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	<title>Lavondyss &#34;Regiones Míticas&#34;</title>
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	<description>Un espacio para mis creaciones, para mi pasión por los aspectos míticos y simbólicos de nuestras culturas y sobre todo, para mis queridos juegos de rol</description>
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		<title>El son de tus alas (IV)</title>
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		<pubDate>Fri, 18 May 2012 03:02:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Edanna</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Y así, el tiempo anduvo su propio camino. Ella siempre está cerca, en todo momento a él le acompaña. Cromwall ya nunca está solo. Ella siempre está presente, ella siempre está allí, en algún lugar; él nunca la puede ver, salvo por el rabillo del ojo. Tan sólo sus pálidas y diminutas manos de niña [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="http://www.lavondyss.net" target="_blank"><img src="http://www.lavondyss.net/dyss/images/firma-general-dyss_2.png" border="0" alt="Dyss, sello general" /></a></p>
<p align="justify">Y así, el tiempo anduvo su propio  camino.</p>
<p align="justify"> Ella siempre está cerca, en todo  momento a él le acompaña. Cromwall ya nunca está solo. </p>
<p align="justify"> Ella siempre está presente, ella  siempre está allí, en algún lugar; él nunca la puede ver, salvo por el rabillo  del ojo. Tan sólo sus pálidas y diminutas manos de niña sobre él, en la alcoba,  o alrededor de su cintura cuando monta a caballo. En ocasiones su mano está  sobre la suya, cuando afligido pasa las tardes en el salón, frente a una chimenea  que siempre permanece apagada, pues ya no hay motivo para encenderla, puesto  que, el frío que siente habita ya siempre en su corazón. Cuando intenta comer  la siente a su lado; cuando se adormila siente su manos rodear su torso, como  la más cariñosa de las amantes. No hay en el mundo compañera más leal.</p>
<p align="justify"> <img src="http://www.lavondyss.net/wp-content/uploads/2012/05/Dark.Forest_2.jpg" width="247" height="185" hspace="5" vspace="5" 
style="margin: 10px;" align="left" />Sus perros hace tiempo que  huyeron, aterrorizados ante la nueva señora del castillo. Ya Cromwall ni se  molesta en ahuyentarla, en dar alaridos; no sirven de nada. Ella siempre está  allí, silenciosa, contemplándole, pálida, como el ocaso de una vida de dolor,  muerte y agonías.</p>
<p align="justify"> Intenta mantener los ojos  abiertos, pues si la intenta mirar fijamente, ésta, desaparece. Sólo la atisba  por los lados, semejantes a los latigazos de un recuerdo, que pareciese fustigar  con sus mortajas ondulantes, llevando escritas las palabras estrictas que nos  recuerdan la vergüenza de los errores cometidos en la vida. Pero es inútil,  ella siempre está allí; y cuando rendido, cabecea, al despertar lo primero que  ve es la pálida y pequeña mano de niña, tomando la suya.</p>
<p align="justify"> Entonces vuelven los alaridos,  las maldiciones y los gritos, y de nuevo, las largas y eternas horas de  madrugada, cuando uno no sabe si está muerto o vivo o anda entre ambos mundos. Y  al final, cae rendido; para yacer, exánime...; como cada día, como siempre pues,  siempre es igual, así, de forma perpetua junto a su niña-amante; cuya pequeña  mano es lo primero que vislumbra al despertar, tras todas las largas horas de  pesadillas, terror, sueños y pesares. </p>
<p align="justify"> En su desgracia maldice ahora  todas las horas del día, y de lo larga que es la vida cuando cuentas con cada  instante de forma consciente; todos esos momentos resultan tan claros, tan  ardientes, tan crueles..., en su memoria.</p>
<p align="justify">Entonces el señor recuerda el  castillo, allí donde todo empezó. Solamente si quizás..., aquella flauta que  tal vez, todo lo comenzara... Y una esperanza se abre ante él, ¡rápido!,  ensilla un caballo, cruza la barbacana y toma el gran camino, reventando a la  bestia durante su carrera, cabalga veloz hasta aquel extraño castillo donde  hace ya meses estuvo con sus hombres. Aquel tormento que tras una tarde, hace  meses, ya empezara y al que ahora el señor culpa de todas las desgracias que en  su vida, a partir de entonces, le han sucedido.</p>
<p align="justify"> Al lugar llegó antes de que  cayera ya el sol y apresurado, anhelante por el brillo de la esperanza  refulgiendo en su consciencia, buscó la habitación donde hallara aquella tarde  el instrumento. </p>
<p align="justify"> ¡Allí estaba! Satisfecho corrió,  gritando y maldiciendo; jurando a la ramera que por fin, de cualquier  lugar de donde hubiera salido, allí volvería  a sumergirse en el infierno, junto a todos a los que, durante  su existencia, les había arrancado la vida  con sus manos.</p>
<p align="justify"> Encontró la flauta en el suelo  que sin dudar tomó en sus manos; anhelando liberarse, con premura, un soplido  corto le dio por la boquilla. Una sola nota aguda resonó en una estancia por la  que no parecía haber pasado ni el tiempo ni el polvo o la suciedad. Todo,  absolutamente todo, estaba tan perfectamente limpio como el mismo día que allí  había llegado la primera vez con sus hombres.</p>
<p align="justify"> Durante un rato Cromwall espera,  y con la proximidad del caer de la tarde suspira aliviado que con su plan  podría haber tenido éxito, poniendo un final a una pesadilla que quizás había  ya dejado atrás.</p>
<p align="justify"> Rendido se siente entonces y  sobre la cama ahora se sienta, más tranquilo de lo que ha estado en muchos  meses por vez primera. ¡Desea tanto descansar!, ¡tanto anhela el dormir!, al  fin, sin pesadillas. Se siente tan agotado que allí, tumbándose, se queda  dormido al fin, sin sueños, en un sueño tranquilo como la ribera de aquel rio  tranquilo donde pasó su infancia.</p>
<p align="justify"> Cuando Cromwall despierta ya está  anocheciendo y una tenue luz rojiza ilumina la estancia, donde las vestiduras  al compás de una brisa que entra por la ventana sisean todas juntas. Siente  miedo entonces. En su mente vuelve a ser consciente de todos los sucesos y  desea, con fervor autentico que toda aquella pesadilla haya por fin terminado.</p>
<p align="justify"> Y en su pecho, allí estaba la  pequeña mano de ella; tan pálida, que sobre él, ahora dulcemente descansa.<br />
  Dándose la vuelta, con un feroz alarido,  fuera de sí, entre rizas y sollozos, entre chillidos de rabia, a ella por  primera vez la atrapa; esta vez su compañera no se difumina ante sus ojos, ni  desaparece para rondar por los lados, como un fantasma, como un viento  inalcanzable. Ella, esta vez allí continúa, silenciosa, sin expresión, lejana y  fría como un rayo de luna. ¡Es tan pequeña!, ¡tan pálida!, de ojos profundos  como negro carbón pues negro es el pozo insondable de su mirada ya que de  pupilas carece. Su cabello, también negro es como la noche, lacio y brillante  que le alcanza la curvatura de sus nalgas, que él aprieta ahora, pues también  le arranca el fino vestido que parece deshacerse como un soplido en sus manos. </p>
<p align="justify"> Así, con feroz brutalidad, en su  misma habitación, a su compañera, a su aparición, viola ahora con fiera determinación,  y con rudeza. </p>
<p align="justify"> Y así lo hace sin cesar, durante  horas y horas, en las cuales ella nada dice, ni sonido alguno emite, pues ni  siquiera parece que sus pequeños pechos blancos se muevan levemente al  respirar; si es que respira alguna vez. Yace allí, ahora, bajo él, mientras el  señor entra en ella una y otra vez, con tal salvajismo que desea romperla en  pedazos.</p>
<p align="justify"> Cuando termina, enloquecido,  corre hacia fuera, toma su caballo y esta vez sí, consigue matar a la bestia  que cae, reventada, a la vera del camino, muchas millas a lo lejos.  Levantándose sobre el caballo muerto, sigue corriendo de todos modos, hasta que  dos días después regresa a su fortaleza, donde finalmente se encierra. <br />
  Allí se queda durante meses,  gritando, dando voces y profiriendo alaridos. Tiempo durante el cual, todos los  que allí quedaban se marchan al fin, muy lejos de allí.</p>
<p align="justify">Aquella fue la última vez que a  ella él la tocó, probablemente, por alguna perversa brujería al haber estado en  la misma habitación de su dueña. Allí sigue ella pues, siempre una fiel  compañera, velando a su señor, en un castillo en ruinas, todo cubierto ahora de  hiedra.</p>
<p align="justify">En un frío y enorme salón, ante  una chimenea que jamás prende fuego alguno, se escucha los delirios de un loco  que horas chilla, perturbado, y horas ríe con histeria. Siempre está en su  sillón, profiriendo maldiciones, alzando la voz y hablándole a su siempre leal  compañera de las tierras que una vez, junto a sus hombres, entre sus manos  tomó, pues hubo un tiempo en el que obtuvo siempre todo cuanto quiso, y que nunca  habían conocido pues la miseria. </p>
<p align="justify">Siempre silenciosa, la chica  entre sus brazos tiene siempre ahora a un bebé, de la misma piel tan pálida  como la de la nieve; y ni una queja ni un lamento, la hermosa criatura, jamás  profiere. Pues si en su niña-amante palabra alguna jamás se escuchó, menos iba  a partir en un nuevo niño; el hijo de él, y el de ella, que en sus manos, un  bebe ahora siempre junto a sí mantiene. </p>
<p align="justify">Pero ahora, ya los dientes de  Cromwall han perdido su blancura, se fueron pudriendo unos tras otro y los que  quedan, en su boca son una sombra de lo que una vez fue símbolo de toda su  bravura. El señor de los dientes blancos Cromwall ya dejó de ser, pues en un  viejo desdentado de podridos dientes, él se ha convertido. Por fortuna, no todo  es tan malo pues, en el niño que ella siempre en sus brazos sostiene, el señor  ya advirtió, la hermosa blancura de unos agudos dientes de invierno que, el  bebé de forma reciente, en su boquita ahora han nacido.</p>
<p align="center"><em>Así termina la historia de Cromwall, el de los dientes de invierno.</em><br />
  <em>Que jamás viera en Occidente homenaje alguno, gloria ni alabanzas. </em><br />
  <em>Salvo en la memoria a través del recuerdo de un desgraciado destino.</em><br />
<em>Muestra, enseñando, los errores que condujeron a tantas desgracias.</em></p>
<p align="center"><em>El hombre pues a ser libre, nosotras decimos, ¡que está condenado!</em><br />
  <em>Pues de la libre voluntad, de hacerse a sí mismos, poseen tal don.</em><br />
  <em>Que cada día, tus elecciones te harán ser lo que eres, ¡ya han olvidado!</em><br />
  <em>Y en su ciega ignorancia el necio optó por tomar, el de su perdición.</em></p>
<p align="center"><em>&nbsp;</em>Fin</p>
<p align="center">&nbsp;</p>
<p align="center">***</p>
<p align="justify">  Su tono había cambiado al  comenzar la narración, quedándose como en éxtasis y haciendo unas muy leves  oscilaciones con la parte superior de su cuerpo. Al terminar, pareció relajarse  y volver a ser la misma de antes. El ambiente se dulcificó entonces y las  gentes comenzaron a dispersarse, cuchicheando a la luz de los grandes fuegos  que se habían encendido durante la caída del Jareth. </p>
<p align="justify"> Aquella había sido una bella  historia contada de un modo extraño que, una vez más, trataba de enseñar a las  gentes aspectos de la vida, de la tierra y de los cielos; pues en ello  consistía la labor de las narradoras de la vida, en instruir mediante el <em>enxiemplo,</em> mostrando los secretos del  mundo a la consciencia de las gentes, dejando las viejas historias en el  recuerdo de todos los oyentes para que perduraran a través de cada generación; enseñando  y educando a los seres que, por lo general, eran analfabetos. </p>
<p align="justify"> Por ello, las narradoras  recorrían los caminos, haciendo un peregrinaje sobre el que cada una tenía  asignada una región que abarcaban en unas cuantas estrofas, completando su  recorrido una vez por estación. En los años de invierno, sin embargo, permanecían  en sus refugios toda la estación, esperando el momento de poder realizar su  peregrinaje en condiciones más favorables. Las narradoras por ello disfrutaban  de libre tránsito a través de todos los territorios, e incluso, hasta muchas  criaturas que podría catalogar de bestias, las respetaban.</p>
<p align="justify"> A mí me pareció la de las  narradoras entonces,  una gran labor;  y aquel hermoso cuento narrado con un  lenguaje extraño hizo que se me estremecieran todas las fibras de mi ser al  recordar, mediante aquellas viejas historias, el porqué en Dyss existen tantos  matriarcados, y el porqué la fuerza de lo femenino es respetado, como forma de  gobierno y cómo guía espiritual, resultando en algunos casos algo de carácter  sagrado en muchos lugares del mundo, a lo largo de todos sus territorios.<br />
  Más tarde pude conocerla, pues me  acerqué a hablar con ella al dispersarse el gentío; y en aquel momento, nunca  pude haber imaginado los increíbles acontecimientos que surgirían de aquella  nueva amistad que se forjó al comienzo de aquel nuevo año de primavera.</p>
<p align="right"><strong><em>El  trono de la reina Valaria </em></strong><br />
<em>Libro de Edanna</em></p>]]></content:encoded>
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		<title>El son de tus alas (III)</title>
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		<pubDate>Tue, 08 May 2012 16:02:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Edanna</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Nadie conoce mejor el castillo que su propio dueño, así que con gran habilidad se aproxima hasta la muralla, ocultándose, y que escala con facilidad. Al llegar a lo alto a un adormilado soldado sorprende al que, de un puñetazo, la mandíbula le rompe como escarmiento. Bajando por el torreón cruza los pasillos hasta el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="http://www.lavondyss.net" target="_blank"><img src="http://www.lavondyss.net/dyss/images/firma-general-dyss_2.png" border="0" alt="Dyss, sello general" /></a></p>
<p>Nadie conoce mejor el castillo  que su propio dueño, así que con gran habilidad se aproxima hasta la muralla, ocultándose,  y que escala con facilidad. Al llegar a lo alto a un adormilado soldado sorprende  al que, de un puñetazo, la mandíbula le rompe como escarmiento. Bajando por el  torreón cruza los pasillos hasta el cruce de las galerías, donde una vieja y  espantada criada da un grito al verlo, que el ahoga de forma brusca tapándole  la boca, con tanta fuerza que por poco la mata. La mujer desmayada no puede ver  como girando a la derecha, hacia los aposentos de la reina, Cromwall, ahora dirige  sus pasos. </p>
<p> <img src="http://www.lavondyss.net/wp-content/uploads/2012/05/Ghost_Girl_2.jpg" alt="Ghost girl" width="257" height="309" hspace="5" vspace="5" 
style="margin: 10px;" align="left" />Pero todo cuanto anhelaba  encontrar no es lo que esperaba pues los jadeos a través de la puerta, sin  dificultad, el señor percibe de forma clara, inconfundibles. </p>
<p> Entreabriendo la puerta allí ella  está, recibiendo entre sus piernas al capitán del destacamento, con tal  ardiente pasión que con él jamás recordara. Ni en sus manos ella gimió así de  placer, sobre ella. Y él, en su pasión, la llegada del señor del castillo tampoco  ha advertido, para su propia perdición.</p>
<p> Desprendiendo entonces una lanza  de adorno en la pared, furioso, ¡fuera de sí!, con un terrible grito a los dos atraviesa;  perforando hueso, carne, músculo, y pasión ¡con fiereza! </p>
<p> Con tanta fuerza que empala a los  dos que allí, el uno en el otro, ahora en la pasión del amor así se reciben;  atravesando las tablas de la cama y contra el frío y duro suelo; con la misma  lanza que una vez usara para cazar su primer jabalí, que junto a todos sus  trofeos, en el gran salón, allí se exhiben. </p>
<p> Perforando el piso de durísima piedra  hasta enterrarse a un palmo del refuerzo, quedando allí clavada entonces,  mientras él jadea por tal tremendo esfuerzo; empapándose cama, sábanas, cuerpo,  piedra y lanza, quedando como un recuerdo, con el destilar de la sangre de los dos  amantes que en su imprudencia, allí les diera caza. </p>
<p>Emitiendo un rugido corre  entonces por los pasillos y mata a golpes a algunos criados que, presurosos,  acuden a ver qué sucede; les rompe el cuello con sus manos en un acceso de cólera,  haciendo crujir las vértebras en un sonido que hiela la sangre en las venas; y  ordena, a voces, que sellen los accesos, puertas y ventanas ¡todo!, ¡todo  maldita sea!, de la habitación de la reina, que con ladrillo y mortero la  cieguen; y que nadie ose tocar los cuerpos, pues, tal como están así para  siempre se han de quedar, si no quieren terminar todos igual, empalados como su  señora. </p>
<p> Aquella habitación será ahora  pues su ataúd, y sobre ella, su amante hará las veces de mortaja; el castillo,  su monumento fúnebre, y como única plegaria, lo que tenga que venir mañana;  para recuerdo de todos los que respiran bajo el sol, mientras él..., así lo  permita.</p>
<p>El tiempo transcurrió entonces,  tan lento; lento cuando saboreas todos sus versos; rápido cuando no eres  consciente que la vida se escapa sin saberlo, a través de los resquicios de la  aurora de tus pensamientos. <br />
Cromwall se fue marchitando; él,  que siempre fue el primero en reír y el que más alto siempre lo hacía; él, que había  tomado siempre todo cuanto se puso en su camino; él, que siempre tomó cuantas  mujeres quiso, y la hembra, no se trataba más que de un pasatiempo. </p>
<p> La femineidad no significó para  él nada más que un higo que exprimir y al que sacarle todas las pipas pues nada  más que un fruto era, de los muchos puestos allí para el hombre por la misma  tierra. </p>
