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Regiones míticas

Anotaciones que están relacionadas con nuestra capacidad simbólica y el universo imaginativo.
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Mitogénesis

Proceso por el cual diversos elementos del imaginario de un colectivo o de un individuo (figuras míticas), presenta una manifestación real física en nuestra realidad tangible, tomando substancia y forma y formando parte de la existencia, siendo así susceptible de ser apreciada por nuestros sentidos.

MitagoEl proceso mitogenético, relativo a la mitogénesis, o bien, proceso de mitogénesis, por lo general es producido por el imaginario de un colectivo social. Aquellos elementos del imaginario susceptibles de iniciar el proceso mitogenético, y que forman parte del consciente o del subconsciente colectivo del grupo, presentan bajo las condiciones adecuadas la posibilidad de iniciar el proceso de mitogénesis, apareciendo en la realidad tangible de nuestro mundo (Huxley, 1941).

Si bien el proceso de mitogénesis suele ser provocado por el imaginario colectivo de un grupo, en ocasiones pequeños grupos o incluso más excepcionalmente, algunos individuos, presentan la capacidad de iniciar el proceso por sí mismos. Esta capacidad de mitogénesis por parte de individuos concretos, o pequeños colectivos, depende de las peculiaridades de los mismos y deben analizarse individualmente caso por caso.

Según estudios recientes, aquellos elementos más intensos del imaginario de un ser consciente y dotado de razón, susceptibles de iniciar el proceso, son todos aquellos que están asociados a prolongados estados de estrés y angustia; como por ejemplo y especialmente, los estados de angustia entre dos culturas que chocan la una con la otra, generalmente tanto por la cultura que está siendo invadida como por la cultura del invasor (W. Jones 1942). Esto es lo que se denomina, una conexión cultural. La fuerza del odio y del temor crean figuras míticas, generalmente en forma de héroes, que establecen un foco oculto de esperanza, y una poderosa fuerza psíquica. Es cuando nace la forma del héroe mítico.

Aquellos que provienen de los deseos más intensos o de las necesidades más básicas, como necesidad de protección y defensa, también presentan altas probabilidades de iniciar el proceso. Se sabe que otras emociones de carácter base como: el deseo, el amor, la rabia o los celos también tienen altas probabilidades de iniciar el proceso de mitogénesis. Así mismo, la naturaleza del ego en el individuo afecta también en la capacidad mitogenética.

La capacidad mitogenética también está asociada a lugares específicos (Huxley, 1941), siendo más intensa en zonas concretas, o nodos, y puntos de especial intensidad mitogenética. Esas zonas concretas se reparten geográficamente siguiendo pautas específicas o “lays”, que se extienden por la orografía del territorio y se adaptan a los detalles del terreno.

Sus características dependen, entre otros factores, de los ecos residuales de energía psíquica debidos a sucesos determinados del pasado y otro gran número de circunstancias. Este “campo” o foco de energía interactúa con los elementos más intensos del subconsciente de los seres vivos, elementos que suelen estar representados por figuras simbólicas míticas. La interacción desencadena la mitogénesis.

Las formaciones y manifestaciones físicas producto del proceso de mitogénesis tiene una amplia serie de particularidades, pero en general cubren un amplio abanico de tipologías, siendo las más comunes la formación de lugares definidos y emplazamientos de diferente naturaleza y tamaño, siendo algunas formaciones realmente colosales; y las más sorprendentes, las diversidad de criaturas de diversos tipos, dotadas o no de razón, que pueden cobrar vida, moverse e interactuar con el conjunto del resto de las criaturas naturales de nuestro mundo.

Estas criaturas provienen, generalmente, de los conceptos de naturaleza mítica que se guardan en el subconsciente colectivo de los seres dotados de capacidad simbólica, lo que incluye a todas las razas conscientes dotadas de raciocinio. Diversos elementos generados por ese simbolismo inherente a la psique, desarrolla los elementos culturales que conforman el mito, o mythos; siendo estas figuras míticas de la consciencia oculta elementos específicos relacionados con hechos culturales, con la percepción del “Yo” y con la percepción del mundo que rodea al individuo, y de lo que éste significa para él.

