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Realidad básica

Sobre lo real y tangible
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El triunfo de la creatividad (II)

Artículo publicado en la revista digital Pxmagazine el día 18 de febrero.

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El descubrimiento de las inteligencias múltiples, por Howard Gardner (una teoría, junto con las ideas de Edward De Bono, que se puede cuestionar y que tiene sus opositores, por supuesto), no solo ha servido para reforzar nuestra necesidad de que exista algún tipo de justicia universal. También, entre otras cosas, para reducir la cantidad de barbaridades que se han hecho en nombre de lo que se creía saber sobre la mente humana.

Conmigo sin ir más lejos, los test de inteligencia que circulaban durante los años 70 por los colegios hicieron estragos. Un buen día, en menos de 4 horas, me declararon un cero a la izquierda en muchos ámbitos excepto en los artísticos (el destinado a los inútiles claro). Lo sorprendente es que no importaba cuánto me conocieron familiares, profesores y amigos, lo que dijera el test «científico» iba a misa. En síntesis, el mío rezaba algo así como: «...Si le sirve de consuelo Sra. madre, aunque su hija no sirve ni para cuidar de un tiesto de pimientos, la mocosa está dotada de una imaginación excepcional. Usted verá cómo sacarle provecho, aunque por suerte hay medicamentos para eso.  Son 3000 pesetas. Buenos días».

Aquello supuso un sofoco para mi madre, por supuesto, que pasó el resto del mes tirada en el sofá abanicándose; la pobre. Ni me molesté en confesarle que había contestado a las preguntas con faldas y a lo loco, bostezando entre pregunta y pregunta y de cháchara todo el tiempo con el rubito que se sentaba en el pupitre de al lado. Poco sospechaba yo por aquel entonces que aquel dichoso «examen de inteligencia» establecería los pilares de lo que sería el resto de mi infancia y parte de mi adolescencia. Porque a ver de qué sirve eso de la imaginación, si lo que quieres es que tu sucesor coja camino, se haga médico —o abogado— y ponga la economía familiar por las nubes. Y es que al igual que con la religión, en el nombre de la ciencia se han cometido un sinfín de salvajadas.

Cuando estaba en el colegio recuerdo la obsesión de muchos profesores por obsequiarnos con sesiones interminables de cálculo mental. No dudo de sus virtudes en cuanto a la mejora de la agilidad mental pero, ¿de verdad importa mucho quién realiza una operación un segundo o dos antes que los demás? Al final aquello no era más que un campeonato maratoniano cuyo único fin era mostrar quién era más listo de forma equivocada. Nos pasamos la vida enredados en una competición interminable en la que se miden cantidades, tamaños, tiempos y distancias hasta de lo más absurdo. Yo, que me aburría mortalmente con todo aquello, al final ni me molestaba en responder; hasta que me pillaban, claro. Pero se solucionaba dibujando una gran sonrisa en el rostro, asintiendo con la cabeza y disimulando un rato para, poco después, volver a lo mío, que consistía en mirar por la ventana e imaginar dragones revoloteando entre las nubes del cielo.

¿Por qué no se hacían ejercicios en grupo para crear soluciones a problemas existentes, debatiendo sus pros y sus contras? ¿Por qué no tratábamos de hacer diseños para mejorar la vida cotidiana? ¿Por qué en clase de religión no tratábamos de crear una desde cero para tratar de comprender qué nos lleva a seguirlas, o incluso a crearlas? Ya que estamos, ¿por qué no imaginarnos en clase cómo es la vida en un planeta diferente del mundo que conocemos? Me parece que más allá de sus ventajas para la clase de Biología podría hasta servir para tener unas nociones de Ingeniería con una buena ración de Física y Matemáticas por medio.

Cuánto tiempo perdido... Podría ser gracioso, de no ser porque en verdad resulta trágico pensar en la cantidad de energía que malgastamos compitiendo una y otra vez entre nosotros, o estudiando de memoria cosas como el Catecismo.

Pero dejando a un lado mi simpática autobiografía, tan amplio catálogo de inteligencias distintas permite comprender mucho mejor los procesos del pensamiento y, sobre todo, ver qué es lo que se nos da mejor para sacarle partido. En esto mismo se basan todos los avances y la documentación disponible, como el ya mencionado libro del Sr. Bono que, repito, no tienen nada que ver con los libros de autoayuda. Por cierto que, de todas estas inteligencias existentes, mi favorita es sin duda la novena Inteligencia, o Inteligencia existencial, no demostrada aún por la ciencia. Solo el nombre ya da para unas cuantas novelas, un porrón de aventuras y hasta algún que otro juego de rol.

Pero sigamos. En la primera parte de este artículo quería que reflexionaras sobre la diferencia que existe entre el uso de la lógica y de la creatividad. Sin desmerecer a la primera y como ya comenté, pienso que el impulso de la segunda es muy importante en el desarrollo del individuo. Una sociedad mejor depende de ello.

Es muy importante asumir también que la creatividad se puede desarrollar; para hacerlo cuanto tenemos que hacer es esforzarnos en ser creativos. En este sentido, este hobby reúne muchos aspectos distintos de la creación, por lo que gracias a él tenemos mucho camino recorrido; motivo suficiente para que los aficionados puedan sentirse orgullosos. Por supuesto, si nuestras aspiraciones no van más allá de querer disfrutar de una actividad, esto no tiene que suponer un conflicto. No creo que nada de lo dicho hasta el momento contradiga algo que comento muy a menudo: «Para hacer una buena partida de rol no hay que ser muy exigente, lo importante es jugar». Pero cuando somos autores de contenido creo que todos estamos de acuerdo en que lo conveniente es esforzarse por ir más allá.

Cuando aprendes a dibujar siempre te dicen que no te dediques a calcar, pues lo único que conseguirás es ser un buen calcador; en el ejercicio creativo sucede lo mismo. Hay que dedicar energía a salir de la zona de confort, evitando en lo posible hacer nuestra propia versión de lo que ya conocemos. ¿No te suena lo de un mismo sitio con nombres distintos? Seguro que sí. Ahora bien, hay que poner las cosas en contexto pues en ocasiones esto se malinterpreta impulsados, creo yo, por esa facilidad que tenemos todos de ponernos a la defensiva. Además de ser legítimo inspirarnos en otros trabajos para nuestras creaciones, si cuanto pretendemos es disfrutar de lo que nos gusta no es buena idea mortificarse con estas cosas, al contrario. Y con esto vuelvo a lo que dije antes acerca de si aspiramos a ser autores.

