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Dyss Mítica

Notas sobre Dyss, un mundo nacido de la imaginación.
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Mitogénesis

Proceso por el cual diversos elementos del imaginario de un colectivo o de un individuo (figuras míticas), presenta una manifestación real física en nuestra realidad tangible, tomando substancia y forma y formando parte de la existencia, siendo así susceptible de ser apreciada por nuestros sentidos.

MitagoEl proceso mitogenético, relativo a la mitogénesis, o bien, proceso de mitogénesis, por lo general es producido por el imaginario de un colectivo social. Aquellos elementos del imaginario susceptibles de iniciar el proceso mitogenético, y que forman parte del consciente o del subconsciente colectivo del grupo, presentan bajo las condiciones adecuadas la posibilidad de iniciar el proceso de mitogénesis, apareciendo en la realidad tangible de nuestro mundo (Huxley, 1941).

Si bien el proceso de mitogénesis suele ser provocado por el imaginario colectivo de un grupo, en ocasiones pequeños grupos o incluso más excepcionalmente, algunos individuos, presentan la capacidad de iniciar el proceso por sí mismos. Esta capacidad de mitogénesis por parte de individuos concretos, o pequeños colectivos, depende de las peculiaridades de los mismos y deben analizarse individualmente caso por caso.

Según estudios recientes, aquellos elementos más intensos del imaginario de un ser consciente y dotado de razón, susceptibles de iniciar el proceso, son todos aquellos que están asociados a prolongados estados de estrés y angustia; como por ejemplo y especialmente, los estados de angustia entre dos culturas que chocan la una con la otra, generalmente tanto por la cultura que está siendo invadida como por la cultura del invasor (W. Jones 1942). Esto es lo que se denomina, una conexión cultural. La fuerza del odio y del temor crean figuras míticas, generalmente en forma de héroes, que establecen un foco oculto de esperanza, y una poderosa fuerza psíquica. Es cuando nace la forma del héroe mítico.

Aquellos que provienen de los deseos más intensos o de las necesidades más básicas, como necesidad de protección y defensa, también presentan altas probabilidades de iniciar el proceso. Se sabe que otras emociones de carácter base como: el deseo, el amor, la rabia o los celos también tienen altas probabilidades de iniciar el proceso de mitogénesis. Así mismo, la naturaleza del ego en el individuo afecta también en la capacidad mitogenética.

La capacidad mitogenética también está asociada a lugares específicos (Huxley, 1941), siendo más intensa en zonas concretas, o nodos, y puntos de especial intensidad mitogenética. Esas zonas concretas se reparten geográficamente siguiendo pautas específicas o “lays”, que se extienden por la orografía del territorio y se adaptan a los detalles del terreno.

Sus características dependen, entre otros factores, de los ecos residuales de energía psíquica debidos a sucesos determinados del pasado y otro gran número de circunstancias. Este “campo” o foco de energía interactúa con los elementos más intensos del subconsciente de los seres vivos, elementos que suelen estar representados por figuras simbólicas míticas. La interacción desencadena la mitogénesis.

Las formaciones y manifestaciones físicas producto del proceso de mitogénesis tiene una amplia serie de particularidades, pero en general cubren un amplio abanico de tipologías, siendo las más comunes la formación de lugares definidos y emplazamientos de diferente naturaleza y tamaño, siendo algunas formaciones realmente colosales; y las más sorprendentes, las diversidad de criaturas de diversos tipos, dotadas o no de razón, que pueden cobrar vida, moverse e interactuar con el conjunto del resto de las criaturas naturales de nuestro mundo.

Estas criaturas provienen, generalmente, de los conceptos de naturaleza mítica que se guardan en el subconsciente colectivo de los seres dotados de capacidad simbólica, lo que incluye a todas las razas conscientes dotadas de raciocinio. Diversos elementos generados por ese simbolismo inherente a la psique, desarrolla los elementos culturales que conforman el mito, o mythos; siendo estas figuras míticas de la consciencia oculta elementos específicos relacionados con hechos culturales, con la percepción del “Yo” y con la percepción del mundo que rodea al individuo, y de lo que éste significa para él.