<p> El gran señor lánguido yace  ahora, siempre solo, en el salón al que ni sus perros quieren acompañar por la  extraña locura que aflige al rey desde aquel día siniestro. </p>
<p> Sus perros huyen espantados ante  su apariencia, y de manera especial ante la otra presencia que perciben, que  huelen, que sienten, que eriza sus lomos; pávidos de terror absoluto; un terror  antiguo que recuerdan en los rincones de la memoria que han heredado de sus  ancestros. </p>
<p> Sus hijos, espantados, se han  marchado a lejanas tierras, a cuidar de sus propios asuntos y a su padre no  quieren volver a verlo jamás.</p>
<p> Ahora Cromwall solitario siempre  parece estar, hablando y maldiciendo; en las largas horas, en su salón al que  ya ni sus perros visitan, se le escucha reñir con lo que todos creen es el fantasma  de la reina que ha vuelto para torturarlo. Día y noche las pasa solo, sin ver a  nadie, constantemente discutiendo consigo mismo o  hablando con el ánima que, muy probablemente,  ahora siempre está junto a él para mortificarlo.</p>
<p> Pero la verdad única sólo él la  conoce pues, la presencia siempre le acompaña desde aquel día que una sola nota  le arrancara a aquel extraño e inútil instrumento. </p>
<p> Directamente a ella jamás la  percibe; solamente por el rabillo del ojo, en muchas ocasiones, atisba lo que  parece una hermosa mujer, muy joven, casi como una niña. No es muy alta y es  extremadamente delgada, como un ánima; pálida, como una aurora de nubes de  otoño. Pálida, como la vida de una mujer que perdió a todos sus hijos; pálida,  como un campo gris bajo los cadáveres de un campo de batalla. Pálida como un  mundo sin sol, en una noche de luna vestida de mortajas.</p>
<p> En las raras ocasiones en las que  aún monta a caballo, las blanquísimas manos de ella rodean su cintura, que él  siente apretándose junto a su cuerpo mientras percibe su perfume extraño y  áspero como el jengibre; notando las manos delicadas, pequeñas y gráciles; unas  manos de gorrión que podría aplastar con un puño. <br />
Podría matarla con una sola mano  cien veces seguidas.</p>
<p> Allí sus manos pálidas se  aprietan a él, a su señor, unas manos de niña, blancas como los amantes  empalados en la habitación de la reina, ya devorados por los gusanos en el  dulce aroma de las largas estaciones de primavera, cuando los pétalos  revolotean frente al reciente muro de ladrillos que tapian las ventanas, tras  los cuales, la carne de ambos se pudre lentamente bajo las sedas, las  vestiduras y las botellas de todos sus perfumes, en el transcurrir de todos  aquellos tan hermosos días con sus noches. </p>
<p> Nunca habla, nunca dice nada,  nunca se escucha el siseo de su respiración; sólo un frío gélido, como una  larga estación de invierno que siempre, a su lado, le acompañase. </p>
<p> Cuando duerme la siente a su  lado, apretándose junto a su torso, depositando aquella dulce y delicada mano,  pequeña, blanca y fría sobre su pecho musculoso, buscando protección, buscando  todo su amor con anhelo, con deleite; pero sin pasión. </p>
<p> Él entonces despierta dando un  alarido, se retuerce, se agita, emitiendo un lastimoso gemido, como quién  quiere quitarse una araña que recorriera su piel, con asco y repulsión; bañado  en sudor, Cromwall, ya jamás descansa. <br />
Por primera vez desde que era  niño a veces solloza pues al despertar, a su lado, el siempre solitario espacio  en donde no hay nada es cuanto le acompaña. Ella sólo aparece por su visión  periférica, tan niña, tan hermosa y tan extinta, como una madrugada de frío invierno. </p>
<p> ¡Ahora el señor gime!, grita en  la noche, ahora solloza, y ahora ¡vuelve a gritar! Gimiendo maldice, jura mil  veces matar a todo hombre y mujer que se cruce en su camino. Injuria a todas las  maldiciones del mundo que por qué aquella se adueñó de él, convirtiéndose en su  dueña. </p>
<p> Durante las largas horas en el  castillo resuenan sus alaridos, en las largas horas de madrugada, durante todas  las largas horas de la noche...</p>
<p> Los criados, asustados, se  esconden en sus sórdidos huecos, bajo sus mantas y sus pulgas, y el miedo del  terror es lo único cuanto ya florece en los antiguos jardines de la reina;  ahora rodeados con el verdor de la naturaleza cuando se le desabrochan los  leves cordones que encierran la blusa donde guarda los tesoros de toda aquella  primavera.</p>
<p> En un lugar de terror a su  castillo el señor ha convertido. </p>
<p> Algunos soldados comienzan a  escapar y muchos hombres, antes leales, ahora prefieren poner tierra de por  medio; a éstos le siguen los criados, pajes y artesanos de la gran casa del gran  Cromwall &ldquo;dientes blancos&rdquo;. Así, ésta, comienza a corromperse como los  cadáveres que yacen en la tumba de la reina. Él, dándose cuenta, a todo hombre  maldice, y jura mil veces que como lo atrape, la vida le arranca de un sólo  golpe, les dice. Pero el miedo se ha apoderado ya de todos los corazones en una  gran desazón, así pues, no consigue evitar que a lo largo de aquellas semanas un  enorme conjunto de hombres deserten, abandonando a su señor que, creen, ha  perdido por completo la razón.</p>
<p align="right">Continuará...</p>
<p align="right"><strong><em>El trono de la reina Valaria.</em></strong><em> Libro de Edanna</em></p>
<p>&nbsp;</p>]]></content:encoded>
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		<title>Último poema de primavera</title>
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		<pubDate>Tue, 08 May 2012 15:50:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Edanna</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Todas las cosas jamás soñadas...]]></category>
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		<category><![CDATA[despedida]]></category>
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		<category><![CDATA[poesía]]></category>

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		<description><![CDATA[Sé en mí, como el rumor eterno de los vientos helados Y no pases lo mismo que las cosas huidizas como un júbilo de flores &#160; Consérvame en la firme soledad de las costas abruptas y sin sol y de las aguas grises &#160; Que dulcemente hablen de nosotros los dioses en los días futuros [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="center"><em>Sé en mí,</em></p>
<p align="center"><em>como el rumor eterno de los vientos helados</em></p>
<p align="center">
  <em>Y no pases lo mismo que las cosas huidizas</em></p>
<p align="center">
  <em>como un júbilo de flores</em></p>
<p align="center">&nbsp;</p>
<p align="center"><em>Consérvame en la firme soledad de las costas</em></p>
<p align="center">
  <em>abruptas y sin sol</em></p>
<p align="center">
  <em>y de las aguas grises</em></p>
<p align="center">&nbsp;</p>
<p align="center"><em>Que dulcemente </em><em>hablen de nosotros los dioses</em></p>
<p align="center"><em>en los días futuros</em></p>
<p align="center">
  <em>Y  las sombrías</em><em> flore</em><em>s</em>  </p>
<p align="center"><em>de oro te recuerden</em></p>
<p align="right"><em>Edanna</em></p>]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>El son de tus alas (II)</title>
		<link>http://www.lavondyss.net/2012/04/26/el-son-de-tus-alas-ii/</link>
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		<pubDate>Fri, 27 Apr 2012 00:25:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Edanna</dc:creator>
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		<description><![CDATA[[...] No tardó en hallarlo. La narradora eligió un pequeño promontorio junto al cauce del río, con una gran piedra que las mujeres habían estado usando para golpear la ropa mientras lavaban. Resopló un poco el lugar donde iba a sentarse, sacudió con un gran pañuelo otro poco más —en un gesto de cuidadosa preocupación [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="http://www.lavondyss.net" target="_blank"><img src="http://www.lavondyss.net/dyss/images/firma-general-dyss_2.png" border="0" alt="Dyss, sello general" /></a></p>

<p align="justify">[...] No tardó en hallarlo. La  narradora eligió un pequeño promontorio junto al cauce del río, con una gran  piedra que las mujeres habían estado usando para golpear la ropa mientras  lavaban. Resopló un poco el lugar donde iba a sentarse, sacudió con un gran  pañuelo otro poco más —en un gesto de cuidadosa preocupación por la suciedad— y  procedió a tomar asiento, cruzando las piernas, con la espalda recta, el cuello  levantado y la mirada al frente, al fondo de la audiencia allí reunida. </p>
<p align="justify"> <img src="http://www.lavondyss.net/wp-content/uploads/2012/04/A2.jpg" alt="Dama fantasma" width="236" height="274" hspace="10" vspace="10"style="margin: 10px;"  align="left" />Se hizo entonces un completo  silencio, quebrado en ocasiones por el graznido de unos cuervos distantes, el  crepitar de los fuegos encendidos y un leve rumor de la brisa. Permaneció en  espera unos instantes hasta el momento en el que, con un delicado gesto que  hizo que la gente contuviese el aliento, posó la palma de la mano derecha sobre  la roca mientras que con la izquierda se cubría el rostro. Según cuentan, las  narradoras entran así en armonía con la consciencia del mundo —algo que  requiere de una gran preparación—, escuchando y susurrándole a la vez a la  tierra las historias que ésta siempre anhela escuchar pues, en Dyss, a la  tierra se le rinde homenaje contándole historias. Por otra parte, con la mano  izquierda ocultando el rostro, impide que los gestos y expresiones de su  auditorio distorsionen las historias, depositadas en su memoria desde que son  apenas unas niñas. <br />
  Había escuchado que muchas se  solían pintar también el rostro, para separar aún más su propio &ldquo;yo&rdquo; del de su  audiencia, pero ella parecía prescindir de aquella costumbre.</p>
<p align="justify"> Así, mediante una voz algo grave  pero bien modulada, una voz que parecía provenir de alguien de más edad que la  que aparentaba aquella chica, la narradora de la vida comenzó a recitar:</p>
<h3>Cromwall &ldquo;Dientes Blancos&rdquo;</h3>
<p align="center"><em>¡Eran los tiempos de un señor de la guerra  lo que esta historia nos muestra!</em><br />
  <em>¡Por su   insensatez, los gobernantes siempre a su pueblo heridas le inflige!</em><br />
  <em>¡Por la violencia, que le abandone la gloria  por sí mismo él elige!</em><br />
  <em>¡Y el porqué la codicia al hombre de razón  lo privó, este cuento demuestra! </em></p>
<p align="center"><em>¡Cromwall, señor de la guerra, de fieros guerreros poseía una hueste!</em><br />
  <em>¡Tras de sí sólo deja destrucción, pillaje, dolor, muerte y  violaciones!</em><br />
  <em>¡Que por aquel entonces toda la estación tuvo, aquí, en el oeste!</em><br />
  <em>¡Ricas tierras se anexionaron, sin sufrir pérdidas ni hacer  concesiones!</em></p>
<p align="center"><em>¡Ya asoló la región, y a su bien armado  castillo a sus hombres dirige!</em><br />
  <em>¡Portando todos los tesoros que los hombres por  la violencia tomaron!</em><br />
  <em>¡Tiaras de oro robadas a través del dolor,  con piedras preciosas su tesoro refulge!</em><br />
  <em>¡Tesoros teñidos con la sangre de todos  aquellos que tras de sí dejaron!</em></p>
<p align="center"><em>¡Escuchad todos, la historia de Cromwall, el  de los dientes de invierno!</em><br />
  <em>¡Cuyas insensatas acciones privaron, por  siempre, de su cordura!</em><br />
  <em>¡A un hombre que todo cogió y por la fuerza tomó,  durante su gobierno!</em><br />
  <em>¡Que aquí en el oeste, su maldición, en la  memoria aún perdura!</em></p>
<p align="justify">Treinta y cinco años Cromwall ya vivió,  por su propia mano, un reino y diez castillos por aquel entonces ya había  obtenido; por todo ello, satisfecho se sentía; cuatro hijos que la reina ya le  ha dado, y seguro estaba de que todos en alta estima le tenían. Castillos de  gruesos muros, amplias caballerizas y despensas que bien provistas siempre  están.</p>
<p align="justify"> Eran los tiempos del invasor y de  su presa, cuando un único varón en estas tierras entonces siempre gobernaba. La  mujer nada era entonces y vivía sometida a sus designios. Eran los tiempos en donde  todos los pueblos al oeste del gran mar afligidos se hallaban, matándose los  unos a los otros con hierro afilado. </p>
<p align="justify"> No había perdón entonces, no  había cuartel, pues sediento resulta el hombre de hartarse siempre de  distinciones, mujeres y riquezas. </p>
<p align="justify"> De la nada llegó Cromwall y en  rey se convirtió, pues los ricos tesoros un trono compraron y mediante la punta  de su espada los tratados, firmados con sangre, así quedaron. </p>
<p align="justify"> Cromwall, &ldquo;dientes blancos&rdquo; lo  llamaban pues, de todos, es el único que mantiene una dentadura perfecta, sin  faltarle una pieza, blanca y brillante, tan raro resulta esto en nuestros días.  Su blanca dentadura leyenda resulta en la región, símbolo de su bravura, y piensan  que su poder allí guarda cuando ríe a la vista de todos. <br />
  Un hombre sano y fuerte es, pero  más fuerte resulta su ambición, que a sus dos hermanos mató para asegurarse un  señorío, un reino y diez castillos. Con mano de hierro Cromwall gobierna, y con  sus propias manos a quién le ofende lo mata. Arrancándole la quijada y  colgándola del tapiz a su derecha, en la sala de gobierno deja, como trofeo.  Nadie osaba retar al más fuerte. ¡Cromwall es poderoso! </p>
<p align="justify"> ¡Oh¡ ¡Pero qué negro es su corazón!,  que hombres y mujeres, en secreto, a sólo él maldicen en las noches oscuras;  desde los más sórdidos rincones hasta las blancas sábanas de encaje de la más  alta cuna.</p>
<p align="justify"> El único amor que posee es para  sus perros, si es que algo de eso habita en su corazón. A ellos destina las  mejores piezas del festín en la sala del trono mientras, para divertirse,  arroja inmundicias a los esclavos para que se maten entre ellos; a la vista  jubilosa de todos en el gran salón donde juntos brindan, ¡a la salud de su  señor!</p>
<p align="justify"> Era un hombre de corazón negro,  que vivía en un negro castillo, en el corazón de la tierra que mató a todos sus  ancestros con el hierro forjado de sus parientes. A su propia madre estranguló  en lo alto de la torre, arrojando su cuerpo al pie de la muralla; un crimen por  el que aún habrá de pagar lo que por cien veces cien ya él por su mano ha  tomado. Pues todo cuanto desea lo toma siempre sin dar, todo, a cambio de nada;  olvidó que, todo cuanto despojaras de la tierra, a la tierra habrás de pagar,  para devolvérselo, ¡y si de poder se trata!, ¡la deuda siempre será por  triplicado!</p>
<p align="justify">—¡POR TRIPLICADO HABRÁS DE  DEVOLVÉRSELO! —Corearon entonces todas las gentes que se encontraban allí  reunidas.</p>
<p align="justify">Cromwall de los dientes de  invierno y sus hombres, de hacer la guerra volvieron un día. Exultantes de  júbilo a sus juglares obliga a contar sus hazañas mientras diez cuartos de buey  a cada hombre promete. A lo lejos entonces, un castillo en el horizonte divisan  cerca ya del ocaso. Extrañados, pues no recordaban que en la zona hubiese  construcción de aquel tipo, ordena a sus hombres a hacer un alto, mientras que  un grupo se acerca a explorar. </p>
<p align="justify"> Un castillo que parece estar abandonado,  como si de repente todas sus pertenencias los habitantes hubiesen allí dejado  atrás, piensa, asustados ante la visión de los guerreros de su hueste. </p>
<p align="justify"> Efectivamente, el castillo nadie  lo habita, con signos de que todas las almas que allí había hubiesen, de  repente, desaparecido. No se pueden creer tanta suerte y, con júbilo, allí  exclaman:  &ldquo;¡Somos merecedores de los  regalos de la fortuna!&rdquo;, pues piensan, por ser los más bravos guerreros que la  tierra jamás conociera, que por tal distinción los recompensa el destino. </p>
<p align="justify"> Así saquean el castillo,  llevándose buenos arreos, mucha plata, cueros bien trabajados, armas, y hasta  oro que encuentran en los arcones junto a valiosas telas, traídas del este  lejano.</p>
<p align="justify"> Cromwall, ufano, con sus hombres  el castillo por completo recorre, hasta dar con una habitación ricamente  vestida de tejidos y tapices, vestiduras de adorno, como si a una mujer  perteneciese.</p>
<p align="justify"> Al entrar, un aroma lo embriaga a  pesar de ser hombre rudo; un perfume destila el recuerdo en aquel dormitorio  por una, su antigua dueña. La que allí habitaba, un día, cuando la remembranza  de lo que significa la palabra esperanza aún existía.</p>
<p align="justify"> Sobre la colcha de una hermosa  cama con dosel, reposa una extraña y sencilla flauta que Cromwall, curioso, toma  en sus manos. Se trata de un exquisito instrumento de un solo agujero y unas  extrañas tallas a lo largo, de exquisita factura. Con un breve soplido una nota  es cuanto el instrumento emite, lo que al rey le hace gracia pues inútil  resulta una flauta de la que sólo una nota puede brotar. Una leve brisa estremece  entonces los tapices y las telas que, livianas, penden de vigas, paredes y  ventanas, y es en ese momento cuando el perfume se disipa. <br />
  Arrojando el pequeño instrumento,  sale pues de la habitación, no sin sentir antes un escalofrío, como si ahora de  forma repentina, una cercana presencia estuviera ahora siempre observándole.</p>
<p align="justify">Volviendo al camino a la mañana  siguiente, la hueste, continúa su viaje. Ahora el señor perturbado parece estar  siempre. La jornada transcurre con el rey algo nervioso; su caballo,  intranquilo, no deja de dar coces. Tanto es así, que llega el momento en el que  tiene que cambiar de caballo por tres veces. Una de ellas, por la furia, de un  golpe casi deja muerto a la bestia en medio del camino. Nerviosos también  ladran sus perros alrededor, incesantes.</p>
