“Rol” Integrated Life: decoded (9.0)

Con el “April Fools’ Day”, el día de los inocentes en tierras Americanas, me he llevado la inesperada sorpresa de recibir un regalo muy especial de alguien que hace todo lo posible porque me sienta a gusto en costas extrañas. No es que en este día se tenga la costumbre de regalar cosas, pero sí que sirve como una excusa perfecta.

Peligro, Edanna hablandoSe trata de los famosos dados del coronel, los dados de Gamescience, mejor conocidos como “Dados de precisión” del creador de los dados “Zocchi”, entre ellos su famosísimo zocchiedro, del que tengo uno negro (y del que tenía uno rojito que un día mi perra, en gloria esté, masticó con fruición hasta ponerse mala). Hace algún tiempo ya Steinkel en su blog “La Marca del Este”, había hecho un comentario sobre él en esta entrada. Como sabes, los dados especiales Zocchi de diferentes caras (d5, d7…, etc.) fueron adoptados por el señor de Goodman Games, Joseph Goodman, para su mega-oldschool juego: Dungeon Crawl Classics, resultando la mar de monos.

¿Y por qué dados de precisión? porque si existen para los casinos y el juego de azar profesional ¿por qué no lo habría de haber también en los juegos de rol?, especialmente cuando los dados significan tanto para todos los aficionados. No me cabe duda de que el coronel Zocchi encontró aquí un mercado que aún se mantenía medianamente virgen, y lo que no se le ocurrió a Q-Workshop, creadores de los dados más bonitos que he visto nunca, se le ocurrió a él. Por cierto, que lo del coronel es…, bueno, da igual.

Según su creador, en su elaboración se aseguran de eliminar en lo posible todos aquellos procedimientos que desbalanceen el dado, asegurando así un nivel altísimo de precisión a la hora de obtener resultados perfectamente aleatorios. Entre ellos eliminar los cantos redondeados y el no incluir el grabado de los números al hacer la serie, debiendo ser pues pintados posteriormente a mano. No sé si lo sabes, pero para trucar un dado basta con añadir un contrapeso en el lado opuesto a la cara que te interesa que salga con más frecuencia; por eso, el truco más usual es añadir pintura con plomo en la marcación de los números, o fundirlos con pequeños contrapesos en los sitios correctos, por citar sólo algunos de los cientos de trucos que le han costado más de un disgusto a los que, tras intentar embaucar alguna mesa de juego, han sido pillados in fraganti. Lo de omitir o grabar los mismos números, genio, es ya una práctica muy extendida y que no dura nunca demasiado tiempo, haciendo que el pellejo peligre con demasiada facilidad. Pero bueno, lo que pasa en las mesas se queda en las mesas.

Muy rico no sé si se habrá hecho Zocchi con ello, pero la idea de vender dados de precisión garantizada, donde se asegura un correcto equilibrio y una aleatoriedad sin campanas ni comportamientos extraños, a mí siempre me ha parecido una buena idea, especialmente como un nuevo mercado dentro del hobby. En la web de su creador dispones de un amplio vídeo explicativo ―eso sí en inglés―, existiendo un también amplio catálogo de su producto en Gamestation, sitio web de la empresa que tiene la fabricación de su producto.

Dicen que se trata de los dados más feos jamás construidos, algo con lo que no estoy de acuerdo. La serie opaca no está nada mal, siendo algo limitada; los dados negros pintados con tinta dorada o plateada quedan la mar de bien. La serie “Gem” es la más bonita sin duda, siendo mi favorita (a mí nunca me han gustado ni perlados ni con purpurinas y esas cosas), existiendo algunos modelos que brillan en la oscuridad. No creo que sea cierto que resulten caros como suele comentarse por ahí, si los comparamos a muchos dados de Q-Workshop, que cité más atrás, especialmente los dados metálicos, y muchos de la serie de Chessex.

Dados Zocchi

Pero a la hora de comprarlos siempre llega el momento de tener que elegir entre los dados que vienen sin los números grabados, que resultan más económicos, o los que traen ya los números grabados a mano, un trabajito que te supone pagar unos 5 euros más aproximadamente (redondeando desde dólares). Bien, en mi caso es lo primero pues se trata de un regalo y tampoco es que estemos para lujos. Ante un conjunto de dados mondos y lirondos tuve que decidir entre usar un pincel y pintura acrílica (del pintado de figuras para lo que soy un completo desastre); entre una plumilla de precisión, es decir, un Rotring de esos modernos de ahora (yo los tenía que cargar de tinta a mano para el cole), o pintarlos con un Crayón, ceras o lo que se le parezca.

Mi consejo es que si decides hacerte con un set de estos dados emplees o bien la plumilla de precisión o bien la tercera opción, el pintado con Crayón de Cera, que es mi método favorito tras haber indagado un poco por la red. En España siempre se han confundido el crayón con el lápiz de color, o al menos yo en Canarias los confundí durante mucho tiempo. Con el Crayón de cera bates la cara del dado, y mediante un trapito húmedo eliminas el sobrante frotándola con energía. Al existir el bajorrelieve del número sobre el dado, al limpiarlo la pintura se mantiene dentro. Si te sirve, te recomiendo los crayones de la marca: “Crayola Gel FX”.