Según se desprende en este estudio, las figuras míticas que yacen ocultas en la consciencia, es decir, en el subconsciente, potenciados por el desarrollo de las emociones en momentos concretos, desencadenan en algunos lugares el proceso de mitogénesis gracias a la interacción de una fuerza indeterminada en forma de campo que se focaliza, precisando para ello de un tiempo que depende de las particularidades de los individuos que lo generan y de las características del lugar en el cual se inicia el proceso.

Este proceso, que se detallará en otro apartado, desarrolla lo que se denomina un “imago” (Pre-mito-imago) o imagen residual del concepto mítico, generalmente partiendo de un “arquetipo”. Una vez se desarrolla y en ciclos posteriores, el imago cobra substancia y forma, coexistiendo de forma natural en nuestro mundo físico y es susceptible de ser percibido por algunos sentidos. Inicialmente por el tacto, el olfato y el oído, y finalmente en desarrollos posteriores por la vista, de forma parcial en los primeros ciclos, para ser total en las últimas etapas de desarrollo. Finalmente, la manifestación física, ya se trate de una forma de criatura, de un lugar o de un emplazamiento geográfico pasa a denominarse: Mito-imago, o imagen mítica, conocido también como: Mitago(1).

El Mitago es el resultado final del proceso mitogenético o de mitogénesis, y consiste en una representación real física de un elemento cultural de naturaleza mítica desarrollado en la consciencia de una criatura consciente con capacidad simbólica.

El Mitago se forma a partir de una imagen mítica inicial. Se trata de un ser nacido de la creatividad humana, oculto en su consciencia y que el proceso mitogenético hace que cobre vida. La forma y naturaleza del mito es idealizada, y es alterado con los cambios culturales.

El Mitago se estudiará más detenidamente en su apartado correspondiente.

El proceso mitogenético es extremadamente complejo y muy sensible a las interferencias tanto internas como externas. En cuanto a las internas, la edad, las preocupaciones, el resto de las emociones, relaciones sociales y las tipologías de los diferentes tipos de personalidad detallan los rasgos específicos que intervienen en el proceso, afectándolo y determinando sus particularidades. Por otro lado, en cuanto a los elementos externos ser refiere, las interferencias de las acciones de las razas conscientes, tanto en las generalidades del pensamiento colectivo, así como en su desarrollo de acciones a través del territorio, afectan profundamente a las capacidades de mitogénesis en los puntos de mayor intensidad mitogenética, como en la naturaleza del desarrollo del proceso en sí.

*Ver también: Proceso mitogenético, capacidad mitogenética.

 

(1) Robert Holdstock es autor del ciclo Mitago. Este material está inspirado en su obra y a ellas se hace referencia. © Todos los derechos reservados por su autor. Este trabajo solo se aproxima a su obra como estudio de esta. Este trabajo carece de ánimo de lucro.

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Regiones Míticas

Dyss, sello general

Hay veces que la voluntad se sustenta bajo un férreo y sólido conjunto de determinaciones. Muchas veces más bien se queda en buenos deseos y más de las veces, la voluntad no es más que un manojo de resoluciones que se decoloran con el tiempo.

Yo tengo una relación de amor-odio con Internet. Quizás ella me protege, pero no me quiere ver feliz. ¿Y por qué digo esto? Porque tras mucho tiempo con Lavondyss, se hace muy difícil en momentos determinados, llevar a cabo las resoluciones y todo lo pactado para el nuevo año.

Lavondyss ha sido un refugio calentito en determinadas ocasiones y en otras, un húmedo rincón. Eso es lo que supone mostrar y aprender de los demás. Pero también es un ser vivo que respira, llora, ríe, y en ocasiones reclama lo que es suyo.

Esto te lo debía mi pequeña Lavondyss. Te tengo que cuidar, proteger y mantener arropada, pues, ¡cuánto me has dado! Ni en los peores momentos me abandonó tu sonriente rostro.

Cuando lloré, ella lloró conmigo. Lloré quizás demasiado durante un tiempo prolongado. ¿Es un blog recuerdas? Aquí hablamos de estas cosas... ¿Por qué? Mira, no lo sé, no me vuelvas a preguntar.