Según se desprende en este estudio, las figuras míticas que yacen ocultas en la consciencia, es decir, en el subconsciente, potenciados por el desarrollo de las emociones en momentos concretos, desencadenan en algunos lugares el proceso de mitogénesis gracias a la interacción de una fuerza indeterminada en forma de campo que se focaliza, precisando para ello de un tiempo que depende de las particularidades de los individuos que lo generan y de las características del lugar en el cual se inicia el proceso.

Este proceso, que se detallará en otro apartado, desarrolla lo que se denomina un “imago” (Pre-mito-imago) o imagen residual del concepto mítico, generalmente partiendo de un “arquetipo”. Una vez se desarrolla y en ciclos posteriores, el imago cobra substancia y forma, coexistiendo de forma natural en nuestro mundo físico y es susceptible de ser percibido por algunos sentidos. Inicialmente por el tacto, el olfato y el oído, y finalmente en desarrollos posteriores por la vista, de forma parcial en los primeros ciclos, para ser total en las últimas etapas de desarrollo. Finalmente, la manifestación física, ya se trate de una forma de criatura, de un lugar o de un emplazamiento geográfico pasa a denominarse: Mito-imago, o imagen mítica, conocido también como: Mitago(1).

El Mitago es el resultado final del proceso mitogenético o de mitogénesis, y consiste en una representación real física de un elemento cultural de naturaleza mítica desarrollado en la consciencia de una criatura consciente con capacidad simbólica.

El Mitago se forma a partir de una imagen mítica inicial. Se trata de un ser nacido de la creatividad humana, oculto en su consciencia y que el proceso mitogenético hace que cobre vida. La forma y naturaleza del mito es idealizada, y es alterado con los cambios culturales.

El Mitago se estudiará más detenidamente en su apartado correspondiente.

El proceso mitogenético es extremadamente complejo y muy sensible a las interferencias tanto internas como externas. En cuanto a las internas, la edad, las preocupaciones, el resto de las emociones, relaciones sociales y las tipologías de los diferentes tipos de personalidad detallan los rasgos específicos que intervienen en el proceso, afectándolo y determinando sus particularidades. Por otro lado, en cuanto a los elementos externos ser refiere, las interferencias de las acciones de las razas conscientes, tanto en las generalidades del pensamiento colectivo, así como en su desarrollo de acciones a través del territorio, afectan profundamente a las capacidades de mitogénesis en los puntos de mayor intensidad mitogenética, como en la naturaleza del desarrollo del proceso en sí.

*Ver también: Proceso mitogenético, capacidad mitogenética.

 

(1) Robert Holdstock es autor del ciclo Mitago. Este material está inspirado en su obra y a ellas se hace referencia. © Todos los derechos reservados por su autor. Este trabajo solo se aproxima a su obra como estudio de esta. Este trabajo carece de ánimo de lucro.

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Mito y género

Mitogénesis: Mito y Género

Leía en “Puesta en Escena” un artículo sobre una obra teatral con el mito como tema a explorar y me he quedado con un fragmento que no puedo dejar pasar:

 

¿Por qué elegimos el mito?: Porque el mito es la entrada secreta a las manifestaciones culturales humanas.

“Comprender la estructura y la función e los mitos en las sociedades tradicionales... no estriba sólo en dilucidar una etapa del pensamiento humano, sino también en comprender mejor nuestro mundo contemporáneo.”[5]

 Para Mircea Eliade, en tanto historia sagrada, “...el mito es “una historia verdadera”...  El Mito Cosmogónico es “verdadero”, porque la existencia del Mundo está ahí para probarlo; el mito, el origen de la muerte es igualmente “verdadero”, puesto que la mortalidad del hombre la prueba y así sucesivamente”.[6]