<p align="justify"> Los hombres piensan que un mal presagio  aguarda. </p>
<p align="justify"> El señor los ignora, pero  continúa incómodo pues, desde aquella habitación perfumada, la presencia que  siente la nota constantemente alrededor. ¡Oh!, pero, durante un momento de duda  y asombro —y sin que nadie lo note— se espanta al notar que unas delicadas,  pequeñas y muy pálidas manos alrededor de su cintura siente como le rodean,  estrechándose junto a él, a su espalda; aquella presencia es entonces cuando  piensa que constantemente ahora le sigue pero, controlándose, a su hueste  ordena avanzar, y su viaje prosigue.<br />
  Mantiene el ánimo bajo durante  todo el camino; extrañado y de mal humor parece el rey al que, sin embargo,  nadie osaría molestar. Pero su talante mejora al aproximarse al castillo donde ahora  su mujer espera, ardiente, la llegada de su señor para así cumplir con sus  obligaciones.</p>
<p align="justify"> En la gran casa ya deben haber  avistado la hueste y los calderos piensan que habrán puesto en el fuego con la  carne a hervir, los ricos manjares en los asadores llameantes dando vueltas,  para cuando así lleguen los hombres un festín poder celebrar, alabando así a su  señor, por traerles tanta abundancia y el placer de poder tomar cuanto se les  antoje.</p>
<p align="justify"> El señor entonces tiene una idea;  se aproximará al castillo a escondidas, para dar un buen susto a sus sirvientes  y soldados, tomarlos desprevenidos y así darles un escarmiento en caso de no  cumplir con sus obligaciones. Ver de primera mano cómo se van resolviendo sus  asuntos mientras está ausente de sus posesiones y si todo se cumple como él ha  ordenado. Le parece buena idea para a su mujer también sorprender pues  esperándole, nerviosa, se la imagina, ordenando que todo esté bien dispuesto  para la llegada de su señor. No desea hacerla esperar pues tras sólo haber  andado entre criadas y campesinas, ya ansía de nuevo una piel clara y noble.</p>
<p align="right">Continuará...</p>
<p align="right"><strong><em>El trono de la reina Valaria.</em></strong><em> Libro de Edanna.</em></p>
<p>&nbsp;</p>]]></content:encoded>
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		<title>El son de tus alas (I)</title>
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		<pubDate>Sun, 22 Apr 2012 23:47:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Edanna</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Regiones míticas]]></category>
		<category><![CDATA[Todas las cosas jamás soñadas...]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
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		<category><![CDATA[narraciones]]></category>
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		<description><![CDATA[            A Erynn la conocí, como no podía ser de otra manera, tras el comienzo de la primavera; a mediados de la primera estrofa, durante el mes de Kaleth &#8220;el grande&#8221;. Aquella nueva estación prometía ser un año repleto de ilusiones por todas las cosas nuevas, y de buenos recuerdos por tantas otras cosas que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="http://www.lavondyss.net" target="_blank"><img src="http://www.lavondyss.net/dyss/images/firma-general-dyss_2.png" border="0" alt="Dyss, sello general" /></a></p>
<p align="justify">            A Erynn la  conocí, como no podía ser de otra manera, tras el comienzo de la primavera; a  mediados de la primera estrofa, durante el mes de Kaleth &ldquo;el grande&rdquo;.</p>
<p align="justify"> Aquella nueva estación prometía ser un año repleto de  ilusiones por todas las cosas nuevas, y de buenos recuerdos por tantas otras cosas  que ya quedaban atrás.</p>
<p align="justify"><img src="http://www.lavondyss.net/wp-content/uploads/2012/04/mist_woman.jpg" alt="Mist woman" width="224" height="470" hspace="10" vspace="10" style="margin: 10px;" align="left" />Fue esa una primavera anunciada de forma prematura por las aves  de toda la región que, exhalando los aromas de la tierra, se percataron antes  que nadie de la llegada de la buenaventura. Siempre mis preciosos pájaros,  portadores de noticias, predecesores de lo que el viento se lleva consigo hacia  las esquinas del mundo.</p>
<p align="justify"> Tras dejar un año de codiciosos fríos y gélidas ventiscas,  la fatiga se había extendido hasta los rincones más oscuros resguardados bajo  las oquedades del mundo. Por todo aquello, la llegada de una &ldquo;narradora de vida&rdquo;  significó en aquel momento un gran acontecimiento.</p>
<p align="justify"> Yo había pasado todo aquel frío año en el refugio, al sur, allí donde  las formidables esfinges vigilan el canal. Y sólo de forma reciente había  comenzado a buscar mi fortuna por todos los puestos civilizados, mucho más allá  del límite del país de los hombres-caballo. </p>
<p align="justify"> El invierno había sido especialmente duro por todas las  regiones, dejando su huella por todas partes. La población de los asentamientos  había menguado en un dos de cada diez en algunos sitios y de manera especial en  las localidades más pobladas. En estos casos la dispersión parecía favorecer  las posibilidades de supervivencia.</p>
<p align="justify"> Así pues pude percibir, mientras deambulaba con mi laúd  ofreciendo mis canciones y poemas, lo que muchos demostraron como  agradecimiento; unas veces de forma torpe y brusca, y otros en cambio, con una  exquisita galantería que en alguna ocasión incluso resultó ser del todo sincera.</p>
<p align="justify"> Recuerdo que estaba en un  campamento frente a las murallas de <em>Caer  Cruachan</em>, &ldquo;la ciudad de los diez mil bastardos&rdquo;... </p>
<p align="justify"> A las gentes, en Dyss, les  encanta fijar cantidades y así hacer montoncitos. Aparentemente, ello  constituye una pista útil para saber a qué atenerse... Lo cierto es que yo no  recordaba el porqué de la puntualización, más bien fruto de las manías, y no me  apetecía mucho ni recordarlo ni indagar sobre el tema.</p>
<p align="justify"> Por el campamento rondaba gente  de la peor calaña con la que había que trazar una raya y ponerse a esperar, con  un palo en la mano, a que la cruzaran; todo ello sin caer dormida durante la  espera, porque si no, estabas muerta. En cualquier caso yo tenía siempre a mano  las dos hojas afiladas que siempre llevo conmigo —baste decir que una es más corta  que la otra—, y su visión servía para disuadir a la mayoría. </p>
<p align="justify"> Pero, por desgracia, las minorías  y los temerarios eran siempre el problema. Con éstos, el problema era siempre el  instrumento musical y el sexo femenino —no sé muy bien en qué proporción—, que  parecía hacerlos actuar como por resorte y anhelar la muerte tras pretender  corregirles los malos modales. Sobre esto tengo que añadir que algunas hembras  no eran mucho mejores.</p>
<p align="justify"> Por todo esto no albergo ninguna  alegría pues, detesto la visión de la sangre.</p>
<p align="justify"> Aún así, no me encontré con  serios problemas durante aquellos días. Incluso entablé amistad con una gran  familia de campesinos que habían vendido sus tierras para marcharse al norte, a  las regiones cálidas. A mí el proyecto me pareció una alternativa razonable.  Sus hijos me tomaron cariño —y yo a ellos—, mientras las agujas del dolor  volvieron a aflorar en mi corazón al volver a ser consciente de mi incapacidad  de tener descendencia propia. </p>
<p align="justify"> Por lo tanto, ya fuera en aquel  entonces por el despiadado invierno que finalmente había quedado atrás, por las  duras condiciones de vida en toda la región, o simplemente, por el  debilitamiento de la fuerza de las ilusiones —en el siempre arduo propósito de  salir adelante—, sucedió que la llegada de la narradora significó para aquella  gente todo un acontecimiento. Un acontecimiento que fue recordado largo tiempo  y que significó mucho para buena parte de los corazones que allí compartían las  frías noches de todos sus temores.</p>
<p align="justify"> Vino del oeste, no recuerdo de  qué lugar en concreto y como ya comenté, se llamaba Erynn.</p>
<p align="justify"> Alta y delgada, con una trenza larga y negra que le llegaba  a la cintura, marcó un paso dueño de toda la elegancia que el mundo dispone  sobre cada individuo para tomarlo o dejarlo. Ella, había optado por tomarla y  hacerla suya;  inaudita en aquellos  parajes y sentida, por muchos, como un don sobrenatural de la tierra. Un don  que sólo se concede a unos pocos elegidos.  </p>
<p align="justify"> He de decir que me impresionó profundamente la prestancia de  aquel talante, y de la importancia de su cometido en el mundo que me rodea. La  narradora de vida es un símbolo en Dyss, una esperanza y, siempre, un regalo de  bienvenida. </p>
<p align="justify"> Entre los miembros de su orden,  la distinción era un rasgo muy característico, que las diferenciaba desde el  primer instante en el que tomabas contacto con cualquiera de ellos. La  narradora pertenecía a la orden de &ldquo;Las hijas de Edith&rdquo;, como se las conoce, en  honor a la centinela dueña del conocimiento y de todas las historias que han de  ser contadas. Hasta en los rincones más oscuros son las encargadas de llevar  todo cuanto se conoce, a fin de no olvidar. Pues resulta que el olvido..., es  esa pequeña y única muerte que existe en el mundo, si no se hace algo para  remediarlo.</p>
<p align="justify"> Mediante un semblante de aspecto serio,  algo grave, y a través de unas facciones redondeadas, de finas cejas y boca  pequeña, se revelaba un cutis delicado, resaltado por unos profundos ojos  negros. En su mirada había reflexión, inteligencia y la templanza que  caracteriza a las narradoras, grandes conocedoras de los caminos del alma de  muchas criaturas. </p>
<p align="justify"> Sus manos eran pequeñas y refinadas, tan finas como el  conjunto de todas sus facciones y siempre, aquella mesura en todos sus gestos,  en la exquisitez de todos sus movimientos. Tan importante era el control de su cuerpo  que más que andar parecía estar danzando.</p>
<p align="justify"> Portaba dos bolsas de cuero propias de la orden: una escarcela,  donde llevan algunas de sus pertenencias, y la <em>tabana</em>, la funda para el arma tan característica que utilizan; una  extraña cadena reforzada en forma de estrella que esgrimen con suma pericia.</p>
<p align="justify"> Completaba su atuendo con un  largo vestido de viaje de color azul —que en todos los lugares se asocia con el  del conocimiento—, de larga falda y un corpiño sobre el que llevaba un capote  de amplia capucha, ribeteada de piel de zorro. Negociaba los andares con unas  largas botas que probablemente desaparecerían por encima de sus rodillas y de  las cuales, por lo que pude apreciar, un serio desgaste me reveló que habían  recibido un buen uso. </p>
<p align="justify"> Tengo que admitir que me sentí  torpe y poco agraciada si me empeñaba en compararme con ella.  Cuando me di cuenta, ya era demasiado tarde  para eso; me sentía como una vulgar mujerzuela sin demasiadas luces y peores maneras,  carente de las cualidades de una gran dama—lo que en parte era del todo cierto—  y desprovista de atractivo; pues pese a que no me consideraba fea, tampoco es  que deslumbrara por mi belleza. Pero me repuse, me reprendí durante un buen  rato —más bien un rato bastante prolongado—, y acto seguido, aguardé a que  encontrara el lugar adecuado para comenzar su labor.</p>
<p align="right"><em>Continuará...</em></p>
<p align="right">&nbsp;</p>
<div align="right"><em><strong>El trono de la reina Valaria</strong></em><strong>.</strong> <em>Libro de Edanna</em>
  </div>

<p>&nbsp;</p>]]></content:encoded>
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		<title>Full Metal Jousting</title>
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		<pubDate>Thu, 19 Apr 2012 03:58:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Edanna</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Como ya está bien de tanta poesía, vamos a detenernos unos instantes en ese simbolismo humano que tan dulcemente le conduce a revestirse de armadura, montarse en una bestia de media tonelada y, con un palillo, intentar tumbar a un contrincante. Nosotros, amantes de las corrientes que nos llevan a interpretar la realidad tal y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="center"><img src="http://i.imgur.com/76SA5.jpg" width="479" height="261" border="2" /></p>
<p align="justify">Como ya está bien de tanta poesía, vamos a detenernos unos  instantes en ese simbolismo humano que tan dulcemente le conduce a <a href="http://youtu.be/Bh5Y_tX-E8U" target="_blank">revestirse  de armadura, montarse en una bestia de media tonelada y, con un palillo,  intentar tumbar a un contrincante. </a></p>

<p align="justify">Nosotros, amantes de las corrientes que nos llevan a  interpretar la realidad tal y como fue interpretada por otros, allá en el  pasado de acuerdo con su concepción del mundo, vemos esto y asentimos  satisfechos. Así como con un: <em>&ldquo;vio el  hombre todo cuanto había hecho, y he aquí que estaba muy bien, contento y  gozoso&rdquo;</em>.</p>
<p align="justify"> El canal <em>History  Channel</em> ha dado con un filón. Después de deleitarnos con los cazadores de  caimanes de La Florida; de las decenas de programas de compra de &ldquo;empeños&rdquo; —pues  tal es el afán del americano medio de vender por una millonada los calcetines  de Elvis— y de repasar hasta la saciedad las batallitas del abuelo cebolleta  ubicado en <em>Detroit</em>  que cobra la pensión de héroe de guerra, ha  llegado el momento de cobrar de verdad y dirigir su mirada a la nueva ola &ldquo;friki  &ldquo; que asola toda Norteamérica. </p>
<p align="justify"> En esta nueva generación se esconden los sueños de  supervivencia de aquellos que capaces son de sobrevivir al apocalipsis descrito  por <em>McCarthy </em>en su maravillosa novela: &ldquo;The  road&rdquo;, La carretera. Novela que si no te has leído, tú orgulloso &ldquo;Friki&rdquo;, pues  ya estás tardando. Por lo que parecería que el consumo de cultura popular nos acerca más a un estar adaptados a las duras condiciones de vida de un ambiente &ldquo;<em>el-que-sea</em>&rdquo; más que a dejar volar la imaginación y a ser creativo  por encima de la media. </p>
<p align="justify"> Por ello, más allá de la simple simulación histórica, que aquí queda a la altura del betún, el &ldquo;Friki&rdquo; de verdad se enfunda el traje de  mallas —nunca mejor dicho— y cabalgando su corcel —que más le vale esté siendo  destinado a ser comida para perros—, intentará desmontar con su bravura al  oponente, rememorando las lanzadas de Lancelot defendiendo a la reina Ginebra o  a <em>Ivanhoe </em>luchando por el corazón de su dama.</p>
<p align="justify"> Lo cierto es que el éxito que está cosechando hace resonar  la caja registradora, aunque lo más suculento es el premio, por lo que muchos son los que se apuntan a la nueva moda. Un &ldquo;deporte&rdquo;  que aunque no sea tal, por ahora, lo será. Y que apuesto a que muy pronto va a  rivalizar con <em><a href="http://www.calgarystampede.com/">&ldquo;La estampida&rdquo;</a></em> de Calgary. Una nueva actividad en la que se ha de ser muy pero que muy bruto y en la que, para variar, hay que estar bastante loco: &quot;<em>¿Alguien dijo vértebras cervicales?&quot;</em></p>

<p align="justify">Directamente para ti, te lo ha contado Edanna, en Lavondyss, retransmitiendo desde América del Norte para toda la comunidad que <em>piensa, siente  y sueña</em>, con un mundo mejor.</p>
<p align="justify">Pd: Oye, que a mí <em>me  gusta eh...</em></p>

<p align="center"><iframe class="youtube-player" type="text/html" width="600" height="350" src="http://www.youtube.com/embed/Bh5Y_tX-E8U" frameborder="0"></iframe></p>]]></content:encoded>
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		<title>Poder y magia</title>
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		<pubDate>Wed, 18 Apr 2012 09:00:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Edanna</dc:creator>
				<category><![CDATA[Dyss Mítica]]></category>
		<category><![CDATA[Regiones míticas]]></category>
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		<category><![CDATA[La Tierra de Dyss]]></category>
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		<description><![CDATA[Hablar de los poderes y de la magia es emprender un viaje dentro de otro viaje. No es posible el mundo que conocemos, ni el que aguarda más allá de todas las cosas jamás soñadas, sin la magia y sin el poder que de ella emana. No hay un sólo rincón en el universo donde [...]]]></description>
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<p style="text-align: center;"><a href="http://www.dyssmitica.com" target="_blank"><img src="http://www.lavondyss.net/dyss/images/firma-general-dyss_2.png" alt="Dyss, sello general" border="0" /></a></p>


<p>Hablar de los poderes y de la  magia es emprender un viaje dentro de otro viaje. No es posible el mundo que  conocemos, ni el que aguarda más allá de todas las cosas jamás soñadas, sin la  magia y sin el poder que de ella emana. <br />
No hay un sólo rincón en el universo donde no se halle la  esencia del flujo de todas las cosas.  Es  como la sangre de un ser vivo que, mediante sus mareas constantes, lleva el  aliento de lo que &ldquo;es&rdquo; de lo que &ldquo;fue&rdquo; y de lo que &ldquo;podría ser&rdquo;, a todas  partes. <br />
Como discutir del poder y de la magia es otro asunto  delicado que requiere sentarse y comenzar a leer detenidamente, dividiremos  todos sus aspectos en diferentes apartados que iremos recorriendo uno por uno,  sin prisa, deteniéndonos donde haga falta y aventurándonos a ir algo más rápido  cuando se trate de cuestiones que no tienen más trascendencia que la que  explican unas cuantas frases correctamente entretejidas.</p>