¡Y escuchaba su risa cuando la tormenta derribó aquellos viejos árboles sobre nuestra casa! Esparciendo la nieve en todas direcciones. ¿Te acuerdas de eso también? Aún escucho al gato sobre el piano, tocando una rota sinfonía que alocadamente recitaba tu nombre.

Así pues, para ti esta vez, Lavondyss. Sólo para ti. Te dedico la siguiente sinfonía...

Y vosotros, como siempre, estáis invitados. Pero ojo, porque la estrella a partir de ahora, no es otra que Lavondyss.

Dyss Mítica

Marco narrativo de ficción y entorno de campaña para juegos de rol.

A partir de ahora Dyss Mítica está accesible al público.

Inicialmente su contenido es reducido e irá progresivamente añadiendo más información y expandiendo el material. Este sitio, aunque inicialmente consistía más bien en un lugar de uso privado, pone a disposición de aquel que esté interesado, material de ficción que puede usar para sus propias campañas en juegos de rol.

El material que se publica está protegido bajo licencia Creative Commons, la cual sólo permite su difusión, pero no la alteración del contenido. Esto sin embargo te da plena libertad para aprovechar un conjunto de ideas para tus propios usos. Siempre y cuando se respete lo estipulado en dicha licencia, no se altere el material y se respete la autoría.

He abierto este sitio finalmente, con la auténtica ilusión de que la comunidad comparta sus creaciones, desarrolle sus aventuras y expanda su juego cuanto le sea posible, esperando que este contenido pueda ser de utilidad para ello.

Ahora, con el anuncio de una nueva versión del juego de rol: Dungeons & Dragons, espero que una comunidad algo fragmentada, vuelva a reunirse para compartir uno de los entretenimientos más creativos que existen. Disfrutando juntos de su juego favorito y dedicándose a lo más importante, al desarrollo de la creatividad, disfrutando a su vez de la compañía de los buenos amigos mientras éstos recorren juntos todas aquellas aventuras que permita la imaginación.

Y como de imaginación se trata, Dyss Mítica ofrecerá cuanto le sea posible para que ésta perdure.

Espero que te sea de utilidad y bienvenido a Dyss Mítica.

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Dyss Mítica

Dyss, sello general

Tierra de Dyss

Un mundo nacido de la imaginación

(Puedes acceder pulsando en el enlace)

 

Volvieron los brillos a llevarme de vuelta a mis tierras del sueño.

Dyss bendito, que no quiso nunca ni amo, ni dueño.

Allí quiero morir, acurrucada en la llanura. De hierbas verdes y altas.

Con el viento del Oeste, cantándome canciones de cuna.

 

Las luces que surgieron de esa tierra me llevaron, de vuelta al lugar que nunca debí haber descuidado,

pues la Tierra de Dyss me vio nacer.

Allí morí, allí moriré.Y todo, sin haber logrado,

no hacer más que amar y yacer, desesperada por mis fracasos.

 

Quiero darle forma a mi país, para renacer en forma de árbol silencioso.

Ver pasar las estaciones y esperar, por una lluvia u otra.

Ser así el tronco, la rama, la flor y la hojarasca, y estar allí, donde se arrullan sus ramas.

Y no tener más que raíces, hojas al viento y ramas, para cubrirte.

 

Que mi sombra sea tu sereno reposo, que mis palabras sean tu descanso.

Este cuaderno está lleno de esbozos de mí, pero hay más, que no he contado.

 

Una tierra que no tiene ni dios ni mapas. No hay caminos, ni vallas.

Ni hombres ni fronteras.

Tan solo marcas en un horizonte al que llegar, lugares distantes que explorar.

Desiertos inacabados, bosques frondosos y valles lejanos.

 

Yo te ofrezco un río, un campo, un pueblo de hombres caballo.

El vaivén de mis ramas, el rocío en tus pestañas.

 

Este mundo es tuyo, no le impongas leyes ni nombres.

Yo te lo doy, pero no lo adores, ni lo ames, ni lo odies...