En cuanto al concepto de pensamiento lateral, que ya expliqué en la primera parte, no consiste más que en tratar de enfocar los problemas desde distintos ángulos, eso es todo. Algunas personas no lo entienden y, tras dedicarle un breve pensamiento, creen que consiste en buscar una única solución absurda a cualquier hecho cotidiano. En realidad es mucho más sencillo: el pensamiento lateral no es más que un concepto teórico que nos ayuda a describir un proceso de nuestro pensamiento, de este modo tenemos un idioma común para poder entendernos cuando hablamos de estas cosas.

Uno de los mejores ejemplos que se me ocurren ahora mismo de pensamiento lateral aplicado a los juegos de rol son los aspectos de Fate. Una forma distinta de entender el concepto de las características y de sus, casi siempre, bonificadores asociados. Seguro que a ti se te ocurrirán muchos más si piensas en ello. Este no es más que un ejemplo de una solución a un sistema de reglas; imagina la variedad de enfoques con los que es posible abordar los elementos de una narración. Si no fuese por esta diversidad, no tendríamos acceso a la vasta colección de obras que existen en el mundo en nuestros días.

Comprendiendo las técnicas

No importa cuántas veces tenga que repetirlo: todos somos creativos, todos. El conocimiento de los procesos que intervienen nos ayudará a disponer de herramientas para ser más eficaces. Unas herramientas, o técnicas creativas, que nos ayudarán a mejorar. Al practicarlas conseguimos que nuestras ideas fluyan con más facilidad, lo que conlleva que aumenten las probabilidades de encontrar aquellas que son realmente excepcionales.

Ya sea como narradores o jugadores, en el mundillo de los juegos de rol hemos utilizado muchas veces algunos de estos procedimientos. Y es que una de las cosas más bonitas de los juegos de rol y de mesa es que muchos de sus mecanismos están relacionados con técnicas que se utilizan en el desarrollo creativo. En el hobby es común decir que somos muy creativos porque jugamos a un juego creativo: es cierto, pero también conviene recordar que es posible aplicar la creatividad a muchos aspectos de nuestra vida. Nuestra calidad de vida puede aumentar si aplicamos la creatividad a nuestra vida sentimental, familiar y profesional. Pero de nada sirve entender la naturaleza de la creatividad y conocer las técnicas si por tu parte no hay una intención proactiva de trabajo, dedicación y constancia.

Antes de comentar algunas técnicas es conveniente entender un par de cosas. La primera es la importancia de un ejercicio que desde muy antiguo hemos venido llamando ritual. Esto nada tiene que ver con sacerdotes entonando cánticos frente a un altar o con brujos agitando un sonajero con plumas. Se trata de un ejercicio de preparación y autosugestión psicológica. De su eficacia no debemos, o al menos deberíamos, tener ninguna duda.

Cuando llegaba el momento en el que los indios americanos se retiraban para encontrar su espíritu-guía se estaban preparando mentalmente para un cambio trascendente en su vida. Volvían días después transformados por completo en otra persona. Por muy místico que resulte, este proceso nada tiene que ver con lo sobrenatural, es un asunto de psicología. El ritual, entendido como una técnica, nos prepara psicológicamente. Lo que nos devuelve a algo que ya comenté en el artículo anterior, a cómo nuestros pensamientos moldean nuestra mente.

Una boda es un ritual, del mismo modo que lo es un funeral; dedicar unos minutos a practicar delante del espejo antes de dar un discurso o hacer un examen oral también lo es; hacemos un ritual al tener unos momentos antes de atrevernos a cortar una relación; lo mismo antes de acercarnos a esa chica que está sentada en la barra del bar; dar un paseo antes de hacer una entrevista de trabajo, y mil cosas más de nuestra vida cotidiana. No desestimes su eficacia cuando asimiles y pongas en práctica las técnicas que existen para ayudarte a mejorar tu creatividad. Si están ahí es por una razón. Aunque, como veremos, algunas acciones y ciertas actitudes se deben más a otros intereses que a su verdadera eficacia como técnicas creativas, por ejemplo, beber alcohol o vestirse de una manera que llame la atención.

Otro punto importante que hay que recordar es que cada uno puede crear sus propias técnicas. Existen muchas y si exploras esta materia comprenderás que nada impide que añadas la tuya. Salvador Dalí, por ejemplo, tenía una técnica de su invención muy peculiar... Sentado en una silla recta y con los pies metidos en una jofaina de agua, sostenía un plato con una mano y una cuchara en la otra apoyada en el borde del plato; y así se pasaba horas... Cuando, ya adormilado, algo de todo este mecanismo caía al suelo, las ideas volaban provocando destellos en su mente... ¿Una técnica?, ¿un ritual?, ¿una tontería? No importa, de verdad que no. Lo que merece nuestra atención es que Dalí había elaborado un ritual basado en hacer casi una mofa de sí mismo que le funcionaba.

Creatividad 522px-Salvador_Dali_in_chair_Allan_WarrenAndy Warhol, por otra parte, encontró su inspiración en la banalidad de lo cotidiano, que aprovechaba para crear una imagen pública. Lo que pocos saben es que todo él, incluyendo su actitud, era el ritual de un gigantesco performance que mantenía activo en todo momento. Él usaba su propia imagen, una especie de desdoblamiento, y lo que condenaba de la sociedad de consumo lo ponía a su servicio como fuente de ideas.

Algunas técnicas creativas

Está más allá del propósito de este artículo describir las técnicas una por una y en profundidad; para saber más debes investigar por tu cuenta. En algunas de las que comento a continuación hay un enlace a la Wikipedia que las explica con más o menos detalle. Recuerda que son muchas, estas solo son algunas de las más conocidas.

En muchos casos lo ideal es combinar unas y otras para resolver o abordar problemas diferentes. La unión de todas ellas entendidas como una caja con distintas herramientas es lo que permite desarrollar todo su potencial.

La lluvia de ideas

La lluvia de ideas o brainstorm es sin duda la técnica más conocida. Reconócelo, cuando le hablas de pensamiento creativo a cualquiera lo primero que te dicen es: «¡Ah!, es ese rollo de la tormenta de ideas ¿no?». Tanto es así que mucha gente piensa que es la única, o la considera la receta mágica del pensamiento creativo; ni mucho menos. La realidad es que la lluvia de ideas mal entendida ha hecho mucho daño. Es un buen recurso si se trabaja bien, pero se ha utilizado de forma sistemática y sin control; además de ser la única que se suele poner en práctica.

