40ºC
Dame en la sien, entra en mis pulmones, castiga mi piel. Súdame, suda cuanto toco y haz de mis manos un soporte resbaladizo del que no puedo confiar.
Acerca la camiseta hasta que sufra y la termine despegando de mí. Soborna mis minutos con el cansancio aunque siga sin hacer nada, y la cabeza de vueltas, y tenga la culpa de todo.
Hiéreme en el ánimo como hasta ahora, llévame por tus canales de televisión para ver lo mismo que no interesaba pero repetido. Tenme perdido un rato en contar las vueltas del ventilador y no me dejes pararlo.
Ríete con mis ganas de tocar el suelo, con mis palmas acariciando el agua y vertiéndola por el cuello. Ásame.
Pero no me quietes la luz, no me obligues a cerrar las ventanas, a apagar las luces, a encerrarme en penumbra hasta que caigo en una siesta que no quería.
No me quites el amanecer, los rayitos de entre las persianas, el color de la pared, el aliento de ver el mundo moverse fuera de estas cuatro paredes.
No me castigues con el humo posado, con el silencio cruel, con el persistente recuerdo de aquella vez que todo era ruinas. Con lo oscuro.
No me quites la luz.
Y siguiendo con la línea del año pasado por estas fechas, recomendar:
“Tranquilo” de Esfumato, un proyecto original y valiente (que conozco gracias a “La casa del Conde”) y que tantas alegrías artísticas ha aportado a este servidor.
Para que lo conozcan, lo sigan y disfruten… por si querían canción del verano.





