 Los mitos  describen las diversas y a veces dramáticas irrupciones de lo sagrado (o de lo “sobrenatural”) en el Mundo, dice Eliade. Y el contacto con  el mito, al igual que los sueños o los rituales nos permiten liberarnos de energías apresadas en una zona brumosa. Temores y deseos a menudo están atrapados en la engañosa red conceptual o aún afectiva que nos ha conformado, y el diálogo con lo que el mito cuenta, nos permite vivir una experiencia ritual, que nos conecta con la vivencia de seres sobrenaturales, donde uno se hace  contemporáneo de esa vivencia y por el tiempo que dura la experiencia[7] ,, uno se transporta a ese tiempo primordial en el que el mito tuvo lugar.

Leer en los sueños o los mitos es leer en una lengua olvidada.  El Talmud dice que los sueños que no son interpretados, son como cartas sin abrir.

El mito:

  • Es puente entre la conciencia de uno mismo y el universo.
  • Revela la conciencia del propio poder.
  • Potencia un contrato moral, ético, entre el individuo y su propio grupo cultural o étnico.
  • Implica un descenso a aspectos temidos, sombríos o negados tanto individual como socialmente.
  • Restituye un horizonte de totalidad, de pertenencia.
  • Permite un lazo entre el microcosmos ( individuo) mesocosmos ( sociedad) macrocosmos ( Universo).
  • Apela a través de imágenes, historias, arquetipos y metáforas a reflexionar sobre aspectos de nuestra historia actual que jaquean nuestro camino.

 

El mito como configuración colectiva  revela imaginarios sociales. Campbell afirma que: “... nuestra conciencia orientada hacia lo externo y que se dedica a las demandas diarias, podría perder contacto con la fuerza interior; los mitos, afirma Jung, cuando son correctamente leídos, son los medios que nos devuelven dicho contacto. En lenguaje de imágenes nos hablan de poderes de la psique... Mediante un diálogo con nuestras fuerzas internas a través de nuestros sueños y el estudio de los mitos, podemos aprender a conocer y entender el más grande horizonte de nuestro más profundo y sabio ser interior. De la misma manera, la sociedad que protege y mantiene vivos sus mitos estará alimentada por los más profundos y ricos estratos del espíritu humano[8] .

 Sin embargo, advierte el propio Campbell que existe el “peligro”  de ser arrastrados por los propios sueños y mitos heredados, y quedar vagando en un microcosmos sin conexión con la vida que nos demanda. En tal sentido propone Campbell, un diálogo a través de las formas simbólicas como puente entre el inconsciente y un reconocimiento consciente, en interacción permanente.

[5] Eliade, Mircea. Mito y realidad. Ed.Labor,Barcelona, 1991,pag.8

[6] Op.Cit, pag.13

[7] “Mientras que las “historias falsas” pueden contarse en cualquier momento, y en cualquier sitio, los mitos no deben recitarse más que durante un lapso de tiempo sagrado...(en Op,Cit, pag.16). Es nuestro propósito lograr en  cada encuentro un espacio ritual sagrado.
[8] Campbell, Joseph: Los Mitos, su impacto en el mundo actual. Kairós, Ed. Barcelona, 2da ed, 1994, pag.24

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Regiones Míticas

Dyss, sello general

Hay veces que la voluntad se sustenta bajo un férreo y sólido conjunto de determinaciones. Muchas veces más bien se queda en buenos deseos y más de las veces, la voluntad no es más que un manojo de resoluciones que se decoloran con el tiempo.

Yo tengo una relación de amor-odio con Internet. Quizás ella me protege, pero no me quiere ver feliz. ¿Y por qué digo esto? Porque tras mucho tiempo con Lavondyss, se hace muy difícil en momentos determinados, llevar a cabo las resoluciones y todo lo pactado para el nuevo año.

Lavondyss ha sido un refugio calentito en determinadas ocasiones y en otras, un húmedo rincón. Eso es lo que supone mostrar y aprender de los demás. Pero también es un ser vivo que respira, llora, ríe, y en ocasiones reclama lo que es suyo.