Hay que respetar su procedimiento, adecuándose a lo que se pretende. Es vital liberarse de los prejuicios, respetar las ideas que surgen y a todos los participantes. Asistí a demasiadas reuniones en el pasado que no eran más que una excusa para matar las horas de trabajo. En ellas la mitad de los miembros no paraba de burlarse de lo que decía la otra mitad, el jefe de la reunión el primero; o lo que es peor, este arremetía contra las ideas de unos miembros determinados por cuestiones personales, o directamente contra toda la sección femenina allí presente (verídico). Y es que una cosa está clara, al igual que la tacañería es la peor enemiga de la elegancia, la mediocridad lo es de la puesta en común.

La lluvia de ideas es útil para proyectos de muchas clases, pero en mi opinión creo que funciona mejor cuando se trata de cosas concretas. En el ámbito de los juegos de rol, que es el tema que nos interesa, es estupendo para elaborar por ejemplo una ambientación, o incluso un mundo abierto (sandbox) entre varios colaboradores, inventando nombres, lugares, accidentes geográficos, etc. Permite elaborar con facilidad ideas para escribir aventuras y, sobre todo, para elaborar listas, por ejemplo: hechizos, trampas, objetos mágicos, objetos de tesoro, criaturas, etc. En una sesión no es difícil llegar a hacer una lista de 100 entradas.

El mapa mental

Mi sistema favorito sin duda pero, como siempre, una cuestión de gustos. El mapa mental consiste en un gráfico donde se relacionan palabras, imágenes y elementos asociados a conceptos e ideas. Existen muchos programas para hacerlos y hay mucha documentación disponible. Si no lo conoces es conveniente que le eches un vistazo al enlace para entenderlo.

Se utiliza incluso en terapia por los profesionales de la salud mental, para el desarrollo de negocios o para elaborar guiones de cine y televisión. A mí el mapa mental me parece estupendo para elaborar ideas complejas, como una novela, una aventura con muchas subtramas o una ambientación. Dyss Mítica, por ejemplo, es el resultado de muchos mapas mentales dibujados en cartulina que conservo con cariño.

Me parece una técnica muy efectiva que te puede dar muchas sorpresas, pero requiere práctica. Si tienes paciencia, descubrirás poco a poco que tus mapas son cada vez más eficientes.

seis_sombreros_Creatividad_debonoLos seis sombreros

Aunque sirve como método para tomar decisiones en grupo, en mi opinión también es de gran utilidad como herramienta analítica de ideas y para buscar soluciones a problemas. Algo similar a lo que sucede con el análisis DAFO, aunque eso vaya por otros derroteros. La técnica de los Seis sombreros para pensar fue desarrollada por Edward de Bono en el libro que he citado en la primera parte de este artículo. En el destino del enlace puedes conocer sus nociones más importantes.

La técnica sugiere usar sombreros de distintos colores asociados a un proceso de pensamiento: uno la actitud objetiva, otro la positiva, otro la emocional, otro la más crítica y negativa, otro para pensar en alternativas y el último para el control de todo el proceso. Esto compone un ritual que nos ayuda a desarrollar un proceso óptimo de eficacia comprobada. No hay que usar un sombrero real si no se desea, basta un gorro o una cinta. Por supuesto, no son pocos los que obvian los elementos físicos, pero pienso que es importante no infravalorar su eficacia. Los componentes físicos intervienen a través de nuestros sentidos, el tacto, la vista..., y apoyan la técnica. Para comprender esto un poco mejor, mi consejo es que investigues sobre los procesos psicológicos que intervienen en los rituales; un producto directo de la mente simbólica del ser humano.

La técnica de los sombreros puede ser muy útil para analizar cualquier proyecto, desde la elaboración de un juego de rol hasta tomar la decisión de emprender el proyecto de traducir y publicar uno.

Uso de la empatía

Una técnica tan simple como esforzarse en ponerse en el lugar de otro para abordar un problema o buscar ideas. ¿Ponerse en la piel de otro? Espera, ¡pero si eso es jugar al rol!

En efecto, el juego de rol es ya de por sí un ejercicio y una técnica creativa; en él se plantean situaciones de crisis que no podrían darse en condiciones normales. Así, es posible adquirir el punto de vista más adecuado para enfocar el problema. ¿Cómo actuaría un soldado en una batalla? ¿Y un poderoso guerrero encerrado en un laberinto infestado de criaturas? La técnica de la empatía se utiliza incluso para solucionar conflictos en las empresas, tanto externos como internos. Los famosos negociadores, por ejemplo, estudian técnicas de empatía pues también negociar exige de mucha creatividad ¿lo habías pensado alguna vez? Ponerse en la piel de otro, imaginar cómo actúa, te ayuda a resolver mucho mejor las situaciones; ese es su potencial, ahí está la verdadera magia del juego de rol más allá de la mesa de juego. Se utiliza porque es útil y porque funciona.

Yo uso a menudo la empatía para obtener ideas sobre cómo enfocar el problema de otra persona. En mi hobby favorito, lo uso para inventarme un PNJ o para saber cómo reaccionaría una criatura con una serie de rasgos concretos. Caray, lo utilizo incluso cuando comparto información o me comunico a través de las redes sociales. La empatía forma parte de la comunicación y como tal, está más presente de lo que imaginamos.

Trata de ponerte en la mente de un jugador, o de todos ellos, e intenta averiguar qué tipo de aventuras desean; seguro que lo has hecho en más de una ocasión. No viene mal investigar un poco más sobre esta técnica, es muy interesante.

El desdoblamiento

Una técnica que comento por lo «peculiar» que resulta. Dudo que encuentres mucha información sobre ella, pues entra más en el ámbito de las técnicas que se inventa cada uno. Algunos terapeutas usan el desdoblamiento para tratar problemas mentales, pero no han sido pocos los creativos que la han venido usando desde hace tiempo. Sí, en efecto, el desdoblamiento también es jugar al rol, una técnica de creación por sí misma, pero en este caso el creativo siempre asume el mismo papel, que se convierte en una segunda consciencia... y una segunda piel.

Aunque al igual que con la empatía es posible asumir cualquier número de roles, lo normal es que solo se asuma uno, dos como mucho. El creativo se viste con su segundo yo y lo asume a un nivel muy profundo, algo difícil de describir y de comprender por los demás. No es raro que algunas personas lo utilicen a su vez como forma de escape, especialmente si han sufrido algún trauma en sus vidas; como ya se mezclen asuntos de identidad de género el resultado puede ser bastante curioso.