 

Porque es todo cuanto queda de mí, y no ha hecho más que empezar.

Está hecho de ti, y de ti. Está hecho de pedazos, que guardo en el fondo de una caja.

Todo cuanto fuiste está aquí. Gracias por haber estado ahí, pues tú le diste forma.

A la tierra donde sembré el árbol, que ahora te regala su sombra...

Edanna Dhae

Comentarios sobre un mundo inventado

La Tierra de Dyss es un mundo de ficción. Un mundo de fantasía, que ha sido ideado como entorno de aventuras y trasfondo para juegos de rol, y como escenario para una serie de relatos literarios.

Dyss se apoya una fantasía intensa, romántica, mítica y poética, con paisajes mágicos y lugares fantásticos, con un importante énfasis en el surrealismo.

Así pues, sirve de marco narrativo para una serie de relatos que, aunque siempre están vinculados con este mundo ficticio, no necesariamente van ligados al concepto de un entorno de aventuras para juegos. De manera que algunos de estos relatos coexisten junto a Dyss en un conjunto independiente.

Ahora, sabiendo esto, si has llegado hasta aquí, te doy mi enhorabuena. Espero que sientas algo de curiosidad por La Tierra de Dyss, y desees saber un poco más.

Es un mundo de fantasía que he llevado en mi cabeza durante algunos años, pero no había tomado forma realmente hasta los cuatro últimos. Desde hace mucho tiempo que comparto mi vida con La Tierra de Dyss, la cual prefiero llamar también: Dyss Mítica.

Una tierra que viene y va por mi mente de forma juguetona y a veces despiadada. Y francamente, son el tipo de cosas que se convierten en obsesión, no lo voy a negar.

La Tierra de Dyss es de por si caprichosa. Su mayor peculiaridad es que es cambiante, y en si misma es una sola consciencia lo que la convierte en un personaje único, de forma literal.

Con Dyss sucede lo que ocurre con los personajes de los cuentos y de las novelas. Que acaban haciendo lo que ellos quieren, tomando vida propia y convirtiéndose en meta-ficción.

Francamente, espero que así sea, y que no cese en sus caprichos; ni en la ardilla más revoltosa, ni en el guijarro más introspectivo.

Pero esta tierra caprichosa tiene tanto que ofrecer... Es en sí misma una tierra que siempre estuvo ahí, esperándote, para contar sus historias, y las tuyas... Quédate, puede que valga la pena.

Quédate, y saborea sus vientos delicados, y los aromas que estos te traigan. Puede que descubras que es un lugar tan especial, que no desees abandonarlo si no es para ir a buscar a tus amigos y regresar para recorrerlo todos juntos.

Dyss es un entorno de fantasía mítica y moderna, poética y romántica, en donde la atmósfera lo es todo.

Es un mundo en el cual colocar tus aventuras y campañas para tu juego de rol favorito, o el lugar del que extraer viejas historias que contar a los tuyos.

Sea lo que sea, puede ser lo que tú quieras. Y si escuchas, te sorprenderás de tantas y tantas cosas que tiene que decir.

Así pues, este mundo es tuyo. Bienvenido a Las Tierras de Dyss, bienvenido a Dyss Mítica.

Espero que lo disfrutes tanto como yo he disfrutado creándolo.

Atentamente.

Edanna

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Nulda Nyarna

Y quién verá ahora las olas bramar, sobre la mar centelleante...

Ese será nuestro cuento secreto. Nuestro cuento secreto...

Nuestro "Nulda Nyarna..."

 

¿Quién verá tus alas brillar?

¿Quién vigilará el mar que se levanta?

¿Quién verá el cielo curvar sobre colinas desmoronantes?

Una estrella brilla en la hora de nuestro encuentro.

 

Man Kenuva rámar sisílaba?

Man tiruva ear falastala?

Man kenuva manel akúna ruksal' ambonnar

Elen síla lúmenn' Omentielvo

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La lluvia frágil

Un día, contra todo pronóstico, comenzó a llover hacia arriba.