Esto te lo debía mi pequeña Lavondyss. Te tengo que cuidar, proteger y mantener arropada, pues, ¡cuánto me has dado! Ni en los peores momentos me abandonó tu sonriente rostro.

Cuando lloré, ella lloró conmigo. Lloré quizás demasiado durante un tiempo prolongado. ¿Es un blog recuerdas? Aquí hablamos de estas cosas... ¿Por qué? Mira, no lo sé, no me vuelvas a preguntar.

¡Y escuchaba su risa cuando la tormenta derribó aquellos viejos árboles sobre nuestra casa! Esparciendo la nieve en todas direcciones. ¿Te acuerdas de eso también? Aún escucho al gato sobre el piano, tocando una rota sinfonía que alocadamente recitaba tu nombre.

Así pues, para ti esta vez, Lavondyss. Sólo para ti. Te dedico la siguiente sinfonía...

Y vosotros, como siempre, estáis invitados. Pero ojo, porque la estrella a partir de ahora, no es otra que Lavondyss.

Dyss Mítica

Marco narrativo de ficción y entorno de campaña para juegos de rol.

A partir de ahora Dyss Mítica está accesible al público.

Inicialmente su contenido es reducido e irá progresivamente añadiendo más información y expandiendo el material. Este sitio, aunque inicialmente consistía más bien en un lugar de uso privado, pone a disposición de aquel que esté interesado, material de ficción que puede usar para sus propias campañas en juegos de rol.

El material que se publica está protegido bajo licencia Creative Commons, la cual sólo permite su difusión, pero no la alteración del contenido. Esto sin embargo te da plena libertad para aprovechar un conjunto de ideas para tus propios usos. Siempre y cuando se respete lo estipulado en dicha licencia, no se altere el material y se respete la autoría.

He abierto este sitio finalmente, con la auténtica ilusión de que la comunidad comparta sus creaciones, desarrolle sus aventuras y expanda su juego cuanto le sea posible, esperando que este contenido pueda ser de utilidad para ello.

Ahora, con el anuncio de una nueva versión del juego de rol: Dungeons & Dragons, espero que una comunidad algo fragmentada, vuelva a reunirse para compartir uno de los entretenimientos más creativos que existen. Disfrutando juntos de su juego favorito y dedicándose a lo más importante, al desarrollo de la creatividad, disfrutando a su vez de la compañía de los buenos amigos mientras éstos recorren juntos todas aquellas aventuras que permita la imaginación.

Y como de imaginación se trata, Dyss Mítica ofrecerá cuanto le sea posible para que ésta perdure.

Espero que te sea de utilidad y bienvenido a Dyss Mítica.

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Dyss Mítica

Dyss, sello general

Tierra de Dyss

Un mundo nacido de la imaginación

(Puedes acceder pulsando en el enlace)

 

Volvieron los brillos a llevarme de vuelta a mis tierras del sueño.

Dyss bendito, que no quiso nunca ni amo, ni dueño.

Allí quiero morir, acurrucada en la llanura. De hierbas verdes y altas.

Con el viento del Oeste, cantándome canciones de cuna.

 

Las luces que surgieron de esa tierra me llevaron, de vuelta al lugar que nunca debí haber descuidado,

pues la Tierra de Dyss me vio nacer.

Allí morí, allí moriré.Y todo, sin haber logrado,

no hacer más que amar y yacer, desesperada por mis fracasos.

 

Quiero darle forma a mi país, para renacer en forma de árbol silencioso.

Ver pasar las estaciones y esperar, por una lluvia u otra.

Ser así el tronco, la rama, la flor y la hojarasca, y estar allí, donde se arrullan sus ramas.

Y no tener más que raíces, hojas al viento y ramas, para cubrirte.

 

Que mi sombra sea tu sereno reposo, que mis palabras sean tu descanso.

Este cuaderno está lleno de esbozos de mí, pero hay más, que no he contado.

 

Una tierra que no tiene ni dios ni mapas. No hay caminos, ni vallas.