<p>Hablar de magia es hablar de  poder, pues su conocimiento otorga la oportunidad de alterar la realidad,  modificar el orden de la existencia y comprender cuál es el sonido de los  suspiros del cosmos. La esencia de esa magia es difícil de explicar, por lo que  pondré todo mi empeño en tratar de exponerlo de la mejor forma que sé hacerlo. No  obstante, ya puedo irte adelantando que las mareas de la magia y su verdadera  esencia están muy íntimamente relacionadas con la gran consciencia del mundo,  con su capacidad creativa y a la vez —e igual de importante— con la fuerza  creativa de todas las criaturas del cosmos. <br />
A esa fuerza creativa de todos los seres, incluyendo —por  supuesto— a la de la propia Dyss, desde ahora siempre la señalaremos como: <strong><em>Ellam  Yua</em></strong>, la fuerza creativa del universo.</p>
<p><img src="http://www.lavondyss.net/wp-content/uploads/2012/03/la_Magicienner.jpg" width="270" height="292" hspace="10" vspace="10" style="margin: 10px;" align="left" />Pero hablar de poder es también discutir  a su vez de todas aquellas criaturas que significan un poder mayor dentro de lo  que resulta habitual, y que están por encima de las capacidades normales de la  mayoría de los seres que habitan el mundo; además de tratar de comprender lo  que estos poderes suponen para todo cuanto se halla bajo la bóveda celeste, y  puede que más allá. <br />
  Dyss es una enorme  entidad, un espíritu que abarca la totalidad de todas las cosas. Dyss no  solamente da forma al mundo sino que su propia consciencia &ldquo;<strong>es</strong>&rdquo; el  mundo. La consciencia le otorga la esencia del &ldquo;<strong>ser</strong>&rdquo;, pues como ser  consciente permite que todo cuanto forma el mundo, exista. <br />
  Pero en Dyss existen  otros seres que, en cierto modo, la &ldquo;atienden&rdquo;.&nbsp;Estos seres, al  igual que el resto de las criaturas, deben su existencia a la gran consciencia.  Sin embargo, han enfocado el sentido de sus vidas hacia una meta algo más  concreta. <br />
  Esto no ha sido impuesto por la gran consciencia de ninguna manera  pues Dyss sólo ha impuesto una sola norma, &ldquo;la prohibición de Idrys&rdquo;, que  previene de rendirle culto. Esto no impidió que esas criaturas decidieran, cada  una bajo sus propios motivos, <em>servirla</em> de alguna manera. Estos seres optaron por atender a todo cuanto Dyss es capaz  de albergar en su consciencia y, por supuesto, atenderla a ella misma. <br />
  A estos seres los denominamos: &ldquo;<strong><em>los poderes</em></strong>&rdquo;. Éstos, se  dividen a su vez entre los &ldquo;<strong>e<em>xaltados</em>&rdquo;</strong> y los &ldquo;<strong><em>nómadas</em></strong>&rdquo;.<br />
  Los poderes no es que surgieran al mismo tiempo  de la nada o que en algún momento fueran  creados, tras lo cual, juntos terminaran la gran creación en un gran milagro de  cósmico éxtasis divino: ¡nada de eso! <br />
  Cada uno debe su existencia a distintas razones, llegó bajo  sus propios motivos y lleva su vida de acuerdo con sus propias particularidades. <strong>Los <em>poderes</em> son independientes</strong>; cada uno alberga la razón que lo inspira a continuar de  forma individual. Las características únicas —y puede que algo subjetivas— de  cada uno las conocemos como: &ldquo;<strong><em>los aspectos</em></strong>&rdquo;, que constituyen actitudes  o filosofías discretas que plantean posturas determinadas ante la existencia y  la vida de las criaturas del mundo. <br />
  Tales &ldquo;aspectos&rdquo; se pueden seguir a su vez como guías, o más  bien modelos, y así dotar a la existencia de una forma de trazar una ruta de  acción, de establecer una serie de filosofías y de mantener un conjunto de actitudes  ante la vida, y ante la muerte...<br />
  En muchos rincones del cosmos se apresurarían a catalogarlos  de &ldquo;<em>dioses</em>&rdquo;, cosa que resulta completamente  inexacta. Los &ldquo;poderes&rdquo; no son dioses de ninguna forma. <br />
  Los poderes no otorgan favores, no conceden poder sobre los  demás o dispensan bendiciones y <em>gracias</em> que proporcionen ventaja, inclinando la balanza de las posibilidades hacia uno  u otro lado. <br />
  En Dyss, la única entidad que permite ese tipo de cosas es  la gran consciencia; aunque sí que es cierto que la forma de conectar con la gran  consciencia, aproximándose a su dominio sobre todas las cosas, se hace siguiendo  el modelo único que sigue cada uno de los poderes y que constituye un aspecto de  la existencia. Son pues las actitudes de los poderes y sus modelos de guía los que  permiten dirigirse a la gran consciencia de acuerdo con cada una de sus formas de  entender el mundo.<br />
Por ello no hay que olvidar que los poderes son, en todo  caso, guardianes y por tal nombre se les conoce, aunque su nombre más difundido  es el de: &ldquo;<strong>centinelas&rdquo;,</strong> ya que esa expresión  es la que mejor define sus maneras de ser y de actuar en términos generales.</p>
<p>Pero más allá de estos &ldquo;centinelas&rdquo;,  o como prefieras llamarlos, hay otros aspectos que iremos detallando detenidamente,  punto por punto, que describen todo cuanto hay de mágico y de maravilloso en  Dyss y que supone el poder de darle aliento a lo que existe en el transcurrir  de los días y las noches.</p>
<p>Además de los <em>poderes del mundo</em> nos detendremos en lo  que significa la esencia que da substancia a la magia en la forma de la fuerza  creativa, una fuerza que permite la existencia del ser más extraño de la  realidad material; conoceremos, entre otras cosas, el flujo de energía formado  por la fuerza vital de cuanto constituye la esencia viva del mundo, y además, estudiaremos  con detalle el lenguaje que Dyss utiliza y con el que, mediante su alfabeto,  traza las líneas que dibujan los vértices y las aristas de la realidad, definiendo  mediante las palabras el concepto básico que define todas las cosas y que le  permiten así el poder recordarlas.</p>
<p>&nbsp;</p>
</body>]]></content:encoded>
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		<title>Las tierras de Dyss (canción de amor)</title>
		<link>http://www.lavondyss.net/2012/04/16/las-tierras-de-dyss-cancion-de-amor/</link>
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		<pubDate>Mon, 16 Apr 2012 08:15:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Edanna</dc:creator>
				<category><![CDATA[Dyss Mítica]]></category>
		<category><![CDATA[Regiones míticas]]></category>
		<category><![CDATA[Todas las cosas jamás soñadas...]]></category>
		<category><![CDATA[amor]]></category>
		<category><![CDATA[canción]]></category>
		<category><![CDATA[dyss. poema]]></category>
		<category><![CDATA[DyssMítica]]></category>
		<category><![CDATA[Edanna]]></category>
		<category><![CDATA[mítico]]></category>
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		<category><![CDATA[narrativa]]></category>
		<category><![CDATA[poema]]></category>
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		<description><![CDATA[Canción de amor (Versión íntegra revisada) De ti tan solo me quedé con los pedazos. Trocitos menudos que guardé en una caja de recuerdos. El prisionero en el roble se encerró en sus telarañas de oro, un invierno donde una vez más guardé todos mis tesoros, bordados de lilas oscuros, dorados meticulosos y cadenas, que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="http://www.lavondyss.net" target="_blank"><img src="http://www.lavondyss.net/dyss/images/firma-general-dyss_2.png" border="0" alt="Dyss, sello general" /></a></p>
<h3 align="center"><em>Canción de amor</em></h3>
<h4 align="center"><em>(Versión íntegra revisada</em>)<br />
</h4>
<p align="left">De ti  tan solo me quedé con los pedazos. Trocitos menudos que guardé en una caja de  recuerdos. <br />
  El prisionero en el roble  se encerró en sus telarañas de oro, un invierno donde una vez más guardé todos  mis tesoros, bordados de lilas oscuros, dorados meticulosos y cadenas, que no  adornaron más que las esquinas olvidadas del fondo de este arcón.</p>
<p align="left">Donde ya no había ni  arriba ni abajo, sólo me llegaron rumores cuando aparecías por los lados,  pinchándome el alma con los aguijones del recuerdo. Silenciosos golpes que  acogía con cuidado, cuando me recordabas que añorarte era inevitable, y  olvidaste tan pronto todo lo que escribimos juntos en aquel cuaderno de esos  días de verano.</p>
<p align="left"> <img src="http://www.lavondyss.net/wp-content/uploads/2012/03/Edanna_trovador.jpg" width="247" height="269" hspace="10" vspace="10" style="margin: 10px;" align="left" />No sé cuánto tiempo pasó desde aquel otro invierno, en el que la  lluvia nos dio tantos momentos de ternura. Qué intensos fueron los besos que  cubrieron aquella tierra con tus versos, y despojaron la hierba de sonrisas  inútiles, de dolor y de pesares... Peticiones inútiles,  palabras apresuradas y versos que quedan en el silencio de una caja de roble.  Dulce momento que no tiene quien lo lea, es papel mojado que discurre por la  calle del adiós.</p>
<p align="left">Yo no sé que tengo que  sentir, para que mis días sean de alegría.  Por tener algo tengo el silencio, y las  promesas de que no hubiese olvido ni tristeza. </p>
<p align="left"> El tiempo es un enemigo  largo y tendencioso, que nos supera en el examen más estricto. </p>
<p align="left"> Si en los bosques no oigo  tu sonido, desespero, cuando no escucho más que el susurro de las horas, lentas,  y los momentos que estuvieron bordeados con el rosal de tu triunfo.</p>
<p align="left">Como empecé esto quiero  abandonarlo. Con tanta ilusión como derrota de no existir más que en  comentarios. Esta tristeza me mata, este dolor me desmorona. Por sentir no siento  más que el silencio de mi deshonra.</p>
<p align="left">Una vida herida y  dolorosa de cuerpos destrozados ante la ignorancia, la mente rota, la vista  clavada en esa araña que corretea por la pared de la memoria; pintada de  blanco, del azul y del violeta. El lila que fue mi pasión no es más que yeso  desmañado. Por un sollozo tuyo entre mis brazos... Quiero terminar todo esto, y  no me lo permito.</p>
<p align="left">Te veo andar por los  pasillos, y cierro los ojos por no ver cuando al cerrarlos, veo más que en la  vigilia. Coger tu mano, dejarme dormir. Soñar contigo, en el tacto de ese  susurro. De aquel adiós. De los silencios. De la espesura de los recuerdos. <br />
  La maleza de estos días  se funde con las sombras, trayendo pesadillas. Pesadillas y recuerdos. Olvidos  y melancolías. </p>
<p align="left">No hay más lluvia que ésta,  no hay más. Y más no quiero contestar, no tengo respuestas más que de mi  locura. De mis días y mis noches. De este abandono. De esta sustancia de la que  me disuelvo. <br />
  Me diluyo en los charcos  de madrugada, soy la gota que resbala por el cristal. <br />
  No quiero seguir pero  quiero amar. </p>
<p align="left"> Y sin la ayuda de mi otro  viento, en todo esto no hay más, no consigo continuar...</p>
<p align="center">*** </p>
<p align="">Volvieron los brillos a llevarme de vuelta a mis tierras del sueño.<br />
  Dyss prodigiosa que no quiso nunca ni amo, ni dueño.<br />
  Allí quiero morir, acurrucada en la llanura. De hierbas verdes y altas.<br />
Con el Viento del Oeste, cantándome canciones de cuna.</p>
<p align="">Las luces que surgieron de esa tierra me llevaron, <br />
  de vuelta al lugar que nunca debí haber descuidado,<br />
  pues Dyss fue la tierra que me vio nacer.<br />
  Allí morí, allí moriré. Y todo, sin haber logrado,<br />
no hacer más que amar y yacer, desesperada por mis fracasos.</p>
<p align="">Quiero darle forma a mi país, para renacer en forma de árbol silencioso.<br />
  Ver pasar las estaciones y esperar, por una lluvia u otra, la llegada del  ocaso.<br />
  Ser así el tronco, la rama, la flor y la hojarasca, y estar allí, donde se  arrullan sus ramas.<br />
Y no tener más que raíces, hojas al viento y ramas, para cubrirte.</p>
<p align="">Que mi sombra sea tu sereno reposo, que mis palabras sean tu descanso.<br />
Este cuaderno está lleno de esbozos de mí, pero hay más, que no he contado.</p>
<p align="">Una tierra que no tiene ni dios ni mapas. No hay caminos, ni vallas.<br />
  Ni hombres ni fronteras.<br />
  Tan solo marcas en un horizonte al que llegar, lugares distantes que  explorar.<br />
Desiertos inacabados, bosques frondosos y valles lejanos.</p>
<p align="">Yo te ofrezco un río, un campo, un pueblo de hombres caballo.<br />
  El vaivén de mis ramas, el rocío en tus pestañas.<br />
  Este mundo es tuyo, no le impongas leyes ni nombres.<br />
Yo te lo doy, pero no lo adores, ni lo ames, ni lo odies...</p>
<p align="">Porque es todo cuanto queda de mí, y no ha hecho más que empezar.<br />
  Está hecho de ti, y de ti. Está hecho de pedazos, que guardo en el fondo de  una caja.<br />
  Todo cuanto fuiste está aquí. Gracias por haber estado ahí, pues tú le  diste forma,<br />
a la tierra donde sembré el árbol, que ahora te regala su sombra...&nbsp;</p>
<p align="right"><em>Edanna</em></p>
<p align="right">&nbsp;</p>]]></content:encoded>
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		<title>Mi pequeño prisionero (revisado)</title>
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		<pubDate>Wed, 11 Apr 2012 04:17:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Edanna</dc:creator>
				<category><![CDATA[Juegos narrativos]]></category>
		<category><![CDATA[Libro de horas]]></category>
		<category><![CDATA[Regiones míticas]]></category>
		<category><![CDATA[ánimo]]></category>
		<category><![CDATA[cuento]]></category>
		<category><![CDATA[literario]]></category>
		<category><![CDATA[relato]]></category>
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		<description><![CDATA[Cada día, hace tiempo, subía siempre al desván donde, sujeto a una cadenilla de plata, mantuve a mi ánimo encadenado. Hace tiempo que lo tenía prisionero, no tenía más remedio. Él, adoraba tumbarse dentro del cálido cuadradito luminoso que un rayito de sol arroja sobre las tablas, siempre alrededor de la media tarde. Mi ánimo [...]]]></description>
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<p> Cada día, hace tiempo, subía siempre al desván donde, sujeto a una  cadenilla de plata, mantuve a mi ánimo encadenado. Hace tiempo que lo tenía  prisionero, no tenía más remedio.</p>
<p>Él, adoraba tumbarse dentro del cálido cuadradito luminoso  que un rayito de sol arroja sobre las tablas, siempre alrededor de la media  tarde. Mi ánimo es muy singular pues viene y va donde y cuando se le antoja, y  eso, no lo puedo consentir.</p>
<p><img src="http://www.lavondyss.net/wp-content/uploads/2012/04/escalera-al-desvan.jpg" width="268" height="356" hspace="10" vspace="10" border="1" style="margin: 10px;" align="left" />Cuando subía allí, a visitarle, solía hacerse el dormido. Me  sentaba, próximo a él, y escuchaba su respiración lenta, sosegada, como un  viento entre los árboles. Como mi propio viento entre los árboles.</p>
<p>Mientras allí me sentaba, siempre me gustó contemplar las  partículas de polvo en suspensión, bailando al ritmo de su respiración,  subiendo y bajando, haciendo cabriolas y girando en alocados molinetes al  compás de un apenas perceptible ronquidito. Las luminosas motitas, parecen  nadar en un mar centelleante y encrespado; navegando en su cáscara de nuez con  los nervios templados, hacia orillas más allá de la segura línea que marca la  frontera de un rayo de sol.</p>
<p>Apreciaba allí siempre una luminiscencia alrededor de su  imagen, desvaneciéndose cuando la luz atenúa su intensidad y llegando a su  cénit cuando el día es cálido y acogedor. A él le gustaron siempre los lugares  luminosos, y son los pequeños rayos que entran a través de las ventanas  estrechas, los lugares de su predilección.</p>
<p>Siempre fue mi ánimo un inquilino caprichoso, al que a  menudo he tenido que conservar enclaustrado, manteniendo cerradas puertas y  ventanas; y que revolotea, dándose golpes contra el techo cuando alguna vez fui  descuidada y sin darme cuenta, en un tris-tras se me escapara. Como un canario fugado de su jaula despedía pequeñas bolitas de pelo, mechones emplumados que  recuerdan a las plumas desprendidas de un ave desesperada en las mismas  circunstancias, mientras intentaba, enojado, encontrar la fina línea que separa  su encierro de la libertad.</p>
<p>Por las tardes le cantaba canciones con mi guitarra, más,  como yo no sé tocar nada bien, sus bostezos abrían oscuras bocas de pozo en la  negra realidad de mis habilidades. <br />
  Aun así, en algunas ocasiones, se sentía animado; y era entonces  cuando, para mi satisfacción, daba cabriolas, danzaba, saltaba, bailaba, y  juntos, nos reíamos hasta bien pasada la hora de la cena. Era en esos momentos  cuando me gustaba abrazarlo y cantarle canciones que ya entonces lograba atinar  con algo más de pericia, sólo con alguna nota defectuosa, o dos, poco más. </p>
<p>Una vez lo sujeté a la chimenea, consciente de su delicia  por el rincón más cálido y acogedor; pero sus tirones desesperados me obligaron  a confinarlo de nuevo en el aislado altillo de esta vieja casa, rodeada de  bosques infinitos. </p>
<p>Si me sentaba en la estera donde mi propia abuela me cantaba  cancioncillas, él venía siempre a acurrucarse en mi regazo. Era entonces cuando,  tirándole miguitas de pan, le hacía dar dos vueltas y media en el aire, al  compás del tarareo de una vieja tonadilla.</p>
<p>Antes de ponerse el sol, solía ofrecerle licor de melocotón  y le canturreaba una nana que aprendí cuando todavía sabía escuchar canciones.  Él se ponía muy contento y saboreaba el delicado manjar con una fruición sólo  digna de algún rey capaz de rodearse de un ejército de guerreros de terracota.</p>