Hay mucho trovador listillo, con prótesis dental incluida -de haberse inventado-, que incluso hubiese insistido en negarlo categóricamente. Pero no, la realidad se impuso aplastante, genuina y vertical. Más honrada que un mondadientes.

Las finas gotas, que de paso traían consigo un frio de mil demonios, venían alegres, exultantes de arrojo, a toda velocidad, aullando de fervor… a lo bestia vaya. Para, a escasos centímetros del suelo, acobardarse repentinamente describiendo un brusco giro capaz de descoyuntar los miembros de un creyente.  Tal y como sucedería si pretendieses esquivar un jarro de chocolate que algún mozo despistado, accidentalmente te arrojase por encima.

fragilMás veloces que en la venida, la ida se manifestaba de forma repentina en un ascenso sin vacilaciones, impulsadas por vete tú a saber qué narices de ley de la madre naturaleza, que de amor de madre no tiene nada y si mucha mala leche por cierto. Lo cierto es que la subida es veloz, firme y de ideas claras. Aquellas gotas suben y suben, y suben y suben, hasta perderse más allá de las mismísimas nubes que con dolor ese día las parieran.

A donde van, nadie lo sabe, o al menos nadie conoce a nadie que tenga alguna pista. Pero más de una vez, algún sabio local, o alguna bruja itinerante, al ver las gotas subir alegremente hacia los cielos, levanta la mirada y moviendo la naricilla, sonríe levemente, intentando disimular algún pensamiento que resultase, a ojos de alguien intuitivo, con conocimiento o lo que es lo mismo; con tres luces, una pista de la verdad que se llevan consigo las gotas de lluvia y de sus idas y venidas… o de los pesares que les acontece al enfrentarse al duro suelo, logrando así que tomen tal decisión.

Desde el primer día en el cual se advirtió tan curioso fenómeno, se lo denominó y nadie sabe por quién, como suele suceder: Lluvia frágil o Lluvia de los poetas. Pues por todos es conocido que tales individuos, entregados a su arte y sin más afán que dar rienda suelta a los anhelos que -por lo general dolorosos-, alimentan su inspiración, levantan la vista hacia las nubes o a las estrellas del firmamento -lo que hubiese antes-, para dejar revolotear sus versos más o menos inspirados hacia las alturas, impulsados por el fuego de la pasión arrebatada, con la esperanza de que en el caso poco probable que algún dios misericordioso acertara a escuchar tales estrofas, se dignara otorgar alguna dádiva al artista. Por pequeña que esta fuese.

Y no es cierto que tan extraño fenómeno del todo natural, obedezca a maldición de brujo, demonio o sea el resultado de ofensa divina alguna pues, aunque desconozco  la causa exacta, si diré que es un elemento más de una extraña tierra, maravillosa en toda su extensión, que aunque no exenta de peligros -pues declarar lo contrario sería una gran necedad-, si otorga dones que sin saberlo, iluminan los senderos de muchos, enseñándoles así el camino de la felicidad.

O al menos una pista.

Pero como normalmente y por desgracia suele suceder, estos son detalles que dejamos pasar, apoyados de tal o cual tronco a la vera del camino, mientras buscamos en los árboles que siempre crecen más allá, al otro lado de la colina. Donde por cierto, siempre buscamos la hierba más verde, más alta y más hermosa.

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El trono de la Reina Valaria

Hay ante el trono de La Reina Valaria, ochocientos ochenta y seis escalones. Los mismos que habitaciones hay en la morada del coleccionista, miles de millas más al este. Cada peldaño lleva esmaltado un sello en cuyo centro se haya circunscrito el ave de presa por medio de la serpiente, y podrían verse más claramente y con detalle, si uno no tuviese que retirar con cuidado la alfombra de huesos que yacen desparramados sobre la piedra.

banda-valariaBlancos como marfil llenan escaleras y descansillos, flanqueados cada diez pasos con enormes jarrones de lapislázuli repletos de flores siempre radiantes de lila, y cada veinte pasos con braseros de carbones encendidos de forma permanente. Más estos no irradian calor, sino un frio que causa con el tiempo,  un subrayada desesperación. El resultado es que a medida que transcurre el paso del tiempo, todos los huesos, tengan dueño o no,  aniden por la estancia, cantando junto a sus hermanos, la canción de un injusto y cruel sepulcro sin la bendición del manto de su oscuridad y bendecido con un frio lúgubre.