La parte negativa de todo esto es que una vez más el poder del ritual está presente, salvo que en esta ocasión se vuelve contra el individuo, que se acostumbra a asumir su segundo yo para sentirse creativo y poder trabajar. En el peor de los casos puede sentirse incapaz de tener ninguna idea si no lleva a cabo su ritual, lo que sin duda es un problema que deberá resolverse con terapia.

Algunos artistas, sobre todo escritores, han reconocido en sus biografías haber optado por el desdoblamiento asumiendo otro rol por muchos motivos: adquirir seguridad, obtener otro punto de vista... Algunos artistas plásticos también, que aseguraban ser poseídos por una entidad mientras trabajaban en sus obras. Seguro que más de una vez has oído hablar de cosas así. Es frecuente también en los actores, que son incapaces de abandonar su papel una vez se bajan del escenario o que surge durante su vida privada (conocí un caso). Con los actores sucede muchas veces mientras esté en cartel la representación si se dedican al teatro, o hasta que finalizan un rodaje si es el cine o la televisión. Como detalle curioso, también es muy frecuente en los humoristas o en los que hacen monólogos. Recuerdo que el actor Jim Carrey dedicó una de sus películas a un humorista que experimentaba profundos cambios de personalidad al subir al escenario. Son casos donde, si lo meditas un poco, el desdoblamiento tiene una razón de ser, convirtiéndose en una técnica muy útil. En resumen, un asunto apasionante que podría llenar muchas páginas.

Las provocaciones

Desarrollada también por el Dr. De Bono para reforzar el pensamiento lateral, consiste en forzar de alguna forma un concepto o idea para crear relaciones interesantes de ellos.

Hay varias formas de hacer provocaciones. Una que me gusta mucho es negar la propiedad de un concepto para examinar qué podemos extraer de él. Por ejemplo, imagina, qué se yo...,  que negamos que Sauron es malvado. A todo esto… ¿sabes quién es Sauron verdad? De ello podríamos extraer que lo que hace se debe a otras causas... Igual resulta que lo han obligado y no tiene más remedio el pobre, o que en realidad lo hace, ¡ejem!, ¿quizás por amor...? ¡¿Quién sabe?! El caso es que es indiscutible que al hacer la negación ya han comenzado a surgir ideas curiosas. Este tipo de provocaciones son muy divertidas.

Otra forma muy interesante de hacerlo es exagerar algo. Por ejemplo, imaginemos que el Papa —el que sea, da lo mismo— en realidad es un maníaco sexual. Por las noches abre un compartimento secreto al girar un candelabro, se viste con una capa, se cubre con un sombrero y salta por la ventana para ir a rondar por todos los conventos de Roma buscando a las jóvenes novicias. Allí por donde pasa lleva consigo al Espíritu Santo... La idea no solo es graciosa, la provocación también nos ayuda, exagerando un rasgo, a poner a alguien en contexto, ver cómo nos gustaría que fuese o, todo lo contrario, detectar que lo que pensamos de él no es real. Es ideal para revelar prejuicios o romper estereotipos.

Hay otros modos, como decir una palabra y encadenar otra relacionada de alguna manera. Esto sucede mucho por cierto cuando haces un mapa mental, lo que indica cómo es posible utilizar muchas de estas técnicas al mismo tiempo.

Hacer analogías

La analogía es también una estupenda herramienta enfocada al pensamiento lateral; con ella se relacionan varios conceptos. Un buen ejemplo de analogía se aplica en los sistemas de magia por ejemplo, relacionando que la sangre simboliza la vida, el corazón las emociones o que el cabello permite tomar el control de un individuo. Y si lo hace el cabello, también pueden hacerlo las cuerdas de una marioneta ¿verdad?

De la analogía se pueden generar muchas ideas. Aquí he utilizado imágenes familiares, conceptos que conocemos muy bien, pero si nos esforzamos podemos crear nuevas analogías que se salgan de lo común, y con la práctica cada vez mejor. Por ejemplo, un hechizo en el que pulverizando una piedrecilla rompemos la rueda de un carro o fastidiamos la pata de un caballo; la gotas de sangre de una criatura que allí donde caen hacen crecer árboles fuertes y sanos..., o incluso las semillas de un imperio, cosas así. No hay límites.

La analogía sirve para muchas cosas, pero también es muy útil para romper los estereotipos. Por ejemplo, si vemos un avión volando, podría tratarse en realidad de un coche volador o de un gigantesco pájaro mecánico. Una enorme nube con forma de pájaro puede ser el camuflaje de una aeronave, o el sueño hecho realidad de un niño de ocho años que tiene pesadillas en ese mismo instante…

Hacer analogías no es solo muy divertido, es también un ejercicio y un pasatiempo estupendo para desarrollar nuestras habilidades creativas. Si un día me encuentras tomándome un café en un bar mientras mantengo la mirada fija en la taza, hay muchas posibilidades de que esté jugando en mi mente a hacer analogías.

La inversión

Consiste en tomar un problema y darle la vuelta para tratar de llegar a la solución; un método de intentar abordarlo desde otro ángulo. Mediante esta técnica se pretende forzar el uso del pensamiento lateral obligándonos a ver el opuesto de un problema determinado. Una vez lo tenemos claro es posible dar con una solución desde ese punto de vista.

La tan conocida fórmula de la ingeniería inversa es una forma de esta técnica por ejemplo. Otro buen ejemplo, muy conocido en el mundo friki, podrían ser los viajes espaciales al estilo Dune. Puesto que es imposible superar la velocidad de la luz y viajar a estrellas y galaxias muy lejanas sin que nos brote una barba de tres kilómetros, invertimos el problema. Es el espacio el que se pliega sobre sí mismo, por lo que la nave en realidad no se ha movido de su posición original. Ya está, solucionado. Ya tenemos viajes espaciales al rincón más remoto del Universo en un instante.