La pintura no dura para siempre, aguantando con el uso intenso unos tres meses, aunque dura años si sólo juegas una vez al mes (triste, pero resulta común en muchos aficionados). Esto puede que a algunos les resulte un rollo, pero creo que ello entra a formar parte del encanto al tener que llevar un mantenimiento de los dados al igual que se mantiene con los tacos del billar. Por otra parte, puedes pintar los dados de diferentes colores, cambiando su aspecto con regularidad; por ejemplo, para sesiones concretas o como regalo. Pintados de colores chillones quedan muy personalizados y los colores metálicos como oro o plata quedan muy bien en la mayoría de ellos.

Se trata de sentarse tranquilamente a la faena mientras te pones Walking Dead (bueno, yo prefiero “Érase una vez” o “Fringe”, los zombies me dan no se qué) y dándole a la mecedora descubrimos en tan relajante actividad una alternativa al punto de cruz.

Dados Zocchi

Dados Zocchi lila

Dados Azul Gamescience

 

Y surgieron mariposas…

Lo que me hace pensar de nuevo acerca del título de esta entrada, y es que para escribir todo este rollo he aprovechado el fichero de un artículo que había empezado hace tiempo, y que dejé abandonado por considerarlo nada más que reflexiones mías. En él me daba por hablar de la importancia del lenguaje visual a la hora de crear imágenes en nuestra mente, y que muchos sabemos que en esta afición resulta de tanta importancia ya que el juego se fundamenta precisamente en ello. Los humanos somos seres principalmente audiovisuales, resultando el texto escrito un tipo de simbolismo que precisa de mucha energía para su decodificación. Por eso, a la hora de transmitir sensaciones y estimular la imaginación, resulta tan útil emplear imágenes y sonidos. Es decir, el lenguaje audiovisual.

Un set de dados especiales, por ejemplo, lo hace; parece mentira. Un hecho que puede resultar de lo más obvio, desde luego, y que ha dado lugar a que sean tan útiles las ayudas visuales para los juegos y los productos de apoyo; como las tarjetas de equipo (que en la web de La Marca vi que analizaba su autor), las moneditas, las gemas de plástico o el empleo de productos para elaborar el escenario de juego, como las paredes de dungeon que ahora se usan tanto. A mí, por ejemplo, me gusta mucho emplear las tarjetas de equipo, aunque prefiero hacerlas yo a mano antes que arruinarme con las de Paizo. Y, francamente, ¿en España no hay nadie que se atreva con este producto? Tengo en mi lista de Google, gracias a una pregunta que hice hace poco, a muchos ilustradores/as españoles capaces de eso y de mucho más.

En ese sentido, siempre me ha gustado rodearme de mucha representación visual en las partidas, empleando también con seriedad el uso de sonidos y efectos. Pero hay algo más que me gusta emplear y que no he visto que se comente demasiado, y es que el director de juego ayude a crear y reforzar una imagen mítica de sí mismo gracias en parte, no sólo a los elementos de atrezo como puede ser el vestirse de una forma determinada, sino también al tratar de poner algo de cuidado en sus efectos personales como director. Me refiero a su maleta de herramientas, sus cuadernos, etc. En mi antiguo grupo de teatro, los del grupo de cuentacuentos empleaban este tipo de cosas con muy buenos resultados ya que causa una muy buena impresión, especialmente en los más jóvenes (hablo de niños entre la pubertad y la adolescencia; un sector al que yo suelo dirigir muchas partidas). Pero de todo esto me gustaría hablar más adelante, estando entre mis proyectos para las próximas entradas de Lavondyss.

Como seguramente habrás visto ya, y a modo de bola extra, con motivo del “April Fools’ Day” en la web de Wizard han publicado una imagen muy graciosa del peor Dungeon de todos los tiempos, “La Tumba de los Horrores”, como no podía ser otro. ¡Es genial! La imagen es un recorrido por el mítico Dungeon que podría emplearse como material para dirigir la aventura. A mí me sirve también como una reflexión de cómo muchas aventuras de rol se orientaban a constituir un desafío mítico, siendo el dungeon un emplazamiento abstracto. Algo que explica muy bien la traducción que ha hecho Carlos de la Cruz en su blog. Un tipo de juego que también me gusta mucho pues el rol para mí no sólo significa que deba tratarse siempre de narración e interpretación, a pesar de lo que transmita la ambientación en la que he estado trabajando.

La imagen también me recuerda cómo ese desafío se convirtió una vez, hace ya tiempo, en unos tres cuartos de hora de risas y carcajadas sin parar. Le ocurrió a uno de mis jugadores, Boriel “el archimago”, cuando al tocar el trono en una de las salas, el pobre explotó en mil pedazos, esparciéndose sus trozos por toda la habitación. Éstos, espachurrados contra las paredes de fría piedra, terminaron dejando una marca sanguinolenta al deslizarse lentamente hasta el suelo. Mientras, el resto del grupo se partía de risa tirados todos por el suelo, tanto en el real como en el imaginario. Un día memorable que me recuerda los momentos de calidad junto a los amigos que surgen de este juego.

Edanna, 3 de abril

 

La otra tumba