Username:

Password:

Fargot Password? / Help

Regiones míticas

Sobre lo intangible, real o irreal
0

Vision of The Endicott Studio

Vision of The Endicott Studio T H E - E N D I C O T T - S T U D I O "Los mitos deben mantenerse vivos". "Las personas que pueden mantenerlos vivos son todos los artistas de cualquier tipo. La función de los artistas es la Mitologización del entorno y del mundo. — Joseph Campbell
metamorphosis8.jpg
0.0/60votes
Voting statistics:
RatePercentageVotes
60%0
50%0
40%0
30%0
20%0
10%0
0

Morndum

3am198.jpg

Había luchado contra su padre, y por ello fue desterrado a un lugar donde no había auténtica piedra. Estaba solo en la extraña tierra, a excepción de la caza. Cazaba con armas de hueso, y fresno, y obsidiana pulida. Cabalgaba a lomos de caballos salvajes. Le acompañaban sabuesos tan altos que llegaban al cuello de su montura. Sus lanzas con punta de hueso ensartaban salmones con escamas de plata. Cuando en este lugar enloquecido tenía que viajar lejos, lo hacía entre las garras de un búho.

La necesidad de volver al lugar donde había nacido se volvió acuciante. Pero, para él, no había camino de regreso, y aunque cabalgó hacia el norte y hacia el sur junto al gran desfiladero, aunque encontró cavernas y tumbas antiguas en las que soplaba un extraño viento, no pudo escapar del sueño. Su mundo estaba fuera de su alcance.

Anudó su estandarte blanco a las astas de un alce y cabalgó a lomos de la bestia. Pero, cuando llegó a las altas montañas, el animal se sacudió su peso de encima. Hizo una canoa con la corteza de un árbol y dejó que el río lo llevara, pero se quedó dormido durante la noche, y cuando despertó había embarrancado cerca del sendero empinado que llevaba a las puertas del castillo.

Decidió probar con la magia, y entró en un extraño bosque. Allí encontró la imagen de una mujer tallada en madera. A la luz de la luna, la mujer cobró vida, y se enamoró de ella. Se quedó allí, perdido de nuevo durante muchos años.

Pero fuera de la noche, fuera del sueño, su madre acudió a él. Le tomó de la mano y le guió hasta las aguas del desfiladero. Lo hizo entrar en su barcaza, donde se tendió con la cabeza apoyada en una almohada que eran las ropas de su madre. Ella invocó al espíritu de su padre, que apareció en la forma de un animal. La mujer le robó la magia e hizo navegar la barcaza, que bajó a la deriva con la corriente, y esta vez cruzó el río. Su madre lo vio partir.

Por fin, el viaje había empezado.

0.0/60votes
Voting statistics:
RatePercentageVotes
60%0
50%0
40%0
30%0
20%0
10%0
1

El Espíritu en el Roble

...Fui al círculo de piedras, caminando en la noche, cuando la luna de la cosecha se hallaba baja en el firmamento y el aliento del cuarto invierno se enfriaba en vísperas del día de difuntos. Allí, envuelta en la capa, temblando, durante toda la noche, guardé la vigilia, ayunando; la nieve caía del cielo cuando me levanté para encaminar mis pasos hacia el castillo; pero al abandonar el círculo, mi pie tropezó con una piedra que no se encontraba allí a mi llegada, y, agachando la cabeza, vi una serie de blancas piedras colocadas, al parecer, en un orden premeditado. Me incliné y moví una piedra para formar la secuencia siguiente de números mágicos; las mareas se habían desplazado y ahora estábamos bajo las estrellas invernales. Luego volví a casa, tiritando, para contar la historia de que me había extraviado en las colinas y había dormido en la cabaña vacía de algún pastor. La nieve, que se había acumulado en las laderas de las montañas, me mantuvo encerrada gran parte del invierno; pero sabía que las tormentas iban a amainar y me arriesgaría a visitar el anillo de piedras en el equinoccio de Invierno, sabiendo que las piedras estarían a la vista... la nieve nunca caía dentro de los grandes círculos, e imaginé que ocurriría igual en los pequeños, donde la magia actuaba todavía. Y en el centro mismo del círculo vi un bulto diminuto, un trozo de cuero atado con un tendón. Mis dedos estaban recobrando su antígüa habilidad y no temblaron mientras lo desanudaba y vertía el contenido en la palma de mi mano. Parecían un par de semillas secas, mas eran los diminutos musgos que tan raramente crecían cerca de Avalon. No eran utilizados como alimento y la mayoría de la gente los consideraba venenosos, pues provocaban vómitos, purgaciones y la menstruación; aunque tomados en pequeña cantidad, an ayuno, abrían las puertas de la Visión... era éste un regalo más valioso que el oro. No crecían en esta región y sólo podía imaginarme cuán lejos habían ido los del pequeño pueblo en su busca. Les dejé la comida que traía, carne seca, frutas y un panal, pero no como pago; el presente no tenía precio. Me encerraría en mi cámara el dia del Solsticio de Invierno y buscaría allí la visión a la cual había renunciado. Con las puertas de la Visión abiertas podría atreverme a pretender la presencia de la Diosa, implorándole me permitiera volver a comprometerme con aquello que había traicionado. No temía ser rechazada. Era ella quien me enviaba este regalo para que pudiera buscar su presencia. Y me arrodillé en el suelo dando gracias, sabiendo que mis plegarias habían sido escuchadas y que mi penitencia había concluido. Morgana " Las Nieblas de Avalon"
0.0/60votes
Voting statistics:
RatePercentageVotes
60%0
50%0
40%0
30%0
20%0
10%0