Perdone que llegue tarde y disculpe que sea parco en mis palabras. Mi voz anda ocupada y las letras tienen sangrías a deshora y horas donde siempre hay prisa por ocupar las horas en hacer algo que no sea nada.
Disculpe señor Teatro, por este mensaje que llega un par de días tarde. Que sepa el noticiero que fue su día y al tiempo que se habló del diálogo y la escena, alguno brindó con una copa y, entre ellos, un servidor sin máscara.
Larga vida Señor Teatro, que sus puertas sigan abiertas y sus butacas sigan llenas de palabras.
Dos juego de llaves, las dos por pares, de la calle y del acceso a mi casa. Dos lugares que ordenar y, en su par, limpiar a fondo. Una pequeña y oscura, la otra con pasillo largo y el doble de habitaciones. Una con salón moderno y cocina unido al resto de los espacios, la otra antigua, vieja, de las que no imaginan una cocinilla sin horno y el agua del fregadero siempre sale fría.
Una es blanca y la otra amarilla. Decoran las ventanas dos patios interiores desde donde saludas a los vecinos aunque no quieran ser vistos y el cielo saluda desde la mañana en la otra, con sus estrellas fugaces en la noche y su frío descubriendo el viento de la Sierra.
Una no entiende del ruido de la calle y del conductor expectante porque otro coche aparcó enfrente de la obra. La otra entona el piar y el rumor propio de una calle casi sin salida.
Sí, me mudo, me cambio de casa. Sigo mi tradición anual, que cada cual tiene las suyas y las mías me llevan con mis maletas por ese sitio donde, espero, caminar más fuerte y seguro.
Así deseo que los días sean pares, que siga el amor y la confianza. Que tenga espacio la música y la poesía. Que tenga tiempo para el diseño y el dibujo. Que pueda ver cuantos rayos de sol alcance por el día y en la noche pueda añorar mi tierra viendo los crecientes de la luna.
Por pares tengo un par de casas por un par de días, un par de sueños por los que levantarme sin despertador, un par de letras que no escrito, un par de poemas que siguen reclamando un par de finales.
Un par de motores: ilusión e impulso, ese gran regalo que entra por la puerta sin pedir permiso y espera en la ventana para que veas la mañana de su mano. Sólo espero que nunca se marche y no pedirle que no me abandone…
Ne me quitte pas - Jacques Brel . Traducción en los subtítulos del tema en la estremecedora interpretación del artista belga… disfrútelo!!!