pies.

Edanna Dhae a las 11:16 pm

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19 Febrero, 2008

Ed&Ed-3

Uno nuevo, que lo disfruten.

Para que luego digan que el videojuego está matando el cómic. Son las pocas ganas de leer, lo que siempre lo ha venido torturando.

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Edanna Dhae a las 6:25 pm

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29 Enero, 2008

Aburrimiento

    Doy bandazos extremos, siempre de derecha a izquierda, y de arriba a abajo. Hoy, escuchando la radio me recordaron una de las frases más bonitas que están escritas en una constitución, la de USA concretamente, y dice:

“El hombre, tiene el derecho a buscar su felicidad.”

Al menos, es nuestro derecho, menos mal…

Me aburro en mi trabajo, como me sucedió en el anterior. Yo solo digo, lo que dicen los niños el segundo día de ir a la guardería a su madre.

- Mamá, ¿es que esto siempre va a ser así?

Puede que la tira hable un poco de estas cosas, yo que le busco los tres pies al gato. Por cierto, para buscar las próximas, utiliza el icono de la derecha, en la barra. Si continúo colocando estas tiras en las entradas, este blog revienta.

Ed&Ed-2

Edanna Dhae a las 10:57 pm

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25 Enero, 2008

Ed&Ed

Realmente es lo mismo que he estado haciendo estos últimos tres años, solo que… de otra manera y por otros medios. Muchas gracias a Morri y Astha, que me dieron el nombre para el cómic.

Espero que les guste.

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Portada Ed&Ed

Edanna Dhae a las 5:25 pm

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24 Enero, 2008

Añorada mar gruesa

    A la página le salen telarañas, pero hay que explorar nuevos territorios. Hay muchísimas cosas divertidas por hacer y esa sensación de urgencia nunca desaparece del todo. Quizás Lavondyss tuvo su momento, pero eso no es lo que importa.

    Machinima, cómic, mundos virtuales, animación, realidad aumentada, filosofía, literatura, y cuentos de hadas. Además de la eterna compañía de nuestros dioses antiguos. De todo eso, una pizca aquí y allá. Y los ánimos, que van y vienen como las mareas.

    Muchas veces evito releer mis cosas, casi siempre me parecen horteras. Evito revisar los post tanto como rebuscar en la ropa sucia. Me echan la bronca por eso, pero soy consciente de mis limitaciones.

    Seguiré ensayando. Porque en su momento parecía una buena idea y porque lo mejor de mi vida, lo encontré siempre en los mundos que todos juntos nos hemos inventado. Todos esos mundos que no existen y que jamás han existido, pero que son siempre los que consideramos verdaderamente importantes.

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Edanna Dhae a las 3:08 pm

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20 Julio, 2007

Revista La Tapa, de nuevo

Y por el número 58, ¡felicidades! Porque llegar aquí es hacer auténtica magia. Aquí hay una mano levantada para el libro.

Revista La Tapa

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Edanna Dhae a las 2:27 pm

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