Ni hombres ni fronteras.

Tan solo marcas en un horizonte al que llegar, lugares distantes que explorar.

Desiertos inacabados, bosques frondosos y valles lejanos.

 

Yo te ofrezco un río, un campo, un pueblo de hombres caballo.

El vaivén de mis ramas, el rocío en tus pestañas.

 

Este mundo es tuyo, no le impongas leyes ni nombres.

Yo te lo doy, pero no lo adores, ni lo ames, ni lo odies...

 

Porque es todo cuanto queda de mí, y no ha hecho más que empezar.

Está hecho de ti, y de ti. Está hecho de pedazos, que guardo en el fondo de una caja.

Todo cuanto fuiste está aquí. Gracias por haber estado ahí, pues tú le diste forma.

A la tierra donde sembré el árbol, que ahora te regala su sombra...

Edanna Dhae

Comentarios sobre un mundo inventado

La Tierra de Dyss es un mundo de ficción. Un mundo de fantasía, que ha sido ideado como entorno de aventuras y trasfondo para juegos de rol, y como escenario para una serie de relatos literarios.

Dyss se apoya una fantasía intensa, romántica, mítica y poética, con paisajes mágicos y lugares fantásticos, con un importante énfasis en el surrealismo.

Así pues, sirve de marco narrativo para una serie de relatos que, aunque siempre están vinculados con este mundo ficticio, no necesariamente van ligados al concepto de un entorno de aventuras para juegos. De manera que algunos de estos relatos coexisten junto a Dyss en un conjunto independiente.

Ahora, sabiendo esto, si has llegado hasta aquí, te doy mi enhorabuena. Espero que sientas algo de curiosidad por La Tierra de Dyss, y desees saber un poco más.

Es un mundo de fantasía que he llevado en mi cabeza durante algunos años, pero no había tomado forma realmente hasta los cuatro últimos. Desde hace mucho tiempo que comparto mi vida con La Tierra de Dyss, la cual prefiero llamar también: Dyss Mítica.

Una tierra que viene y va por mi mente de forma juguetona y a veces despiadada. Y francamente, son el tipo de cosas que se convierten en obsesión, no lo voy a negar.

La Tierra de Dyss es de por si caprichosa. Su mayor peculiaridad es que es cambiante, y en si misma es una sola consciencia lo que la convierte en un personaje único, de forma literal.

Con Dyss sucede lo que ocurre con los personajes de los cuentos y de las novelas. Que acaban haciendo lo que ellos quieren, tomando vida propia y convirtiéndose en meta-ficción.

Francamente, espero que así sea, y que no cese en sus caprichos; ni en la ardilla más revoltosa, ni en el guijarro más introspectivo.

Pero esta tierra caprichosa tiene tanto que ofrecer... Es en sí misma una tierra que siempre estuvo ahí, esperándote, para contar sus historias, y las tuyas... Quédate, puede que valga la pena.

Quédate, y saborea sus vientos delicados, y los aromas que estos te traigan. Puede que descubras que es un lugar tan especial, que no desees abandonarlo si no es para ir a buscar a tus amigos y regresar para recorrerlo todos juntos.

Dyss es un entorno de fantasía mítica y moderna, poética y romántica, en donde la atmósfera lo es todo.

Es un mundo en el cual colocar tus aventuras y campañas para tu juego de rol favorito, o el lugar del que extraer viejas historias que contar a los tuyos.

Sea lo que sea, puede ser lo que tú quieras. Y si escuchas, te sorprenderás de tantas y tantas cosas que tiene que decir.

Así pues, este mundo es tuyo. Bienvenido a Las Tierras de Dyss, bienvenido a Dyss Mítica.

Espero que lo disfrutes tanto como yo he disfrutado creándolo.

Atentamente.

Edanna

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La tierra que lleva tu nombre

Antaño comencé a recorrer la tierra que se ve a sí misma como aquel lugar que sin un nombre, es capaz de designarse cada tarde con mil acertijos diferentes.