<p>Pero hoy todo cambió. Hoy sentí frío. Hoy la nieve penetró  en la casa del bosque.<img src="http://www.lavondyss.net/wp-content/uploads/2011/02/Piedmont_casas-nevadas_canada.jpg" alt="Casas nevadas en Canadá" width="229" height="304" hspace="10" vspace="10" align="right" style="margin: 10px;"/></p>
<p>Una gélida ventisca se adentró en el interior de la casa,  recorriendo las estancias y posándose en cada resquicio. Helando cada mota de  polvo.</p>
<p>Cuando subí al desván, la nieve entraba por una ventana  rota, cubriendo de blancos copos todos los rincones. Trayendo un invierno  antiguo sobre el cálido verano, haciendo huir a la primavera allí donde mi  ánimo habitaba hasta aquel mismo día. A través del ventanuco había escapado,  tras roer cuidadosamente la cadenilla y escapar por una estrecha abertura en el  cristal. <br />
  El otoño se había apoderado entonces de la casa del bosque. Un  preso que se fugó de su prisión, y se marchó, sin dejarme ni siquiera una nota...</p>
<p>Miré por la ventana, sentada sobre la vieja alfombra,  contemplando las motitas de polvo en suspensión; observando como ejecutan  molinetes al compás de mi respiración. Sola, sin más lamento que el de mi  propio silencio. Sin más verano que el viento gélido a través de un roto  cristal.</p>
<p>Finalmente, decidí que prefiero que sea así entonces. </p>
<p>Que vuele aquel que gusta de ir y venir; que no está para  dar ni tomar, ni ofrece dones ni brinda servicios. Nada le debemos, nada él pues  nos debe. <br />
  Y que todas las cosas del altillo, tal como quedaron,  conserven el recuerdo de un inquilino que siempre fue algo nervioso; menos  cuando adormilado contemplaba, soñador, la forma de las nubes en el cielo, a  través de la ventana...</p>
<p align="right">Edanna</p></body>]]></content:encoded>
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		<title>La huida (ed. revisada)</title>
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		<pubDate>Tue, 10 Apr 2012 08:15:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Edanna</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En su carrera, el ciervo volaba por el bosque. Sus pezuñas dejaban rastros pares en el húmedo manto de hojas podridas. Huellas distantes en su alocada carrera por la vida. De sus hollares goteaba la saliva caliente, y un vaho desesperado se mezclaba con las claras nubecillas de vapor del suelo y las hondonadas. El [...]]]></description>
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<p style="text-align: center;"><a href="http://www.lavondyss.net" target="_blank"><img src="http://www.lavondyss.net/dyss/images/firma-general-dyss_2.png" border="0" alt="Dyss, sello general" /></a></p>

<p>En su carrera, el ciervo volaba  por el bosque.</p>
<p>Sus pezuñas dejaban rastros pares en el húmedo manto de  hojas podridas. Huellas distantes en su alocada carrera por la vida. De sus  hollares goteaba la saliva caliente, y un vaho desesperado se mezclaba con las  claras nubecillas de vapor del suelo y las hondonadas. </p>
<p>El astil de una flecha corta le sobresalía de su cuarto  trasero, bañando de púrpura su costado, dejando tras de sí un rastro claro y  diáfano, como una luz guía para la jauría. El bramido de los perros y los  gritos de los hombres resonaban detrás, siempre cercanos, y por más que  corriera con toda la fuerza de su poderosa musculatura, no apreciaba que ganara  distancia entre la jauría y él. </p>
<p> <img src="http://www.lavondyss.net/wp-content/uploads/2012/03/image009.jpg" hspace="10" vspace="10" style="margin: 10px;" align="left" />El ciervo cruzaba a través de las ramas que siempre se interponían;  hojas molestas que le daban latigazos en el pecho fuerte y blanco, surcado de  cicatrices del pasado. Sus astas se erguían como una corona, una de ellas rota desde  antaño; jirones de tela enredados en ellas cimbreaban al viento con la veloz  carrera. </p>
<p>El ciclo del Niñoroto, como lo llamaban, se completaba una  vez más. La última cacería: la caza del venado del asta rota. </p>
<p>La jauría no daba tregua; lebreles de blancos dientes arrojaban  brillos que el ciervo veía a través de su visión periférica, presagio de la  caída, aviso de que esa carrera era la más importante de su vida. Muchos  hombres corrían trae él, y corrían como hacían los hombres de antaño, veloces y  tan feroces como sus perros hambrientos. Llevaban pieles sin curtir, barbas  sucias con cabellos sucios, lanzas, arcos y flechas toscas, pero mortales. Hablaban  un extraño dialecto, y sus narices chatas olisqueaban al igual que los perros  la sangre del venado. </p>
<p>Pero desconocían, que estaban escribiendo su propia historia. </p>
<p>El jefe del grupo de cazadores era el más fuerte, llevaba un  collar de molares de ciervo, de pequeños astiles de venado y colmillos de lobo.  Todos aquellos hombres apestaban, y Niñoroto los olía cada vez más cerca, tan  diferentes, tan astutos, como sus perros. </p>
<p>Del arco del jefe voló la flecha que lo cogió desprevenido;  no pudo olerlo, no pudo pues estaban untados de grasa de ciervo y excrementos  de animales para disimular el olor a hombre, tan inconfundible. La muerte voló  con un zumbido bajo para clavarse en su costado.</p>
<p>La carrera se llevaba consigo más de una hora y el bosque se  volvía cada vez más oscuro. La historia se repetía una vez más; el mito del  ciervo guía y de una nueva muerte en el bosque; el descubrimiento del claro y el  hallazgo de la fuente que habla. </p>
<p> Y aquel hombre, llevaría su propia historia a otro lugar del  bosque. Aunque esa historia no cabía en esta carrera pues le era ajena, y otro  ciclo estaba a punto de comenzar. </p>
<p>Atravesó los arroyos, salpicando las ramas bajas con el  brillo de pequeñas gotas que parecían detenerse en el tiempo, en un instante de  terror absoluto, centelleando a un sol que se entreabría en rayos claros por  las hojas de la techumbre espesa del bosque. Sus patas hincaban la tierra,  dejando agujeros profundos; el sudor bañaba todo su lomo y su pecho. Estaba  agotado; la herida le dolía mucho; se mareaba por la pérdida de sangre; en su  pecho, los pulmones le ardían como el fuego.</p>
<p>Llegó al claro, allí donde habitaba la fuente que habla. No  se demoró, aunque sabía lo que vendría pronto. El penúltimo proceso de su  persecución, se consumaba. </p>
<p>Niñoroto escuchó como los hombres se demoraban, atónitos por  lo que habían descubierto, y parte de su propio mito comenzó allí. El jefe del  grupo perdería el interés por el ciervo al ver la fuente en el bosque, que le  hablaría, llevándole a cumplir su propio destino. Como el destino del ciervo guía  envuelto a su vez en otro mito.  Niñoroto  ahora cumplía, pero su historia no había terminado. </p>
<p>Los lebreles de brillantes dientes al sol y fauces de espuma  blanca no fueron llamados por sus amos, y si tal cosa hubiese ocurrido su mismo  deseo los habría hecho desobedecer. En sus mentes de cazadores solo había una  imagen: el dulce olor de la sangre de venado. <img src="http://www.lavondyss.net/wp-content/uploads/2006/12/ciervo.jpg" width="216" height="160" hspace="10" vspace="10" style="margin: 10px;" align="right" /></p>
<p>Tropezó, y con un chasquido semejante a una rama al  romperse, su pata quedó quebrada. El dolor fue lacerante, bramó de angustia.  Los perros aumentaron sus ladridos, excitados por  saberse conocedores de su propia victoria.  Niñoroto se levantó, renqueante y cojo, dándose la vuelta enfrentó, con una  cornamenta de más de cien años, al enemigo del colmillo largo. </p>
<p>El primero embistió en un salto directo a su cabeza, le  atravesó con el asta desde el vientre hasta el lomo, quebrándole la columna  limpiamente y lanzándolo contra un roble donde, con un chasquido de huesos  rotos, quedó exánime con una mueca de rabia en sus fauces. </p>
<p>El segundo lo atacó de costado, el ciervo se giró y le quebró  el cuello con sus pezuñas en una coz bien aprendida en los primeros días de su  larga vida. El perro, dando un aullido, quedó inmóvil.</p>
<p>El viejo ciervo jadeaba, con el pecho a punto de estallar de  agotamiento; rememoró la imagen de la cierva de su última camada, sus vástagos  trotando junto a él, cuando guiaba a la manada donde la hierba creciera tierna  y firme, donde el agua fuera clara y el sol abundante. Los pequeños cervatos  jugaban a huir, brincar, correr y perseguirse; a salir corriendo de repente  ante un ruido o un siseo; a escudriñar la maleza buscando depredadores mientras  los demás bebían en el arrollo, aprendiendo, como aprenden todos los animales  su propio papel en el ciclo de la vida. </p>
<p>Unos colmillos se le clavaron en el pecho; le desgarró la  piel con las mandíbulas una perra hembra muy bien adiestrada, la más vieja del  grupo que, astutamente, usó un ángulo en el tercer cuarto de su visión periférica;  allí donde las imágenes eran confusas si giraba mucho la cabeza. Lo había  conseguido aprovechando la caída de su otro compañero de caza, una caída  necesaria para poder acercarse lo suficiente al ciervo y conseguir herirle.<br />
  El ciervo bramó una vez más de dolor; trató de pisotear a la  perra, que rápida, se liberó de sus peligrosas extremidades y retrocediendo  unos pasos, buscó su oportunidad para un segundo ataque. Los amenazó con la  cornamenta; los perros conocían el peligro; debían actuar juntos y asediar a la  bestia, hiriéndola una y otra vez. </p>
<p>El ciervo recordó sus carreras por los prados, la visita al <em>Refugio</em> y las mansas aguas del lago  donde dormitaba muchas veces bajo las estrellas del firmamento, atento y vigilante  por sus vástagos y por la manada. Recordó cuantas veces había vencido a los  machos jóvenes que intentaban usurparle el cargo de líder y del berreo de las  hembras ante sus victorias, excitadas por su fuerza y su poder. Recordó muchas cosas  hermosas, mientras se le nublaba la vista e iba desfalleciendo. Recordó su  propio nacimiento, el olor de su madre, el sabor de la leche caliente de su  cuerpo, y cuando le lamía tiernamente la cabeza para limpiarle. </p>
<p>No percibió el dolor cuando el resto de los ocho perros se abalanzó  sobre él, desgarrando por todas partes su cuerpo, llenando con su sangre el  rincón del bosque, donde volvería a la tierra. Para renacer. Para cumplir de  nuevo su cometido en su propia historia. </p>
<p>Los perros lo despedazaron; el sonido de sus mandíbulas y  gruñidos de satisfacción resonó en el bosque, ajenos a sus dueños que ya no  pensaban en la caza sino en su propio destino, al ser guiados hasta allí por el  ciervo del asta rota para poder cumplir así con su destino.</p>
<p>Niñoroto cayó con un estruendo sobre una hojarasca que exhaló  un revoloteo de despedida, expelida bajo su peso. La tierra tembló, y con los  ojos ya vidriosos, exhaló su último bramido, expirando. </p>
<p>Los perros aullaron y se arremolinaron sobre él, destrozando  el resto de su cuerpo mientras se daban dentelladas los unos a los otros, jadeando  de júbilo. </p>
<p>...Y en otro rincón del bosque, en ese preciso instante  sucedió que, de un agujero en un roble viejo hubo un parto de pájaros. Pequeños  pájaros negros que, como golondrinas, emergieron veloces del tocón podrido, alzando  sus alas curvas al cielo entre miles de sonidos agudos. </p>
<p>El aire en aquel rincón del bosque se llenó de pájaros  nacidos de la tierra; el milagro que volvía a renacer en un lugar perdido en el  corazón del bosque. El suelo al pie del roble se removió y las hojas secas volaron  en una erupción violenta bajo el silencioso grito, inaudible, de la propia  tierra; ésta se removió lanzando trozos de barro en todas direcciones. </p>
<p>Un parto en el bosque; el dolor de la tierra invisible. Sólo  animales y plantas pudieron sentirla. Los gritos de la madre dando a luz. </p>
<p>Del barro y las hojas, de la tierra y el agua surgió una  cornamenta, y más tarde, el cuerpo mojado de un ciervo surcado de cicatrices;  envuelto en el barro, recubierto de nervaduras, con un intenso olor a hojas, a  tierra mojada, a ramas podridas, a hierba húmeda. </p>
<p>Del parto de la tierra resurgió, para volver a iniciar su  propia historia, siempre una vez más, el ciervo. El ciervo que resurgía de la  tierra; que tenía un asta rota envuelta en jirones raidos, un sudario de viejos  trapos de tela grisácea. </p>
<p>Empapado por su propio nacimiento cortó con sus dientes el  umbilical hecho de fibras vegetales que le unían al suelo cubierto de hojas del bosque. En  pocos minutos aprendió a andar de nuevo poniendo entonces rumbo hacia la  periferia. </p>
<p> Niñoroto renació una vez más, como tantas veces. Una más, en  un ciclo continuo e interminable. El ciclo de su propio mito. </p>
<p align="right"><em>Edanna</em></p>
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		<title>De las estrellas y sus constelaciones</title>
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		<pubDate>Sun, 08 Apr 2012 08:00:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Edanna</dc:creator>
				<category><![CDATA[Dyss Mítica]]></category>
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		<description><![CDATA[En cuanto a las estrellas que cubren los cielos durante las horas nocturnas es necesario centrarse en las constelaciones que integran y que, por medio de la imaginación, dibujan formas fantásticas en la oscura bóveda celeste. Esas constelaciones son de vital importancia para la vida en Dyss, y en ocasiones, también para la misma muerte. [...]]]></description>
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<p style="text-align: center;"><a href="http://www.dyssmitica.com" target="_blank"><img src="http://www.lavondyss.net/dyss/images/firma-general-dyss_2.png" alt="Dyss, sello general" border="0" /></a></p>
<p>En cuanto a las estrellas que cubren  los cielos durante las horas nocturnas es necesario centrarse en las  constelaciones que integran y que, por medio de la imaginación, dibujan formas  fantásticas en la oscura bóveda celeste. Esas constelaciones son de vital  importancia para la vida en Dyss, y en ocasiones, también para la misma muerte. </p>
<p> Pero antes de proseguir a citar las  constelaciones, sus formas y sus características, es necesario mencionar un  espectáculo de gran importancia y que tiene una enorme repercusión en la vida  de éste nuestro mundo. </p>
<h4>El Sendero de Rheya</h4>
<p>Se  trata de una banda luminosa muy brillante, de color entre verdoso y azulado que,  al llegar el crepúsculo, durante el ocaso y también durante el alba, se tiñe de  rojizos matices y de naranjas perfectos. Esta banda, una constante en Dyss  tanto de día como de noche, se conoce como: el <em>Flujo de Almas</em> o <em>La Corriente  Vital</em>. </p>
<p><img src="http://www.lavondyss.net/wp-content/uploads/2012/03/bosqueazul_dyss.jpg" width="125" height="506" hspace="10" vspace="10"style="margin: 10px;"  align="left" />Ambos, términos que definen muy claramente su naturaleza. No  obstante, en Dyss, la gran corriente luminosa que cruza los cielos es mejor  conocida como: <strong><em>&ldquo;El Sendero de Rheya&rdquo;.</em></strong></p>
<p>  Esta  banda de brillante luz clara, que incluso puede avistarse a la luz del día,  describe un arco que partiendo del nordeste surge desde su horizonte y que,  cruzando el cénit, vuelve a caer sobre el límite entre el cielo y la tierra que  corresponde al suroeste. <em>El Sendero de  Rheya</em> es un término conocido en todos los rincones del mundo y, aunque cada  región puede tener otros nombres para designar a esta banda centelleante, la denominación  es reconocida en todas partes por igual.</p>
<p> No  hay ninguna duda de que su belleza es inigualable, su centelleo perturbador y  su naturaleza... Bien, su naturaleza es un asunto delicado pues, en Dyss, todas  las criaturas saben que la centelleante banda luminosa que cruza los cielos constituye  la corriente vital de todas las criaturas del mundo. Cada ser viviente; cada  suspiro proveniente del aliento de una roca; esa chispa que decide el momento en  el cual una hoja toma la decisión de tornarse verde, amarillo o castaño rojizo...;  en suma, todo cuanto en Dyss supone un aliento vital que permite la existencia,  entra a formar parte del <em>Flujo de Almas</em> al terminar su vida sobre el mundo. Allí, y sólo allí, se unen las almas de  todas las cosas que una vez existieron sobre la faz de la tierra y que pudieron  respirar su aire. El <em>Sendero de Rhey</em>a  se trata pues de la <em>Corriente de Fuerza Vital,</em> de todas las cosas vivas, que rodea a Dyss. Como un cinturón la circunscribe,  manteniéndose siempre junto a ella; tan cerca, como una madre cuida de su  retoño. </p>
<p> El  espíritu de cada ser vivo en Dyss, ya sea un ave, una planta, un animal o una  bestia aterradora proviene de la banda que rodea al mundo. Al morir, todo  espíritu que le dio el aliento de la vida vuelve al <em>Sendero de Rheya </em>para formar parte una vez más del todo que  conforma el flujo de fuerza vital. En ocasiones existen excepciones que se  deben, por lo general, al tipo de especie o a la raza de la criatura; pero  estos son detalles que se explican mejor en el capítulo sobre Razas y Culturas,  en su sección correspondiente.</p>
<p> Son  muchas las preguntas que se hacen los seres dotados de razón, conscientes de la  vida y la muerte, sobre los detalles del <em>Sendero  de Rheya</em>. Algunas de estas preguntas se conocen, otras permanecen aún por  contestar; y aunque algunas las resolveremos en otros capítulos, cuanto has de  conocer del <em>Flujo de Almas</em> es que es  una región en la cual la <em>fuerza vital</em> de todas las criaturas se une a la <em>fuerza  vital</em> del mundo, perdiendo parte de su individualidad, para conformar <em>una única fuerza</em> o <em>aliento del mundo,</em> que lo rodea. Allí, el espíritu de todas las  cosas forma parte de un todo que aguarda su retorno al mundo en la forma de un  nuevo ser viviente, o bien, trascender más allá del tiempo abandonando las  regiones del mundo, por alguna de sus esquinas más recónditas, para entrar a  formar parte de algo que desconocemos y que, francamente, no debería  importarnos demasiado. Es de sobra conocido que, hay una vida <strong>antes</strong> de la muerte, siendo eso pues lo  que realmente importa.</p>