Es en el trono de la reina donde se esconden muchos de los secretos que sabios de todos los rincones se atreven a averiguar, con más perjuicio que recompensa, pues la mayor parte de tan representativa  alfombra está constituida por los que una vez en vida indagaron en los polvorientos tomos, rollos de saber atesorado, revestidos de enmarañados fajos de telarañas.

Es el trono de la reina Valaria un lugar de desesperación y finales inconclusos, más también tiene sus maravillas, pues los que consiguen desenmascarar sus trampas y evadir sus acertijos, es recompensado con la respuesta  a tres de todas aquellas incógnitas que el suplicante formulara, al que se añade algún obsequio, si dispuso de buena voluntad a pesar del injusto trato recibido durante la recepción.

“No hay castigo sin recompensa, si lo que te mueve es el conocimiento”.

Así está escrito, por supuesto, en el respaldo del gran trono de oro macizo. Al que muy pero que muy pocos, han llegado siquiera a acercarse  a menos de una braza.  Así está escrito desde los tiempos de Gedeón y su marcha a través de montañas, gargantas y cordilleras, a través de murallas derribadas como castillos de arena, y  a través de amplias llanuras de pastizales humeantes, tras el paso de sus famosas bestias de guerra de dos cabezas. Así fue escrito desde el primer alumbramiento de la consciencia de Dyss, un parto que casi todas las criaturas vivas en estos tiempos ya han olvidado.

Y así fue escrito dicen, por la mano directa de los dioses. Los mismos que sirven a la tierra, pues tal es su deber, cosa que a su vez es de común conocimiento de todas las criaturas, incluido tú, ¡y tú!  ¡Maldito seas! ¡Atiende al menos cuando te cuento esta historia, protervo asno!

Sabed que no hay más poder en la tierra que la voluntad y el pensamiento de la misma. Pues allí donde crece el Roble, el Nogal y el más insignificante rastrojo de Cilantro -hierba que nos resulta de suma importancia  como veremos más adelante-,  es deber de los dioses servir a la tierra ya que no son enviados, ni sirvientes, ni criaturas construidas con el soplo de las estrellas para honrar a su creador, no. Son los dioses refugiados y huéspedes. Así que en reconocimiento por tal privilegio, se han impuesto la tarea de servir en lo posible la magnificencia de todo lo que existe y de todo cuanto nos rodea. Más, y ¿nuestro papel? Pues aparentemente no tenemos ninguno, más que el de hacer el pan por las mañanas y comérnoslo contemplando las nubes del cielo.

¡Que no es poco!

Pero no deseo tomar otro rumbo más que la idea original que me mantuvo al comenzar este relato, pues como ya he dicho, es en el trono de La Reina Valaria, donde se sellaron con la mano y la pluma del tiempo y el destino, muchos de los sucesos que tuvieron lugar en nuestro mundo, cuya relevancia no puede ni debe permanecer ajena a nuestro conocimiento. Pues fue aquí y solo aquí, donde acudieron los más versados y los más audaces. Territorio este repleto de necios del mismo modo que de incautos, que terminaron sus días sin ver siquiera las joyas que adornan los gruesos pies de oro, tallados en la sublime mano del artesano con la forma de las patas de la mítica Jirafa, animal dotado de unos dones bastante peculiares, a la que nunca se le termina el alimento, pues lo busca hacia arriba y no a los lados como todas las demás criaturas. Algo muy a tener en cuenta.

Todos los sucesos que como venía diciendo aquí acontecieron, ya los iremos viendo a lo largo de los fríos meses del año invernal, pero no quiero despediros hoy sin subrayar algunos detalles que no pueden quedar empañados por la bruma de una explicación inconsistente, o algo difusa.