Es un sistema muy eficaz para solucionar problemas, por ejemplo, los que surgen durante la creación de un sistema de reglas, o para crear aspectos de una ambientación. He tenido ocasión de poner en práctica la técnica de la Inversión cuando trataba de averiguar cómo construir un modelo para las estaciones y el clima en Dyss Mítica; que no es que le hiciera falta, pero que a mí me apetecía mucho. Dyss es un mundo plano, con los problemas que eso supone para este tipo de cosas. Por mucho que roten los astros alrededor no va a calentar la superficie tal y como sucede con una esfera. Por lo tanto, en lugar de pensar en astros girando me imaginé que el propio mundo ya se calentaba él solito, lo que es una forma de darle la vuelta al asunto. De este modo se me ocurrió lo de un corazón latiendo, una idea que me gustó tanto que cuando apareció solté un grito de júbilo, pues era exactamente el tipo de cosas que andaba buscando. La técnica me sirvió también para solucionar algunos asuntos con las tiradas y con algo que yo llamo la «naturaleza del personaje».

Como ves, esto solo son ejemplos que yo he usado de una técnica aplicada al diseño de un juego; que las soluciones sean mejores o peores es otro asunto. En lo que a ti respecta, lo que debes de entender es que puedes usar estas técnicas —todas ellas— para tus propios fines, y tener confianza en que si piensas el tiempo suficiente en un problema, la solución siempre termina apareciendo.

Y en el siguiente artículo...

En la tercera y última parte me gustaría comentar algo que me parece muy importante: algunas ideas erróneas asociadas a la creatividad. Será el último de la serie. Hasta entonces, te deseo buenas ideas.

Continuará…

Edanna, sello personal

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El triunfo de la creatividad (I)

Artículo publicado en la revista digital Pxmagazine el día 2 de febrero.

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Durante mis paseos por la red, en especial en aquellos sitios donde puedo compartir mis aficiones, no es raro que me encuentre con un tipo de comentario que me inquieta. Algunos usuarios afirman carecer de la creatividad o del talento necesario para generar contenidos dignos de ser tenidos en cuenta; sea lo que sea lo que esto signifique. Pude leer estas afirmaciones durante el desarrollo de "El Desafío de los 30 días", el pasado mes de noviembre, pero es muy común sobre todo en los hilos de comentarios que se generan en las redes sociales.

Me inquietan porque yo creo en el efecto que tienen en nosotros nuestras propias palabras. Tengo muy claro que todo cuanto nos decimos —y hacemos— moldea nuestro cerebro y en consecuencia, nuestros pensamientos, por lo que pienso deberíamos darles la importancia que merecen. No hace mucho circulaba un artículo por las redes comentando precisamente lo positivo que resulta hablar en voz alta con uno mismo, aun a pesar de que siga considerándose algo mal visto en la sociedad; lo que no deja de ser curioso pues el hecho de rezar en las personas religiosas es eso mismo, ni más ni menos.

La plasticidad de nuestro cerebro es un tema que en la actualidad está en auge entre la comunidad científica. Además del seguimiento que hago por mi cuenta, así me lo ha confirmado las largas charlas que tengo de vez en cuando con mi amiga Majida, doctora en Neurobiología y docente en la universidad de McGill. Si algo caracteriza a nuestra especie es su capacidad de asociar conceptos y crear símbolos, esto es, el pensamiento simbólico capaz de hacernos comprender que los colores y patrones de una bandera representan a una compleja y rica cultura, o de ver dragones allí donde solo hay nubes. Fue el pensamiento simbólico el que se impuso durante el desarrollo evolutivo y el que nos puso a la cabeza dejando atrás al músculo por el que muy probablemente todos habríamos apostado sin pestañear. Y es que los caminos de la evolución son insospechados.

Pero para que el pensamiento simbólico funcione como es debido tiene que llevar asociada una función capaz de provocar destellos luminosos allí donde solo existe oscuridad, la creatividad. Nuestra capacidad de reprogramar nuestro cerebro para buscar soluciones infinitas a distintos problemas.

¿Qué es el pensamiento creativo?

La creatividad nos permite crear desde la nada y el pensamiento creativo no es otra cosa que pensar de forma creativa. Ideas para una aventura, la historia de nuestro personaje, ese guion fantástico o novela que aspiramos escribir algún día, la mejor manera de abordar a ese chico o chica que nos gusta, o el modo de abrir una maldita botella sin el sacacorchos... Muchas cosas de nuestra vida cotidiana requieren de un poco de creatividad. La mayor parte de la población piensa que las buenas ideas son el producto del razonamiento y del uso de la lógica, es decir, de la inteligencia y de la racionalidad pura. Creemos que en casi todas nuestras actividades diarias quien interviene es nuestro pensamiento lógico, pero no es así. Entonces, ¿qué diferencia hay entre el uso de la lógica y de la creatividad?

Con frecuencia sucede que cuando se ha tenido una idea genial, esta se considera lógica poco después. Una vez hemos comprobado su eficacia llegamos a la conclusión de que: ¡Eureka, funciona! Este ha sido siempre el legado de la escuela clásica, la escuela filosófica griega que ha dado como resultado a su vez que se considere que un buen creador ha de ser un buen jugador de ajedrez. En nuestra cultura se considera que lo mejor es ser lo más listos e inteligentes que sea posible. Pero un ingeniero, un físico o un abogado utiliza con más frecuencia su creatividad para resolver los problemas que la lógica pura. La lógica es análisis y trata “lo que es”, pero el análisis no puede tratar cosas que no existen. La creatividad en cambio trata de “lo que podría ser”, de lo que espera ser creado.

Por desgracia en las escuelas hasta hace muy poco tiempo se ha dado siempre prioridad a resolver los problemas a través de la lógica antes que pensando de forma creativa. Pues resulta que la creatividad no necesariamente va asociada a la lógica en absoluto; porque a ver qué lógica tiene una idea que trate de generar una respuesta emocional como lo hace un buen anuncio publicitario. ¿Te gusta conducir?, anuncio de BMW; ¿es lógico o es emocional?

A estas alturas no me cabe duda de que en nuestro mundo hiperconectado las ideas son un recurso cada vez más valioso. Y como se ha venido viendo desde hace una década, ya se ha comenzado a darle la importancia que merece. Por supuesto, actividades como los juegos de rol tienen aquí mucha más importancia de la que parece.

El mundo de las ideas

Pero, ¿de dónde surgen las ideas?, ¿cuál es su magia oculta? Desde el resplandor de la llama de una cerilla hasta el estallido cegador de una supernova, la luz que brilla con el doble de intensidad no necesariamente tiene que durar la mitad de tiempo. El significado del concepto creatividad no es algo ni reciente ni moderno, ni mucho menos. Los inuit, o los pueblos que habitan las regiones árticas de América y Groenlandia, ya lo consideran desde antaño una fuerza que está presente en todo el universo; un hermoso concepto que, por cierto, he recogido para mis propios proyectos.