<h4>Las constelaciones y sus arquetipos</h4>
<p>En lo que respecta a las estrellas y a  las constelaciones que forman entre ellas, debes saber que existe un total de  78 constelaciones que se dividen en<strong> 22  constelaciones mayores</strong> y <strong>56 menores</strong>.</p>
<p> Las constelaciones mayores forman lo  que se llaman los <strong>22 arquetipos</strong>.  Símbolos cargados de significado y muy trascendentes para la existencia en  Dyss. Cada constelación rige un rasgo, una virtud o un elemento constante en la  existencia de todas las criaturas. Juntas forman una familia que posee un  lenguaje que define, o más bien &ldquo;describe&rdquo;, el  <strong>orden</strong> de todas las cosas. Las  constelaciones menores, aunque dotadas de significado, no mantienen el  simbolismo de sus hermanas mayores, teniendo una trascendencia orientada a  servir de inspiración en el desarrollo de las artes.</p>
<p> Aunque  hay muchos que se empeñan en definir ese &ldquo;orden&rdquo; como <em>el destino</em> de todos los seres, eso es algo del todo inexacto pues,  el destino de las criaturas NO está descrito en ninguna parte. Las criaturas  deben su existencia a su mayor don, <strong>el  de su libre albedrío</strong>. No obstante, éste es un detalle que con demasiada  frecuencia muchos, por no decir muchísimos, se olvidan.</p>
<p> Así  pues, como ya he dicho, las constelaciones describen entre ellas el orden de  las cosas, de cómo éstas están dispuestas y ordenadas en el mundo. Constituyen un  mapa completo del orden de la existencia, de lo que sucede y de lo que podría  pasar si las cosas se desenvuelven de una forma o de otra, como las fichas de  un juego sobre el tablero... Con el conocimiento, la perspicacia y algo de  inteligencia se pueden prever las consecuencias de ciertos actos, conociendo  las posiciones de las piezas de interés y así, anticiparse. Por otro lado, el  conocimiento de cómo se ordenan las cosas del mundo es de gran utilidad para  entender el comportamiento de éste, o de al menos una pequeña parte.</p>
<p> En  cualquier caso, los veintidós <strong>arquetipos</strong> que componen las constelaciones conforman un lenguaje único, un lenguaje  universal que sólo Dyss conoce. Bueno..., Dyss, y algunas criaturas más.</p>
<p> A  continuación paso a enumerar de forma pormenorizada las 22 constelaciones y sus <strong>arquetipos</strong>:</p>
<p> <strong>Veintidós  mayores</strong></p>
<p><strong><em>I. El  Sabio. </em></strong>Una  constelación pequeña de 11 estrellas muy juntas que también recuerdan a una hoz.<strong></strong><em>Su arquetipo<strong> </strong>representa el control sobre todas las cosas y el conocimiento de  los seres conscientes sobre la naturaleza.</em></p>
<p><strong><em>II. La  Hechicera. </em></strong>Una  constelación que abarca una porción del firmamento bastante grande. Está  formada por 22 estrellas de diferentes brillos y diferentes tonalidades.<strong></strong><em>Su arquetipo representa la sabiduría  femenina y el saber de la tríada: doncella, madre y anciana.<strong></strong></em></p>
<p><strong><em>III. La  Reina. </em></strong>Similar  a la hechicera pero con 27 estrellas, de las que 3 en fuga dibujan su báculo. Se  trata de la constelación que ocupa un mayor espacio en los cielos. <em>Si la hechicera es el conocimiento femenino,</em> <em>La Reina simboliza el poder de la  femineidad sobre el mundo. </em></p>
<p><strong><em>IV. El  Rey. </em></strong>Consta de 12  estrellas, 3 para la corona y 9 para la figura corporal.<strong></strong><em>Constituye el todo o la totalidad que, mediante las cuatro esquinas, forma  un juicio que lo define todo. Representa el ciclo completo, la crónica  terminada.<strong></strong></em></p>
<p><strong><em>V. </em></strong><strong><em>El  Profeta. </em></strong>Por  medio de sus 10 estrellas se forma el mediador.<strong></strong><em>Representa al que media entre los que es mundano y lo que está más  allá, que es divino e inalcanzable. También representa el compromiso.</em></p>
<p><strong><em>VI. El  Trovador. </em></strong>Una  constelación pequeña en extensión, constituida por 18 estrellas, que es visible  durante toda la estación.<strong> </strong><em>El Trovador errante es símbolo del amor  cortés, pero principalmente representa la elección de un camino en el lugar de  otro al tomar decisiones. El trovador no tiene residencia fija y constantemente  viaja por el mundo encontrando cosas nuevas y dejando otras atrás.</em></p>
<p><strong><em>VII. El  Caballo. </em></strong>Una  hermosa constelación de 14 estrellas brillantes, de las cuales 3 son de un tono  rojizo. S<em>imboliza el control de la mente  sobre el instinto, pero también el del poder de la guerra. El caballo, aunque dotado  de gran fuerza, es noble y hermoso y el jinete es capaz de dominarlo. </em></p>
<p><strong><em>VIII. La  Espada. </em></strong>La  constelación más pequeña, formada por 4 estrellas. La estrella que dibuja la  punta es de tono anaranjado y señala hacia la estrella del norte, que se  encuentra próxima.<em> Representa la equidad,  la integridad y la sensatez, pero a su vez el perjuicio, el abuso y la  injusticia. </em></p>
<p><strong><em>IX. El  Farol. </em></strong><em>E</em>s una pequeña constelación de 9 estrellas. <em>Representa la introspección, la búsqueda  espiritual  y la meditación.<strong></strong></em></p>
<p><strong><em>X. El  Pozo. </em></strong>También llamado,  la Fuente.<strong></strong>El brocal del pozo y la polea para subir el agua se  representan con 5 estrellas muy brillantes. <em>El  pozo o la fuente representa el destino y los vaivenes de la vida, así como la  fortuna. </em></p>
<p><strong><em>XI. El  Centauro. </em></strong>Una admirable  constelación de 22 estrellas. <em>Representa  el autocontrol y el dominio sobre la bestia interior que, si se usa bien, es  una enorme fuente de potencial.<strong></strong></em></p>
<p><strong><em>XII. El  Patíbulo. </em></strong>Sin  duda una inquietante constelación cuya forma recuerda claramente tal  instrumento por medio de sus 12 estrellas, aunque está dotada de un mensaje  positivo. <em>Lejos de simbolizar el castigo,  representa el auto-sacrificio y la paciencia ante las adversidades o por un  bien superior.<strong></strong></em></p>
<p><strong><em>XIII. Môrndum,  la niña. </em></strong>La  niña Môrndum es la muerte que camina junto a las criaturas, pero también la  vida que les otorga su aliento vital. Sin morada fija, comparte los pesares de  todas las criaturas, acompañándolas en todo momento y aparentando inocencia.<strong></strong>Su  constelación consta de 26 estrellas; dos muy brillantes forman sus ojos. Según  los dichos populares, &ldquo;los ojos de Môrndum te acompañan allí donde vayas y de  ellos jamás podrás escapar&rdquo;. <em>La niña  Môrndum representa el cambio, el ciclo del principio y del fin de todas las  cosas.</em></p>
<p><strong><em>XIV. La  Copa. </em></strong>Definida con 7  estrellas perfectamente alineadas. <em>Representa  el alcance de la espiritualidad y el sosiego de haber alcanzado la  trascendencia. El deseo de paz de toda criatura.<strong></strong></em></p>
<p><strong><em>XV. La  Gorgona </em></strong>o la  Medusa. Una inquietante constelación de 15 estrellas.<strong></strong><em>Aunque se asocia a la maldad, representa más bien el apego por lo  material y la obcecación por los deseos mundanos, los vicios y la degradación. Por  esa relación con la materia, el arquetipo recuerda que, &ldquo;en piedra habrás de  convertirte&rdquo;.<strong></strong></em></p>
<p><strong><em>XVI. El  Árbol del Mundo. </em></strong>Las 8  estrellas forman la imagen de un árbol que simboliza la casa del mundo. Este  arquetipo se asocia a la imagen de un árbol destrozado por un rayo que se  encuentra ardiendo. <em>Aunque está asociado  con el caos y la destrucción, también simboliza el progreso, el crecimiento y  la evolución. A su vez representa la arrogancia castigada.</em></p>
<p><strong><em>XVII. La  Estrella del Norte.</em></strong>La estrella del Norte es una estrella única, solitaria y  brillante que señala el norte del mundo. A su lado hay dos más pequeñas que,  juntas, forman un triángulo, aunque no se ha definido constelación con ellas.La constelación de la espada apunta hacia  esta estrella que se encuentra un poco más adelante siguiendo la misma  dirección.<em> Representa a la esperanza y a  la revelación de la verdadera esencia del ser y del yo.<strong></strong></em></p>
<p><strong><em>XVIII. El  Unicornio. </em></strong>Con 27  estrellas forma claramente las patas y su centelleante cuerno. <em>El unicornio simboliza las pruebas del  héroe, el camino de éste a través del umbral para enfrentarse a los desafíos.  El unicornio es adentrarse en uno mismo, a través de los entresijos del alma,  para poder superar las pruebas y salir victorioso. <strong></strong></em></p>
<p><strong><em>XIX. El  Fénix. </em></strong>El  ave Fénix custodia 19 estrellas que forman sus alas y su llameante cola. <em>Representa al renacimiento pero también a la  calidez y a la alegría.<strong></strong></em></p>
<p><strong><em>XX. La  Esfinge. </em></strong>Otra  gran constelación, donde 10 estrellas definen el cuerpo y la cabeza de la  esfinge. En Dyss simboliza a demás del enigma, el juicio. <em>Representa al triunfo sobre las dificultades, la transformación que  produce superar el pasado para planificar el futuro.<strong></strong></em></p>
<p><strong><em>XXI. El  Dragón. </em></strong>El  dragón que representa al mundo y el final de todas las cosas se define por 21  estrellas en el acto de morderse la cola. <em>Representa  la culminación y el final, allí donde al fin se encuentra la paz, el  resurgimiento del héroe victorioso y la victoria final sobre lo mundano. Esto a  su vez simboliza un cierre y una vuelta a empezar.<strong></strong></em></p>
<p><strong><em>XXII. El  Carnero. </em></strong>Sin  duda asociada con <em>Dierdrath</em>, la deliciosa  locura del mundo. Las 11 estrellas se reparten definiendo de forma esencial los  cuernos, la cabeza y las patas. El Carnero viaja errante por el mundo, vagando  de un lugar a otro sin rumbo fijo. <em>Representa  a la anarquía del cosmos. Y aunque simboliza a lo errante, también representa a  la fuerza creativa, la aventura y la espontaneidad.</em></p>
<p>Estos han sido pues los 22 arquetipos.  Símbolos que representan la disposición de todas las cosas y cuyo magisterio  desvela los secretos de cómo está descrito el mundo. Constelaciones también,  desde luego, que cubren la bóveda celeste de representaciones simbólicas que  explican el mundo para unos, y de luces titilantes de gran belleza para muchos  otros.</p>
<p> <strong>Las  56 constelaciones menores</strong> reciben nombres muy diversos, por lo general referidos a criaturas míticas,  animales, bestias y criaturas del mundo. Descubrirlas y clasificarlas es un  entretenimiento muy popular en Dyss, además de un hermoso arte muy corriente  entre poetas, músicos y artistas de diferentes disciplinas. Muchos de ellos dedican  sus esfuerzos a describir la belleza de la bóveda celeste y a crear historias  en donde las estrellas, junto a todas las criaturas que surgen de ellas, son  las principales protagonistas.</p>
<p>&nbsp; </p>
<p>Muchos  son los que se hacen preguntas constantes acerca de la bóveda celeste, ¿existe  acaso algo más allá que se oculte lejos, en la penumbra de las enormes  distancias? </p>
<p> Es  posible sí pues la bóveda celeste, esa gran corona que se ciñe en los cielos,  no es más que otra de las fronteras que conducen a remotos rincones de un  cosmos lleno de universos que visitar, regiones distantes que explorar y, puede  que también, senderos que conduzcan de nuevo a ese lugar perfecto que todos  andamos buscando, aunque tengamos la certeza de que exista ya un acceso a  través de nuestro propio mundo.</p>
<p> En  un cosmos infinito, más allá siempre surgen caminos a lugares que atraviesan el <em>Etéreo,</em> hacia los rincones imposibles  del Cosmos, donde habitan las cosas más elementales provenientes de todos los  múltiples universos. Allí también se descubren las orillas desde donde podemos partir,  navegando por las rutas que conducen a través del Mar Astral. Ese lugar por el  cual, tras escapar por los rincones del mundo, viajan las almas hacia lugares tan  distantes que el tiempo no puede alcanzarlos, para comenzar quizás una nueva y  muy diferente existencia. </p>
<p> Y  de todos esos rincones distantes del cosmos, hay al menos uno, del que incluso  la mismísima Dyss proviene. </p>
</body>]]></content:encoded>
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		<title>El día del luto</title>
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		<pubDate>Wed, 04 Apr 2012 19:30:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Edanna</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El bramido de un cuerno resonó por tres veces durante el ocaso, abajo, en el valle. Inmediatamente las mujeres dejaron sus útiles de labranza en los campos, abandonaron los lavaderos, tan perfumados con las lilas recubriendo los muros por donde sobresalían los caños de agua,  y cerraron sus puestos cuajados de todo tipo de bálsamos [...]]]></description>
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<body>
<p>El bramido de un cuerno resonó por tres veces durante el ocaso, abajo, en  el valle. </p>
<p> Inmediatamente las mujeres dejaron  sus útiles de labranza en los campos, abandonaron los lavaderos, tan perfumados  con las lilas recubriendo los muros por donde sobresalían los caños de agua,  y cerraron sus puestos cuajados de todo tipo  de bálsamos para, de forma apresurada, encerrarse en sus casas junto a los hombres,  cansados de la dura jornada de trabajo en las murallas.</p>
<p> <img src="http://www.lavondyss.net/wp-content/uploads/2012/04/paisaje_gotico.jpg" width="290" height="199" hspace="10" vspace="10" border="2" align="left" style="margin: 10px;" />Antes, más con prisa que con ceremonia, prendieron fuego a  las grandes piras funerarias que habían sido ya dispuestas días antes, donde el  rito sí había tenido el tiempo suficiente para deleitarse en todos sus  delicados detalles. Sábanas de encaje, mortajas tejidas con hilo fino de  poniente, perfumes, brezo, vainilla y espino, recubrían las carcasas de arcilla  que habían preservado los cadáveres durante semanas, hasta la llegada del <em>Día del Luto</em>. En su víspera, se llevaban  a cabo los ritos funerarios de todas las seis novenas consecutivas, antes y después  de ese día.</p>
<p> Sobrevino entonces la temida jornada que yo esperaba desde hacía  horas sin pronunciar palabra, aturdida de un dolor tan grande en el corazón que  jamás había conocido hasta aquel momento; un instante que maldije para siempre. </p>
<p> Llegó la noche y un frío se enseñoreó de toda la tierra.  Durante toda aquella noche y toda la jornada del día siguiente, el mundo permanecería  a oscuras toda una jornada. Era entonces cuando las gentes, atemorizadas, se refugiaban  en sus casas, temerosas del día en honor al único mandato que la tierra había impuesto  sobre el mundo, al principio de los tiempos, y que había sido quebrantado una y  otra vez.</p>
<p> Sentada en una esquina y apartada de nosotras, en la pequeña  cabaña, Erynn entonó un canto en la lengua antigua, un canto que hablaba de  historias de héroes del pasado. Mientras que con su mano derecha se cubría el  rostro, con la izquierda tocaba el suelo, escuchando a la tierra y cantándole  cuentos a través del delicado sonido de sus susurros. </p>
<p> En sus palabras hizo referencia a su madre; pero yo sabía  que su madre ya jamás nos escucharía.</p>
<p> La mujer carnero dormía plácidamente en un jergón de paja,  emitiendo ronquiditos que me hicieron esbozar una sonrisa. Se atusaba las orejas  en sueños y murmuraba incoherencias, con una enorme sonrisa en sus labios.  ¡Cómo envidiaba a Deegan!, siempre tan feliz, tan divertida, tan despreocupada  y muy probablemente, siempre soñando con zanahorias...</p>
<p> Envuelta ya en las tinieblas, escuché el rumor del fuego  avivado por el viento y el seco estruendo de la arcilla, medio húmeda, al  reventar por el calor de las llamas, allá, sobre las piras funerarias. El fuego  lamía los cadáveres putrefactos en sus mortajas de arcilla y el aire se  estremeció desde el nordeste, quejándose por no haber recibido la frescura de  la tierra, a la caída de Lugh y su Jareth.</p>
<p> La cicatriz de mi rostro latía lentamente, recordándome con  cada sonido amortiguado, el seco dolor de mi garganta abrasada. Aún hoy siento  el olor dulzón en mi rostro, al traerme alguna brisa cruel la esencia de las  cenizas de mi amado. Pues allí ardió el que fue mi esposo, amante, amigo y el señor de todo mi corazón durante muchos años; el que iluminó con su  semblante al sonreír, las oscuras oquedades de mi vida. </p>
<p> Y la noche en la cual el viento dispersó sus cenizas, en la  pira funeraria, lo recordaría cada día como si hubiese sucedido  siempre aquella misma mañana, pues sentí como mis propios huesos ardían con él,  trayéndome el recuerdo de un viejo cántico funerario, tan antiguo como el tiempo,  tan antiguo como el mundo, y que aún se recuerda en el oeste.</p>
<p align="center"><em>&ldquo;Un fuego arde en la Tierra del Espíritu del Ave,</em><br />
  <em>en la Tierra del Espíritu del Ave yace mi amado.</em><br />
  <em>Una tormenta azota la Tierra del Espíritu del Ave,</em><br />