Se encuentra el trono de La Reina, como ya he dicho, precedido por una gran escalinata de mármol, más frio que las aguas del mar circundante, y más tenebrosas que los brumales que envuelven la oscuridad de la madrugada, aunque me parece más acertado decir que es más probablemente como; aquel muerto que con sus fríos dedos se aferra aún tozudamente a su bolsa.

Es necesario para llegar a ver siquiera el pie de tan monumental  ascensión, atravesar una suerte de estancias, salas y salones plagados de un mobiliario que supuestamente y según todas las observaciones, respira. Sí sí, que respira textualmente, y se mueve también de forma silenciosa, cambiando su disposición según quién sabe cómo o a la voluntad de quién… si al criterio de la propia reina, o del estado de ánimo del propio aderezo del lugar.

Una vez estuve allí, y fui prolongadamente perseguida a través de salones y estancias por las cuales a lo largo de mi tránsito, podía escuchar claramente; cuchicheos, jadeos, murmullos y susurros. Grandes estanterías de libros, mesas de por lo menos veinticuatro comensales y toda una serie de enormes asientos, armarios, butacas y sillones se lanzaron tras de mí en lo que se convirtió, mientras me hallaba presa del terror algo tensa, en una persecución que terminó de una forma, bastante inesperada. Pues, es la calma y el tino el único secreto para franquear todas esas estancias con éxito, pereciendo a la primera oportunidad, si es el pánico el que toma las riendas de tu destino.

Hay salas en lo que podríamos llamar -más no es muy acertada denominación-, “palacio” de la Reina Valaria, que esta ha ordenado llenar hasta tres pies de altura con tierra traída nada más y nada menos, que de las zonas cambiantes. Incluso se comenta que hay un enorme salón de baile al completo, colmado hasta los dinteles superiores de las altísimas puertas con esta misma tierra, traída desde las  mencionadas regiones, pero concretamente de las de occidente -por todos reconocidas como las más peligrosas- y de las cuales solo tres criaturas se conoce han regresado alguna vez, para contar lo que nadie, absolutamente nadie, ha podido jamás entender pese a sus ilustraciones.

La razón de estas estancias tan características y la circunstancia en ellas de la existencia de tierra de las zonas cambiantes, ha dotado al, llamaremos nuevamente con delicadeza; “palacio”, de un aura inexplicable de maravillosos portentos y de una sucesión de características bastante difíciles de explicar con palabras, más si sois aventureros tened cuidado,  pues allí nada es lo que parece. Y es precisamente esta última y categórica afirmación en lo que resulta este aparente nimio detalle. En el palacio que rodea al trono de La Reina Valaria, siempre sucede lo que no es, y lo que no es cierto allí resulta que es verdadero, de tal manera que nada de lo que acontece, es lo que nuestra razón o nuestro instinto nos aseguran que bien pudiera resultar acertado.  -Espero haberme explicado con claridad…

Tanto es así, que allí la expresión más utilizada suele tratarse de: ¡no puede ser...!

A mí sin embargo… lo que verdaderamente me intriga, no es el suceso ya de por si paradójico, de la existencia de una pequeña muestra de lo que conforma a nuestras zonas cambiantes, se encuentre en las estancias que anteceden al espléndido trono de la Reina Valaria. Y no quiero extenderme no.

No es este detalle lo que más me intriga...

Lo que conforma una verdadera incógnita, produciendo que hasta pierda el sueño envuelta en estos pensamientos, es el modo o la manera por la  cual, lograron transportar esa materia y de paso, quienes fueron  aquellos que realizaron tal hazaña, pues solo llevar una pizca de esta sustancia en la bolsa, puede enloquecer a la criatura más simple, arrastrándola a una serie de contingencias y acontecimientos por causa de tan extraño cargamento que, todas las historias más inverosímiles que conocemos, parecerían a su lado cuentos para niños.

Sin olvidar sin embargo que, en los cuentos para niños usualmente se suelen contar más verdades que en cualquier otro relato. Pues mantienen en esencia, la verdad más pura que subyacente, se esconde en la vida diaria de las gentes, perdiéndose en el corto y amargo sendero del crecimiento, y que paradójicamente, solemos denominar: la verdad.

Edanna

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