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Archive for February 2013

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Untumo "La Primera Bestia"

Dyss, sello general

Existe un temor muy antiguo que ha acompañado siempre, desde sus primeros días en el mundo, a todas las criaturas vivientes dotadas de consciencia. Parte de ese temor surge ante los sonidos que, más allá de los límites que alcanza la pálida luz que arrojan nuestras hogueras, nos aterrorizan, logrando que todos nuestros sentidos se agudicen al máximo mientras nos estremecemos de terror. Es el miedo a lo que la naturaleza tiene de desconocido, de salvaje y de misterioso, y que siempre acecha —o así lo creemos— a fin de tratar de devorarnos. De ese viejo mundo surge el arquetipo que da vida a Untumo, La Bestia que representa nuestros temores ancestrales hacia la naturaleza salvaje.

Untumo "La Bestia Primera"En sus cuevas y en sus chozas, ocultos en sus escondrijos, durante los primeros días del mundo las criaturas conscientes cuchicheaban, hablando en susurros, tratando de darle forma a todos esos sonidos que los aterrorizaban mientras, intentando pasar desapercibidos, rogaban entre sollozos no atraer el mal sobre sí mismos. Así, en sus mentes nació una forma vaga, imprecisa, una imagen mítica formada por la mezcla de todas las criaturas que les resultaran más familiares. En consecuencia, desde el reino de la imaginación surge el Primer Mito, la primera historia que sería contada después alrededor del fuego para enseñar y aprender a estar alerta ante un peligro que, en un abrir y cerrar de ojos, se lleva a hombres, mujeres y niños, indistintamente.

Resultan todas éstas enseñanzas que, a través del mito, deben su origen a un deseo consciente de nuestros ancestros por intentar transmitir un conocimiento que pueda darnos a nosotros, sus hijos, más posibilidades de supervivencia. Así pues vemos como una vez más el mito es, ante todo, el primer regalo que recibimos de nuestros padres y de todos nuestros antepasados.

Untumo es la idea o imagen tangible de la esencia pura de lo salvaje y representa al primer mito, la primera de todas las historias que sería contada alguna vez. Desvalidos ante ese terror, nos habla del miedo irracional a lo desconocido. Untumo simboliza a la furia misma de la naturaleza viva, o sea, a la fuerza que nos empuja a través de nuestros impulsos más violentos.

Nace del miedo y del terror, del temor a la oscuridad y a la noche, al rayo, a todas las bestias salvajes, a las profundidades del bosque y sus sonidos, a los aullidos del lobo en la lejanía, a lo que se esconde más allá de la boca de nuestra cueva, a todo aquello que rasca la puerta de nuestra cabaña mientras el viento ruge afuera, de madrugada, y que pensamos que cuanto desea es entrar para devorarnos. Es el miedo a no saber nunca cuándo y qué es lo que va a saltar sobre ti para matarte sin una razón, sin lógica y sin contemplaciones. Untumo es pues, todo cuanto queda allí una vez todos los demás fuegos se apagan.

La Primera Bestia personifica ese mismo miedo que todos llevamos dentro, forjando así la primera gran historia mítica, la más antigua. Al igual que pasaría con Curadhan y con todos los Imagos, del primer arquetipo nace el Primer Mito Viviente por mediación de la Gran Consciencia y, por extraño que parezca, el padre de todos los Imagos. Aunque nos sintamos tentados a pensar que el Primer Imago pueda estar representado por el Ciervo Guía esto no es así, ya que la raíz de la que surge el arquetipo de Untumo se trata de un concepto mucho más primario.

Se trata pues de un viejo enemigo, aunque familiar. Tan familiar que comparte un poco de la visión que tenemos de su concepto cada uno de nosotros. Pues, si tenemos que considerar algún tipo de aspecto o de manifestación tangible, Untumo se muestra bajo una forma cambiante y borrosa que recuerda a la imagen de un gigantesco jabalí y de lobo dotado de un rostro que resulta vagamente humano; por lo general, casi siempre bajo tonos blanquecinos. De manera contradictoria, al estar descrito de tantas formas diferentes su imagen se mantiene indefinida, mutando constantemente y mostrándose como un borrón de rabia furiosa en estado salvaje.