"La creatividad es el cese repentino de la estupidez" —Edwin Herbert Land

Dicen que una vez, en algún momento del año 1899, hubo quien quiso cerrar la oficina de patentes de EE.UU porque aseguraba que ya estaba todo inventado”. Qué poco imaginaba él todo lo que aún estaba por llegar, incluyendo el iPhone... ¡y los juegos de rol! Como dijo Edwin Herbert Land, el inventor de la cámara Polaroid: “La creatividad es el cese repentino de la estupidez”. Y es que las ideas son infinitas, lo que sucede es que se circunscriben a la realidad que conocemos y a lo que nos resulta de utilidad —si es inmediata mucho mejor— algo que tarde o temprano sí que es finito. Por lo tanto, si ampliamos nuestros conocimientos y el concepto que tenemos de nuestra realidad, facilitamos que se produzcan nuevas ideas.

La creatividad nunca ha estado tan de moda como en nuestros días. Se ha convertido en objeto de estudio, y como suele ser tendencia, también de culto. Es la clave para el desarrollo de nuestra sociedad y, en mi opinión, una asignatura pendiente en la educación.

Mi intención con este artículo no es otro que hacer una pequeña introducción a su estudio desde una aproximación académica, pero sobre todo, invitarte a indagar algo más sobre el tema. No puedo evitar tener en consideración que más de uno pensará que a cuenta de qué hablo yo de todo esto; que si me creo más creativa que nadie, que si eso que si lo otro. En realidad es muy simple, aspiro a ser creativa tanto como tú y por eso he investigado sobre ello. Si puedo compartir lo que conozco y ayudarte un poco, estupendo, que para eso se escriben artículos; eso es todo.

Recuerdo cómo hace años acudió a mi mesa de trabajo una compañera llorando desconsolada; cuando le pregunté qué le ocurría me contestó —resumiendo mucho— ¡que en su departamento su jefe le había pedido ser creativa! Para ella aplicar fórmulas, hacer cálculos de ingeniería y rellenar largos y tediosos formularios no suponía ningún problema, al fin y al cabo y como decía ella misma, era para eso por lo que había estudiado su carrera, pero verse obligada a tener una idea novedosa y demostrarlo era algo que la aterraba.

Poniendo este ejemplo en contexto, la anécdota nos recuerda algo que ya sabías, que existen muchas formas de inteligencia, pero que por desgracia le damos más importancia a unos tipos de inteligencia que a otros. Piensa en ello; por alguna razón la supuesta escasa inteligencia emocional y social de los nerds y de los frikis resulta ya algo tan estereotipado que es incluso excusa suficiente para crear una comedia de TV ¡con una audiencia que se cuenta por millones!

Creo que la práctica del trabajo en equipo y la creatividad deben de ser prioridades en un mundo en el que tiene cada vez menos importancia el individualismo. O al menos tan prioritaria como otras disciplinas. Y lo siento mucho por Ayn Rand, pero está demostrado que en la naturaleza cuando un colectivo trabaja unido es muy probable que aumente su nivel de bienestar y se disparen sus posibilidades de supervivencia. Aunque solo sea por matemática estadística a mí ya me parece razón suficiente. Y digo yo que en algún momento tendremos que alcanzar otras estrellas; más nos vale...

La creatividad hoy

Uno de esos visionarios de la importancia de la creatividad en el desarrollo de nuestra sociedad fue Edward De Bono (quien por cierto se da un aire con John Noble...). Su influencia ha sido notable y su obra es material de consulta obligada para todo aquel que se interesa por el tema, o que incluso se anime a realizar algún curso relacionado. Te recomiendo, pues, la lectura de alguna de sus obras (algunas veces confundidas con libros de autoayuda), por ejemplo "Lateral Thinking", del que existen ediciones en castellano. Asignaturas como Desarrollo Creativo o Creatividad Publicitaria, incluida en los estudios universitarios de Comunicación, se centran entre otras cosas en el estudio de su obra. En este artículo no tengo intención de describir sus técnicas, que son complejas y muy variadas —para eso es mucho mejor consultar su trabajo—, pero sí creo que es conveniente comentar algunas cosas sobre sus ideas.Creatividad Edward_de_Bono__El_pensamiento_creativo

Algunos de los conceptos más importantes de los que habla este autor es que la creatividad también está sujeta a la idea que cada uno tengamos de ella, lo que nos conduce a lo que comentaba al principio acerca de la influencia que tienen en nosotros nuestras propias palabras. Otro muy interesante es que el cerebro en realidad no está diseñado para ser creativo —una función que vino después—, sino para hacer juicios rápidos con la escasa información de la que disponga (lo que explica tantas cosas...). Entenderlo y trabajar las pautas para sacarlo de su régimen normal de funcionamiento es en lo que se enfocan las distintas técnicas. Pero el más importante de todos desde luego es que, al igual que otras muchas capacidades, la creatividad se puede desarrollar y potenciar. Se aprende a escribir haciendo palotes, a dibujar haciendo garabatos, a tocar un instrumento dejándose horas en ellos, y a nivel creativo pues... ¡trabajando en ello! Es vital hacer un esfuerzo por generar ideas y contenidos mientras —y forma parte de la técnica— tratamos de salir de nuestras zonas comunes o zonas de confort.

Otro concepto importante que acuñó este autor —quizás el mayor de todos— es el del pensamiento lateral, un término que describe el reto de afrontar conceptos y percepciones explorando múltiples posibilidades desde diferentes enfoques. Pero aunque estén asociados, el pensamiento creativo y el pensamiento lateral son cosas distintas. El pensamiento lateral es la capacidad de salir de la corriente normal de nuestro flujo mental dando un salto, algo que se conoce como el salto creativo. La mejor manera de explicar esto es comprendiendo lo que significa el humor, uno de los mejores ejemplos que se me ocurren de cómo interviene y funciona esta capacidad de nuestra mente. Y es que hacer reír, además de ser más complicado de lo que parece, es algo en donde nunca o casi nunca interviene la lógica, al contrario. Pero para mí, una de las historias más bonitas que explican el concepto de Pensamiento Lateral es la del nudo gordiano.

Cuentan que Alejandro Magno llegó a la ciudad de Frigia, la cual acababa de tomar, en su camino hacia la conquista del imperio Persa. Allí se encontraba el nudo gordiano, una cuerda con un nudo tendida entre dos yugos. El nudo era tan viejo y estaba tan apretado que prácticamente formaba una masa compacta de cáñamo, grasa y suciedad. Decía la leyenda que quien consiguiera desatar el nudo se convertiría en rey.