LunaEs una tierra que se pone a sí misma sus nombres según su propio capricho. Lugares remotos que van y que vienen, emergiendo, desvaneciéndose.

Si miras los mapas, cada cierto tiempo alcanzarás a apreciar que, de forma súbita, los calificativos de ríos, mares, montañas, valles y ensenadas se agitan, alterando su apodo, desapareciendo, para poco después reaparecer con otra designación que considere más apropiada algo, o alguien, que desde luego no va a resultar ser el lector que, entre curioso y asombrado, contempla los bamboleantes vaivenes de un mapa caprichoso.

De un mapa que respira.

No recuerdo cual fue el primero de entre nosotros que puso su pie en ella, en esa tierra quiero decir. No recuerdo cuando cayó la primera gota de lluvia, retumbó el primer trueno, ni centelleó el primer relámpago; no recuerdo.

No recuerdo cuando se deslizó la primera bruma de madrugada, ni susurró la primera brisa que me trajo tu nombre desde muy lejos. Aquella sí, la que me trajo tu nombre por vez primera.

Y eso que desde entonces, yo ya estaba allí.

Allí había unas viejas ruinas donde me senté a respirar, tarareando despacito ésta nuestra brisa nocturna, bajo el deseo de todo tu cielo estrellado; pues es una tierra que de mil formas diferentes, cada segundo, cambia a su antojo. Es mi tierra, a la que yo le puse su nombre secreto. Ese, que sólo tú conoces.

Ese desorden, todo ese desorden..., ¡qué delicia...!

Toda esa sutileza que de impaciente gentileza, desquicia..., arremete en las estancias, colocando de mil maneras éstas y otras muchas cosas.

Tantas..., incontables y perpetuas.

No tuve reparos en decirle a todos los minutos de la tarde que aguardaran a tu llegada, y ellos, galanes, esperaron por ti para la cena.

Había fresas como melones y melones como lunas de mayo. Una mesa grande con teteras; las que guardas en nuestra alacena hecha a mano. La amarilla, la amarilla para el jueves, y la rosada para los sábados, acompañadas de la risa de todos los tuyos. Había una que fue especialmente diseñada para el que construye quimeras y diseña, entretejiendo los sueños. Me la regalaste tú, mientras tocaba el piano para ti. La profesión de hacedora de relatos que transporten a los soñadores al país de las maravillas. Al mío, al nuestro, al único. El lugar singular donde nacen todos los cuentos. El lugar de honor del rey del sueño.

¿Pues es que hay acaso mejor ocupación sobre este mundo?

Entretejer quimeras, ¡qué grande es la fortuna! Volvería  a nacer por ti mientras bailo hasta caer exhausta, por escuchar el suspiro de alivio de saberte ya en casa. Cada sábado, cuando traes el azúcar y el café mientras vitorean, los del fondo, dándote las gracias. Las galletas de sabor a añil, a azul y canela, con sabor a reloj redondo de manecillas y sonoros tic tac. Con olor a jazmines y a delicadeza. La de tus manos, la de las mías, la de todos los tuyos que una vez rieron al contemplar tus ojos. Tan felices, tan lejanos. Moribundos por el tiempo que endulza los recuerdos.

Hay un terrón de azúcar para cada uno aguardándoles en el mundo. Uno por cada día que lo intercambiaron por hacer feliz a otro, en aquel, nuestro cuento, nuestro país de las maravillas.

El único que vale la pena. Por el que vale la pena luchar, y sufrir, si es necesario.

Llegué tarde para jugar con caballitos de madera; pero una noche, sobre el hielo del lago, los vi canturrear despacito, galopando en tres por cuatro al compás del viento entre los árboles. Allí te vi una vez, en silencio, caminando junto a todos. Fueron ellos quienes me rescataron, consintiéndome la oportunidad de volver a curiosear la noche siguiente para poder recorrer sola los campos, mientras pise por la hierba fresca llena de rocío que empape mi vestido bajo la noche estrellada.