  <em>dispersaré a las negras aves carroñeras.</em><br />
  <em>Velaré sobre los restos y cenizas de mi amado,</em><br />
  <em>estaré con él en la Tierra del Espíritu del Ave.</em><br />
  <em>Un fuego arde en la Tierra del Espíritu del Ave.</em><br />
  <em>Mis huesos arden.</em><br />
  <em>Allí debo ir.&rdquo;</em></p>
<p>Yo no podía imaginarlo entonces pero, ya en mi corazón nada volvió a ser igual y, ya jamás volvería a casarme.</p>
<p align="right"><em>&nbsp;</em></p>
<p align="right"><em>&ldquo;El trono de la reina Valaria&rdquo;</em><br />
  <em>Edanna</em></p>
</body>]]></content:encoded>
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		<title>De las fronteras</title>
		<link>http://www.lavondyss.net/2012/04/01/de-las-fronteras/</link>
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		<pubDate>Sun, 01 Apr 2012 05:20:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Edanna</dc:creator>
				<category><![CDATA[Dyss Mítica]]></category>
		<category><![CDATA[Juegos narrativos]]></category>
		<category><![CDATA[Regiones míticas]]></category>
		<category><![CDATA[ambientación]]></category>
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		<category><![CDATA[d&d]]></category>
		<category><![CDATA[fronteras]]></category>
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		<description><![CDATA[En algunos puntos, la tierra de Dyss se solapa con otros mundos y con sus realidades. Estos lugares de unión crean lo que se denomina, las Fronteras. Áreas de ambos mundos que se superponen la una con la otra, permitiendo el tránsito entre ellos. Las regiones de contacto suelen ser muy pequeñas en cuanto a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<style type="text/css">
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<body>

<p style="text-align: center;"><a href="http://www.dyssmitica.com" target="_blank"><img src="http://www.lavondyss.net/dyss/images/firma-general-dyss_2.png" alt="Dyss, sello general" border="0" /></a></p>


<p>En algunos puntos, la tierra de Dyss se solapa con otros mundos y con sus  realidades. Estos lugares de unión crean lo que se denomina, las Fronteras. Áreas  de ambos mundos que se superponen la una con la otra, permitiendo el tránsito  entre ellos.</p>
<p> Las regiones de  contacto suelen ser muy pequeñas en cuanto a su extensión, y el tiempo durante  el cual se mantiene esa relación es algo limitado, resultando un evento más  bien cíclico aunque dotado de una periodicidad estable. No obstante, la  ubicación de fronteras definidas en un mismo emplazamiento de forma permanente suele  tratarse de un fenómeno que se da con frecuencia, manteniéndose éstas por lo  general en un mismo emplazamiento. Esto permite mantener un conocimiento de su localización  aproximada a lo largo del territorio.</p>
<p>En Dyss, la  región fronteriza de mayor extensión e intensidad, y con la mejor precisión en  cuanto a su periodicidad, se da en la región conocida como, <em>Bosques de Samâel</em>.</p>
<p> La periodicidad con  la que se producen las zonas de contacto obedece a varios factores como: la  época, la posición de los astros y, sobre todo, el estado de la gran consciencia.</p>
<p> Durante los  momentos en los que se establecen regiones de contacto estables, es posible  realizar un tránsito entre ambos mundos; momento que Dyss aprovecha para captar  todo cuanto es capaz de percibir de aquel lugar distante. Este tránsito es  similar al que permiten las encrucijadas, con la diferencia de que si una  encrucijada es un tipo de portal único o un acceso de pequeño tamaño, una  frontera es una zona entera o una región de pequeña extensión que se solapa con  otra zona de igual proporción perteneciente a un mundo ajeno a Dyss. </p>
<p> Es muy difícil  apreciar la presencia de una región donde se ha definido una frontera. Requiere  instinto, habilidad y mucha percepción. Con la suficiente habilidad se puede  encontrar el sendero que conduce de un lugar a otro. Por el contrario, si no se  tiene éxito, la propia fuerza de auto-conservación de cada mundo envía de  vuelta al curioso al lugar de donde proviene, haciéndolo deambular perdido y  confundido, dando vueltas en círculo y conduciéndolo al mismo punto del que  partió. En este aspecto, Faerie o Arcadia se comporta en algunos casos de forma  parecida a Dyss, a no ser, que lo que pretenda es facilitar el tránsito..., un rasgo  que en ocasiones caracteriza a la Tierra Salvaje de las Hadas.</p>
<p> Este instinto de  auto-conservación del territorio es sin duda algo muy común de cada mundo y una  constante en la naturaleza del cosmos, pero en Dyss, es su propia consciencia  la que establece un control exhaustivo y muy férreo. Resulta muy difícil pues  efectuar el tránsito, requiriendo a veces años y años de observación, sin tener  garantía de éxito alguna en un empeño demostrado a lo largo de una vida entera. </p>
<p> Una criatura curiosa  y aventurera de otro mundo, al igual que su contrapartida en Dyss, puede  adentrarse en una región fronteriza y no percibir en principio nada anormal. Si  es capaz de hacerlo, aún requiere de la fina pericia que da la experiencia y de  buena parte del talento innato en cada ser, que le permite abrir un sendero  viable para poder transitar entre un mundo y otro. Nunca mejor dicho es  &ldquo;<em>cuando los  mundos chocan</em>&rdquo; ese momento en el que algunos no dudan en apreciar la  magnitud de tal oportunidad y adentrarse así en un nuevo mundo, completo y  diferente, repleto de sorpresas insólitas y de deliciosos infortunios. Afinar  las capacidades para encontrar las pistas, percibir los detalles, y así, hallar  esos senderos, es algo que se gana con el tiempo y la práctica, variando tal  habilidad de una criatura a otra, de una raza a otra, además de lo que cada una  lleva consigo en su corazón.</p>
<p>Existen diversas  maneras de abrir los senderos y algunos sistemas difieren bastante entre uno y otro.  Puede recurrirse a las pistas que muestra la naturaleza de manera  imperceptible, a las oscilaciones de la fuerza vital de los lugares, o bien,  recurrir al &ldquo;yo&rdquo; interior y al instinto para dejarse llevar. Otras veces se  puede tener éxito recurriendo a la ayuda de criaturas &ldquo;del otro lado&rdquo; que  haciendo de guías faciliten el tránsito. En cualquier caso, lo normal es que  adaptarse a la nueva forma de percibir la realidad, con el fin de encontrar los  accesos que conducen entre ambos mundos, casi siempre requiere de mucho trabajo,  de tiempo y de mucha paciencia.</p>
<p>Según mi  opinión, es la propia Dyss la que desea fervorosamente crear esos nexos de  unión, pues su insaciable curiosidad la conduce a explorar todos los rincones  del cosmos para así poder aprender cuanto le es posible de todas las criaturas  dotadas de razón que se extienden, sin saber cómo ni por qué, por todo el  multiverso.</p>
<p> Los nexos o fronteras  son pues conexiones creadas por Dyss con otras realidades que le permiten  percibir cuanto puede de otros rincones lejanos. La periodicidad de esas  conexiones obedece a los límites impuestos por la misma naturaleza del cosmos y  por las capacidades de la propia Dyss a la hora de conseguir extender esos  puentes, precisar su estabilidad y conseguir mantenerlos durante el tiempo que  crea necesario. </p>
<p> Si existen otras  razones para que se produzca el fenómeno del solapamiento de otros mundos con  Dyss, yo las desconozco, resultando un completo misterio.  En realidad no conozco a nadie que tenga algún  conocimiento de ello, siendo pues este tipo de incógnitas un terreno que se  adentra en el campo de la especulación.</p>
<table width="600" border="1" cellpadding="10" cellspacing="5">
  <tr>
    <td width="600" valign="top"><p align="center"><strong><em>Reglas</em></strong></p>
      <p> Para percibir la    existencia de regiones fronterizas y encontrar los senderos puedes emplear    como soporte narrativo los chequeos de habilidad de tu sistema de reglas. </p>
      <p> En el caso de D&amp;D se precisan chequeos de <em>inteligencia</em> y <em>sabiduría</em> para las primeras versiones; o de habilidades de  <em>percepción</em> en general, además de <em>&ldquo;detectar magia&rdquo;,</em> de versiones posteriores. </p>
    <p> En 4ª edición lo adecuado es efectuar un desafío de    habilidad difícil, en donde intervengan la percepción, la perspicacia, las    habilidades de rastreo y las habilidades arcanas. </p></td>
  </tr>
</table>
</body>]]></content:encoded>
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		</item>
		<item>
		<title>Último Haiku del invierno</title>
		<link>http://www.lavondyss.net/2012/03/31/ultimo-haiku-del-invierno/</link>
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		<pubDate>Sat, 31 Mar 2012 18:29:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Edanna</dc:creator>
				<category><![CDATA[Libro de horas]]></category>
		<category><![CDATA[Dyss Mítica]]></category>
		<category><![CDATA[haiku]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; Mi viejo lugar amado Perdió su júbilo el cerezo Sin ningún significado &#160; &#160;]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="center"><em><img src="http://www.lavondyss.net/wp-content/uploads/2012/03/sueno_edanna-Dyss.jpg" width="340" height="429" hspace="10" vspace="10" /></em></p>
<p align="center">&nbsp;</p>
<p align="center"><em><strong>Mi viejo lugar amado</strong></em><strong><br />
  <em>Perdió su júbilo el cerezo</em><br />
  <em>Sin ningún significado</em></strong></p>
<p align="center">&nbsp;</p>
<p align="center">&nbsp;</p>]]></content:encoded>
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		<title>De la bóveda celeste</title>
		<link>http://www.lavondyss.net/2012/03/30/de-la-boveda-celeste/</link>
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		<pubDate>Fri, 30 Mar 2012 08:00:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Edanna</dc:creator>
				<category><![CDATA[Dyss Mítica]]></category>
		<category><![CDATA[Regiones míticas]]></category>
		<category><![CDATA[astronomía]]></category>
		<category><![CDATA[astros]]></category>
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		<description><![CDATA[Enmarcadas en una majestuosa bóveda celeste, Dyss tiene el privilegio de albergar, como ya he descrito, dos lunas además de un sol que ya conocemos como Lugh, y que no anda solo en el transcurrir de la jornada pues mantiene siempre a su &#8220;Jareth&#8221; muy cerca, como un manto que se extendiese a través del [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<style type="text/css">
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<body>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.dyssmitica.com" target="_blank"><img src="http://www.lavondyss.net/dyss/images/firma-general-dyss_2.png" alt="Dyss, sello general" border="0" /></a></p>

<p>Enmarcadas en una majestuosa bóveda celeste, Dyss tiene el privilegio de  albergar, como ya he descrito, dos lunas además de un sol que ya conocemos como <em>Lugh</em>, y que no anda solo en el  transcurrir de la jornada pues mantiene siempre a su <em>&ldquo;Jareth&rdquo;</em> muy cerca, como un manto que se extendiese a través del  firmamento.</p>
<img src="http://www.lavondyss.net/wp-content/uploads/2011/04/luna_oscura_lavondyss.jpg" width="253" height="189" hspace="10" vspace="10" border="1" style="margin: 10px;" align="left" />
<p> Pero en los  cielos existen otra infinidad de detalles que precisan de un poco más de tu  tiempo para ser enumerados. Esos detalles los clasificaré como: <em>los cuerpos errantes</em> y <em>las estrellas con sus constelaciones</em>.</p>
<p> Las estrellas  salpican la bóveda celeste de brillos titilantes, describiendo un movimiento  siempre fijo y que sólo varía dependiendo de la época en la que se encuentre  cada estación durante la cual veremos las diferentes constelaciones con mayor  o menor facilidad variando su posición con respecto a la tierra y su altura  en relación con el horizonte, según el momento.</p>
<p> Un concepto ya  familiar para muchos, o al menos para la mayoría.</p>
<p> Sin embargo,  existen una serie de cuerpos que parecen describir un movimiento &ldquo;errático&rdquo; a  través de los cielos, comportándose cada uno de una forma determinada. Dotados  de individualidad, estos cuerpos mantienen unas trayectorias complejas de  describir, manteniendo cada uno sus particularidades. A los cuerpos errantes,  nos referiremos en primer lugar, para después terminar nuestro viaje a través  de los cielos describiendo las caprichosas formas que adoptan las estrellas y  sus constelaciones, y lo que éstas significan para la existencia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h3><a name="_Toc318404159" id="_Toc318404159">Los cuerpos errantes</a></h3>
<p>En la noche  estrellada además de las lunas y durante el día, por supuesto, del sol Lugh y  su Jareth, existen otros <strong>siete cuerpos  celestes</strong> de relevancia que conviene tener muy en cuenta.</p>
<p> Los siete los  dividiremos a su vez en <strong>cinco</strong> <strong>cuerpos errantes lejanos</strong> y <strong>dos errantes cercanos</strong> o <strong><em>&ldquo;Gemelos&rdquo;.</em></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<h4>Errantes lejanos</h4>
<p>Los errantes lejanos son también  pedazos de realidad, como lo es Dyss, que se encuentran a grandes distancias. Se  perciben como estrellas muy brillantes de diferentes tonalidades. Desconozco si  albergan su propia consciencia, aunque en el mundo se tiene la certeza de que  así es dados los juegos que mantienen en los cielos y que traen de cabeza a  todo estudioso que quiera describir sus movimientos. Los cinco le dan sus  nombres a cinco días de la novena que en su honor los recuerdan en el  transcurrir del árbol del tiempo.</p>
<p> Describen trayectorias  independientes muy diferentes entre sí además de una serie de movimientos, o  más bien de comportamientos muy concretos, a lo largo de toda la estación,  manteniendo cada uno unos rasgos característicos que los definen.</p>
<p> Sus trayectorias suelen variar  dependiendo de la estación, y en ocasiones, variando su posición de un ciclo a  otro, lo que resulta de lo más extraño. Son desde luego complicados de  describir asumiendo, por tanto, que obedecen a su propio libre albedrío y a su  voluntad o yo diría más bien que, <em>a su  propio capricho</em>, pues mantienen los cinco su propio juego a través de los  cielos. Un juego que aparenta ser independiente de todo lo demás.</p>
<p> Los nombres de los cinco errantes  lejanos son:</p>
<p> 1º <strong>Grimbal, <em>&ldquo;El Cazador&rdquo;.</em></strong> En algunos sitios conocido por,<em> Gillean</em>, nombre que en su honor se le  da al segundo día de la novena. Día que por cierto, y creo haber comentado ya,  no se puede cazar ninguna presa. Algo que no se aplica a los animales y a las  bestias, obviamente. </p>
<p> De un color  avellana, Grimbal describe una trayectoria más estable que sus cuatro hermanos. </p>
<p>2º <strong>Brenn, <em>&ldquo;El  Lobo&rdquo;.</em></strong> Que da su nombre al  cuarto día de la novena. De tono blanco brillante parece seguir a su hermano  Grimbal, para después describir una trayectoria completamente diferente y que  ha hecho gemir de angustia al estudioso de los cielos más paciente.</p>
<p>3º <strong>Ruadh, <em>&ldquo;El  Cuervo&rdquo;. </em></strong>De todos, el de trayectoria más disparatada, cambiando de mes  en mes, de estación en estación y de ciclo en ciclo. <em>Ruadh</em> le da su nombre al sexto día de la novena y que si repito es  para que lo recuerdes. Los que nacen ese día se les suele decir que no saben lo  que quieren ni cuando duermen. Su tono es cobrizo.</p>
<p>4º <strong>Danna, <em>&ldquo;La  Doncella&rdquo;. </em></strong>En honor a la madre del viejo pueblo y de la cual tengo la  desgracia de ser, su hija... Es quizás una de las guardianas más reverenciada  en el mundo, o al menos en una parte significativa. En su honor lleva su nombre  el séptimo día de la novena.</p>
<p> La trayectoria  de <em>La Doncella </em>es relativamente estable,  pareciendo acompañar y describir una ruta parecida a la de <em>Brenn, </em>el Lobo. De cualquier forma las trayectorias de ambos parecen  estar relacionadas. Mantiene un tono que varía entre diferentes matices de azul  claro y cobalto.</p>
<p>5º <strong>Curadhan, <em>&ldquo;El Ciervo&rdquo;.</em></strong>Cuentan en Dyss que <em>Curadhan</em>, &ldquo;<em>El Ciervo de Cullegh&rdquo;</em>,  huye del <em>Lobo</em> y que <em>Grimbal</em> los persigue a ambos; que la <em>Doncella</em> desea impedirlo y que el <em>Cuervo</em>, se ríe de todos esperando sacar tajada...  Sea cierto o no, las trayectorias de Curadhan, Grimbal y Brenn están relacionadas,  resultando algo más previsibles las tres si se estudian en conjunto.</p>
<p> Le da su nombre  al octavo día de la novena y se percibe de un color anaranjado brillante.</p>
<p>&nbsp;</p>
<h4>Errantes cercanos o Gemelos</h4>
<p>Los dos cuerpos errantes cercanos,  o <em>Gemelos</em>, se cree que son mundos de  la misma naturaleza y características que la propia Dyss. Yo al menos, estoy  convencida de ello. Su tamaño aparente es mucho mayor, semejante a lunas  pequeñitas. Su luz es por tanto un factor importante a tener en cuenta durante  las horas nocturnas.</p>
<p> <em>Los Gemelos de Dyss</em> mantienen unas trayectorias mucho más  previsibles que sus hermanos pequeños, resultando  más contantes. De esta manera, determinar  su recorrido en el calendario es posible y  hasta conveniente. Tengo constancia de que afectan levemente a las mareas, pero  dado que es a escala muy débil, no lo tendremos en cuenta. Sin embargo, el  poder de la <em>&ldquo;Ellan Yua&rdquo;</em> o <em>&ldquo;fuerza creativa del mundo&rdquo;</em>, se ve  visiblemente afectado por la acción de los <em>Gemelos</em> de una forma que ya veremos en su momento.</p>