Debido a todo lo expuesto, podemos llegar a la conclusión de que Untumo comparte muchas cosas en común con Túgal; en efecto, ya que ambos son confundidos en numerosas ocasiones el uno con el otro. Es importante recordar que mientras Túgal parte del terror hacia los océanos y a las profundidades del mar —uno de los temores básicos de toda criatura viviente—, Untumo debe su origen a ese mismo terror dirigido hacia la fuerza desatada de todo cuanto está vivo en términos generales, oculto en sus bosques, lagos, ríos y montañas, o sea, detrás de la vida salvaje en estado puro. Túgal deriva pues de Untumo siendo, en cierto modo, un vástago de éste, aunque enfocado hacia un temor más específico de lo que comprende el todo mucho más amplio que el Padre de todos los Imagos representa.

Su símbolo es el escudo de piel con la efigie de una bestia, mezcla entre jabalí y de lobo, grabada en cuero sin curtir; siempre con los colores de la tierra, origen de su nacimiento. De ser adorado, se hace siempre al aire libre bajo la tradición druídica, bajo arboledas o entre círculos de piedras; nunca bajo techo de piedra o madera de ninguna clase. Sus ritos se basan en la plegaria y en la exaltación hacia los principios que rigen el orden natural, alcanzando todo el poder de la Ellam Yua aquí un pleno sentido que exime a sus seguidores del precio del poder —pagándose por triplicado de forma habitual—, ya que toda la fuerza mágica desatada, por lo general, se encuentra en perfecto equilibrio con la naturaleza.

Sus devotos seguidores pretenden vivir vidas salvajes, en algunos casos algo depravadas si lo comparamos con las enseñanzas de Malina, pintándose sus rostros y cuerpos semidesnudos con los colores de su Centinela y guía, al que le ruegan interceda por ellos ante la Gran Consciencia. A ella le dedican sus vidas en pos de una búsqueda orientada a proteger toda vida salvaje al precio que sea, lo que los pone en conflicto directo con los intereses de diversas especies, sus culturas y con algunos de los otros Centinelas.

Puesto que en Dyss está prohibido alzar plegarias hacia ésta, todas las criaturas más próximas al mundo salvaje encuentran en Untumo una muy eficaz forma de conectar con el mundo consciente en el que habitan, ya que la Primera Bestia está dotada de un fuerte vínculo con su mundo, habiendo hecho éste tangible al Primer Mito y otorgándole el don de disponer de plena libertad. Los planes de La Gran Consciencia para Untumo son, como suele ser ya algo común, inescrutables.

Sin embargo, aunque ello resulte una paradoja, todas las criaturas Imago llevan también un drama vinculado a su existencia, algo indisociable pues forma una parte inseparable de su esencia vital. Como Centinela de tipo Imago, Untumo está perdido en un mundo que entiende cada vez menos, y que poco a poco se dirige hacia una revolución que cambiará su faz para siempre. Se siente traicionado por una tierra que, según cree, le ha dado la espalda. Al surgir de un concepto adscrito a la mente de una vasta colectividad, La Primera Bestia es un cúmulo de confusión, de conceptos contradictorios, mientras se esfuerza en vano en tratar de encontrar un sentido a todo cuanto representa, piensa y siente. La soledad que lleva Untumo consigo, aún sin estar dotada del deseo de autodestrucción que hostiga una y otra vez a Túgal, lo convierte en un ser que se halla en un estado de sufrimiento constante.

De esta forma, con el día de la Revolución de Dyss —o Año Cero— aproximándose, algo que Untumo teme en secreto, de sus recelos ha sido posible el que surjan sus propios vástagos. Un hecho bastante insólito puesto que ningún Imago puede crear a otro por sí mismo, aunque sí que pueden reproducirse de forma natural. En efecto, los vástagos de Untumo, nacidos directamente de sus temores, han empezado a extenderse por un mundo que se halla cada vez más agitado, tratando de reunir a sus numerosos seguidores a fin de estar preparados para lo que pueda venir de este tan temido nuevo mundo, cada vez más próximo.

Y contra todo el origen de ese temor sólo son capaces de actuar de la forma que mejor entiende su Centinela, es decir, a través de la desatada furia que da paso a la violencia.