Alejandro se acercó al nudo con la convicción de afrontar el reto. Sacando su espada lo cortó limpiamente de un tajo dejando a los presentes blancos como la cera. En efecto y como sabes, Alejandro conquistó Oriente llegando donde antes nadie lo había logrado jamás. Un buen ejemplo, y uno de los registros más antiguos, de la aplicación de un concepto que es relativamente moderno.

Continuará...

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Saliendo de las zonas comunes

Como a muchos, me gusta el género de la fantasía porque partiendo del modelo de un mundo que consideramos cotidiano, dotarlo del efecto sobrenatural lo convierte en un lugar mucho más interesante. Este elemento mágico abre nuevas posibilidades para contar historias algo diferentes, algunas bien distintas a las que estamos acostumbrados.

Al mismo tiempo pienso que la fantasía (y por extensión las obras de ficción) es también un gran medio de crear metáforas sobre la realidad de nuestro mundo moderno. Similitudes que nos ayudan a entender qué es lo que nos define como seres humanos y lo que nos motiva. De este modo muchas veces podemos enseñar incluso Filosofía por medio de la ficción. Un buen ejemplo de lo que quiero decir es sin duda Yoda, la única marioneta de la historia que ha sido capaz de grabar en la mente de infinidad de personas algunos elementos de las filosofías sintoístas y budistas. Qué cosas... Y es que cuando apenas alguno que otro se ha metido entre pecho y espalda..., pongamos... ¡El Libro Tibetano de los Muertos!, seguro que un buen número de feligreses se ha visto seguidas todas las pelis de la primera trilogía.

No obstante, no importa lo mucho que cambiemos el entorno. Los temas nacen de lo que nos preocupa como seres humanos y estos temas aunque extensos, son finitos. Es lo que se ha venido a llamar las "semillas inmortales" que se repiten una y otra vez como elementos culturales en forma de arquetipos; por ejemplo: los celos, el amor, la venganza, la búsqueda del origen, la supervivencia, la lealtad, el dominio, la búsqueda del autocontrol... Sobre los arquetipos hay varias obras interesantes que puedes consultar como biografía. Ya sea porque te gusten los juegos de rol, porque sueñes con rodar una película o incluso para escribir una canción. Una buena opción sin duda es "La semilla inmortal" por Xavier Pérez y Jordi Balló. Una obra que te recomiendo por amena, cortita y muy interesante.

Pero te voy a confesar un pequeño secreto si prometes no contárselo a nadie: hace ya bastante tiempo, años, que tengo un problema con el género de la fantasía. Aunque suene paradójico, cada vez puedo menos con ella.

LeyendoMe sucede mucho en los juegos (¡sigh!) pero sobre todo con las novelas. En cuanto a los juegos de rol siempre se me atragantó Forgotten Realm por ejemplo,  por apreciarlo como un mundo plástico. Yo diría que para mí FR ha representado durante mucho tiempo la quintaesencia del mundo sintético que no obstante goza de gran cariño entre la afición. Para mí es esencial que una ambientación resulte evocadora, que consiga transmitir sentimientos, emociones. Sólo de este modo puede conseguir inspirar buenas historias. Por mucho tiempo la única ambientación capaz de contentar mis expectativas fue la Tierra Media de Tolkien y la Europa Mítica de Ars Magica. Con los mundos futuros y la ciencia ficción no he tenido tantos problemas, quizás porque sus diferencias se mueven más entre el mundo futuro sucio/pesimista y el limpio/optimista y sus distintas variantes.

En cuanto a muchas novelas del género los tópicos ya se me hacen cansinos, los temas repetitivos, las motivaciones de la mayoría de los personajes aburridas. Me sucedió por ejemplo con Juego de Tronos, que en su momento abandoné tras la lectura del segundo ejemplar, cambiándolo por "Baudolino", de Umberto Eco. Del cambio de un barbudo por otro no me arrepiento en absoluto pues la nueva obra me mostró un conjunto de ideas refrescantes para abordar la fantasía, algo que no encontraba en el conocido best seller. Eso no significa que no haya disfrutado de la serie de TV como cualquiera. Cada medio tiene algo distinto que ofrecer, y el aspecto visual y la puesta en escena de una de las mejores series que he visto jamás como es Juego de Tronos pienso que son un referente. Por cierto que mi serie favorita por ahora sigue siendo la nueva de Galáctica.

Pero sigamos que me conozco. En lo que se refiere a las novelas no tengo ningún problema en lanzar un libro por la ventana si no consigue captar mi atención (verídico), y no son pocos los que han terminado ya estampados contra la pared, como apoyo de pata de una mesa o para elevar el monitor del ordenador (de esos ya uso tres). No hay excepciones, en el proceso han caído también algunos que gozan de gran reputación. Si el libro no me atrapa en las primeras 30 páginas le doy de lado. Hay demasiados libros que leer y muchos merecen una oportunidad, un tiempo del que no dispongo. Pero bueno, no es tan grave como parece. Volviendo a salirme del tema, aprovecho los márgenes para anotar cualquier cosa que se me ocurra. Así los hago míos y no siento por ello ningún remordimiento; sin misericordia. Cuando compro un libro en formato tradicional tengo muy claro que el conocimiento que contiene es una obra que NO me pertenece, pero el soporte físico puedo usarlo hasta para encender la barbacoa si me da la gana.

Eso no significa que no ame el género desde luego. Pienso que la edad influye mucho en esto y que es algo natural. Por eso, muchas de las cosas que comento en esta entrada a muchos les podrán parecer bastante obvias, sobre todo a los viejos tiburones. Pero en mis círculos y conocidos hay muchos y muchas que aún no habiendo pasado de los 25 años puede que este tipo de cosas les dé algo en que pensar. Hace poquito hablé de esto precisamente con una amiga, ya muy querida para mí, que tras haberla conocido en la red social me ha dejado bien claro que las crisis se suceden de forma inevitable en las personas creativas. Una especie de maldición o condena que parece imposible de evitar.