El silencio de la noche en aquellos fríos momentos fue tan amargo..., algo se quiebra, cruje rugiendo desesperado por una templanza que se desvanece antes de recordar que existe siquiera esa palabra. Contrapuesto a todo lo dulce que tiene un momento, con una luna blanca reflejada en la noche luminosa, tejiendo madejas de luz distante que alejaban la oscuridad.
Por un momento no sabía que decir, rodeada de tanta belleza. La noche luminosa, blanca por la nieve y los haces de luz dorada de plenilunio. Aquella, donde las luces de la ciudad antigua se fundieron con las tenues luciérnagas que bailaron aquella noche sobre el lago, sobre aquel lago, fundiéndose bajo las lágrimas de marzo.

Lágrimas de marzo, que fueron las más amargas que recuerdo; las que cayeron fundiendo la nieve, quebraron el hielo del lago partiendo su alma hasta el mes de abril, hasta el borde del mundo. Allí donde las aguas caen silenciosas hacia el firmamento, hacia el deseo de éste, nuestro cielo estrellado, éste, nuestro mayor deseo.

Aquel firmamento que resplandece, llora, canta y se somete. Ahora iluminado en mi recuerdo por las luces de la ciudad antigua, la de calles pétreas, la de los pequeños árboles yaciendo sobre los tejados, bebiendo de la risa de los más pequeños, y de sus sueños...

Esos tejados, donde mis gatos cazan cuentos y los depositan en la cesta que tejiste aquella primavera, aquella, la que hiciste para atrapar sueños.

Allí nos sentábamos, a contemplar las luces de las casas bajas, los tejados en noviembre, las puertas y ventanas, las luces de la ciudad bajo una luna que ilumina por igual todos los rincones, por igual; jugando al escondite aquí, y llenando de paz el lago que tan lejos queda de la puerta de tu casa. Uno donde caballitos galopan, al compás de tres por cuatro, bajo mi atenta mirada. Bajo la tuya que danza, bajo la luna, en la ciudad donde resuena la música lejana. La ciudad donde siempre se respira el aroma de las noches antiguas. Aromas antiguos, como los de aquella noche.

Pues nunca estuvo la ciudad tan hermosa, como aquella noche.

 

Edanna, abril de 2011

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El viento entre los árboles

Lago en Canadá

Hay un siseo entre tú y yo, con un firmamento allá abajo, esperando. Cuando extiendes los brazos lo puedo abrazar, en un esfuerzo que no es inútil, si sabes a qué me refiero. Es frío, es acogedor, es el viento entre los árboles. Y es la noche que me reflejan tus ojos.

Me dejo acunar, dulce, amargo y tan... benévolo..., que aquí deseo vivir hasta el fin de los días. Pues te deseo cielo estrellado. Ahí abajo, permaneces; mientras bajo la manta tú y yo tarareamos despacito, al compás de esta, nuestra brisa nocturna. Son arrullos todo esto que se llevan mis manos y las tuyas dentro de nuestros callejones; a darles patadas a los botes.

¡Qué Alisio tan sutil! Resonando tan fresco en tus labios sacados de aquel lugar donde nació el viento. De allí de donde nacieron todos los vientos del mundo. Y danza, se estremece; aquí, junto a nosotros. Entre tú y yo, bajo esta manta. Viene para quedarse, no piensa marcharse jamás. Viene junto a toda esta música, llegada desde las tierras frías, aquellas que asoman más allá de las distancias imposibles.

Aquí se mecen los árboles, es donde se arrullan sus ramas. La brisa que acaricia todos estos tesoros, enarbolando en majestuosos pedestales, delicias de esmeralda.

No deseo más que permanecer, echar raíces, dormir, acunarme en tu regazo. Ser así el tronco, la rama, la flor y la hojarasca, sentir mi sangre tan suave del rocío en tus pestañas. Beber el agua de las profundidades de la tierra, convirtiéndome en aquel árbol que en todo instante a ti te regale su sombra.

 

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