Principios

— La vida es supervivencia, emplearás tu fuerza y tu ferocidad por prevalecer ya que es la herramienta que te dio el mundo para poder conseguirlo.

— Escucha la voz de tu lado salvaje, sólo es allí donde encontrarás la sabiduría y todas las respuestas que necesitas.

— Sólo la naturaleza y su poder debe ser considerado un rival digno de ser tenido en cuenta como a un igual; así pues, la respetarás sobre todo cuanto existe en este mundo.

Arquetipo: La bestia salvaje. El terror ancestral a la naturaleza viva.
Poder menor: Nómada.
Se asocia al género: Masculino.
Origen: Imago.
Alineamiento: Caótico neutral, (neutral).
Símbolo: La efigie del jabalí.
Color preferente: Marrón oscuro y arcilla, amarillo tostado y verde musgo.
Arma predilecta: Garras, picos y ganchos. También las armas de asta.
Áreas de influencia: Destrucción, furia, fuerza, confusión, salvaje.
-Dominios D&D 3.X: Animal, caos, destrucción, fuerza.

 

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Rojo sobre blanco

La noche pasada, de madrugada, los lobos mataron a un ciervo detrás de la casa. La nieve teñida de púrpura centelleaba bajo la luz de la mañana. Alrededor de sus ojos vidriosos, aún con la mirada perdida tras el velo de su muerte, el animal continuaba resplandeciendo de belleza. Los vi desde mi ventana, en lo alto de la vieja casa, corriendo alegres por los campos, jugando a sus juegos traídos desde antaño en su memoria.

Mientras, no cesa de nevar; todo es blanco, todo es blanco, ahora todo es blanco entre nosotros; en mi viejo y querido lugar, todo es blanco entre nosotros.

No muy lejos de allí existe un bosquecillo, con sus árboles ahora desnudos de hojas, donde imagino que tienen una camada. El líder de la manada es tan grande como un lobo blanco, y sus ojos destilan una inteligencia que proviene de tiempos pasados.

Me observó con una extraña mirada, entre burlona y desafiante desde detrás de la cerca; ésta, cubierta ahora de nieve, no supone ninguna barrera para poder encontrarnos una noche, poco después de caer el sol tras los bosques.

MartinWittfooth-vernus_small.jpgYo, soñando siempre con olas que braman sobre una mar centelleante, no pude escuchar los aullidos aquella noche, pero los volví a divisar al anochecer del día siguiente cuando volvía de Alexandria. Iban corriendo sobre la nieve como borrones parduzcos. Soplaba un viento gélido entonces, llevando en sus brazos nubes de plata sobre un lienzo blanco.

Algunos aullaban, felices, pues son conscientes de que este año la nieve retrocederá pronto. Eran alrededor de una docena, algunos muy jóvenes, que se dirigían desde su bosque hacia el río, donde saben que pueden encontrar los restos que los pescadores arrojan al marcharse tras pasar el día pescando a través del hielo, refugiados en sus tiendas.  Cuando los ven venir, los coyotes huyen aterrorizados, con sus finas patas evitando las grietas que comienzan a aparecer ya sobre el hielo.

Y en la lejanía los campos se extienden blancos hasta el horizonte. Remolinos de polvo de nieve plateada que juegan a verse los unos a los otros hasta comprobar quién recorre más distancia. En ese lugar en donde nació el término infinito, la belleza de la soledad toma aquí su definición primera, para marcharse poco después a recorrer el mundo.

Tiene un mensaje de dignidad todo esto cuando lo comparas con un mundo acostumbrado a dar mordiscos invisibles que no consigues ver venir desde ninguna parte, ya que se trata de una cuestión de contraste. Tiene la virtud este paisaje de hacerte olvidar rápidamente todo cuanto nos suele preocupar de la vida cotidiana. Pues, qué lejos quedan de aquí los que vienen a ti sonriendo mientras en realidad cuanto anhelan es poder despedazarte a dentelladas; qué lejos resultan ahora los sueldos miserables; los empresarios sin escrúpulos, pero también los negocios sin sentido de todo cuanto queremos creer que resulta sensato; los tratos sin ética de la banca repugnante y sus lacayos, los que los obedecen tal y como lo hacen los soldados al legitimar órdenes sin sentido; los gobernantes mentirosos y todos los políticos corruptos del mundo.