Si conoces un poco la obra Dune, de Frank Herbert, me gusta pensar que el conocimiento es como la especia, capaz de expandir la consciencia. Con esto lo que quiero decir es que en mi opinión es vital documentarse sobre cosas que no tengan que ver con el género que te gusta si no quieres que se muera de agotamiento. Por eso, para escribir sobre fantasía —y sobre juegos por supuesto— en algún momento tomé la decisión de leer de todo, pero menos fantasía y mucho más de otras cosas. Tampoco es que me dé latigazos, faltaría más. Por lo que me hago no pocas concesiones. Averiguo qué obras hacen propuestas interesantes y voy a por ellas.

Si una persona cuanto desea es evasión es muy comprensible. Pero para quien tenga inquietudes, esto es, un mínimo interés en crear algo nuevo (lo que incluye crear aventuras o incluso juegos) es muy importante documentarse de muchas cosas que no sean del género que a uno le gusta, aún después de haber leído bastante de éste. Como he dicho, esto a algunos les parece bastante obvio pero para mi sorpresa para muchos no es así. De este modo tras haber consumido toneladas de lo que nos satisface llega un momento en el que es vital hacer un cambio. Cuándo no lo sé, eso depende de cada uno. Cuando salte esa alarma interna que todos tenemos supongo, y que nos hace confiar cada vez más en el instinto a medida que pasa el tiempo.

joves con espadaAsí, y dando por evidente la importancia que tiene leer literatura de muchos géneros distintos, no solamente de Historia vive el friki medio, un campo al que muchos aficionados acuden buscando respuestas. También está bailando por ahí la Psicología, para entender las motivaciones no sólo de la mente humana, sino de algo que se puede extrapolar a las necesidades de todo organismo dotado de una mente consciente compleja; la Sociología y la Antropología, para ayudarnos a entender como la Psicología del individuo actúa a nivel colectivo; por supuesto la Filosofía, con la que es posible comprender las disciplinas anteriores y que consigue poner de rodillas al misticismo y a la religión (ya se sabe, menos Prozac y más Platón); el mundo del Arte nos ayuda a obtener ideas de cómo el ser humano expresa todo lo que aprende de los demás campos del conocimiento (no lo olvides, ciencia y arte van de la mano); la teoría económica tiene temas fascinantes que ayudan a comprender cómo los seres conscientes organizan sus recursos (porque no solo es el ser humano, muchas otras criaturas lo hacen); las Matemáticas no sólo hablan del funcionamiento de los sistemas de juego, también de cómo el ser humano es capaz de crear un lenguaje común que explica lo que le rodea y que da soporte a otras disciplinas; el estudio de las religiones es muy importante para comprender cómo el ser humano crea explicaciones que le ayuden a soportar las preguntas que tanto le atemorizan y de su increíble facilidad para creérselas. En fin, no creo que ninguna tenga que quedarse fuera, incluso la teoría política, tan denostada, es importantísima por razones obvias. A todo esto por supuesto le añadimos la cultura general de cualquier campo imaginable y las noticias de actualidad.

Por si no lo sabes, en mi profesión me pagan por dar asesoramiento en mi campo. No es mi estilo pero aquí me voy a marcar un tanto a mi favor y es que de tener algún talento creo que tengo bastante facilidad para ver el gran cuadro. Algo útil, casi esencial, para detectar y solucionar conflictos. Bueno, al menos los que están relacionados con los humanos, no con los meteoritos. Pocas cosas tienen una respuesta-solución correcta y determinada cuando se trata de los seres humanos y sus sociedades. Todo consiste en un conjunto de variables que oscilan de un lado a otro y que están en constante movimiento. Por eso no hay soluciones perfectas, tan solo la búsqueda del mejor caso posible. Un ejemplo de esto es la política, que en teoría no es más que la búsqueda del beneficio de la mayoría, pero que jamás funcionará de forma óptima para todos por igual. Al menos, por supuesto, en el mundo tal y como lo conocemos.

Y así observando a la afición, algo que hago siempre, creo que un sector importante del consumidor medio de los géneros de ficción (lo que incluye muchos ámbitos) desea siempre lo mismo una y otra vez. Lo paradójico es que durante el proceso no cesa de protestar. Se comportan como adictos, reduciendo sus expectativas exclusivamente a lo que les gusta, pero demandando sin cesar algo que les sorprenda. De ahí que muchos profesionales de la industria del entretenimiento aprenden rapidito que el consumidor, en términos generales (eso siempre), en realidad no sabe lo que quiere; por lo que escucharlos sí, pero con cuidadín. Y no lo sabe porque desea algo que en muchos casos ya no puede volver a tener una vez hubo experimentado la sorpresa inicial de lo que más le gusta. Pero aún hay más, si ante lo nuevo los patrones se salen de sus esquemas mentales preconcebidos se sienten incómodos y tienden a rechazarlo por raro o por poco genuino. No hablemos ya de obras muy populares, que como les cambies algo se arma una buena, pero eso es otro asunto.

Hay varias explicaciones para esto. La suspensión de la incredulidad es uno de los factores más importantes. De este modo el cemento que consolida la aceptación de la ficción se convierte en su propio enemigo. Si lo que nos ofrecen tiene elementos que nos sacan de nuestras zonas comunes despertamos del sueño y nos enfadamos, con el efecto secundario de que en el peor de los casos nos ponemos a romper cosas.

Esto no significa que esté en contra de lo clásico en absoluto. No es eso. En todos los géneros hay sitio para lo nuevo y lo viejo. Me gusta mucho como en el mundillo de los juegos de rol hay un sector que ha elegido trabajar en el producto clásico preservando su esencia más importante y dándolo a conocer. Con esto me refiero en concreto a la vieja escuela (OSR), por poner un ejemplo. Pero sí que estoy a favor de hacer un esfuerzo por tratar de salir de las zonas comunes, al menos hacerlo de vez en cuando y en cualquier área que se te ocurra, incluyendo los juegos de rol y sus ambientaciones y/o sistemas. Pienso que abandonar la zona de confort, aunque sólo sea un rato, puede ser muy beneficioso para ayudarnos a crecer y evolucionar como creativos y como personas.

En lo que respecta a los mundos de fantasía y como decía en algún lugar del juego Magissa, el término «fantasía» debería abarcar lo inabarcable y no restringirse a un círculo cerrado de conceptos tradicionales. La fantasía acoge todo aquello que no necesita de argumentos para existir, pues se basa en creer lo imposible. La fantasía es la única capaz de hacer que lo imposible sea real. Y es que el mundo de las ideas no tiene límites, sólo las que nos ponemos nosotros mismos. Creo que es muy importante trabajar en romper nuestras propias limitaciones.

Edanna, 23 de octubre de 2015

Edanna, sello personal

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