<p> A los <em>Gemelos</em>, o errantes cercanos, se les conoce como: <strong><em>Giseth</em></strong>,  &ldquo;<em>el de la arena dorada&rdquo;, </em>dado su tono  amarillento<em> y <strong>Areté</strong> , &ldquo;la gema del sol &rdquo; </em>de un tono verdoso intenso.</p>
<p> Si ambos gemelos constituyen  efectivamente otros mundos como lo es Dyss, nadie lo sabe con seguridad. Pero  desde luego una cosa es segura, Dyss mantiene una afinidad muy importante con  estos dos errantes cercanos, resultando afectada por éstos de forma evidente.  Sin embargo, los Gemelos no forman una consciencia como lo forma Dyss. Son  mundos gemelos sí, pero silenciosos y mudos, sin albergar consciencia propia. </p>
<p> O al menos eso se ha creído hasta  ahora...</p>
<p> Y como de las constelaciones hay mucho que decir, lo dejaremos  para el próximo apartado.</p>
<p>&nbsp;</p>
</body>]]></content:encoded>
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		<title>“Rol” Integrated Life: decoded (1.0)</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Mar 2012 22:51:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Edanna</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Aunque en algunas ocasiones me lo había planteado, nunca me ha apetecido demasiado escribir artículos sobre juegos de rol, sus técnicas, dirección, sobre opiniones o consejos —tan de moda en los últimos años—, sobre la dirección de partidas o sobre juegos concretos. No sabría decir muy bien porqué, además de la inseguridad propia del no [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<style type="text/css">
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<body>

<p>Aunque en  algunas ocasiones me lo había planteado, nunca me ha apetecido demasiado  escribir artículos sobre juegos de rol, sus técnicas, dirección, sobre opiniones  o consejos —tan de moda en los últimos años—, sobre la dirección de partidas o  sobre juegos concretos.</p>
<p> No sabría decir  muy bien porqué, además de la inseguridad propia del no saber si todo cuanto  pueda yo decir o no, le puede servir a alguien. Sin embargo, en su momento  busqué mucha información al respecto, resultando este tema una de mis  prioridades de indagación. Claro que, hace un tiempo tal información no era muy  común, al contrario que ahora, que consejos hay por todas partes; algo de lo  que me alegro, no me vayas a malinterpretar. </p>
<p>Yo inicialmente  creé este blog para mis textos, mis preferencias y mis comentarios en cuanto a  ciertos productos culturales, dejando el rol para mi grupo de juego, mis  amigos, mi gente y mi entorno personal. Llegó a ser conocido un tiempo en su  área de entonces, y me dio bastantes alegrías, pero la dedicación plena a un  blog día tras día es algo que sólo se puede mantener un tiempo pues las  circunstancias lo hacen muy difícil de llevar, y si aún así se intenta, el  agotamiento termina por situarse en primera línea. </p>
<p> <img src="http://www.lavondyss.net/wp-content/uploads/2012/03/dainfagerholmstereographicdrawings1.gif" width="340" height="267" hspace="10" vspace="10" style="margin: 10px;" align="left" />Por otro lado,  el ambiente rolero admito que me parecía <em>algo  hostil</em> (ni te imaginas lo que me he contenido) por aquel entonces, en  ciertos círculos; apreciaciones mías sí, pero basada en experiencias y  fundamentos. Actualmente, hay aproximaciones y tratamientos sobre ciertos temas  que siento algo más abiertas al debate. También me da la impresión que ello es  debido a la proliferación en inglés de blogs del mismo tipo. Puede ser también que  mi experiencia se haya forjado a base de pura mala suerte en cuanto a todo lo  que he comentado.</p>
<p>En la blogosfera  hispana han surgido en los últimos tiempos una cantidad de blogs sobre rol que,  la verdad, me sorprende. Desconocía el estado de la afición que, hasta no hace  mucho, se solía congregar en portales y determinados foros. Por otro lado,  revolotea el mito de que la presencia de los aficionados en los sistemas  digitales es una muestra de la afición, algo totalmente falso —y que ya se ha  comentado en otros blogs— pues muchos jugadores y aficionados no sienten esa  necesidad de estar &ldquo;consumiendo&rdquo; tales medios.</p>
<p> En los últimos  tiempos han surgido productos muy interesantes, ya sea desde compañías  establecidas a productos de la misma afición. En muchos casos ha sido el estado  de la afición lo que ha creado necesidades y que algunos han aprovechado. El  ejemplo más claro es el movimiento <em>old-school</em>,  una reacción, más que un deseo de usar los viejos reglamentos, a una forma de  jugar que muchos, con terror, creyeron que iba a desaparecer, intercambiada por  productos enfocados hacia hacer dinero (o sea, estilo <em>Magic</em>).</p>
<p> En ese sentido  es realmente interesante cómo reaccionó la afición —en muchos casos de forma  algo extrema, lo cual es normal pues este tipo de reacciones funcionan dando  bandazos— y que ha llevado a Wizards —y muchas otras— a replantearse el estado  de la comunidad y a cómo enfocar los productos que ésta desea. No es ningún  secreto que el movimiento o<em>ld-school </em>refleja  una serie de necesidades a los que no se les puede dar la espalda. Los míos  también, faltaría más. </p>
<p> Hablar de una  afición o de un hobby, citando a la princesa Irulán —que todo buen aficionado &lsquo;odio  el término <em>friki&rsquo; </em>conoce—, resulta un comienzo que como mínimo resulta: <em>&ldquo;Un término muy delicado&rdquo;</em>.  Para mí, hablar de gustos, maneras de jugar o de sistemas de juego es como  hablarle de pescado a una persona que no puede ni ver los melancólicos y vidriosos  ojos de un salmón sobre el hielo de la pescadería. Intentar comentar las  requetebondades del sistema &ldquo;AT&amp;T&rdquo; a uno que odia la mayonesa es como  pretender convencerle de que se trague dos buenas cucharadas de ensaladilla  rusa. Resulta absurdo. </p>
<p> Por tanto, de  siempre, me he centrado más en ideas para mis partidas, en mundos que soñar,  historias que contar y príncipes con redecilla a los que moler a palos. Para de  nuevo, tener la sensación amarga de que lo que me interesa sólo es asunto de mi  canario, mis gatos y yo. ¿Inseguridad? ¿Aislamiento? ¿Visión sesgada? ¿Quizás  hay que tener sentido del humor, como en algunos buenos blogs que llevo leyendo  ya algún tiempo?</p>
<p> Bueno la  respuesta la sé, es una cuestión de habilidades comunicativas y de dar con temas  que interesen.</p>
<p>Después, en mis  largos días y mis eternas noches de insomnio, un mal que padezco, personas  cercanas a mí me han asegurado que tengo algo que contar después de arbitrar más  partidas de las que puedo recordar, de haber metido más gente a esta afición de  la que sé contabilizar con un ábaco de <em>Ikea</em>,  y de haberle enseñado a unos cuantos cómo se limpian los dados y se cargan con  los cartuchos de la enmarañada suerte, único dios de este mundo junto a un buen  puñado de habilidades y de sentido común.</p>
<p> ¡Vaya! Hace más  o menos un año, decidí aportar mis granitos de arena a la afición, quitarme el  velo y rezar un rosario en la mezquita en voz alta. Por ello me animé con el  módulo de &ldquo;<em>Ella</em>&rdquo; —que puedes  encontrar a la salida, al fondo del teatro— y comencé a transcribir algunos de  mis textos, yendo un poco más allá de mis otros intereses; en muchos casos textos  con elementos construidos dentro de la narración que toca asuntos algo  personales pero, ¡anda!, ¡si resulta que por eso mantengo un anonimato a <em>rajatabla</em>!, ¡por lo de los textos  personales!</p>
<p> Sin embargo tuve  mala suerte, la peor enfermedad, esa que nadie quiere tener, asoló las regiones  de mi existencia, por dentro y por fuera. Sólo ahora empiezo a caminar para ir  trastrabillando y que si comento es como un asunto anecdótico y más bien de  carácter informativo; y no hay más que hablar sobre el tema. Por ello, el  volver a recuperar mi querida web fue un deseo interno que se mantuvo mucho  tiempo, allí, en lo profundo; algo que anhela convivir con la creación y  sacarla a que tome el aire.</p>
<p> Dicen que los  blogs no son más que un ejercicio de puro ego. Esto en parte es verdad, y en parte  es mentira, y en parte, ¡es verdad absoluta! Un ejercicio de puro ego es quedarse  corto; es poner una caja en el parque, subirse y ponerse a hablar, pues obedece  a una necesidad de tener algo que decir pero que también, en muchos casos, forma  parte de un deseo de atención. Eso es lo que diferencia a los buenos  comunicadores de los malos, a los buenos blogs de los pésimos y a los malos  humoristas que intentan reírse <strong>de</strong> los demás de los geniales que consiguen reírse <strong>con</strong> los demás. Comunicar sí, muchas veces es hablar y hablar sin  decir nada, y por ello, una experiencia devaluada en nuestros días. Pero otras  veces consiste, de manera simple, en una magia que proviene de la actitud de  compartir. Porque compartir es una <strong>actitud</strong>.</p>
<p> Precisamente, es  la comunicación el poder compartir ideas. Un don maravilloso que nos hace  únicos y un don en el cual hunde sus manos nuestra afición hasta sus mismísima  raíces pues, jugar al rol no es otra cosa que emplear la comunicación como un  juego; <strong>se trata de jugar con la  comunicación misma.</strong></p>
<p>  A estas alturas  ya te estarás preguntando qué demonios es lo que pretendo decir con todo esto,  bueno, en realidad ya lo he dicho. Todo cuanto conozco de la comunicación sé que,  en nuestros juegos, puede resultar muy útil. No se trata del acto en sí de  comunicar, se trata de lo que comunicas y <strong>de  lo que pretendes con esa comunicación</strong> pues, lo que lo hace especial o lo  convierte en una tribuna desde la cual no se dice absolutamente nada es <strong>la actitud que se tiene a la hora de  hacerlo</strong>. </p>
<p> La actitud, algo  que se olvida en muchas ocasiones. La actitud para contar lo que quieres y para  expresar lo que deseas; la actitud para comprender y evaluar; la actitud que  permite comprender —tal y como dijo un griego hace ya muchos, muchos años y fue  perseguido por ello— que no hay una única verdad, que cada uno tiene su propia  verdad y todas son válidas como para merecer ser tenidas en cuenta y al menos,  evaluarlas. Hay algunas que no, por supuesto, pero por eso mismo empleamos el  sentido común y establecemos prioridades ante verdades que perjudiquen a los  demás. </p>
<p> La libertad de  expresión de tales verdades, y los límites en cuanto a esa libertad se han  confundido, se confunden y se confundirán tantas veces, con tanta frecuencia,  que no dejo de escandalizarme día tras día. Por ello, mi opinión es mía y sólo  mía; podrás despreciarla, podrás mofarte de ella pero sigue siendo mi verdad y,  por lo general, las personas se irritan ante las ideas que no consiguen  compartir con los demás. El ejercicio de superar esto forma parte de la  educación del ser humano y de los prototipos de pequeños humanos en las que  consisten las personas durante su infancia e incluso, su adolescencia; experimentando,  cometiendo errores de los que poder sacar conclusiones.</p>
<p> En algunos casos  el rol puede ser un ejercicio también para la vida, nos puede ayudar a ser  mejores. <strong>Sí, lo has oído bien, tratar de  ser mejores.</strong> </p>
<p>  Yo sostengo, con  absoluto convencimiento, que nuestro objetivo debe ser siempre el tratar de  convertirnos en mejores personas —la razón ya la han dicho los existencialistas  como <em>Sartre</em> y no lo voy a explicar yo  mejor que él—, y el rol, me ha ayudado a hacerlo. </p>
<p> Por ello,  dirigir el juego yo lo veo como un servicio hacia los demás. Una entrega que  permite liberarse, pues al olvidarse el individuo de uno mismo de repente cesan  todas las preocupaciones. Piénsalo, nos irrita que nos molesten, que nos digan  que hagamos esto o aquello o que los demás nos lleven la contraria. Es cuando  aceptas ayudar a otro, sin esperar nada a cambio, cuando en cierto modo,  durante un tiempo, eres libre. Libre de ti mismo y de todas las imposiciones  que tu ego impone. </p>
<p> Pues somos  esclavos de nuestro ego.</p>
<p> Cuando comencé a  jugar, veía el juego como una forma de sorprender, de poner a mis amigos en  situaciones, de asombrarles, de provocarles una emoción, diez, ¡cien!, de  asustarles, de aterrarles o de hacerles reír o llorar. <strong>Pero tras todo ello estaba mi ego, buscando una recompensa</strong>. Lo veía  como una forma de ponerles a prueba, de enfrentarlos a mí o de intentar  sorprenderles de alguna forma.</p>
<p> Sólo cuando  acepté que lo realmente importante no eran ni el reglamento ni el desarrollo de  las aventuras, ni las mecánicas ni las recompensas, fue cuando me di cuenta de  que el sentido que le veía yo a un director de juego era el de estar al  servicio de sus jugadores. Un servicio que consiste en tratar de hacerles  felices, que se diviertan y de hacerles pasar un buen rato. Todo lo demás,  siempre desde mi punto de vista y sabiendo que a alguno esto le sonará  demasiado místico, son elementos que están en segundo plano. </p>
<p> Habiendo dicho  esto, sé que muchos lo tomarán como el tan taconeado consejo de &ldquo;<em>tomar fruta fresca antes de dirigir&rdquo;</em> del  Manual del <em>Dungeon Master</em> II, de  D&amp;D 3.5, algo así como &ldquo;con sorna&rdquo; —que por cierto, ¡funciona!— y por lo que,  por tanto, te estarás preguntando: <em>&ldquo;¿Entonces,  ¡Oh, grandísima Edanna, cuya sabiduría no se conoció jamás en occidente! ¿¡Significa  ello que he de bajarme los pantalones ante mis jugadores e incluir botes de  vaselina en mis compras roleras!?</em></p>
<p>  A lo que Edanna respondiere:<em> &ldquo;¡En verdad en verdad te digo que no. ¡Oh,  grandísimo idiota como no se conoció jamás en occidente!&rdquo; &ldquo;Ello significa lo  que significa, es decir, que lo importante es que todos se diviertan, no hay  más, y si no, mira detrás&rdquo;</em>.</p>
<p> Por eso he  aceptado de buen grado y con los brazos abiertos sistemas que se olviden de  hacer sufrir a los jugadores o que los lleven a esos límites —muy del gusto de una  parte de <em>la vieja escuela</em>— para, en  vez de ello,<strong> buscar cosas que funcionen</strong>,  que les permitan disfrutar y que les haga sentirse los héroes de una épica, y a  ser posible, bonita historia, sin depender exclusivamente del caprichoso azar  sólo porque otros digan que así es mejor y que esas son las auténticas raíces. Y  mucho menos, de un ejercicio que ponga a prueba la capacidad interpretativa o  la habilidad para desarrollar la belleza interior de un personaje oculto  mientras controla &ldquo;<em>la movilidad de su  lagrimal...&rdquo; Arriba, abajo, arriba, abajo...</em></p>
<p>  Tanto el sistema  como la historia, <em>siempre-desde-mi-puñetero-punto-de-vista-no-se-me-vaya-nadie-a-mosquear</em>,  debería estar al servicio de jugadores y del director, no los jugadores al  servicio del puñetero reglamento y de sus aventuras.</p>
<p> Por ello he huido  también un tanto de aquellos módulos <em>gigaxianos  hiperdestructivos</em> y <em>archidifíciles</em>,  aunque entiendo la diversión que hay en ellos, es más, los he dirigido, jugado,  reído y ¿llorado? Pero es que para mí, no se trata de una prueba —algo que he  visto en muchos sitios—, se trata de diversión entre todos, no de comprobar  quién da la talla. Sinceramente, la tan alabada frase: <em>&ldquo;¡...y sin tirada de salvación que valga!&rdquo;</em> a mí lo único que ha  conseguido es hacerme correr, dejando tras de mí una polvareda hacia el  horizonte a lo largo de las ondulantes colinas. Lo malo del &ldquo;<em>frikismo</em>&rdquo; es que se sobrevalora todo,  hasta las chapas de las botellas que se bebió <em>Roy Batty</em>. </p>
<p> Por tanto, mi  consejo es: <strong><em>&ldquo;Sé friki, actúa NeoGronard&rdquo;.</em></strong></p>
<p>  Palabras las  mías, que a los mayores les sonará obvias, pero que entre los más jóvenes, por  lo que he visto, no lo son tanto; de ahí quizás este ensayo. </p>
<p> Hay muchos que  piensan que el movimiento <em>old-school</em> es volver a la &ldquo;mano dura&rdquo; del rol cuando no tiene nada que ver con eso; consiste,  a mi modo de verlo, en volver a darle importancia —debido al temor a que eso se  pierda—, a una filosofía que poseían los juegos de hace años, más enfocadas a  tratar de imaginar el entorno y las situaciones más que en pretender  representarlas de modo exacto y sin dudas, reglamentadas hasta la obsesión, y  dejando al mundo un poco más a la improvisación; entre —¡puf!— unas cuantas cosas  más.</p>
<p> Bueno, esto  choca de lleno con la eterna dualidad <em>simulacionismo  vs abstracción</em>, pero eso es otro tema. Sin embargo en los reglamentos  modernos hay elementos de la abstracción que deberían ser tenidos en cuenta y que  no debería perderse, pues los antiguos reglamentos también pecaban de establecer  un pastiche entre abstracción y simulacionismo que continuamente entraba en  conflicto, contradiciéndose constantemente.</p>
<p> Yo lo único que  pretendo pues, no es en pretender dar consejos, enseñar o dictar como pienso yo  que deben ser las cosas. Lo que intento con este primer ensayo —si consigues  leerlo claro— es simplemente tratar de dar mi punto de vista. Una opinión  basada en mis experiencias y que alguno puede añadir a sus reflexiones. </p>
<p> La actitud es  pues, lo que pretendo poner en el tamiz y filtrar lentamente haciendo de él  café, a ver qué se puede extraer de este concepto y al que te invito a  considerar, planteándote si has pensado en ello, o no..., o todo lo contrario.</p>
<p align="right">Atentamente<br />
  <em>Edanna</em></p>
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