Es el mismo tono de rojo, pero uno que no resulta tan visible ya que no hay nada tan blanco sobre el cual poder compararlo. Se trata pues este otro rojo sobre la nieve de un rojo honesto, tan claro como lo son los números; única forma de poder apreciar la belleza —de haberla— en su final, si es que existe. Puede que resulte difícil encontrarla, pero sí que se halla aquí la dignidad.

Este ciervo sobre la nieve me recuerda a tantos otros corderos, pero con un matiz que marca la diferencia, pues son éstos corderos dotados de cornamenta, una que crece y crece, formando sus propios árboles de sabiduría; la que nos alimenta, la que sube y, extendiendo sus alas, se alza y vuela, alcanzando todo cuanto nadie más pudo conseguir alguna vez.

Porque este ciervo tuvo la suerte de terminar con dignidad, para mí nuestro don más preciado; allí, en ese único lugar en donde no puede haber belleza, por mucho que se empeñen las niñas góticas de nuestras ciudades en tratar de encontrarla.

Sin la intención de pretender construir melodramas, a mí, todo esto simplemente me dio motivos de alegría. Porque, mientras el viento gélido que siempre sopla aquí del noroeste levanta nubes de polvo de nieve, tuve la fortuna de mirar a los ojos a un extraño sabio que me observó con la mirada de todos sus antepasados, un anciano errante que desde el otro lado de la valla se molestó en cruzar conmigo una mirada durante unos instantes.

Yo le sonreí, y tras desearle suerte se marchó, aullando, junto al resto de su manada, dejando atrás el cuerpo ya devorado de su presa, feliz de estar entre los suyos, para desaparecer poco después, en algún momento, tras los campos nevados.

Porque ahora está nevando, y todo es blanco, todo es blanco entre nosotros... Allí, en mi vieja ciudad perdida, ahora todo es blanco entre nosotros...

Edanna
26 de febrero

 

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Maeth "La Madre Laguna"

Dyss, sello general

Neni Desem

Por las calles empedradas de lo que ya puede ser descrito como una ciudad; a través de estrechos callejones que se trazan mediante la guía y la plomada; bajo la sombra de aleros y capiteles pasea en silencio una figura encapuchada envuelta en secretos. Revestida con su piel de diamante, indestructible, es capaz de quebrar cualquier estocada, incluso la que provenga del acero más resistente; una última visión para todo temerario que, envalentonado por su frágil apariencia de femineidad, se atreva a querer dañarla. Si esto sucede se convierte en una nube de vapor y cenizas en el tiempo que transcurre entre un abrir y cerrar de ojos. Quien la mira a los ojos fijamente envejece de súbito tantas estaciones como deudas sin pagar lleve a cuestas a razón de una jornada completa por unidad, o al menos, eso dicen. Es la matriarca que resguarda lo que con tanto celo se tarda en construir durante meses y meses de duro trabajo: una comunidad urbana, epítome de la organización y del desarrollo social. Es la Centinela Maeth, más conocida como Malina, La Madre Laguna.

Maeth "La Madre Laguna"Hermana de La Jagath, Maeth salvaguarda la civilización y el comercio; según ella, único baluarte digno de ser defendido en un mundo que sólo se halla poblado por todo tipo de bestias sin nombre; o que al menos lo estuvo, hasta la llegada de la instrucción que favorece la construcción social, la prosperidad del comercio y el desarrollo urbano. Dedicada por completo a instruir en todos los aspectos “vulgares” de la vida, la Centinela de la civilización promueve el desarrollo y la prosperidad de los vínculos sociales fuertemente organizados. También cuida del matrimonio, de una familia colmada de hijos y de los papeles de padre, marido, hijo e hija, esposa y madre.

Su filosofía se halla descrita en el símbolo que la representa: bajo la rueda geométrica que la matemática dispone para el uso de los constructores, Malina resguarda su rosa de los vientos, imagen del trazado ideal —la disposición en cruz y diagonal— que dicta las normas que rigen la estructura de una perfecta comunidad, tanto en lo físico como en lo mental y espiritual. Las llaves cruzadas protegen la prosperidad que todos están obligados a construir a su alrededor, un derecho sagrado del cual sólo cada uno es dueño y señor. Un recuerdo para aquellos demasiado curiosos, o demasiado imprudentes, como para tratar de escudriñar en los secretos que atesoren sus vecinos, ya que lo que obtiene cada individuo a lo largo de su vida es el legado que pasará a los suyos. La pena por tratar de acceder a lo que cada llave guarda no es otra que la muerte inmediata, sin clemencia ni posibilidad de amnistía de ninguna clase. En Dyss, en la mayoría de las comunidades, robar se castiga con la muerte siempre en el nombre de Maeth. Comenzando siempre por las manos, de izquierda a derecha, se sigue con los pies para terminar con la última visión de las luces centelleantes que cruzan por la mente una vez la hoja caliente cercena el cuello del condenado.

La Madre Laguna favorece así la lucha por la supervivencia, pero siempre bajo unas reglas que impiden aprovecharse del esfuerzo de tus semejantes; después de eso, ya no existen más reglas que las de tu propia consciencia. Nuestra Centinela de la civilización nos recuerda así que la prosperidad y la construcción social de la realidad han de regirse por una logística que favorece el ayudarse los unos a los otros —algo que ha demostrado ser la mejor estrategia a largo plazo—, pero que no dice nada acerca de la suerte que todas las demás criaturas, ajenas al deseo por el desarrollo de esa comunidad en concreto, tengan a consecuencia de estos planes. Y no lo dice porque no hay nada que impida ni ponga límites al progreso. De existir alguna barrera esta se presenta bajo la forma de la escasez de recursos, las limitaciones del espacio o a un bajo nivel en la natalidad, por citar sólo algunos de los más comunes.

Como he comentado ya en el apartado en el cual hablo de su hermana Anningan, Maeth enfoca sus intereses hacia aquellos deseos que tienen como denominador común todo cuanto está relacionado con los bienes materiales, la obtención de recursos de subsistencia y el logro de todo medio que favorezca nuestra lucha por la supervivencia. Mientras Anningan dirige sus intereses a nuestros deseos emocionales, resultado de nuestras pasiones mundanas, Maeth cree defender la única pasión que, requiriendo dedicación y esfuerzo, realmente vale la pena, es decir: nuestros impulsos por prevalecer y prosperar en el mundo para obtener una posición de ventaja respecto a las criaturas que puedan perjudicarnos, ya sea de forma inconsciente o intencionada. Por ello, no es suficiente con salir cada mañana al despuntar el alba a ver que encontramos por ahí para poder comer, vestirnos o poder defendernos. El don de disponer del raciocinio es una señal que Dyss ha dispuesto en todos nosotros otorgándonos uno de sus rasgos más característicos: el ser capaces de razonar, siendo conscientes de nuestro propio yo y, por consiguiente, de nuestra propia muerte. Así pues, la mejor forma de honrar a la tierra es demostrar que somos capaces de emplear sabiamente nuestro don consciente, ínfimo si lo comparamos con el de nuestro mundo.

La orden de Maeth se encuentra centrada en las grandes comunidades siendo uno de los mejor organizados. Antaño constituyó el pilar del antiguo imperio de Taurica y de Arcontis, hoy extintos, y de muchos reinos del Este sobre los cuales se edificaron sus leyes más preponderantes. Muchas de esas leyes forman aún parte del legado cultural de muchísimas comunidades cerradas que se encuentran desperdigadas a lo largo de nuestro mundo en forma de ciudades estado independientes. De esta manera, los hijos de Maeth han formado en el pasado poderosas Teocracias que gobiernan la suerte de muchos pueblos aún en el presente. A ellos se debe la invención de muchos pesos y medidas, de la moneda en un amplio número de regiones, de la gestión y el reparto de los bienes, de la agrimensura y otras muchas técnicas que ayudan a dividir la tierra y organizar los recursos económicos.

En los conventos donde se recluyen sus seguidores, mezclándose ambos sexos, se lleva una vida de producción ininterrumpida en un ejemplo de eficaz trabajo en equipo que roza la neurosis, pero que brinda una cantidad enorme de recursos beneficiosos para su comunidad. En estos lugares de recogimiento, que se encuentran repartidos por todo el mundo, jóvenes y viejos dedican una vida entera a velar por los intereses de la Centinela de los Matriarcados, rogándole que le conceda a las razas conscientes la primacía—siempre con preponderancia de la raza humana—, guiando al hombre hacia su prevalencia sobre la naturaleza. Mientras, se trabaja sin descanso, elaborando productos de todo tipo que puedan emplearse después como recursos de primera necesidad o como recursos para terceros. Un ejemplo de ello es la elaboración de telas y tintes, el trabajo del cáñamo, la construcción de herramientas, el tratamiento de ciertos productos como medicinas o la elaboración de productos de consumo directo como el pan, el queso y el vino. Por no hablar de sus complejas destilerías, sin igual en el mundo, de las cuales surgen los licores más exquisitos.

No existe comunidad que no base su prosperidad en una de las construcciones sociales más arraigadas y mejor conocidas como es el de la familia. Ésta es sagrada, y una buena parte de las leyes que dispone Maeth en su Códice Laguna es una extensa lista de dogmas que han de seguirse al pie de la letra a fin de preservar su existencia. En él se establecen las normas que rigen el contrato matrimonial, el coste de las dotes, el valor medio de los ajuares, los estatutos que rigen la herencia entre padres e hijos, el valor del parentesco y sus disposiciones legales, las leyes del apadrinamiento y su cuantía, el destino y el grado de importancia que cada miembro de la familia posee con respecto a los demás según su orden de nacimiento, etc. Además de ello, se rigen las normas del tratamiento entre diferentes familias y las fórmulas de cortesía entre ellas, el valor que posee cada una a la hora de hacer negocios, estableciendo cual puede efectuarlos y con quién, el precio del apadrinamiento entre distintas familias, las relaciones que han de establecerse entre apellidos de diferente condición y quién debe, cómo y cuándo relacionarse con los miembros de otra familia, dependiendo de su estatus y de su grado social.

Todas estas disposiciones no son más que los principios generales de un todo muy complejo que intenta organizar múltiples ámbitos como: los estatutos más comunes a la hora de hacer negocios, las normas de la construcción urbana, de su organización y de su gestión, la disposición legislativa, el flujo de la economía, el comercio y el valor de la renta..., entre muchas otras. En lo que a la estructura social se refiere, todo está regido por todo aquello que dispone Malina en sus enseñanzas, constituyendo su palabra una sola voz y una sola ley. Esto rige en particular, eso sí, a todas las comunidades humanas.

Debido a esta causa, no hace poco tiempo precisamente que existen muchos que se oponen a este estado en el orden de las cosas. Una rebeldía que se enfrenta a la muy bien organizada, y a menudo letal, orden de los Hijos de Maeth. Quien lo hace, debe de ser muy consciente de que tiene todas las de perder. Un hecho que efectivamente sucede, pues son muy pocos los grupos opositores que puedan hacerle frente a una muy bien organizada, y fuertemente motivada, hermandad de seguidores que estarían dispuestos a dar cualquier cosa en el nombre de todo lo que simboliza la madre de la Civilización. Verdadera fuerza impulsora de la estructura social de los humanos y máquina imparable que, día a día, obliga a hacer retroceder al viejo mundo salvaje hacia unos dominios forzados a menguar cada vez más a medida que se suceden los anillos del tiempo.

Principios

— Lo único que diferencia a los seres conscientes de las bestias es la primacía que la civilización ha creado. La salvaguardarás sobre cualquier otro aspecto de tu existencia.

— Defiende la sagrada institución de la familia como la misión más importante de toda tu vida, sólo por debajo en importancia al orden que nos trae un mundo civilizado.

— Sólo si tratas de prosperar según los preceptos de la civilización, honrarás al mundo que te ha dado la vida.

— Llevarás y defenderás los preceptos de Maeth, reunidos en su códice, allí a donde vayas.

Arquetipo: La Matriarca. La dueña del hogar.
Poder menor: Nómada.
Se asocia al género: Femenino.
Origen: Nativo.
Alineamiento: Legal neutral, (neutral).
Símbolo: Dos llaves cruzadas sobre la rosa de los vientos.
Color preferente: El bronce y el lila.
Arma predilecta: La maza.
Áreas de influencia: Codicia, comercio, civilización, leyes, riqueza, invención, artesanía, familia.
-Dominios D&D 3.X: Ley, suerte, protección, conocimiento.

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